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Literatura y lingüística

versión impresa ISSN 0716-5811

Lit. lingüíst.  no.26 Santiago  2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-58112012000200015 

Literatura y Lingüística N0 26 ISSN 0716-5811 / pp. 247-271

 

Lingüística: artículos y monografías

 

Morfología del pronombre personal en el rromané de Chile*

The morphology of personal pronouns in Romani Language spoken in Chile

 

Mariela Dennisse Rebolledo Aravena** Gastón Felipe Salamanca Gutiérrez***

** Magíster en Lingüística. Universidad de Concepción, Chile. Email: fono.rebolledo@gmail.com
*** Doctor en Lingüística. Universidad de Concepción. Chile. gaston.salamanca@gmail.com


Resumen

Este artículo presenta, en el marco de la Tagmémica, una descripción de la estructura interna y de los paradigmas de declinación del pronombre personal en el rromané hablado en Chile. En el apartado "metodología" se explicitan las fuentes desde las cuales se obtuvieron los datos, el perfil de los informantes y los procedimientos analíticos seguidos. El análisis incluye un ejemplo para cada forma del pronombre en cada caso gramatical, la propuesta de segmentación morfémica y la asignación de morfos a morfemas. El apartado "conclusiones" incluye la fórmula tagmémica que describe la estructura del pronombre personal, una discusión sobre el concepto de "forma básica" y una discusión sobre la pertinencia de aplicar el concepto garviniano de "residuo" a los alomorfos de segunda persona y caso instrumental chu- y -char, respectivamente.

Palabras clave: Gitanos, rromané, morfología del rromané, pronombre personal en rromané.


Abstract

The present paper describes, within the framework of tagmemics, the internal structure and declension paradigms of personal pronouns in the Romani language as spoken in Chile. The speaker sample, speaker characteristics and procedures used in analyzing the data are detailed in the corresponding section. The analysis includes an example of each pronoun form in each grammatical case, a proposal for the morphemic segmentation, and a mapping of morphs to morphemes. The paper concludes with information on the tagmemic method, which is used to describe the personal pronoun system of Chilean Romani; a discussion about the issue of basic forms; and a discussion of whether it is appropriate to apply the Garvinian concept of residue to the second person allomorphs and instrumental case, chu- and -char, respectively.

Key Words: Gypsies, Romani, Romani morphology, Romani personal pronouns.


1.       Introducción

La hipótesis más plausible con respecto al origen del grupo gitano es que proviene del norte de India. La fecha en que comenzó su migración desde este subcontinente se estima alrededor del año mil después de Cristo (Hancock, 1993; Bakker, Hübschmannová, Kalinin, Kenrick, Kyuchukov, Matras & Soravia, 2002).

Con respecto a la lengua de este grupo, Kenrick (1979: 111) señala que cuando los rrom (gitanos) dejaron India, llevaron consigo su lengua, la cual es hablada actualmente por alrededor de cinco millones de personas. Se incluyen aquí los gitanos sedentarizados (como los de Europa oriental) y los gitanos nómades (como los de Europa occidental y Chile). Indica, además, que en algunos grupos gitanos ya no se habla el rromané, como en el grupo boyás en Rumania (y Chile). En otros casos, el rromané sobrevive sólo en el plano léxico, pero utiliza la gramática de la lengua mayoritaria (éste es el caso del grupo kaló en España).

En este artículo proponemos una descripción de la morfología del pronombre personal en el rromané hablado en Chile. Se trata de un trabajo pionero en nuestro país y, por lo mismo, estimamos que constituye una contribución importante a los estudios de esta lengua.

Valga señalar en este punto, con Salas (1978: 5), que en esta investigación se privilegia la fidelidad a los datos y la claridad descriptiva a la sujeción irrestricta a un marco de referencia o la discusión avanzada de aspectos teóricos implicados aquí1. En palabras de este autor:

La orientación de este análisis es descriptivista. Por supuesto, ninguna descripción es concebible en un vacuum teórico y metodológico, pero la intención fundamental de este trabajo no es discutir una teoría lingüística ni diseñar un cuerpo de procedimientos analíticos, ni establecer una doctrina gramatical universal [...] lo que se quiere es describir adecuadamente los datos. En este sentido se puede decir que hay una posición epistemológica empiricista, y más estrictamente, empiricista funcionalista.

2.       Gitanos (rromá) en Chile2

De acuerdo con Dunin (1989), la mayoría de las primeras familias de gitanos que llegó a nuestro país lo hizo a fines del siglo XIX, proveniente de Serbia. La pobreza y las guerras habrían sido los principales factores que motivaron esta migración.

Actualmente, en Chile existen dos grandes grupos de gitanos: el grupo rrom3 y el grupo ludár. Los gitanos rrom denominan a los gitanos ludár, boyás; y los ludár a los rrom, burbéts. Los gitanos rrom de Chile llaman a su lengua rromané jorajané. Esta lengua se opone al rromané leási4, al gallikané5, y al ludár6. Los gitanos ludár, por su parte, oponen su lengua a la límba del burbéts7 y a la límba del niánts8.

