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Literatura y lingüística

versión impresa ISSN 0716-5811

Lit. lingüíst.  n.17 Santiago  2006

doi: 10.4067/S0716-58112006000100004 

 

Literatura y Lingüítica N° 17, págs: 49-63

Literatura: artículos y monografías

 

Las fronteras del hibridismo: la narrativa poética de Clarice Lispector

 

Fani Miranda Tabak
Brasileira
U. Estadual del Sudeste, Bahia
fanitabak@hotmail.com

Resumen


Los estudios acerca de las narrativas poéticas, con sus estructuras propias, consolidan la base de esta investigación en la discusión de algunos problemas pertinentes a las teorías del género. En la relectura de la obra de Clarice Lispector podemos encontrar dos formas esenciales de la literatura: poesía y narrativa. Las estructuras narrativas y poéticas se entrecruzan para crear una gran gama de misterio y de paradoja. En esta mezcla, en que el hombre es un ser humano en busca de sí mismo, podemos vislumbrar las más extremas cuestiones acerca de la condición humana de existencia.

Palabras clave: narrativa poética; Clarice Lispector; narrativa contemporánea.

Abstract

The studies about lyrical novels, with its own structures, consolidate the theoretical base for this research in the discussion of some problems in gender theories.

Rereading the works of Clarice Lispector we can find two essential forms in literature: poetry and narrative. The narrative and the poetic structures cross themselves to arrange a great game of mistery and paradox. In this mix, where the man is a human being searching for himself, we can see the most extreme issues about the condition of the existence.

Keywords: lyrical novel; Clarice Lispector; contemporary narrative.


El concepto de romance lírico o narrativa poética se presenta, inicialmente, como algo paradójico. Partiendo de ese punto de vista, tenemos que encarar el hecho de que la narrativa se deba desarrollar como género de ficción de forma que personajes, acciones e ideas, hasta incluso las opciones morales, nos sean presentadas de una forma dramática. Por otro lado, la expresión lírica de alguien que habla, piensa o reflexiona interiormente, en determinadas narrativas, se torna tan relevante que acaba por ofuscar las acciones directas y crea una trascendencia reiterada de los hechos reproducidos. Esa dicotomía, sobre la cual reposa la narrativa, tiene su centro fijado en la fusión que ocurre entre el concepto de acontecimiento y una alusión continua a la textura del imaginario. Ese problema es ricamente explorado por Jean Burgos y nos remite a una aproximación entre la trayectoria de la imagen yendo al encuentro del imaginario:

L’image, pour sa part, ne reste image qu’autant qu’elle est considérée dans son rôle vivant qui la situe au commencement et la porte au-delà de ce qu’elle énonce. Est-ce à dire que la seule rencontre de forces venues de deux mondes complémentaires suffira à lui donner, outre sa force originelle, une direction propre, à l’acheminer vers un sens? Il ne le semble pas, et cela pour deux raisons majeures, qui finissent par se confondre: la première, c’est que le dynamisme de l’image est lié en toute priorité à la fonction symbolique de cette image; la seconde, que l’image poétique, même envisagée dans cette dernière fonction et donc point refermée sur elle-même, ne peut prendre signification qu’à partir du moment où elle est située dans son tissu de l’imaginaire. (Burgos,1982, p. 79-80)

La eclosión de las imágenes construye la base organizadora de una imagen aparente del mundo en las narrativas poéticas. Esa perspectiva individual, construida por el imaginario, ejerce la función de protagonizar el sentido simbólico de la búsqueda interior, pues es justamente en ese espacio que las grandes transformaciones de la vida ocurren. El espacio, por eso, se sitúa siempre como un lugar privilegiado, representando un escenario específico y misterioso. Las referencias del mundo exterior, en esas narrativas, asumen un color del estado de ánimo en que el yo se ve inmerso. El paisaje o la naturaleza no son solamente vistos y descritos como aparentemente son, sino especialmente sentidos por la intensidad de un foco narrativo personal y subjetivo. Esa característica es marcada por una necesidad de absorber el espacio con todos los sentidos, es decir, el ser de la narrativa poética se multiplica para aprehender el mundo de todas las maneras posibles. Además de que el espacio detiene esa verdad oscura, él es casi un personaje pues prolonga la subjetividad de quien percibe e imagina.

