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Gayana. Botánica

versión On-line ISSN 0717-6643

Gayana Bot. vol.68 no.1 Concepción  2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-66432011000100004 

Gayana Bot. 68(1): 28-39, 2011

 

ARTICULOS REGULARES

 

Composición de la flora de praderas andinas en la Reserva Nacional Alto Bío-Bío (Lonquimay-Chile) y su relación con el régimen de pastoreo

 

Floristic composition of Andean grassland in Alto Bío-Bío National Reserve (Lonquimay-Chile) and its relationship with the grazing regimen

 

Andrés Fuentes-Ramírez1-2, Aníbal Pauchard1-2 & Enrique Hauenstein3

1Laboratorio de Invasiones Biológicas (LIB), Facultad de Ciencias Forestales, Universidad de Concepción. Casilla 160-C, Concepción, Chile.

2Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB). Facultad de Ciencias, Universidad de Chile, Casilla 653, Santiago, Chile.

3Escuela de Ciencias Ambientales, Facultad de Recursos Naturales, Universidad Católica de Temuco. Casilla 15-D, Temuco- Chile. andresfuen@yahoo.es


RESUMEN

Las praderas andinas de la Región de La Araucanía son usadas estacionalmente por comunidades Pehuenches como forraje para sus animales. El pastoreo es una de las principales perturbaciones que afectan a las praderas naturales, pudiendo generar cambios a nivel comunitario en la composición y en la riqueza de especies. Con el objetivo de determinar la composición de la flora de las praderas andinas de la Reserva Nacional Alto Bío-Bío (37° S y 70° O) y su relación con la carga animal que soporta cada una, se estudiaron cinco sitios al interior de la reserva: Cuchares Grande, Cajón Chileno, Tralilhue, Cuchares Chico y Mancha de Pinos. En cada sitio se realizaron 20 parcelas al azar, registrándose todas las especies presentes y su cobertura relativa. En total se registraron 89 especies de plantas vasculares. La riqueza taxonómica está representada por dos especies de Pteridophyta y 87 de Magnoliophyta, de las cuales 25 son Liliopsida y 62 Magnoliopsida. Las 89 especies se distribuyen en 72 géneros y 37 familias, siendo las más numerosas Asteraceae (13), Poaceae (11), Cyperaceae (6) y Rosaceae (6). De las especies determinadas, un 88% son nativas y 12%, introducidas. Las formas de vida están representadas principalmente por hemicriptófitos con un 53%, criptófitos (17%) y caméfitos (15%). Las praderas que tienen mayor carga ganadera son las que presentan mayor proporción de especies introducidas y hemicriptófitas, existiendo mayor similitud florística entre ellas, mientras que las que tienen menor carga ganadera presentan mayor proporción de especies nativas. Estos resultados sugieren que el uso ganadero podría tener efectos importantes en el cambio de la composición de la flora de las praderas andinas. A pesar de la baja proporción de especies introducidas en total, el alto porcentaje de hemicriptófitos indicaría un grado medio de perturbación.

Palabras clave: Veranadas, Alto Bío-Bío, riqueza de especies, perturbación, sobrepastoreo.


ABSTRACT

Andean grasslands of the La Araucanía Region are used every year by Pehuenches communities as forage resources for their livestock. Grazing is one of the most important disturbances which affect natural meadows and can produce changes at community level in the species richness and plant composition. With the aim of determining the floristic composition of the Andean grasslands in the Alto Bío-Bío National Reserve (37° S y 70° W) and its relationship with the cattle load, we studied five sites within the reserve: Cuchares Grande, Cajón Chileno, Tralilhue, Cuchares Chico and Mancha de Pinos. In each site, we sampled 20 random plots recording all the species and their relative cover. We recorded a total of 89 species of vascular plants. Taxonomic richness is represented by two Pteridophyta and 87 Magnoliophyta species. In this last group, 25 species are Liliopsida and 62 are Magnoliopsida. All flora is distributed in 37 families and 72 genera. Greatest families, in species number, are Asteraceae (13), Poaceae (11), Cyperaceae (6) and Rosaceae (6). About the origin, 88 species are native and only 11 are introduced, representing 88% and 12%, respectively. Life forms are represented mostly by hemicryptophytes with 53%, then cryptophytes arround 17% and finally chamaephytes (15%). Grasslands wich have greater livestock density, have a higher proportion of introduced species and hemicryptophytes and a greater floristic similarity between them, while those with lower livestock densities have a higher native species proportion. These results suggest that cattle use could have a significant impact in the floristic composition of Andean grasslands. Even though, the low proportion of introduced species found, the high percentage of hemicryptophytes indicates an intermediate level of disturbance.

Keywords: Summer pastures, Alto Bío-Bío, species richness, disturbance, overgrazing.