De acuerdo con González y Salamanca (2001), el rromané de Chile tiene 30 fonemas segmentales. Las vocales son: /a, e, i, o, u/; las consonantes son: /p, b, ph, t, d, th, k, g, kh, f, v, s, z, x, č, dž, čh, m, n, ñ, l, r, rr/; y las semiconsonantes son /j, w/. Como se observa, existe una serie de consonantes oclusivas sordas aspiradas (opuestas fonológicamente a las no aspiradas), un fonema labiodental fricativo sonoro (/v/), y uno fricativo dorsoalveolar sonoro (/z/), todos ellos ausentes del inventario fonémico del español.

El bilingüismo de los gitanos de Chile, de acuerdo con Salamanca (2004a: 75), tiene dos características prominentes: a) el rromané se adquiere como primera lengua; y b) la actitud de los gitanos hacia su lengua es altamente positiva. Estos aspectos, sumados a otras características sui generis de este grupo -descritas en Salamanca (2005) y Salamanca y Rodríguez (2009)-, permiten afirmar que la vitalidad cultural y lingüística de este grupo no está amenazada por los factores clásicos de aculturación y, por lo mismo, su proyección en el tiempo es una hipótesis altamente plausible9.

3.       Estudios anteriores sobre la morfología del rromané hablado en Chile

Los lingüistas cuyo foco de estudio es el rromané dividen el estudio de la morfología de esta lengua en morfología de ítemes tradicionales o "temática", y morfología de ítemes adquiridos en épocas más recientes o "atemática" (Hancock, 1993; Matras, 2002). Señala este último autor (Matras, 2002: 73):

The morphological patterns that apply to the pre-European vocabulary and to some early European loans have been labelled 'thematic'. The thematic grammatical formants are mainly of Indo-Aryan stock. By contrast, subsequent loans receive so-called 'athematic' morphology, largely borrowed from Greek as well as from later contact languages.

De acuerdo con nuestro análisis, esta distinción es aplicable también al rromané de Chile.

Los trabajos sobre la morfología del rromané hablado en Chile se inauguran con la tesis doctoral de Salamanca (2003). De esa investigación se han desprendido algunos artículos, los cuales han sido publicados en distintas revistas especializadas y constituyen las fuentes desde las cuales extraemos la información que resumimos en los siguientes apartados10.

3.1 .     Morfología del Sustantivo

De acuerdo con Salamanca (2006, 2008), la fórmula tagmémica general que muestra la cadena de tagmemas constituyentes de la palabra sustantivo en el rromané de Chile es la siguiente:

Esto es: un casillero "núcleo nominal" obligatorio es instanciado por un tema nominal; y cuatro casilleros marginales de "género", "caso complementario", "número" y "caso" son instanciados por morfemas que indican estas funciones. De estos últimos, los casilleros obligatorios son los de número y caso. El casillero de género se instancia morfémicamente en los sustantivos animados, cuando es posible un contraste. El casillero de Caso Complementario11, por definición, no se instancia en los casos nominativo y vocativo, pues no constituyen complementos.

Los géneros son masculino y femenino; los números, singular y plural; y los casos, nominativo, vocativo, acusativo, dativo, ablativo, instrumental y genitivo.

3.2.     Morfología de los Adjetivos Demostrativos

Lizarralde y Salamanca (2010) analizan morfológicamente los adjetivos demostrativos del rromané hablado en Chile. La fórmula tagmémica que proponen es la siguiente:

Esto es: una raíz discontinua "g-......-á", que porta el significado de 'deíxis mostrativa'; y, "flanqueados" por ella, los casilleros de distancia, género y número, con sus respectivos morfemas instanciadores.

3.3.     Morfología de los Adjetivos Posesivos

Salamanca y Lizarralde (2010) analizan morfológicamente los adjetivos posesivos del rromané hablado en Chile. Para su representación tagmémica, proponen dos fórmulas: una fórmula general, útil para representar casi la totalidad del paradigma de los posesivos, y una fórmula particular, para representar la estructura del posesivo de tercera persona singular.

De acuerdo con la fórmula general, la raíz expresa sincréticamente los contenidos de persona y número del poseedor. Siguiendo a la raíz, se presentan los morfemas de género y número de lo poseído.

En la fórmula particular, el "número del poseedor" no ocurre sincréticamente en la raíz, sino que es instanciado en un casillero distinto. Esto, junto con la apertura de los casilleros de "género del poseedor" y "posesivo-genitivo", constituye una diferencia prominente con respecto a la fórmula que aplica a las demás personas gramaticales.

4.       Objetivos de la Investigación

Objetivo general

Describir la estructura interna y los paradigmas de declinación del pronombre personal en el rromané jorajané hablado en Chile.