De esa manera, la narrativa poética acaba produciendo un efecto desconcertante en el lector, pues le presenta las acciones como un elemento fundamental para el desarrollo del romance, pero continuamente lo transporta por un segundo camino, un segundo texto, con sentidos totalmente fragmentados por la visión lírica del yo. En ese desvío de la mirada, que contempla la imaginación más profunda del ser, se concentra la propia desestructuración de la noción de género y la metáfora poética de lo que aparentemente está completo. Ese tipo de género híbrido destaca la importancia de la revisión de los conceptos tradicionales de género y demuestra la eterna y frágil separación entre la prosa y la poesía, especialmente en el último siglo. El concepto de romance lírico o de narrativa poética pone en discusión la idea de distinción genérica y resalta la hibridización de la literatura moderna. El crítico francés Jean-Yves Tadié, que analizó las estructuras de narrativas poéticas, indica como uno de los grandes recursos de esas narrativas el uso recurrente de metáforas. Ese uso abusivo, en esas narrativas, revela el surgimiento de otro texto, paralelo al primero, que alcanza al lector de otra forma. Con esa perspectiva, las acciones directas, la historia, los personajes, pasan a un segundo plano para que emerja la explosión de contrastes de la percepción lírica de un individuo. La eclosión de esa perspectiva crea la verdad de un punto de vista interior, hace una inmersión en la reflexión del alma humana, especialmente en la búsqueda ontológica. De esa forma, el foco narrativo crea nuevas perspectivas, pues representa una realidad que es transgredida por la representación constante de la conciencia interna del yo, y reflexionando también el tú. Es como una especie de universalización del yo, más profundamente conciente del estar viviendo en el mundo de hoy. Tadié comenta el concepto que tiene de “récit poétique” y reitera la relación de los elementos narrativos y poéticos:

Le récit poétique en prose est la forme du récit qui emprunte au poème ses moyens d’action et ses effets, si bien que son analyse doit tenir compte à la fois des techniques de description du roman et de celles du poème: le récit poétique est un phénomène de transition entre le roman et le poème. La tâche du critique est alors de proposer un modèle, ou une théorie, que l’étude des textes devra vérifier ou infirmer. L’hypothèse de départ sera que le récit poétique conserve la fiction d’un roman: des personnages, auxquels il arrive une histoire en un ou plusieurs lieux. Mas, en même temps, des procedés de narration renvoient au poème: il y a là un conflit constant entre la fonction référentielle, avec ses tâches d’évocation et de représentation, et la fonction poétique, qui attire l’attention sur la forme même du message. (Tadié, 2000, p. 7-8)

El crítico francés aproxima también ese tipo de construcción narrativa a la composición de una obra musical, pues acaba estructurando una constancia de repeticiones y tensiones entre sus elementos, de la misma manera que lo hace la música. La acción lírica se torna, de esa forma, una acción esencial que liga y tensiona elementos estáticos (de un mundo preestablecido) y elementos construidos por una imaginación que dialoga consigo misma en un ejercicio no solo poético sino metafísico.

Al unir los conceptos de Tadié y del crítico norte-americano Ralph Freedman, responsable por la expresión “lyrical novel”, tendremos percibido un escenario donde la textura imaginaria del ser, los caracteres narrativos y poéticos representan un desdoblamiento del yo en una suprarrealidad, es decir, la estructuración de una conciencia reveladora.

Ese desdoblamiento, como afirma Freedman, aproxima narrativa y poema lírico, pues su estructura busca objetivizar no solo hombres y épocas, sino también una experiencia y un tema en que hombres y sus vidas, lugares y eventos, fueron usados. Ese constante conflicto interno de la narrativa termina construyendo el efecto poético, que no debe ser visto solamente como una gran estructura metafórica, sino también como el resultado de una combinación innovadora entre diversos recursos poéticos que buscan la representación de una voz individual en construcción y de la propia representación del lenguaje como encantamiento.

