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Literatura y lingüística

versión impresa ISSN 0716-5811

Lit. lingüíst.  no.25 Santiago  2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-58112012000100014 

Literatura y Lingüística N° 25 ISSN 0716-5811 / pp. 301-304

Reseñas

 

La tormenta de nieve

 

León Tolstoi

Traducción de Selma Ancira

Acantilado, Barcelona, España, 2010, 75 pp.


 

La tormenta de nieve es una pequeña novela escrita por León Tolstói (1828 - 1910) en 1855 y publicada por primera vez en 1856 por la revista de Alejandro Pushkin (1799 - 1837) El contemporáneo (Sovreménik), creada en 1836. Cabe destacar que se han realizado de ella tres traducciones al español; la última tuvo lugar en el 2010 por la Editorial Acantilado. En las dos primeras ediciones es presentada con el nombre de La borrasca. La primera de estas publicaciones apareció en el segundo tomo de las Obras de León Tolstoi (trad. Irene y Laura Andresco. Madrid: Aguilar; 1959) y posteriormente, la segunda publicación, apareció en un tomo que reúne varias de sus obras, llamado Obras inmortales (Madrid: EDAF; 1977).

En cuanto a la tercera publicación, realizada por Selma Ancira y que ofrece Editorial Acantilado, se aprecia, como se menciona en la contratapa de la novela, que es una "narración entre la alegoría y el diario que nos habla de la toma de conciencia de uno mismo y de sus retos". Se establece que tales aspectos marcan la narración autobiográfica de los primeros trabajos de León Tolstói, situación que se fue intensificando con el tiempo y a medida que su transformación de artista a profeta se iba asentando. Además, en el aspecto estructural, esta obra contiene once capítulos, una pequeña biografía de Tolstói en la solapa y una enumeración de las obras que han sido publicadas por esta editorial, presentando un comentario en la contratapa, aludiendo al romanticismo, al realismo, al carácter sicológico y al principio de la crisis espiritual del autor.

La tormenta de nieve está ambientada en el Cáucaso, lugar que fue conocido por el autor luego de combatir en la guerra de Crimea (18531856), zona geográfica que ha sido de gran inspiración temática para la literatura rusa. Asimismo, recalcamos que, en cada pasaje de esta novela, se aprecian varios aspectos que hacen de La tormenta de nieve un relato de gran importancia, tanto para acercarse a la narrativa de Tolstoi como para conocer el amplio legado que nos ha dejado la literatura rusa. A raíz de lo anterior, se destacan cinco características de esta obra.

En primer lugar, la influencia del romanticismo de Alejandro Pushkin y, sobre todo, de los Cuentos de Belkin (1830), romanticismo que se refleja en la unión temática entre La nevasca (1830), cuento de Pushkin, y La tormenta de nieve de Tolstói, ya que la nevazón se convierte en el lazo conector entre la realidad y la ficción. La borrasca es la llave que abre el subconsciente del protagonista y lo lleva a un viaje introspectivo en los "entresueños", que lo ayudan a reconocer sus defectos y a cuestionar su existencia, cuestionamientos que se acrecientan bajo la inclemente tormenta.

En segundo lugar, se observa la particularidad de La tormenta de nieve en cuanto a que los matices románticos se presentan al alero de una narración realista y casi naturalista de la crudeza del "invierno ruso", corriente que se percibe en la descripción de la situación límite en la cual se encuentran los personajes, "[e]l frío arreciaba terriblemente y apenas asomaba la cabeza de debajo del cuello del abrigo, una nieve gélida y seca, revoloteando, se amontonaba sobre mis pestañas, mi nariz y mi boca" (64). Esta relación dicotómica no es tan solo narrativa, sino que también se manifiesta en aspectos sociales, debido a las distintas formas de actuar entre el "señorito", que tiene una actitud romántica frente a la muerte, y el mujik, quien, acostumbrado a esta situación, trabaja por subsistir con el fin de cobrar sus kopecs y emborracharse. Por esta razón, se puede hablar de un realismo cultural (mujik), sicológico - romántico (señorito) y casi telúrico (la tormenta). Por lo tanto, La tormenta de nieve es una narración que refleja la desgracia que vive el pueblo ruso cada invierno, condiciones climáticas que forjan la cultura y su modo de actuar, y que hablan de un cierto naturalismo.