Objetivos específicos

1. Determinar el inventario de morfemas y alomorfos que marcan las categorías de género, número y caso en el pronombre personal, en el rromané de Chile.
2. Determinar la estructura interna del pronombre personal, en términos de una serie significativa de constituyentes.
3. Establecer los paradigmas de declinación del pronombre personal en el rromané de Chile.
4. Establecer las alternancias morfofonémicas fonológicamente condicionadas, morfológicamente condicionadas y supletivas que se presentan en estos casos12.

5.       Marco de Referencia13

Este trabajo toma como marco de referencia básico para la descripción el enfoque tagmémico postulado por Pike (1958) y desarrollado en Elson y Pickett en sus trabajos de 1964 y 1980. Se trata éste de un modelo estándar en descripción lingüística más que un marco propiamente teórico. También forman parte del soporte teórico-metodológico de esta investigación las propuestas contenidas en Garvin (1979) y la presentación de las "líneas metodológicas generales" contenidas en Salas (1978). Un texto clásico que provee de consideraciones teórico-metodológicas -así como de abundante ejercitación- y que tuvimos a la vista para este trabajo, es el de Nida (1946).

Para la práctica del análisis morfológico, junto con los ejercicios contenidos en el texto de Nida, utilizamos el manual de trabajo de Merrifield (1967)14. Otros trabajos que, si bien no se inscriben dentro del modelo tagmémico, iluminaron algunos aspectos del análisis, son los de Mathews (1974) y Burquest (2002: 81-103).

Cabe hacer presente que en los trabajos de Pike y Pike (1991) y Pike (1995) se contiene una versión más actualizada de la propuesta tagmémica. Ésta considera cuatro casilleros (slots) funcionales: posición, función, clase y cohesión. Sin embargo, en las investigaciones sobre el rromané que hemos realizado hasta aquí -y en la que presentamos en este artículo- nos atenemos a la primera versión del modelo, pues estimamos que ésta da cuenta de manera satisfactoria de los fenómenos que intenta describir. En esta primera versión, el "tagmema" se define como la "[.. .]correlation of a grammatical function or slot with a class of mutually sustitutable ítems ocurring in that slot[...]" (Elson & Pickett, 1964: 57). Como se observa, se distinguen sólo los casilleros de "función gramatical" y "clase instanciadora"15.

Por otra parte, en ambas versiones, una "construcción" es definida como "[...]a (potential) string of tagmemes whose manifesting sequence of morphemes fills a grammatical slot." (Elson & Pickett, 1964: 58). Una construcción posible es la "palabra", una de cuyas subclases, en rromané, es el pronombre16. A su vez, la "palabra" es uno de los niveles dentro de la jerarquía gramatical (entre los que se incluyen, además, el "tema", la "frase", la "cláusula", etc.). Así, la construcción "pronombre personal" en rromané es una cadena de tagmemas analizable en el nivel de la palabra, pero que instancia casilleros funcionales en el nivel de la cláusula (en este caso, los casilleros de caso nominativo, acusativo, dativo, etc.)17.

6.       Metodología de la investigación

6.1.     Los datos. Las fuentes desde las cuales se extrajeron los datos para esta investigación son las siguientes: a) lista de enunciados contenida en Salamanca (2003: 171-213); b) relatos orales contenidos en Salamanca (2003: 144-157) y c) el Nuevo Testamento Romané (Sociedad Bíblica, 2007).

a)  Lista de enunciados contenida en Salamanca (2003: 171-213). Este investigador registró 656 enunciados para la determinación de la morfología nominal y verbal del rromané hablado en Chile.
b) Relatos orales contenidos en Salamanca (2003: 144-157). Para disminuir los problemas que presenta el enfoque paradigmático -el más serio se relaciona con el hecho de que en este procedimiento el analista hace sus preguntas sin saber lo que hay- recurrimos también al análisis de tres textos orales tradicionales.
c) Nuevo Testamento Romané (Sociedad Bíblica, 2007). Este texto fue elaborado con fines básicamente evangelizadores, pero contiene un valioso material para investigaciones como la que proponemos18. De hecho, los ejemplos de la ocurrencia de los pronombres personales que damos en 6.1 los hemos extraído exclusivamente de esta fuente.

6.2.     Los informantes. Para la elicitación de las listas y los relatos, se consideró la colaboración de diez informantes. Los criterios para su selección fueron extraídos de Samarin (1967: 61-64). Así, se consideró la edad (mayores de dieciséis años y menores de sesenta); el sexo (masculino) y el conocimiento de la lengua de contacto (dominio fluido de ambas lenguas)19.

6.3.     Procedimientos Analíticos. Los procedimientos analíticos que consideramos fueron la identificación de los morfemas a través del contraste y los parciales recurrentes, y la explicitación del orden de los morfemas y los tipos de alternancias morfofonémicas (fonológicamente condicionadas, gramaticalmente condicionadas y supletivas).