Partiendo, en un primer momento, de la presencia del mito en la narrativa poética, y revolviendo algunas de las ideas presentadas por Tadié, nos vemos dentro del rescate usual de esa estructura como una forma simbólica para captar el mundo. El mito, por lo tanto, acaba constituyéndose en un icono para la base de la transposición de un pensamiento lírico que se recusa a perecer. No parece extraño que las narrativas poéticas, muchas veces, utilicen ese recurso como base en la estructura de una trascendencia.

Esa trascendencia persigue, con esa peculiaridad, la creación de un nuevo espacio narrador, donde están concentradas situaciones reales, pero delante de la circularidad lírica de un poeta. Ese transporte constante, que Tadié reconoce como parte integrante en la narrativa poética, conduce necesariamente a un nuevo efecto, inclusive porque el sistema de símbolos puede ser leído como una gran metáfora. La redundancia en lo que dice respecto a la trascendencia establece una relación directa con la desconstrucción del mundo moderno. De esa forma, establece una capacidad de transformar o actualizar lo tradicional, trayendo para el universo narrativo atemporalidad y universalismo lírico, que hasta este momento parecían privilegios de la poesía.

Por consecuencia, una de las cuestiones esenciales ligadas al estudio de la narrativa poética se centra en la discusión del foco narrativo. En ese tipo de composición, donde el desdoblamiento de una conciencia es fundamental para la acción novelesca , se ve comprometida la noción tradicional de un foco narrativo único, constante. Esa nueva perspectiva acaba introduciendo la percepción de un foco variable, subjetivo y ambiguo, lo que nos remite, otra vez, al problema de la paradoja. Una vez que esa subjetividad parece más inherente al ser de la poesía y no del romance.

La proximidad destacada universaliza, también, el locutor y el interlocutor, como si todos fuesen convocados para hacer parte de la narrativa, como en una estructura circular. La narrativa, dirigida por un foco inestable y oscilante, no puede avanzar progresivamente, sino profundizarse en la representación de una conciencia en plena angustia. El efecto único, de que Poe hablara, se transforma, por lo tanto, en un efecto catastrófico, caótico, doloroso y constantemente repulsivo. La narrativa poética no cuenta una historia, ella personifica dentro del lector las inquietudes de un alma, y revela la esencia humana lírica más profunda del ser.

Dentro de esos parámetros, en observación, nos surge el desarrollo de una escucha minuciosa de su representación dentro de la prosa moderna y contemporánea. Para establecernos una configuración más precisa de esa forma de representar la realidad, dialogamos con la obra de Clarice Lispector. Cabe resaltar que al analizar el proyecto de escritura de Lispector, más específicamente del juego de la identidad, Benedito Nunes hace una observación curiosa sobre la singularidad presente en la autora:

Esse romance de estréia trouxe para a literatura brasileira de ficção, como foco da arte de narrar, com as implicações estéticas e formais conseqüentes - do monólogo interior à quebra da ordem causal exterior, das oscilações do tempo como duração (durée) ao esgarçamento da ação romanesca e do enredo - a perspectiva da introspecção, comum à novelística moderna. Mas em vez de constituir um foco fixo, detido na exploração dos momentos de vida, desses “little separate incidents that one lived one by one”, aos quais se reportou Virginia Woolf em To the Lighthouse, o ponto de vista introspectivo, dominante inclusive nos contos de nossa escritora, ofereceria o conduto para a problematização das formas narrativas tradicionais em geral e da posição do próprio narrador, em suas relações com a linguagem e a realidade, por meio de um jogo de identidade da ficcionista consigo mesma e com seus personagens - jogo aguçado até o paroxismo em A paixão segundo G.H., que contém uma das chaves do desencadeamento desse processo. (Nunes,1995, p.160-161)

Para explorar esa temática, nos volveremos específicamente hacia “Uma aprendizagem ou o livro dos prazeres”, publicada por la autora en 1969.