 

INTRODUCCIÓN

Las praderas constituyen un eje central en el desarrollo ganadero del país, incorporando praderas artificiales y naturales desde la cordillera andina hasta el secano costero, las cuales cubren una superficie aproximada de 13 millones de hectáreas (SAG 2004). En Chile, las praderas andinas se distribuyen a lo largo de toda la cordillera de los Andes (Ahumada et al. 1999). Se encuentran desde el extremo norte asociadas a bofedales, en el centro asociadas a un intenso uso ganadero, y en el extremo sur del país como extensos pastizales en las regiones de Aisén y Magallanes (Bustamante 2007). En la Región de La Araucanía, la cordillera de los Andes presenta un doble alineamiento montañoso: el cordón limítrofe al este, con forma de meseta y con alturas <2.000 msnm, y el cordón exterior u occidental, volcánico con cumbres cónicas >2.000 msnm. Entre ambos cordones se encuentra el amplio valle del Alto Bío-Bío y sus principales afluentes (IGM 1986). En estas cumbres se encuentran las praderas andinas (también llamadas veranadas), que corresponden a praderas naturales que poseen un uso ganadero estacional en los meses de verano, ya que en los meses de invierno permanecen cubiertas de nieve (Hauenstein et al. 2003).

Las comunidades vegetales de las zonas andinas de la Región de La Araucanía corresponden a bosques de Araucaria araucana (Molina) K.Koch como especie dominante y representativa del área, Nothofagus pumilio (Poepp. et Endl.) Krasser, Nothofagus antarctica (G.Forst.) oerst., Nothofagus dombeyi (Mirb.) Oerst. y matorrales de Discaria chacaye (G.Don) Tortosa (Hauenstein et al. 2003). A su vez, las veranadas están formadas por gramíneas y hierbas que crecen en las vegas o mallines, que en su mayoría son pastoreadas por caprinos, equinos, ovinos y vacunos (Ahumada et al. 1999). Son ecosistemas frágiles que se encuentran en las cabeceras de las cuencas hidrográficas y cumplen una función importante en el ciclo hidrológico. Además, constituyen una fuente de biodiversidad de plantas y animales propios de ecosistemas andinos (Ventura 2001), cuyas especies presentan extraordinarias adaptaciones a las condiciones de temperaturas extremas (Larcher et al. 2010). Tienen importancia geopolítica, ecológica, turística, económica y cultural (Peralta 1980, López 1990, Mardones et al. 1993, Hoffmann et al. 1998, Molina & Correa 1998, Tacón et al. 2002, CONAF 2000, 2004, Florez 2005). En La Araucanía andina estas veranadas se encuentran sobre la cota de los 900 msnm en las comunas de Curarrehue, Melipeuco y Lonquimay (Pérez 2001).

Las veranadas del sector cordillerano de La Araucanía han sido utilizadas ancestralmente por comunidades Pehuenche de la zona, existiendo indicios de ocupación desde hace más de 450 años (Mardones et al. 1993). Respecto de colonos chilenos, se tienen antecedentes de su llegada a la comuna de Lonquimay y otros sectores hace más de 100 años (Molina & Correa 1998).

Desde el punto de vista ganadero, hasta mediados de los años 90 gran parte de estas zonas eran controladas rigurosamente por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para evitar el contagio con la fiebre aftosa proveniente de Argentina. En la actualidad las condiciones zoosanitarias han mejorado en ambos países, lo que ha traído consigo un aumento en la presión de uso de los recursos pratenses de las veranadas (Ahumada et al. 1999). De hecho, el número de vacunos ingresados a las veranadas de la Reserva Nacional Alto Bío-Bío prácticamente se duplicó en el período 20002008 (Fuentes-Ramírez com. pers.). El pastoreo es una de las principales perturbaciones que afectan a las praderas naturales, pudiendo generar cambios a nivel comunitario en la riqueza, composición de las especies nativas e introducidas y en la diversidad de las comunidades (Stohlgren et al. 1999a, Davis et al. 2000, Adler et al. 2005). Además, puede alterar el espectro de formas de vida de las plantas y su cobertura, incrementar la llegada de especies introducidas y favorecer con ello el proceso de invasión de especies alóctonas en la comunidad nativa (Pauchard et al. 2004, Pykälä 2004, Castro et al. 2010).

Los trabajos documentados sobre esta temática en Chile son escasos, destacando a López (1990), quien utilizando imágenes satelitales estructuró satelogramas que incluían clases temáticas específicas de distintas coberturas de vegetación. Más tarde, Ugarte & Barrientos (1991) y Ugarte et al. (1993) estudiaron la vegetación de la cuenca del Alto Bío-Bío. Ahumada et al. (1999), a su vez, describieron las pautas de condición y capacidad sustentadora de las veranadas de la IX Región y finalmente Hauenstein et al. (2003) establecieron la composición de la flora de siete veranadas del sector norte de la comuna de Lonquimay, no incluyendo por tanto las praderas del presente estudio, que se ubican en el sector sur de dicha comuna (Fig. 1).

Figura 1. Área de estudio: Reserva Nacional Alto Bío-Bío, comuna de Lonquimay (37° S), Chile. 1: Tralilhue, 2: Cuchares Grande, 3: Cuchares Chico, 4: Cajón Chileno, 5: Mancha de Pinos.