7.         Análisis20

7.1.     Ejemplos

Presentamos a continuación un ejemplo para cada forma que asume el pronombre personal en cada caso gramatical. Estos ejemplos los extraemos del Nuevo Testamento Romané (Sociedad Bíblica Chilena, 2007)21.


7.2.      Formas de los Pronombres Personales

Las siguientes tablas muestran, aisladas, las formas que presenta el pronombre personal en los distintos casos gramaticales.

Observaciones

Como se aprecia en las tablas anteriores, en el pronombre personal del rromané hablado en Chile, las personas gramaticales que se distinguen son: primera, segunda y tercera; los números, singular y plural; los casos, nominativo, acusativo, dativo, ablativo, locativo e instrumental; y los géneros, masculino y femenino.

7.3.     Segmentación Morfémica

Conviene distinguir, en primer lugar, entre casos no complementarios -que en el pronombre personal incluye sólo el nominativo22 y casos complementarios que en el pronombre personal incluye los casos acusativo, dativo, ablativo, locativo e instrumental23.

Observaciones

Estimamos que abrir los casilleros tagmémicos de Persona, Género, Número y Caso, como posiciones estructurales distintas en el pronombre personal, se justifica por los contrastes que se establecen. Se evidencia, de esta forma, nuestra preferencia por una interpretación morfológica que distingue distintos casilleros, y no por una interpretación que considera los morfemas como formas portadoras de múltiples significados "comprimidos" (en sincretismo)24. El "costo" de esta interpretación es la ocurrencia frecuente de morfemas y alomorfos "cero", cuestión que autores como Elson y Pickett recomiendan evitar (1964: 49), pero que, a la luz de nuestros datos, estimamos pertinente.

Observaciones

De acuerdo con nuestro análisis, la interpretación más adecuada de la forma -an es como un morfema que instancia el casillero de caso complementario. Otra interpretación posible es considerarla como una/la marca de caso acusativo. Sin embargo, esta última solución tiene el inconveniente de que asigna a dicha forma una distribución extremadamente restrictiva: sólo en la primera persona singular, lo cual no se condice con el comportamiento de los otros alomorfos de caso gramatical25.

Por otro lado, hemos postulado la forma -e como un sufijo subyacente -de ahí el uso de los paréntesis- que instancia el casillero de caso complementario en la primera y segunda persona del plural. Nos parece que esta es la interpretación más adecuada, pues si se postulara este sufijo como no subyacente -esto es, con forma fónica-, emergería necesariamente otro alomorfo de primera persona (el alomorfo am-, pues *ameen no es la forma de superficie), lo que, por cierto, no es deseable. Así, entonces, este sufijo hace serie con el sufijo -e (audible) de la tercera persona plural y su estatus de subyacente se explica por un proceso de supresión frecuente en la lengua.

Observaciones

Estas segmentaciones morfémicas muestran la ventaja de distinguir entre un casillero de caso gramatical y uno distinto de caso complementario. En efecto, la diferencia que se establece entre los alomorfos instanciadores de caso complementario (-an; (-e) y -0) y los que instancian los casilleros de caso dativo, ablativo y locativo (-ke/-ge; -tar/-dar y -te/-de, respectivamente) confirma que se trata de casilleros funcionales diferentes.

Observaciones

Tal como ocurre para los casos dativo, ablativo y locativo, la segmentación morfémica del caso instrumental muestra la ventaja de distinguir entre un casillero de caso gramatical y uno de caso complementario, pues ambos poseen alomorfos notoriamente diferentes: -an; (-e) y -0, para el caso complementario; y -char; -(y)a y -a, para el caso instrumental.

Ahora, como se observa en la tabla precedente, en el caso instrumental no se produce un proceso de asimilación de sonoridad, como sí sucede en los alomorfos instanciadores de los casos gramaticales dativo, ablativo y locativo26. Esto nos recuerda, siguiendo a Garvin (1979: 116-117), que el lenguaje es un sistema de definición baja. En sus palabras:

[...] la definición baja del sistema significa que la posibilidad de residuos asistemáticos está dentro del modelo teórico, considerada como una propiedad intrínseca de los sistemas conductuales, y no una consecuencia de lo que se podría llamar 'nuestro conocimiento inadecuado de esos sistemas'[...]

Por último, hemos puesto la semiconsonante "y" entre paréntesis ((-y)a) porque, no obstante ser dicha semiconsonante audible aquí, no es parte de la forma subyacente del morfema de caso, sino que resulta de una epéntesis cuyo efecto es evitar una secuencia de fonemas poco frecuente en la lengua27.