En tercer lugar, se aprecia, en el invierno, inherente a la existencia rusa y aspecto esencial de la vida cotidiana del país eslavo, la noción de narodnost, concepto que representa "la cualidad específica del carácter nacional", concepción que se reafirma en la borrasca y que, al avanzar la noche, se va convirtiendo en un aspecto relevante para el desarrollo de la historia, situación que muestra lo propio de la cultura rusa de la época. Ejemplo de esto es la horizontalidad del concepto de narodnost, constante que va desde Pushkin con La nevasca hasta Dostoievski en Noches blancas.

En cuarto lugar, está la búsqueda incesante de la verdad, característica que engloba toda la narrativa de Tolstoi. El autor se refiere a la verdad sobre sí mismo, manifestada en su narrativa y, como él mismo señala, en su arte literario "el héroe es la verdad". Esta exploración de la sociedad y de la verdad tiene como resultado la descripción y conocimiento de la ambivalencia social que se ve representada a lo largo de gran parte de su creación literaria.

En último lugar, se destaca la presencia preponderante de la tormenta, tormenta que transforma la novela en una antítesis de la narrativa rusa, es decir, la metodología narrativa utilizada por Tolstói es diferente a la utilizada en la literatura rusa tradicional de la época, ya que las descripciones físicas de los personajes solo se hacen al final de la novela y las descripciones de los ambientes se limitan a describir la oscuridad; es una historia que se vive a ciegas. A partir de lo anterior, los antagonistas de la narración son la tormenta y la soledad, fenómenos que se ubican dentro de la inmensidad geográfica rusa y aumentan la agonía de los personajes.

En torno a las características descritas, la novela de Tolstoi acerca al verdadero realismo ruso que históricamente se ha llamado "realismo artístico" y cuyas características van desde el sentimentalismo al romanticismo, pasando por el realismo y adhiriéndose a un naturalismo en gestación. Estas relaciones disímiles entre sí se hacen más comprensibles por medio de las palabras de Máximo Gorki, para quien: "[e]sta fusión de romanticismo y realismo es especialmente característica de nuestra gran literatura y es ella la que le da la originalidad y la fuerza" (citado por Lo Gatto 200).

Por otro lado, una característica significativa para apreciar una obra literaria rusa, y en este caso la obra reseñada, es la cercana relación lingüística del ruso con el español, debido a "la existencia en los dos idiomas y solamente en ellos, de los diminutivos, aumentativos y despectivos, cuya aplicación se extiende, además de los sustantivos, a los adjetivos, y algunos gerundios, participios y adverbios" (Schostakovsky 14). Por ejemplo, los diminutivos en los sustantivos propios como: Pablo -Pablito y Pável- pavlusha, entre otras similitudes como la igualdad de sonidos de las letras, ya que, aunque tengan otra grafía, los sonidos son los mismos que existen en la lengua castellana. Semejanzas que facilitan las traducciones, puesto que son una herramienta para entender los nombres, la función de los patronímicos, las descripciones geográficas, sociales y psicológicas.

Con respecto a Selma Ancira, se puede señalar que ella es una traductora mexicana, especializada en literatura rusa y griega, quien ha traducido a Pushkin, Gogol (1809-1852), Tolstoi y Dostoievski (1821-1881), sin contar la literatura posterior al siglo de oro ruso. Lleva a su haber más de ochenta traducciones entre narrativa, drama y lírica. Además, ha sido galardona con la medalla de Pushkin, entre otros premios del gobierno de Rusia que resumen su destacada trayectoria.

Selma Ancira fue la primera latinoamericana en entrar a "la habitación de acero", bóveda donde se guardan todos los manuscritos de León Tolstói. Es una conocedora de la obra del autor ruso, de su trabajo y de su función profética al final de su vida.

La importancia de la traducción que realizó Selma Ancira se manifiesta en la crítica que hace Schostakovsky (1945) a las antiguas traducciones, las cuales en su mayoría se hacían a partir de versiones inglesas, alemanas o francesas, hecho que nos aleja cada vez más del verdadero texto y su finalidad. En este punto, emerge la relevancia de las traducciones de Ancira. Al aproximarnos a las otras dos traducciones de esta novela, se observa que tienen una extensión no superior a las doce páginas, a diferencia de la propuesta de Selma Ancira, que posee setenta y cinco. Más aún, recalcamos la importancia de La tormenta de nieve, ya que es una novela que no aparece en la bibliografía mínima del autor ruso. Es más, es muy difícil encontrar un comentario sobre ella en los estudios de literatura rusa o en las biografías que se han realizado de Tolstoi. Por otra parte, relevamos que esta publicación se enmarca en el centenario de su muerte (1910-2010).

Mauricio Fernández Santibáñez
Estudiante de Magíster en Literatura
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.