Figure 1. Study area: Alto Bío-Bío National Reserve, Lonquimay (37° S), Chile. 1: Tralilhue, 2: Cuchares Grande, 3: Cuchares Chico, 4: Cajón Chileno, 5: Mancha de Pinos.

En este trabajo se plantea la hipótesis que, de acuerdo con los antecedentes conocidos (Ahumada et al. 1999, Hauenstein et al. 2003), las praderas andinas con uso ganadero más intenso tendrían una mayor proporción de especies de plantas vasculares introducidas y de formas de vida adaptadas al pastoreo, comparadas con aquellas praderas de uso menos intenso. Con el objeto de contribuir al conocimiento y manejo de este importante recurso, el presente trabajo describe la composición de la flora vascular de las veranadas de la Reserva Nacional Alto Bío-Bío y su relación con la carga animal que soporta cada una de ellas.

MATERIALES Y MÉTODOS

Área de estudio

El área de estudio está ubicada en la Reserva Nacional Alto Bío-Bío (37° S ; 70° W), provincia de Malleco, comuna de Lonquimay. La Reserva cuenta con una superficie de 35.525 ha y se encuentra a 186 km de la ciudad de Temuco por el camino a Lautaro (Fig. 1). Según la clasificación de Koeppen (1948), en la zona se pueden encontrar tres tipos de clima: el EFH (de hielo por efecto de la altura) correspondiente a Lonquimay, al poniente un clima Cfsb1 (templado cálido con menos de 4 meses secos), y un sector oriental en el límite con Argentina del tipo BSK (de estepa fría). La temperatura media anual es de 8,5°C, siendo la media de enero 15,2°C y la de julio 1,8°C. Es común también que se presenten temperaturas inferiores a 0°C (Hajek & Di Castri 1975). Los suelos corresponden a derivados de cenizas volcánicas y a suelos graníticos. Son de tipo impermeable-arcillosos, sometidos a una erosión permanente en el horizonte gumífero y con abundancia de clastos derrumbados debido a la alta pendiente (CONAF 2004).

Tanto desde el punto climático, como del ecológico, ésta es un área de transición, lo que le confiere una zonificación particular que se expresa en su vegetación (Peralta 1980). La vegetación representativa del área es un tipo de matorral bajo mediterráneo andino muy diverso, dominado por arbustos espinosos como Discaria chacaye (G. Don) Tortosa y Berberis empetrifolia Lam., los que frecuentemente se asocian a estratos herbáceos dominados por especies de los géneros Festuca, Stipa, Poa y otras especies acompañantes como Caltha sagittata Cav., Cerastium arvense L., Phacelia secunda J.F. Gmel., Senecio fistulosus Poepp. ex DC. y Sisyrinchium chilense Hook. (Luebert & Pliscoff 2006).

Metodología

Durante los meses de enero de 2005 y marzo de 2006 se realizaron colectas intensivas en cinco veranadas al interior de la reserva: Cuchares Grande, Cajón Chileno, Tralilhue, Cuchares Chico y Mancha de Pinos. La descripción de cada sitio (ubicación, altitud y superficie) se muestra en la Tabla I. Estas cinco veranadas representan un gradiente descendente de pastoreo, correspondiendo a 218, 100, 54, 40 y 38 cabezas de ganado respectivamente, por cada temporada (promedio entre el periodo 2000-2008). En cada sitio de estudio se utilizó el método de transecto lineal. Cada transecto tenía un largo total de 20 m, donde en cada 5 m se estableció una parcela al azar de 2 x 2 m (CONAMA & TESAM 1996), en las que se determinó su composición de especies. Se realizaron 4 transectos aleatorios por cada veranada (20 parcelas en cada una), estableciendo un total de 100 parcelas en toda el área de estudio. La taxonomía, la nomenclatura y el origen fitogeográfico de las especies se obtuvo de Zuloaga et al. (2008) y Matthei (1995). Los nombres comunes se obtuvieron de Muñoz (1966) y Baeza (1930) y las formas de vida de Raunkiaer de las modificaciones propuestas por Ellenberg & Mueller-Dombois (1966). El grado de intervención antrópico se determinó sobre la base de lo propuesto por Hauenstein et al. (1988), que consideran el origen fitogeográfico, es decir, la relación entre las especies nativas e introducidas y las formas de vida, como medidas de perturbación.

Tabla I. Ubicación y caracterización de los cinco sitios de muestreo al interior de la Reserva Nacional Alto Bío-Bío (37° S), Chile.

Table I. Location and characterization of the five study sites within the Alto Bío-Bío National Reserve (37° S), Chile.