7.4.      Asignación de Morfos a Morfemas 7.4.1.     Categoría Gramatical de Persona

7.4.1.1. Primera Persona

Observaciones

En esta descripción seguimos la propuesta teórica que distingue entre alomorfos y forma básica de un morfema (Burquest, 2002: 88-89). En el caso del morfema de primera persona, proponemos seleccionar como forma básica el alomorfo me-. La razón fundamental para esta decisión es que ésta es la forma que ocurre en el caso y número gramaticales que pueden estimarse como más básicos (no marcados) en las lenguas en general y en el rromané en particular: el caso nominativo y el número singular. En cuanto a la selección del nominativo, la evolución del español desde el latín constituye un buen respaldo. En efecto, en el latín, los casos gramaticales se marcaban morfológicamente, pero en el español actual, salvo algunas huellas de esta antigua distinción, los casos gramaticales se actualizan en la sintaxis. Ahora bien, si pensamos, por ejemplo, en los casos nominativo y acusativo hispánicos, se observa que este último es el que, por lo menos para los objetos animados, recibe una marca explícita (la preposición "a"), de modo que se puede considerar como un caso marcado, en oposición al estatus de no marcado del nominativo.

Con respecto a la decisión de considerar el número singular como más básico, la misma lengua rromané apoya esta asunción, toda vez que el número gramatical marcado morfológicamente es el plural y no el singular (Salamanca 2003: 38).

Por otra parte, estimamos que el alomorfo m- está fonológicamente condicionado, pues puede derivarse en forma plausible por un proceso fonológico de supresión vocálica, habitual en el rromané, y en las lenguas en general. La finalidad de este proceso es conseguir secuencias de segmentos y plantillas silábicas (más cercanas a las) óptimas. En el caso que nos ocupa, se obtiene la secuencia man -y no *mean- y, con ello, la plantilla silábica CVC, y no la más compleja CVVC. A diferencia del caso anterior, consideramos el alomorfo ame- como un alomorfo gramaticalmente condicionado, pues ocurre consistentemente en el plural de los casos complementarios (a diferencia de me/m, que ocurren sólo en el singular).

7.4.1.2.   Segunda Persona

Observaciones

Hemos seleccionado el alomorfo tu- como forma básica del morfema de segunda persona. La razón coincide con la que hemos explicitado en los párrafos precedentes: ésta es la forma que ocurre en el número gramatical que estimamos más básico (el singular).

Por otra parte, consideramos la forma tume- como un alomorfo gramaticalmente condicionado, pues, a diferencia de tu-/chu-, ocurre sólo en el plural.

El alomorfo chu-, en cambio, es un alomorfo supletivo, pues ocurre sólo en un contexto (en el número singular del caso dativo) y la consonante "ch" (/c/) se produce independientemente de un contexto fonético-fonológico que lo propicie.

7.4.1.3.   Tercera Persona

Observaciones

La ocurrencia del alomorfo vo- en el caso nominativo -a diferencia de l-, que ocurre en todos los demás casos, pero no en el nominativo- justifica su elección como forma básica del morfema de tercera persona.Por otra parte, vo- y l- son alomorfos gramaticalmente condicionados, pues ocurren consistentemente en el caso no complementario (nominativo) y en los casos complementarios, respectivamente.

7.4.2.     Categoría Gramatical de Género

7.4.2.1.   Masculino

Observaciones

De acuerdo con los criterios aplicados hasta aquí, -u es la forma básica del morfema de género masculino, pues ocurre en el caso nominativo (-e, en cambio, ocurre en el acusativo)28.

Por otra parte, la sistemática ocurrencia de -u en la tercera persona del caso no complementario y de -e en la tercera persona de los casos complementarios, nos llevan a considerarlos alomorfos gramaticalmente condicionados.

7.4.2.2.   Femenino

Observaciones

Hemos escogido -i como la forma básica del morfema de género femenino, pues es la forma que ocurre en el caso nominativo (-a, en cambio, ocurre en los casos complementarios)29. El mismo argumento esgrimido para el género masculino aplica aquí para considerarlos alomorfos gramaticalmente condicionados.

7.4.3.    Categoría Gramatical de Número

7.4.3.1.  Singular

7.4.3.2.  Plural

Observaciones

Como se aprecia en las tablas precedentes, sólo hay un alomorfo que instancia el número singular y sólo un alomorfo que instancia el número plural, por lo cual se seleccionan directamente como las formas básicas.

7.4.4.    Categoría Gramatical de Caso

Observaciones

Como se observa en la tabla precedente, dado que en el caso nominativo y acusativo hay sólo un instanciador morfémico (aunque carezca de forma fónica), se debe considerar como la forma básica.

En los casos dativo, ablativo y locativo, en cambio, se presentan dos variantes alomórficas. Hemos seleccionado como forma básica en cada uno de estos casos aquella forma que comienza con consonante áfona. La razón es que el otro alomorfo -el que comienza con consonante sonora- ocurre en un contexto altamente restrictivo y predecible: sólo en contacto con una consonante, precisamente, sonora. Por la misma razón, se debe etiquetar estos alomorfos como fonológicamente condicionados.

