SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número55Materia lúdica: Arquitecturas del juegoAventura Center índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.55 Santiago dic. 2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962003005500004 

ARQ, n. 55 Juegos / Playing, Santiago, diciembre, 2003, pp. 16 - 19

English notes

LECTURAS

Palomares: notas de edición

Francisca Benítez

Resumen
La mayoría de las veces espontaneidad y convención son vistas como entidades de signo opuesto, incompatibles y excluyentes una de la otra. Las múltiples formas del juego, en su condición múltiple y a veces disonante, plantean una paradoja que es justamente su valor para nuestra disciplina: el acuerdo de unas reglas, el ejercicio de habilidades, la noción de intercambio, requerimientos precisos e insistentes sobre el espacio (todas condiciones de las diferentes variantes del juego) apuntan a un movimiento continuo entre la inventiva y la obediencia a una norma, entre paideia y ludus. Los arquitectos enfrentamos esa misma encrucijada: las decisiones que dan forma a un proyecto y su construcción están cargadas de la ambigua y fértil relación entre reglas y libertad, en una cancha donde nunca estamos solos.
Palabras clave: Teoría de la arquitectura, juegos, campo de juego, juego y ciudad.


“…‘Tolerancia Cero’ es un mantra mortal para la metrópolis: ¿Qué es una ciudad sino un espacio de máximas licencias?…”.(1)

Me gusta caminar por una calle cuyo ancho se ha transformado en arco de fútbol. Por una ciudad cuyos muros están repletos de pistas para seguir historias que llevan a otros barrios, a otros cuentos y que inevitablemente seducen e invitan a jugar también. Una ciudad donde el “área” de juego es la ciudad toda.

Este trabajo(2) está construido a partir de dos secuencias de imágenes: de la movilidad y la escala metropolitana a la inmovilidad en una escala íntima. Entre estos extremos se ubica una serie de escenas menores que entregan pistas para entender el proceso. La manera de observar el video no es lineal.

Movilidad. Nubes de pájaros
A esta escala percibimos miles de puntos que describen nubes. Dibujos móviles aparecen en el cielo: grupos de figuras componiendo movimientos que evocan líquido. Los dibujos aparecen y desaparecen ante nuestra mirada intermitentemente. Poseen un pulso, una cierta cadencia. Etéreos grupos de figuras moviéndose en espiral se interceptan, se separan, se fusionan –generando una macroforma– y luego se vuelven a separar en grupos, navegando por sobre y entre los edificios. La intención es transportarse al desierto provocado por la actividad urbana. El juego se inicia en ese plácido lugar al borde vertical de la ciudad, poblado de abismos y amplias vistas sin obstrucciones, el plano de las azoteas.

Residuo de un Nueva York antiguo, que porfiadamente sigue reproduciéndose, los palomares abundan en varios barrios de la ciudad. Williamsburg, en Brooklyn, es un ejemplo notable por su densidad. En un área de aproximadamente 40 manzanas existen más de 12 palomares; cada uno alberga entre 200 y 2.000 aves. Construcciones hechizas en las azoteas de los edificios, creadas por personajes que nos recuerdan a Ghost Dog(3). De hecho, Jim Jarmusch amasó en su memoria el recuerdo de un viejo italiano que tenía un palomar en el edificio vecino. El viejo murió, los pájaros desaparecieron y la idea quedó flotando en la mente del director, hasta que “…tejiendo éstas y otras cosas dispares”(4) Ghost Dog emerge. Y hay algo de eso. El domador expresa esa clase de grave respeto a un código específico que los demás mortales ignoramos. Ermitaño, además. Y la curiosa coexistencia de suavidad y violencia. De alguna manera pareciera encerrar un precioso antídoto contra la confrontación, ejerciéndola suavemente en una guerra donde las balas son pájaros. No es una exageración. El domador me ha dicho: “…el estar aquí arriba, me ahorra problemas”.
El duelo comienza cuando un domador echa sus palomas a volar. Es una proposición abierta, espontánea, un reto sutil. Al ver sus palomas en el cielo, otros domadores responden echando a volar las suyas. El objetivo es hacer que los grupos se fusionen en el aire, arriesgando desorientación y poniendo el instinto “hogar” de cada paloma en tela de juicio. Más que una sinfonía visual es una jam session, una improvisada creación colectiva in situ. Se escuchan silbidos, gritos guturales, agudos y largos, sincopados a veces. Instrucciones de una bandera que es movida en círculos. Un buen domador recuperará todas sus palomas más unas cuántas de los adversarios. Cuando las palomas aterrizan en la azotea de inicio (hogar), los agudos ojos de los domadores distinguen cualquier extraña que es capturada en forma inmediata. Dependiendo de sus características, el domador decidirá si la incorpora paulatinamente a su bandada, o si la venderá en el remate de palomas.