Sector

Veranada

Estaciones de Muestreo

Coordenada Geográfica (Lat S - Lon W)

Altitud (msnm)

Superficie (Ha)

Tralilhue

El Puesto

Vega de Tralilhue

38° 32' 2" - 76° 58' 12"

38° 31' 18" - 76° 57' 40"

1.570

1.610

796

norte

Cuchares Grande

El Puesto

Mallín Grande

38° 34' 29" - 76° 54' 6"

38° 33' 6" - 76° 54' 17"

1.480

1.560

1.425

Cuchares Chico

El Puesto

Vega Cuchares Chico

El Puesto

38° 34' 33" - 76° 55' 5"

38° 34' 29" - 76° 56' 18"

38° 34' 21" - 76° 50' 38"

1.735

1.630

1.805

348

Cajón Chileno

Mallín Redondo

38° 33' 49" - 76° 50' 26"

1.825

564

sur

Mancha de Pinos

Los Menucos

Los Menucos II

38° 43' 57" - 76° 56' 21"

38° 44' 5" - 76° 56' 16"

1.645

1.667

3.275

Análisis de datos

Con los datos obtenidos se determinó la riqueza taxonómica, la riqueza total de especies, el origen fitogeográfico (OF) y las formas de vida (FV). Con esta clasificación se elaboró un catálogo de la flora con la descripción de cada especie. Adicionalmente, se realizó un análisis de similitud de Bray-Curtis entre cada veranada utilizando Biodiversity-Pro 2.0 (McAleece 1997). Los ejemplares recolectados quedaron depositados en el Herbario de la Escuela de Ciencias Ambientales (UCT-Herbario no oficial), Facultad de Recursos Naturales, de la Universidad Católica de Temuco, Chile.

RESULTADOS

Riqueza taxonómica

El estudio florístico reportó un total de 89 especies (Tabla III), distribuidas en 72 géneros y 37 familias. De las especies, dos corresponden a Pteridophyta (2%) y 87 a Magnoliophyta (98%). Éstas últimas se dividen en 25 Liliopsida (29%) y 62 Magnoliopsida (71%) (Tabla II, Fig. 2). La veranada de Cajón Chileno es la que presenta el mayor número de familias, géneros y especies. Por otro lado, Cuchares Chico es la que tiene el menor número de familias, géneros y especies (Tabla III,Tabla IV ). De las 37 familias registradas, sólo seis concentran más del 52% de toda la flora registrada en el área de estudio: Asteraceae (13 spp.), Poaceae (11 spp.), Rosaceae (6 spp.), Cyperaceae (6 spp.) Juncaceae (5 spp.) y Apiaceae (5 spp.).

Origen fitogeográfico y formas de vida

Se registraron 78 especies nativas y 11 introducidas, representando un 88% y 12%, respectivamente. La veranada de Cuchares Grande presentó 11 especies introducidas, Cajón Chileno nueve, Tralilhue ocho, Cuchares Chico 6 y Mancha de Pinos cinco (Fig. 3). Respecto de las formas de vida, 47 especies (52%) corresponden a hemicriptófitos, seguidas de 15 criptófitos, 13 caméfitos, 8 nanofanerófitos y 6 terófitos. La proporción de especies nativas e introducidas para los caméfitos es 12 y 1, respectivamente, mientras que para los terófitos es 4 y 2, respectivamente. La veranada de Cuchares Grande es la que presenta la mayor proporción de especies introducidas (18,6%) y la mayor proporción de hemicriptófitos con un 60% (Fig. 3). Mancha de Pinos, por su parte, es la que presenta la mayor proporción de especies nativas (90,4%) y menor proporción de hemicriptófitos con un 51% (Fig. 3).

Similitud

La mayor similitud florística (basada en Bray-Curtis) se da entre la veranada de Tralilhue y Cuchares Grande con un 67% y luego entre la veranada de Cajón Chileno y Cuchares Chico con un 64% (Fig. 4). Por el contrario, las veranadas que comparten menos especies entre sí son Mancha de Pinos y Cuchares Grande con una similitud de 45%.

Respecto del total de especies registradas en toda la reserva, la veranada de Mancha de Pinos es la que mejor representa, en términos de riqueza de especies y diversidad, la flora de las praderas andinas de la Reserva Nacional Alto Bío-Bío, ya que representa un 43% de todas las especies registradas (Fig. 4).

Tabla II. Riqueza taxonómica de las especies registradas en las veranadas de la Reserva Nacional Alto Bío-Bío (37° S), Chile.

Table II. Species richness by taxonomic groups in the andean grasslands of the Alto Bío-Bío National Reserve (37° S), Chile.

Nivel Taxonómico

Familias

Géneros

Especies

Pteridophyta

2

2

2

Magnoliophyta

35

70

87

Liliopsida

6

20

25

Magnoliopsida

29

50

62

Total

37

72

89

Figura 2. a) Número de especies, géneros y familias registradas en la Reserva Nacional Alto Bío-Bío (37° S), Chile. b) Distribución taxonómica general de las especies. c) Distribución de los taxa correspondientes a Magnoliophyta.

Figure 2. a) Numbers of species, genera and families registered in the Alto Bío-Bío National Reserve (37° S), Chile. b) General taxonomic distribution of the species. c) Distribution of Magnoliophyta taxa.