En el caso instrumental, por su parte, se presentan tres variantes alomórficas: -char, -a y -(y)a. Estimamos que estos alomorfos están fonológicamente condicionados; aunque la regla que controla su ocurrencia no es de asimilación, sino una que, a partir del estatus de los segmentos, pauta de manera estricta su distribución. Así: el alomorfo -char ocurre con raíces terminadas en consonante, y -a/-(y)a, con raíces terminadas en vocal. Con respecto a estos últimos alomorfos, se debe señalar que en la segunda persona singular y en la tercera persona singular femenino ocurre una epéntesis de la semiconsonante "y", la cual no ocurre en la tercera persona singular masculino, pues la lengua optó por el mantenimiento de la secuencia /éa/, muy habitual en rromané.

7.4.5.   Caso Complementario

Observaciones

Como se observa en la tabla precedente, hay tres alomorfos que instancian el casillero de caso complementario.

Para la selección de la forma básica, nos hemos apoyado en un criterio hasta aquí no relevado: la simetría del sistema. En efecto, si bien el alomorfo -an es la forma que ocurre en el singular -lo que nos llevaría a considerarla como la forma básica-, sólo ocurre en la primera persona; mientras que -é, además de presentarse en todas las formas plurales (de manera explícita o en forma subyacente), es la forma básica del morfema en los sustantivos temáticos y atemáticos (Salamanca, 2003)30. De este modo, hemos seleccionado -é como la forma básica del morfema.

Estimamos que estos alomorfos están gramaticalmente condicionados, pues -an ocurre sistemáticamente en el singular (junto con -0), y -e en las formas del plural.

8.       Conclusiones

A la luz de lo presentado hasta aquí, podemos considerar que el objetivo general y los objetivos específicos que nos propusimos al comienzo de esta investigación se cumplieron. Algunas conclusiones, o, más bien, puntos que se relevan en este estudio son los siguientes:

    a) La fórmula tagmémica que contiene todos los casilleros posibles en el pronombre personal en rromané es la siguiente:

Todos los casos gramaticales que expresan un complemento se pueden describir morfológicamente con arreglo a ella. El caso nominativo, por definición, no requiere la apertura de un casillero de caso complementario, por lo cual la flexión se limita al género (en la tercera persona), número y caso gramaticales.

Vale destacar que esta fórmula tiene una alta coincidencia con la que se propone en Salamanca (2003) para describir los sustantivos temáticos y atemáticos31. Esto es destacable porque revela una simetría en el análisis de dos clases de palabras altamente emparentadas.

    b) Hemos utilizado aquí el concepto de "forma básica" del morfema. Esta noción aplica con plena pertinencia en los morfemas que instancian el casillero de caso gramatical en los casos complementarios dativo, ablativo y locativo, pues en ellos es posible postular con total plausibilidad una asimilación de sonoridad, de modo que -ke→-ge; -tar→-dar; -te→-de, cuando le precede una consonante nasal sonora (/n/)32.

Sin embargo, cuando los alomorfos están gramaticalmente condicionados o son supletivos, los argumentos que se esgrimen para seleccionar uno de ellos como la forma subyacente no poseen la misma contundencia, pues, por definición, no tienen arraigo en consideraciones de tipo acústico-articulatorias. De este modo, ante la disyuntiva de, por una parte, abandonar esta noción en aquellos casos en que la alomorfía no fuera de tipo fonológico, y, por otra, mantenerla operativa, esgrimiendo para ello argumentos que provinieran de dentro y fuera de la lengua rromané, preferimos esta segunda opción. Concretamente, seleccionamos como forma básica aquellos alomorfos que ocurren en el caso nominativo y/o en el número singular. Seleccionar el caso nominativo como aquel desde el cual se puede seleccionar la forma básica, tal como hemos señalado en 7.4.1.1, se fundamenta en que este es el caso que tiende a no marcarse explícitamente en aquellas lenguas que, como el español, han evolucionado desde la marcación morfológica de las funciones gramaticales (como ocurría en el latín), hacia la expresión de dichos casos a través de la sintaxis.

La selección del número singular como aquel desde el cual se puede seleccionar la forma básica, por su parte, se fundamenta en que en rromané, al igual que en español, este número gramatical no se marca morfológicamente (en este sentido, puede considerarse más "básico"); el plural, en cambio, tiene a lo menos tres alomorfos (Cfr. Salamanca 2003: 50).

Por otra parte, para la selección de la forma básica en el caso complementario, recurrimos al principio de simetría del sistema. De acuerdo con Salamanca (2003: 51 y 61), la forma básica del morfema de caso complementario en los sustantivos temáticos y atemáticos del rromané es -e, de modo que, ante una la disyuntiva de seleccionar la forma -an -que ocurre en el singular, pero sólo en un contexto (primera persona, en el caso acusativo)- y seleccionar la forma -é -que, si bien ocurre (sólo) en el plural, es la forma básica de los sustantivos temáticos y atemáticos-, preferimos esta segunda opción.