La narrativa en cuestión hace brotar, desde el inicio, la problemática del desdoblamiento del yo, sea en un pseudo monólogo interior, como en una inmersión en la crisis de identidad, temática escogida tantas veces por Lispector. Las técnicas utilizadas por la autora comprometen el concepto tradicional de narrativa y presentan una forma de narrar que dialoga directamente con la noción de lo paradójico. Ese diálogo se vuelve una transfiguración de la mente humana, como si la narrativa reposase en un estado de conciencia íntima avasalladora y contrastiva del instante. Ese contraste es nítidamente percibido por las idas y venidas de un mirar que capta en las imágenes del mundo una aparente totalidad sensible del hombre universal.

De esta forma, tenemos la presencia de un sentimiento perturbador, pulsante, que engendra el acto de narrar, el acto del pensar y el acto del sentir. Esa relación no es bien nítida en esos discursos, pues ella requiere la comprensión de procesos poéticos que, inicialmente, no les son característicos. La apropiación de elementos poéticos por el discurso narrativo mantiene una tensión entre los límites de lo que convencionalmente llamaríamos género narrativo. Las imágenes, que reflejan esa búsqueda esencial por la palabra poética, se tornan pluri-significativas. Constituyen el punto de partida para una desecación absoluta del espíritu humano. En esa perspectiva, la narrativa lírica o poética parece querer mantener su condición de intercalar, donde el sujeto es acción y reacción, donde el sujeto es el reflejo de una conciencia lírica en plena formación, y consecuentemente producto de un discurso en estructuración.

Uma aprendizagem ou o livro dos prazeres

La narrativa de Lispector presenta, de forma desordenada, un momento en la vida de su protagonista. Lori, una conciencia solitaria todavía sin identidad, busca en el amor dedicado a un filósofo el diálogo profundo consigo misma. La protagonista es mediada por otras voces, que reflejan, como en un juego de espejos, la condición angustiante para la transcendencia soñada. En esas mediaciones, que constituyen monólogos interiores y diálogos reflectados, se instala el universo poético, no como forma absoluta del devaneo, sino como estructura circular de la búsqueda por el entendimiento humano. Cuando habla de las nuevas formas en el romance de Lispector, Benedito Nunes nos explica el surgimiento de un sistema dialogal dentro de su obra:

O que há de realmente novo em Uma aprendizagem ou o livro dos prazeres, constrastando com os romances anteriores, é que a narrativa está polarizada pelo diálogo e não pelo monólogo. Embora presa do mesmo dilaceramento que afeta Joana e Virgínia, Lori, a personagem de Uma aprendizagem, que conhece a extrema solidão desagregadora de G.H., encontra em Ulisses, um professor de filosofia, o interlocutor que a devolve à si mesma e à realidade. Ao contrário de um conflito intersubjetivo da protagonista com o personagem principal mediador, vamos assistir a uma diferente espécie de relacionamento, como já nos mostra o pacto firmado entre eles: Ulisses só possuirá Lori, que já teve cinco amantes eventuais, quando esta puder a ele entregar-se de corpo e alma, numa união amorosa completa e sem reserva.

A ação desse romance, que ainda corresponde a uma busca, podendo ser enfeixada na trajetória que a protagonista percorre da solidão à comunhão, do auto-isolamento ao abandono na pessoa do outro que a identificará consigo mesma, põe face a face, em vez de uma protagonista e de um mediador externo, duas consciências que se reconhecem, a princípio de maneira reticente, para se comunicarem em seguida através do silêncio e da palavra, da carne e do verbo. (Nunes,1995, p.78-79)

Lori, en realidad, emprende un viaje, no a un lugar común, sino sin rumbo, a la tentativa de reconocimiento de su propia identidad. Esa búsqueda, marcada por la crisis interna del sujeto, se vuelve una búsqueda polifónica, pues establece un foco narrativo de sueño, de angustias y pesares en vistas de lo ordinario del mundo natural. Con esa perspectiva, el personaje no promueve una acción directa que llevará al desenlace, sino contrariamente, mantiene una dramaticidad que conduce al espesamiento final y a su construcción de héroe dentro de la propia narrativa. En ese confrontamiento del yo y del mundo de hoy nos aparece la idea del héroe, que como bien menciona Joseph Campbell nos conduce al problema de toda la humanidad:

O problema da humanidade hoje, portanto, é precisamente o oposto daquele que tiveram os homens do período comparativamente estáveis das grandes mitologias coordenantes, hoje conhecidas como inverdades. Naqueles períodos, todo o sentido residia no grupo, nas grandes formas anônimas, e não havia nenhum sentido no indivíduo com a capacidade de se expressar; hoje, não há nenhum sentido no grupo - nenhum sentido no mundo: tudo está no indivíduo. Mas, hoje, o sentido é totalmente inconsciente. Não se sabe o alvo para o qual se caminha. Não se sabe o que move as pessoas. Todas as linhas de comunicação entre as zonas consciente e inconsciente da psique humana foram cortadas e fomos divididos em dois.(Campbell,1997, p.372-373.)

Los mediadores se tornan máscaras, caminos personificados por una única voz pérdida en búsqueda de su expresión. Esa transgresión de los límites convencionales de la narrativa pura transforma el espacio y el tiempo narrativos en espacio y tempo líricos. Ralph Freedman, al comentar las técnicas de escritura de Virginia Woolf habla de cómo el tiempo y el espacio de la narrativa poética rearreglan el mundo:

Worlds in time and space are not precisely reproduced but rearranged in aesthetic designs which become universal and symbolic.(Freedman, 1971, p.188)

De esa manera, la narrativa busca una estructura complementaria paradójica, sobre la cual observamos las dicotomías entre el acto de ser, de escribir y el acto de reproducir el mundo natural. El choque de ideas, pensamientos y acciones promueven un intervalo literario, convocando para dentro de la obra el poder inagotable de la palabra poética. Esa convocación traduce una necesidad que está más allá del simple acto de narrar, que se destaca principalmente como un acto de búsqueda, de comprensión, de aprendizaje, estructurando una transformación no terminada, lo que nos lleva a reflexionar directamente sobre los problemas que envuelven la metaficción.

Como ya mencionamos, el viaje de Lori, una conciencia todavía en formación, se estructura en el reflejo inicial de la falta de personalidad, marcada por la cesión del nombre. La búsqueda angustiada de una esencia propia, capaz de restablecer la unidad, refleja evasión lírica que transforma el poder de la palabra en potencia de lo humano. La palabra deja de representar el sentido ordinario del mundo para transformarse en una construcción continua de la personalidad, un diálogo del instante iluminador.

De esa forma, las repeticiones seguidas de palabras o expresiones, en Uma aprendizagem ou o livro dos prazeres, se tornan ecos de una poética singular capaz de reproducir aquello que no es reproducible. Esas marcas, comunes a la poesía, confunden el desarrollo de una narrativa lineal, pues reconducen el sentido del texto hacia otros planos paralelos. Esos planos revelan una gran metáfora de la construcción de identidad y consecuentemente se abren como refugios de una voz lírica inacabada:

(...) sentou-se para descansar e em breve fazia de conta que ela era uma mulher azul porque o crepúsculo mais tarde talvez fosse azul, faz de conta que fiava com fios de ouro as sensações, faz de conta que a infância era hoje e prateada de brinquedos, faz de conta que uma veia não se abrira e faz de conta que dela não estava em silêncio alvíssimo escorrendo sangue escarlate (...) (Lispector, 1998, p.14)

El refugio, que se refleja en el yo y en el otro, produce el encanto y el vuelo de la mente. Lori, mujer sensual y simbólica, se desvía innúmeras veces de su encuentro carnal, para encarar la dolorosa construcción de sí misma y el propio silencio. Uma aprendizagem ou o livro dos prazeres hace emerger la cuestión del ser, no como forma acabada, sino como una dialéctica constante de estructuración. Esa sirena, que encanta a los hombres, se convierte en una personificación del encuentro con su propio canto, con su propia sensualidad. Ese encuentro, que revela el poder mítico de Lori, la establece como sujeto de una iniciación:

Or le récit poétique, qui n’est pas un roman, retourne à un état proche du récit mythique: l’intrigue passionnelle y compte peu, l’individu, souvent anonyme, accomplit les gestes qui font de lui le sujet d’une initiation (Tadié, 2000, p.11).