Tabla III. Distribución de la riqueza taxonómica de las especies registradas en cada sitio de estudio en las veranadas de la Reserva Nacional Alto Bío-Bío (37° S), Chile. F = familias, G = géneros, E = especies.

Table III. Distribution of the taxonomic species richness in each study site in Alto Bío-Bío National Reserve (37° S), Chile. F = families, G = genera, E = species.

Figura 3. Número de especies nativas e introducidas y proporción (%) de hemicriptófitos en cada sitio de estudio. Reserva Nacional Alto Bío-Bío (37° S), Chile.

Figure 3. Number of native and introduced species and the hemicryptophytes proportion (%) in each study site. Alto Bío-Bío National Reserve (37° S), Chile.

Figura 4. Dendrograma de similitud florística (Bray-Curtis) de las veranadas de la Reserva Nacional Alto Bío-Bío (37° S), Chile.

Figure 4. Floristic similarity dendrogram (Bray-Curtis) of the andean grasslands in the Alto Bío-Bío National Reserve (37° S), Chile.

Tabla IV. Catálogo de la flora vascular de las especies registradas en las veranadas de la Reserva Nacional Alto Bío-Bío (37° S), Chile. FV = forma de vida, OF = origen fitogeográfico, Hc = hemicriptófito, Ca = caméfito, Nf = nanofanerófito, Cr = criptófito, Te = terófito, s.n.= sin nombre.

Table IV. Vascular plants catalogue of the recorded species in the andean grasslands of the Alto Bío-Bío National Reserve (37° S), Chile. FV = life form, OF = fitogeographic origin, Hc = hemicryptophytes, Ca = chamaephytes, Nf = nanophanerophytes, Cr = cryptophytes, Te = terophytes, s.n.= without name.

Especie

Familia

Nombre Común

FV

OF

Pteridophyta

Ophioglossum crotalophoroides Walter

Ophioglossaceae

Cr

N

Polystichum andinum Phil.

Dryopteridaceae

Hc

N

Magnoliophyta

A) Magnoliopsida

Acaena alpina Poepp. ex Walp.

Rosaceae

Trun

Ca

N

Acaena macrocephala Poepp.

Rosaceae

Hc

N

Acaena magellanica (Lam.) Vahl.

Rosaceae

Amor seco, cadillo, trun

Hc

N

Acaena ovalifolia Ruiz et Pav.

Rosaceae

Cadillo

Hc

N

Acaena pinnatifida Ruiz et Pav.

Rosaceae

Cadillo, amor seco, pimpinela

Hc

N

Adesmia emarginata Clos

Fabaceae

Paramela

Ca

N

Anagalis alternifolia Cav.

Primulaceae

Pimpinela

Hc

N

Anemone decapetala Ard.

Ranunculaceae

Centella

Hc

N

Azorella monantha Clos

Apiaceae

Llareta

Ca

N

Azorella trifurcata (Gaertn.) Pers.

Apiaceae

Llareta

Ca

N

Baccharis magellanica (Lam.) Pers.

Asteraceae

Ca

N

Berberis empetrifolia Lam.

Berberidaceae

Zarcilla , monte negro

Ca

N

Berberis montana Gay

Berberidaceae

Palo amarillo

Nf

N

Calceolaria biflora Lam.

Calceolariaceae

Capachito

Hc

N

Calceolaria dentata Ruiz et. Pav.

Calceolariaceae

Capachito

Hc

N

Caltha sagittata Cav.

Ranunculaceae

Maillico

Cr

N

Cerastium arvense L.

Caryophyllaceae

Cuernecita

Hc

I

Chiliotrichum diffusum (G.Forst.) Kuntze

Asteraceae

Romerillo, mata verde

Nf

N

Cirsium vulgare (Savi) Ten.

Asteraceae

Cardo negro

Te

I

Colletia hystrix Clos

Rhamnaceae

Crucero

Nf

N

Dichondra sericea Sw.

Convolvulaceae

Oreja de ratón, pocha

Hc

N

Discaria chacaye (G. Don) Tortosa

Rhamnaceae

Chacay

Nf

N

Epilobium nivale Meyen

Onagraceae

Quilloy

Hc

N

Erigeron andicola DC.

Asteraceae

Hc

N

Escallonia virgata (Ruiz et Pav.) Pers.

Escalloniaceae

Mata negra, meki

Nf

N

Euphorbia collina Phil.

Euphorbiaceae

Pichoga

Hc

N

Euphrasia andicola Benth.

Orobanchaceae

Ca

N

Euphrasia flavicans Phil.

Orobanchaceae

Hc

N

Galium aparine L.

Rubiaceae

Lengua de gato

Hc

N

Gamocarpha alpina (Poepp.) H.V.Hansen

Calyceraceae

Hc

N

Gamochaetapurpurea (L.) Cabrera

Asteraceae

Te

N

Gaultheriapumila (L.f.) D.J.Middleton

Ericaceae

Ca

N

Gentianella magellanica (Gaudich.) Fabris ex D.M. Moore

Gentianaceae

Te

N

Gunnera magellanica Lam.