Hemos dicho que esta "licencia" con respecto a los principios que aplicamos en los casos anteriores se fundamenta -además de la simetría del sistema- en que este morfema tiene una naturaleza distinta de los que instancian los casilleros de género, número y caso. En efecto, el morfema de caso complementario tiene un significado/función estrictamente gramatical, sin vinculación alguna con algún referente en la realidad. Los morfemas de género, número y caso, en cambio, si bien son nociones lingüísticas que no deben confundirse con la realidad, es posible vincularlas en mayor o menor grado con ella. Consideremos una lengua como el español: hay, de hecho, en la realidad, referentes distintos para las palabras "gato" y "gata"; se puede ejemplificar la diferencia entre "una" y "unas" (esto es, entre singular y plural) con la mayoría de -acaso con todos- los objetos de la realidad; al mismo tiempo que es posible abstraer de la realidad la diferencia entre el rol (papel temático) que asume "Pedro" en "Pedro golpeó a Juan" y en "Juan golpeó a Pedro". En otras palabras, estas categorías gramaticales (género, número, caso) relevan/gramaticalizan diferencias que en algún grado están presentes en los objetos, o en las relaciones entre objetos, es decir, se vinculan con lo experiencial; no así el caso complementario, el cual emerge sólo en el lenguaje, como una categoría que se despliega por requerimientos intralingüísticos y no por el imperativo de aprehender la realidad y comunicarla.

c) Finalmente, con respecto al marco de referencia adoptado, destacamos un aspecto en particular, cual es que la presencia de residuos (aspectos que contravienen la regularidad de un paradigma) no se considera, necesariamente, como una deficiencia en el análisis, sino que es parte de la concepción misma del lenguaje: un sistema conductual de baja definición. La presencia de un alomorfo cuya forma es -char, y no -llar, en el caso instrumental, ejemplifica lo anterior33. En efecto, en todos los demás casos gramaticales complementarios34, se produce una asimilación de sonoridad; sin embargo, en el caso instrumental esta regla no aplica.

Así, entonces, de acuerdo con la concepción garviniana del lenguaje, la presencia de este "residuo" no constituye necesariamente una deficiencia en el análisis, o un motivo de frustración por no poder formalizar en una sola regla la ocurrencia de todos los alomorfos de los distintos morfemas de caso, sino que es parte de lo teóricamente esperable, pues el objeto de investigación es una lengua humana y, por lo tanto, no sólo se presentan en ella procesos acústico-articulatorios, sino que se reflejan también vaivenes históricos y psicosociales.

En un nivel de evaluación más general, queremos destacar las deseables simetrías que se producen entre la descripción que aquí presentamos y la descripción de la morfología nominal del rromané (Salamanca, 2006 y 2008), la descripción de los adjetivos demostrativos (Lizarralde & Salamanca, 2010), y la descripción de los adjetivos posesivos en esta lengua (Salamanca & Lizarralde, 2010).

Por último, a modo de proyecciones de esta investigación, destacamos la posibilidad de describir otras clases de palabras (preposiciones, conjunciones, entre otras) y comparar la descripción aquí propuesta con las que se han realizado para otras variantes del rromané.

 

Notas

*Este trabajo resume los principales tópicos contenidos en la tesis de Magíster en Lingüística de la autora principal de este artículo y constituye una extensión de los estudios sobre la morfología del rromané hablado en Chile, inaugurados por la tesis doctoral de Salamanca (2003), quien fue el Director de la tesis de Rebolledo. Para la escritura de las palabras en rromané, utilizamos el grafemario propuesto por Salamanca y Lizarralde (2008).

1 Esta última es una tarea que se debe realizar, por supuesto, pero dado que este artículo es el primer trabajo sobre el pronombre personal en la variante hablada en Chile, tiene como imperativo principal el despliegue de la estructura subyacente a los datos lingüísticos.

2 Aquí se contiene un resumen sólo de la fonología del rromané y del bilingüismo rromané-español. Para un despliegue in extenso de las características etnolingüísticas de este grupo, véase Salamanca y González (1999).

3 Específicamente, los gitanos rrom de Chile se (auto)identifican como jorajané o jorajái (gitano turco o musulmán).

4 Nombre que los gitanos rrom de Chile dan a la lengua hablada por los gitanos rrom de otros países.

5 Nombre que los gitanos rrom de Chile dan a la lengua hablada por la gente no gitana.

6 Lengua hablada por el grupo gitano que se autodenomina de la misma manera.

7 Nombre que los gitanos ludár dan a la lengua hablada por los gitanos rrom.

8 Nombre que los gitanos ludár dan a la lengua hablada por la gente no gitana.

9 Esto, no obstante constituir apenas el 0.05% de la población chilena y habitar exclusivamente en ambientes urbanos.

10 Por la pertinencia para nuestro trabajo, resumimos aquí sólo aquellos aspectos referidos a la morfología nominal. Para la morfología verbal, véase Salamanca (2004b).