La revelación del yo, desprovista de sentido, se estructura como una construcción cíclica y discontinuada. El anonimato del personaje, que pregunta desde el primer momento “¿Quién soy yo?”, expresado por temblores y sensaciones, construyen el espacio para el rito iniciativo. De esa forma, Lori, una profesora primaria que vive en Rio de Janeiro, despierta dentro de su vida cotidiana en un terremoto existencial que revisita el fuego adormecido de los dioses. Inmersa en la doble llama de la vida, amor y erotismo, encuentra un espacio poético que reúne el cuerpo y el alma. Para encontrarse a sí misma debe dedicarse a la larga y angustiante aventura del aprendizaje a través del placer. El amor se fundamenta aquí, como un mito del descubrimiento del ser. En esa ansia de descubrir su imagen van incorporándose diversos símbolos, que representan la proteización de las formas corpóreas como transmutaciones de la búsqueda de sí misma:

(...) –usaria brincos? Hesitou, pois queria orelhas apenas delicadas e simples, alguma coisa modestamente nua, hesitou mais: riqueza ainda maior seria a de esconder com os cabelos as orelhas de corça e torná-las secretas, mas não resistiu: descobriu-as, esticando os cabelos para trás das orelhas incongruentes e pálidas: rainha egípcia ? não, toda ornada como as mulheres bíblicas, e havia também algo em seus olhos pintados que dizia com melancolia : decifra-me, meu amor, ou serei obrigada a devorar, e (...) (Lispector, 1998, p.17)

(...) de repente a máscara de guerra da vida crestava-se toda como lama seca, e os pedaços irregulares caíam no chão com um ruído oco. E eis rosto agora nu, maduro, sensível quando já não era mais para ser. E o rosto de máscara crestada chorava em silêncio para não morrer.(Lispector, 1998,p.86)

El caballo negro y lustroso, salvaje y dulce, relinchando dentro de su cuerpo, gana las dimensiones míticas del origen del ser humano. Galopa, por tiempos inmemoriables, transciende el espacio-materia e instaura la pulsación salvaje de la existencia de vida. Los fenómenos de la naturaleza se vuelven símbolos de una búsqueda interna de paz. Recorriendo los caminos de las estaciones, la narrativa poética construye la imagen del ser naturalmente fundida al espacio. Lori y Loreley, una dicotomía que emerge en la narrativa, provocan el enfrentamiento entre el personaje marginal de una vida moderna y el antiguo mito:

Loreley é o nome de um personagem lendário do folclore alemão , cantado num belíssimo poema por Heine. A lenda diz que Loreley seduzia os pescadores com seus cânticos e eles terminavam morrendo no fundo do mar, já não me lembro mais de detalhes. Não, não me olhe com esses olhos culpados. Em primeiro lugar, quem seduz você sou eu. Sei, sei que você se enfeita para mim, mas isso já é porque eu seduzo você. E não sou um pescador, sou um homem que um dia você vai perceber que ele sabe menos do que parece, apesar de ter vivido muito e estudado muito. (Lispector, 1998, p.97)

En esa perspectiva, la narrativa poética de Lispector crea un nuevo mundo para el personaje, con su espacio y tiempo, que nos son sugeridos con la delicadeza de un poema lírico.

El espacio de la casa de Lori es representado, durante la narrativa, como un refugio, un escondite. Funcionando como un abrigo, que la protege de sí misma y le causa una demora funcional del autoconocimiento, contribuyendo a la demora del saber y del encuentro con su yo. En la casa, el tiempo y los espacios son rememorados pero no avanzan, es necesario que ella salga de ese espacio para que la epifanía ocurra. El encuentro final con la dura carne del hombre transciende hacia la representación de su encuentro con la personalidad, con el entendimiento, con la palabra poética. El amor, consecuentemente, es el vehículo para la reflexión de una intimidad avasalladora, que destruye por dentro. Los dos puntos, que encierran la narrativa, construyen una epifanía del auto-conocimiento, de la libertad individual de ser.