Gunneraceae

Cr

N

Hydrocotyle modesta Cham. et Schltdl.

Apiaceae

Hc

N

Hypochaeris radicata L.

Asteraceae

Hierba del chancho

Hc

I

Loasa sp.

Loasaceae

Te

N

 

Mimulus glabratus Kunth

Phrymaceae

Berro amarillo, placa

Cr

N

Mulinum spinosum (Cav.) Pers.

Apiaceae

Neneo, dichillo

Ca

N

Nassauvia aculeata (Less.) Poepp. et Endl.

Asteraceae

Ca

N

Nassauvia revoluta D. Don

Asteraceae

Cadislao

Ca

N

Nothofagus antarctica (G.Forster.) Oerst.

Nothofagaceae

Ñirre, Ñire

Nf

N

Oldenlanlia salzmanii (DC.) Benth. et Hook.

Rubiaceae

Hc

N

Phacelia secunda J.F.Gmel.

Boraginaceae

Cuncuna

Hc

N

Plantago barbata G.Forster

Plantaginaceae

Hc

N

Plantago major L.

Plantaginaceae

Llantén

Hc

I

Potentilla chiloensis (L.) Mabb.

Rosaceae

Frutilla

Hc

N

Ranunculus peduncularis Sm.

Ranunculaceae

Botón de oro

Hc

N

Ribes cucullatum Hook. et Arn.

Grossulariaceae

Parrilla

Nf

N

Rumex acetosella L.

Polygonaceae

Vinagrillo

Hc

I

Sanicula graveolens Poepp. ex DC.

Apiaceae

Cilantro del cerro, pata de león

Hc

N

Seneciofistulosus Poepp. ex Less.

Asteraceae

Hualtata

Hc

N

Senecio polygaloides Phil.

Asteraceae

Hc

N

Symphyotrichum glabrifolium (DC.) G.L.Nesom

Asteraceae

Margarita del pantano

Hc

N

Taraxacum officinale G. Weber ex F.H. Wigg.

Asteraceae

Diente de león

Hc

I

Trifolium pratense L.

Fabaceae

Trébol rosado

Ca

I

Trifolium repens L.

Fabaceae

Trébol blanco

Hc

I

Vicia sp.

Fabaceae

Te

N

Viola reichei Skottsb.

Violaceae

Violeta

Cr

N

B) Liliopsida

Agrostis capillaris L.

Poaceae

Chépica, pasto quila

Hc

I

Alopecurus magellanicus Lam.

Poaceae

Hc

N

Carexfuscula D' Urv. var. fuscula

Cyperaceae

Cortadera

Hc

N

Chloraea magellanica Hook.f.

Orchidaceae

Cr

N

Chusquea cf. culeou E. Desv.

Poaceae

Coligüe

Nf

N

Cortaderia araucana Stapf

Poaceae

Cola de zorro

Hc

N

Eleocharis radicans (Poir.) Kunth

Cyperaceae

Cr

N

Eleocharis macrostachya Britton

Cyperaceae

Rume

Cr

N

Eleocharis melanostachys C.B. Clarke

Cyperaceae

Cr

N

Elymus angulatus J. Presl

Poaceae

Hc

N

Festuca scabriuscula Phil.

Poaceae

Coirón

Hc

N

Holcus lanatus L.

Poaceae

Pasto miel, pasto dulce

Te

I

Hordeum comosum J. Presl

Poaceae

Cebadilla

Hc

N

Isolepis cernua (Vahl.) Roem. et Schult.

Cyperaceae

Cr

N

Juncus lesueurii Boland

Juncaceae

Junquillo

Cr

N

Juncus pallescens Lam.

Juncaceae

Junquillo

Hc

N

Juncus procerus E. Meyer

Juncaceae

Junquillo

Hc

N

Luzula racemosa Desv.

Juncaceae

Cr

N

Marsippospermum philippii (Buch.) Haum.

Juncaceae

Cr

N

Oreobolus obtusangulus Gaudich.

Cyperaceae

Ca

N

Phleum alpinum L.

Poaceae

Hc

I

Poa tristigmatica E. Desv.

Poaceae

Hc

N

Rhodophiala andícola (Poepp.) Traub

Amaryllidaceae

Añañuca

Cr

N

Rhodophiala montana (Phil.) Traub

Amaryllidaceae

Añañuca

Cr

N

Sisyrinchium chilense Hook.

Iridaceae

Huilmo

Hc

N

Trisetum spicatum (L.) K. Richt.