11 Para la noción de Caso Complementario, véase Salamanca (2008: 220).

12 Seguimos aquí la distinción propuesta por Burquest (2002: 81-88), aunque, por su mayor amplitud, en adelante preferimos utilizar la etiqueta "gramaticalmente condicionadas" y no "morfológicamente condicionadas".

13 Para un detalle de los conceptos básicos y principios sustentados por esta Escuela, véase Salamanca (2003: 10-20).

14 Hay una versión en línea, ligeramente modificada, disponible en http://www.sil.org/mexico/ling/E002-ManualMorfosintaxis.pdf.

15 Uno de los aspectos que, por estar más explícitos en la segunda versión de la teoría, hemos seguido en esta investigación son los criterios que Pike y Pike (1991: 120-122) proponen para determinar el estatus de palabra -y no de afijos- de determinadas formas lingüísticas. Estos criterios son: aislabilidad, movilidad relativa en contraposición a un orden fijo, no intercambiabilidad de palabras dentro de una palabra y proporcionalidad de posición-función en el caso de palabras no aislables.

16  En rromané, como en español, conviene distinguir como construcciones distintas "tema" y "palabra", lo que no sucede en todas las lenguas.

17  Lo habitual es que construcciones de un nivel inferior instancien casilleros del nivel inmediatamente superior. Por ejemplo, lo habitual es que los constituyentes de las cláusulas sean las frases. Sin embargo, puede ocurrir que cláusulas llenen casilleros dentro de una frase. Los fenómenos de traslapos y retrocaídas son habituales en la gramática de las lenguas (Elson& Pickett, 1964: 83-86).

18  Esta traducción fue realizada por tres hablantes fluidos de rromané y referentes en la comunidad gitana.

19  Desde luego, hubo flexibilidad en estos puntos, pues cuando se investiga la lengua y cultura gitanas, no siempre es posible contar con estos "hablantes ideales". Hay que recordar que el grupo gitano es un grupo que en Chile no supera las diez mil personas, son altamente aprensivos con el contacto chileno-gitana, y que la mayoría son nómades, con todas las consecuencias que esto conlleva.

20  En los apartados que siguen, se utilizan los conceptos clásicos en morfología ("morfema", "alomorfo", "afijos", "caso gramatical", etc.) de acuerdo con las definiciones que utiliza la Tagmémica,

21  En adelante, N.T.

22  Aunque en el sustantivo incluye también el caso vocativo (Salamanca, 2008: 220).

23  Aunque en el sustantivo incluye también el caso genitivo.

24  Carratalá (1980) contiene una interpretación afín para la morfología del español.

25 Si se interpretara como marcador de género (o número) los problemas serían aún mayores, pues, por ejemplo, tendríamos que asignar a esta marca el contenido de masculino o femenino, lo que para la primera persona singular no es pertinente.

26  La tendencia a la simetría de las lenguas prevé la ocurrencia de un sufijo -llar, y no de un sufijo -char; sin embargo, la forma que efectivamente ocurre es esta última.

27  De este modo se obtiene una plantilla fonológica óptima: CVCV "túya".

28  Es interesante que para la mayor parte de los sustantivos que pertenecen a esta clase (género masculino) la forma básica del morfema es {-o} (Cfr. Salamanca, 2003: 38), forma que posee una evidente similitud fonética con la que hemos seleccionado como forma básica para los pronombres personales.

29  Es interesante que esta forma (-i) coincide con la forma básica del morfema de género femenino de la mayoría de los sustantivos que pertenecen a esta clase (Cfr. Salamanca, 2003: 38).

30 Este tratamiento ligeramente diferente del morfema de caso complementario se justifica, además, porque tiene una naturaleza distinta de los otros morfemas segmentados. En efecto, el sufijo
indicador de caso complementario tiene un significado estrictamente gramatical, mientras que los de género, número y caso, en mayor o menor medida, tienen una vinculación con lo experiencial. (Hay más desarrollo sobre este punto en el apartado Conclusiones).

31  Decimos "alta coincidencia" y no coincidencia plena, porque hay dos diferencias que revelan el hecho de que estamos en presencia de dos clases de palabras diferentes: a) el casillero "raíz" en los sustantivos se instancia con morfemas que portan un contenido léxico; y b) en los sustantivos hay morfemas que instancian también los casos vocativo y genitivo, lo que no ocurre en el pronombre personal.

32  También, por supuesto, se aplica con total pertinencia en aquellos casos donde el morfema tiene una sola realización.

33  La ocurrencia del alomorfo —chu en la segunda persona es otro ejemplo.

34  A excepción del caso acusativo, que se marca, de acuerdo con nuestra interpretación, con un "morfema cero".

 

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Recibido: 05-05-2012

Aceptado: 10-06-2012