La trayectoria ritualística, que se desarrolla a lo largo de la narrativa, confirma la existencia de un mundo paralelo e imaginario controlado por un sistema de símbolos. El proceso lineal de construcción del personaje es substituido por el profundizar de las zonas del inconsciente que detienen la ausencia de identidad. Lori, que parece morir dentro de su alma inacabada, renace dentro de la imagen femenina mítica para reencontrar su verdadera persona. Recorriendo los caminos tortuosos de la angustia y de la duda, de la incomprensión de lo divino, del orgullo herido, tiene que someterse a sí misma para poder empezar a sentir, experimentar, aprender y finalmente encontrar algo que refleje su existencia. El aprendizaje es mítico, pues él revela la única verdad que el hombre nunca ha dejado de buscar; la protagonista reconoce eso –A mais preemente necessidade de um ser humano era tornar-se humano. (Lispector, 1998, p.32)

La búsqueda ontológica, de que estamos hablando desde el inicio, es rellenada por el mito, que comporta en su estructura el conocimiento, la sabiduría milenaria, compartiéndola con los sentidos de la vida psíquica y afectiva. A través del mito podemos reunir en una suspensión de tiempo el presente, el pasado y el futuro, y abrazamos el deseo de universalizar algunas verdades de la condición humana de existencia. Esa perspectiva, nos parece que se aproxima, ilusoriamente, a lo que Horacio denomina Exegi Monumentum, pero como si esa perennidad fuese capaz de ser elegida por el individuo.

En ese sentido, la presencia de Lori, como protagonista, en realidad exprime una confluencia de imágenes femeninas. En esa confluencia surge el espacio de persecución de la lucha interior y la reflexión acerca de la condición humana y frágil.

En esa perspectiva dialéctica, entre el representar y el ser, se instaura un universo fragmentario y desconstruido internamente por una conciencia humana inconsciente. Esa fragmentación se realiza de forma lírica, circular y paradójica, para que el acto de narrar se transforme en potencia viva del lenguaje, en un acto complejo y representativo de una totalidad soñada.

La protagonista, mediada por un hombre de la filosofía, parte en la búsqueda de lo inesperado, del proyecto personal de escritura y de sueño. Lori, envuelta por un filósofo que solamente la acepta en el momento que ella se encuentre, quedando deparada con la dura realidad de la falta de imagen, la falta de carne y del verbo.

De esa manera, la filosofía que parece tener respuestas directas para la angustia humana, se vuelve a indagar sobre un viejo enigma: ¿Quiénes somos? ¿Qué deseamos?

El aprendizaje se estructura como una gran metáfora de la necesidad incesante, un guía de luz para la crisis de identidad. El viaje, que puede durar un día o mil años, desnuda la necesidad continua de trascender el mundo físico, la necesidad de recuperar la imagen poética perenne del ser humano.

Ese sueño, sugiere la liberación de las amarras impuestas por la modernidad, especialmente en los espacios urbanos, con sus convenciones sociales y con la gran angustia que nos envuelve. Clarice Lispector dialoga como una fase opuesta de la misma moneda, transformando la soledad de la mujer moderna en poder inagotable de la poesía. Uma aprendizagem ou o livro dos prazeres alcanza, de esa forma, una estructura mezclada, que tiembla entre las bases de la narrativa y del poema, conquistando un nuevo espacio, una nueva existencia.