Poaceae

Hc

N

DISCUSIÓN

Riqueza de especies

En este estudio sólo se consideraron las praderas, vegas y mallines, dejando de lado la estepa, el bosque de Araucaria (Araucaria araucana) y Lenga (Nothofagus pumilio) y otras formaciones vegetales distintas a la pradera andina. En este sentido, el grupo de mayor riqueza, tanto en familias, géneros y especies es Magnoliophyta. De las 89 especies encontradas, el 98% corresponden a Magnoliopsida y Liliopsida. Sólo dos especies corresponden a Pteridophyta, lo que se explica porque su hábitat preferente es el bosque (Godoy et al. 1982). Al comparar estos resultados con los de otros estudios similares, Dollens & Ivanovic (1996) reportan un total de 52 especies para un sector de praderas del P.N. Torres del Paine. Su baja diversidad florística se explicaría por las condiciones climáticas más severas de la zona austral de Chile. En estudios realizados en veranadas de la misma zona del presente estudio, Saavedra et al. (2000) reportan 68 especies en la R.N. Nalcas y Hauenstein et al. (2003) registraron 117 especies en las veranadas de la zona de Lonquimay. Estos dos últimos estudios se acercan a los resultados obtenidos en la R.N. Alto Bío-Bío, ya que fueron realizados en formaciones vegetales y lugares geográficos similares. Es importante precisar que en el presente estudio se trabajó sólo en las praderas ubicadas al interior de esta Reserva, abarcando unas 3.000 ha aproximadamente. Asimismo, Hauenstein et al. (2003) reportan un patrón similar al encontrado en este estudio respecto de las familias más numerosas en términos de especies. En orden decreciente ellos reportan Poaceae (21), Asteraceae (16), Cyperaceae (7), Apiaceae (6), Rosaceae (5) y Juncaceae (4).

Origen fitogeográfico

De las especies registradas en las veranadas de la R.N. Alto Bío-Bío, el 88% son nativas y sólo el 12% son introducidas. Esto sugiere que ellas presentarían una baja intervención antrópica debido a la escasa proporción de especies introducidas (González 2000). Sin embargo, este indicador debe ser complementado con la proporción entre las formas de vida tal como sugieren Hauenstein et al. (1988). Resultados similares en otras Áreas Silvestres Protegidas de Chile muestran que el Parque Nacional El Morado (33°47' S; 70°04'W), en la zona andina de Chile central, presenta un 13% de especies introducidas, mientras que el Parque Nacional Puyehue, en la Región de Los Lagos (40°30'S; 71°50'W) presenta un 12% de especies introducidas (Muñoz 1980, Pauchard & Alaback 2004). Por el contrario, la flora del M. N. Cerro Ñielol, ubicado en Temuco en medio de una matriz urbana y agrícola, posee un 43% de especies introducidas (Hauenstein et al. 1988). Estos datos confirman que la proporción de especies introducidas está fuertemente influenciada por el cambio de uso del suelo anterior a la creación del área protegida, las perturbaciones en la matriz circundante, el tráfico de visitantes y el desarrollo de la infraestructura de dichas unidades (Pauchard & Alaback 2004). En zonas de veranadas, Saavedra et al. (2000) registran un 32% de especies introducidas para la R. N. Nalcas. En la R. N. Malalcahuello, Becerra & Faúndez (2001) reportan un 12% y, finalmente, Hauenstein et al. (2003) en las veranadas de la zona de Lonquimay registraron un 20%. En este estudio encontramos que aquellas veranadas con mayor carga animal (Cuchares Grande) son las que presentan mayor proporción de especies introducidas, en contraste con aquellas que tienen un uso menos intenso (Mancha de Pinos), que presentan mayor proporción de especies nativas. Existe un gradiente de especies introducidas que se correlaciona positivamente con el uso pastoril de cada veranada (Fig. 3). En la actualidad, las veranadas presentan serios problemas de sobrepastoreo (Pucheta et al. 1998, Florez 2005), lo que se evidencia por la alta frecuencia y cobertura encontrada para algunas especies introducidas como Trifolium repens L. (14,5%) e Hypochaeris radicata L. (11%) (Avendaño 2002). Estas dos especies introducidas son las que presentan mayor valor de importancia (Wikum & Shanholtzer 1978) en las cinco praderas estudiadas: 32,3 y 19,5 respectivamente.

Formas de vida

Hauenstein et al. (1988) plantean que para la determinación del grado de perturbación de un determinado lugar, el espectro biológico (formas de vida) sirve como complemento al origen fitogeográfico. De las 89 especies que crecen en las veranadas de la R.N. Alto Bío-Bío, 47 corresponden a hemicriptófitos. Estas especies están adaptadas a soportar el pisoteo y ramoneo de animales, representando así el 53% del total de la flora registrada en las veranadas de la R.N. Alto Bío-Bío. Aunque en praderas de regiones templadas generalmente predominan estas formas de vida (Grigera et al. (1996), como lo señala Ramírez (1988) podrían también estar indicando algún grado de perturbación. Actualmente existe un uso ganadero creciente al interior de la reserva, lo que podría tener impactos sobre la composición florística de la pradera. Sin embargo, es posible que existan otros factores que den cuenta de la predominancia de esta forma de vida (principalmente el tipo de clima y la disponibilidad de recursos (Otto et al. 2001)). Cuchares Grande es la veranada con mayor presión de uso y la que presenta la mayor proporción de hemicriptófitos (60%). Los criptófitos representados en un 17%, incluyen a geófitos e hidrófitos, los que por poseer sus yemas de renuevo protegidas bajo tierra o en el agua, soportan mejor las bajas temperaturas del invernal. Los caméfitos están representados en un 15%. Esta forma de vida es un indicador de condiciones de bajas temperaturas y precipitaciones en forma de nieve, comunes en la zona en época invernal (Huetz de Lemps 1983). La baja presencia de terófitos (7%), plantas anuales o bianuales, indican ausencia de meses áridos, no obstante, en el área es posible que se registren 1 ó 2 meses secos (Hajek & Di Castri 1975, Luebert & Pliscoff 2006).