Inmovilidad. Pájaros en la cuadrícula.
Cae la noche. Una vez dentro del palomar, el sonido es un mantra. Un canto elíptico a varias voces con curiosos repiqueteos, suave y constante.
Cuando los pájaros están quietos, habitan una cuadrícula cuidadosamente construida y numerada. Cada ave posee su cubículo, es el mismo en el cual se instalan cada noche. Un escalofriante parecido plantea preguntas sobre nuestras concepciones de libertad.

Idea de mundo paralelo suspendido donde el movimiento origina el juego y viceversa, este fenómeno parece un eco de aquel personaje imaginado por Constant Nieuwenhuys como el habitante de New Babylon: “En la Ciudad universal del futuro, escenario de una sociedad totalmente automatizada, la necesidad de trabajar y producir será reemplazada por una vida nómade de prácticas creativas, en un moderno retorno al Edén. El hombre actual, evolucionado en ‘homo ludens’ tras su liberación del trabajo, no tendrá necesidad de hacer arte pues todo su cotidiano se habrá transformado en un campo de creación”(5).

En nuestra época post 11/09/01, nuevas jurisdicciones se hacen cada vez más palpables a través de métodos de control del espacio progresivamente sofisticados. Delimitaciones internas aparecen en espacios que antiguamente fluían en forma natural. Esto se suma al hecho que el espacio público ha entrado de lleno en la dinámica del capitalismo y su superficie es mercadería transable en pesos por metro cuadrado, mientras la macdonalización de la ciudad avanza a pasos agigantados. En Delirious no more, Rem Koolhaas sostiene que “…Nueva York ha llegado a ser una ciudad (re)capturada por Washington. A través de la alquimia 11/9 lo autoritario transmuta imperceptiblemente en lo totalitario…”(6). Desafortunadamente, Koolhaas no exagera. Ante este panorama vale la pena detenerse en aquellos fenómenos de resistencia y apropiación que, en forma espontánea, reclaman el potencial cívico del espacio público.

“La estandarización es un intento por reducir y simplificar la enorme variedad de aspiraciones y necesidades de las personas por el máximo grado de homogeneidad. Depende de nosotros si la estandarización finalmente abre nuevos horizontes de enriquecimiento de la experiencia o si más bien los acota y limita; podríamos llegar a una total degradación de la vida humana o posibilitar el incremento sucesivo de diversas formas de deseo y motivación. Pero estos nuevos motores no vendrán por sí mismos, en el marco opresivo de nuestro mundo occidental: será necesario que la acción colectiva tome parte en su detección, manifestación y concreción”(7).

notas:
1. Koolhaas, Rem; “Delirious No More”.         [ Links ] Revista Wired, junio de 2003.         [ Links ]
2. Se trata del video Palomares, de Francisca Benítez, presentado en la última Bienal de Video de Santiago en el Museo de Arte Contemporáneo (N. del E.).
3. Ghost dog, película de Jim Jarmusch, Artisan Studios, 1999 (N. del E.).
4. Andrew, Geoff; “Entrevista a Jim Jarmusch”.         [ Links ]The Guardian, 15 de noviembre de1999.         [ Links ]
5. De Zegher, Catherine y Wigley, Mark; The Activist Drawing: Retracing Situationist Architectures from Constant's New Babylon to Beyond. MIT Press, Cambridge, 2001.         [ Links ]
6. Koolhaas, Rem; op.cit.
7. Jorn, Asger; “The Situationists and Automation”.         [ Links ] Publicado en Internationale Situationniste #1,1958.
        [ Links ]

Francisca Benítez
Arquitecta, Universidad de Chile, 1998, y candidata al grado de Master in Fine Arts, Hunter College City University of New York. Actualmente está dedicada a la realización de videos; su obra ha sido expuesta en la galería Storefront for Art and Architecture en Nueva York, en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona y en el VI Festival Internacional de Arquitectura y Video de Florencia.