Conclusiones

La narrativa de Clarice Lispector representa una aventura en dirección al conocimiento humano. Despierta en el lector la idea de las verdaderas batallas, que ocurren dentro de nosotros. El encuentro con el otro, con el reflejo, con el doble, transforma esta odisea moderna en una alegoría de la propia angustia de vivir. Esa idea es explorada por Lispector desde el inicio de la narrativa cuando la imagen del caballo se acerca:

Existe um ser que mora dentro de mim como se fosse casa dele, e é. Trata-se de um cavalo preto e lustroso que apesar de inteiramente selvagem – pois nunca morou antes em ninguém nem jamais lhe puseram rédeas nem sela- apesar de inteiramente selvagem tem por isso mesmo uma doçura primeira de quem não tem medo : come às vezes na minha mão. Seu focinho é úmido e fresco. Eu beijo seu focinho. Quando eu morrer, o cavalo preto ficará sem casa e vai sofrer muito.(LISPECTOR, 1998, p.28)

La fusión entre Lori y el caballo retoma una tradición literaria presente desde la Ilíada, construyendo un nuevo mito. Revertiendo el pasado histórico del hombre, el yo concibe una nueva forma de existencia, proyectando sobre la verdad mítica una interpretación de sí mismo. El ser humano, angustiado, se encuentra atado a la tradición y al sentido abismal de su falta de identidad. La transposición simbólica de esa angustia, en diferentes imágenes, posibilita la estructuración de la búsqueda dentro de una interioridad más profunda.

Tocarse a sí misma, el acto más difícil y doloroso del ser, es la gran aventura de Lori. Los obstáculos, a través de los cuales ella presiente su ser, la enseñan y la aterrorizan. Descubrirse no es simplemente un acto necesario, es heroico. El enfrentamiento entre el yo y el mundo y la construcción de la subjetividad inherente al ser humano se tornan reflejos de dolor y placer.

La narrativa refleja el desarrollo de una mente creadora capaz de captar las varias facetas de lo real, extrañando el mundo y sintiéndose al mismo tiempo extraña en su individualidad poética. La construcción del ser, que busca la identidad, es marcada por la presencia de lo insólito, que funciona como una denuncia de las apariencias de lo cotidiano: pues las cosas poseen una existencia mucho más rica de la que conseguimos visualizar en el día común. El acto de creación es transformado en posibilidad de percepción de la realidad y el drama humano se cristaliza en el lenguaje, que hace brotar la angustia de vivir.

La angustia es el reflejo de la necesidad de liberación, la búsqueda ontológica es mediada por la tentativa de descubrir nuevas formas de nacer. Formas esas que solo son alcanzadas por una fuerza propulsora lírica de la escritura. Escribir es una parte de recreación de esa nueva vida, representa un movimiento de aprendizaje y percepción. La fuerza creadora de la palabra transforma el pasado, reordena el presente y sueña el futuro. El pasaje entre el yo y el mundo está centrado en el lenguaje, en la poesía. Eso evidencia la proximidad ente la narración y la conciencia del individuo. Con esa perspectiva, el lirismo de la conciencia amplifica los sentidos de las cosas, de los lugares y de los seres, descubriendo nuevas formas. El tiempo y el espacio revelan la subjetividad que quiere convertirse en realidad, instaurando el instante del profundo examen del alma.

-Meu amor, você não acredita no Deus porque nós erramos ao humanizá-lo. Nós O humanizamos porque não O etendemos, então não deu certo. Tenho certeza de que Ele não é humano. Mas embora não sendo humano, no entanto, Ele às vezes nos diviniza. Você pensa que-

-Eu penso, interrompeu o homem e sua voz estava lenta e abafada porque ele estava sofrendo de vida e de amor, eu penso o seguinte:

(LISPECTOR, 1998, p.155)

Clarice Lispector, de esa forma, lanza un nuevo juego de dados para el lector. ¿Cómo termina? No termina, dos puntos antecedenm un pensamiento que todavía no fue dicho. El lenguaje se intervala, elíptico, para promover el silencio absoluto de la respiración, del porvenir.

La angustia de vivir, ya que existir es experimentar y retornar siempre al inicio, demuestra que la búsqueda ontológica es una necesidad única, pues:

A mais preemente necessidade de um ser humano era tornar-se humano. (Lispector, 1998, p.32)

 

Bibliografía

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