Similitud

La veranada de Tralilhue y Cuchares Grande son las que presentan la mayor similitud en la composición de la flora (67%), compartiendo 40 de 67 especies. Estas dos veranadas presentan una alta presión ganadera y son las más utilizadas en cada temporada (Fuentes-Ramírez com. pers.). Le siguen en similitud Cajón Chileno y Cuchares Chico (64%), las que comparten 39 de 70 especies. Ambas veranadas también presentan una alta presión de uso, pero a la vez tienen un alto grado de aislamiento, comparado con las anteriores. Mancha de Pinos es la veranada que presenta la mayor similitud respecto del total de especies registradas en toda la reserva (41,6%), por lo tanto es la que mejor representa la vegetación de las praderas andinas al interior de la reserva. Es la que se encuentra mejor conservada, la más aislada y la más extensa en superficie. También es la que presenta la presión de uso más baja, lo que se traduce en que tiene sólo un 12% de flora vascular introducida. De este último análisis se desprenden las menores similitudes florísticas, que precisamente se dan entre la veranada de Mancha de Pinos y Cuchares Grande (45%). El contraste entre floras podría responder a las diferencias en la carga animal que soportan estas veranadas cada temporada. Entre los efectos más comunes que produce el pastoreo sobre la estructura de pastizales naturales están los cambios en la estructura, diversidad florística y formas de vida, la disminución del establecimiento y del crecimiento de la vegetación. (Milchunas & Lauenroth 1993, Pettit et al. 1995, Pucheta et al. 1998, Stohlgren et al. 1999a, Nai-Bregaglio et al. 2002).

Los trabajos que evalúan el impacto de la ganadería en praderas andinas o veranadas son escasos. Sólo existen algunos antecedentes generales en la Región de Coquimbo, los cuales señalan que el sobre pastoreo, en particular el caprino, produce empobrecimiento de la pradera, erosión del suelo y llegada de especies introducidas potencialmente invasoras (Olivares 2006). A pesar de no existir registros de pastoreo caprino en las veranadas de la R. N. Alto Bío-Bío, sí es posible encontrar algunos rebaños pastando en zonas aledañas (Fuentes-Ramírez com. pers.), representando así un riesgo para la conservación de dichos recursos. Por otro lado, Ramírez et al. (1997, 2005), en praderas antropogénicas del sur de Chile, establecen que el pastoreo incrementa la riqueza de especies, pero a la vez acarrea especies introducidas que a largo plazo pueden invadir la pradera. En nuestro estudio, el patrón encontrado es similar ya que en praderas con mayor carga animal la riqueza de especies es mayor, pero algunas especies introducidas presentan alta frecuencia y cobertura (Trifolium repens e Hypochaeris radicata). La presión de pastoreo sobre las veranadas de la Reserva Nacional Alto Bío-Bío ha aumentado sistemáticamente en los últimos años. Por ende, se hace necesario un manejo adecuado a fin de asegurar su permanencia y calidad para beneficio de las comunidades pehuenches aledañas.

CONCLUSIONES

A pesar de presentar una baja proporción de especies vegetales introducidas, las veranadas de la Reserva Nacional Alto Bío-Bío exhiben un grado medio de perturbación debido al aumento del pastoreo, que a su vez incrementa la presencia de especies hemicriptófitas. Existe, además, una alta similitud entre praderas de uso ganadero intensivo como Tralilhue y Cuchares Grande y una baja similitud con aquéllas de menor carga animal (Mancha de Pinos). Se concluye que el pastoreo sería una de las principales causas que estarían dando cuenta del cambio florístico observado entre las praderas estudiadas. Sin embargo, a través del manejo adecuado de praderas se podrían evitar impactos mayores frente a futuros escenarios de cambio global.

AGRADECIMIENTOS

Agradecemos a Eliecer Ñancufil y Heraldo Meliqueo, funcionarios de CONAF Región de La Araucanía y encargados de la Reserva Nacional Alto Bío-Bío por el apoyo brindado en terreno. A Basilio Guíñez, Pamela Sánchez y Marcos González de la Universidad Católica de Temuco. A Pedro Jara-Seguel y dos revisores anónimos por sus contribuciones en el manuscrito. AFR y AP fueron financiados por PFB-23 e ICM P05-002.

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Recibido: 08.06.10

Aceptado: 09.12.10