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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.30 Valparaíso  2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552008000100030 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos XXX, 2008, pp. 601 - 603

BIBLIOGRAFÍA

FERNÁNDEZ-CREHUET LÓPEZ, Federico, La perspectiva del sistema en la obra y vida de Friedrich Carl von Savigny (Granada, Editorial Comares, 2008), 252 págs.


Federico Fernández-Crehuet López, es profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad de Almería. Entre sus líneas de investigación se sitúa el pensamiento jurídico alemán del siglo XIX y cuenta entre sus publicaciones con varios trabajos dedicados a la figura de Friedrich Carl von Savigny al que se añade ahora el libro que nos ocupa, recientemente editado.

En primer término es de agradecer la minuciosa sistemática de la obra que facilita, sin duda, al lector mantener la línea argumental en un tema complejo. Divide Fernández-Crehuet el presente trabajo en dos partes bien diferenciadas, dedicando la primera a los aspectos biográficos y concentrando en la segunda el núcleo argumental: la idea de sistema (hechos jurídicos y ficciones). Así, el autor nos acerca al lado más humano de Savigny, distinguiendo en su biografía tres períodos bien diferenciados, en primer término, “de la Revolución francesa a Berlín” donde se ocupa de la procedencia del apellido y de los orígenes y antepasados de la familia Savigny, con base en los primeros testimonios biográficos extraídos de un manuscrito de Adolf von Savigny. Asimismo, nos muestra la figura del joven Savigny en busca de la Ciencia jurídica desde la Revolución Francesa como acontecimiento que, junto a otros, incidirá en sus planteamientos intelectuales, a partir del influjo que tuvo en territorios alemanes; sus desplazamientos a las cunas del romanticismo y el comienzo de sus viajes de estudios como auténtica forma de vida, deteniéndose en el que realizó a Göttingen y a París, y en su búsqueda de la estabilidad, tanto en el ámbito personal y familiar como académico-intelectual, desde su vuelta de París hasta su ingreso en la Universidad de Landshut tras pasar de nuevo, brevemente, por Marburgo, entre otros destinos. Una segunda etapa en la biografía de Savigny estaría marcada por el Biedermeier y caracterizada por su actividad científica, entre la que destaca la redacción de los seis volúmenes de Historia del Derecho Romano en la Edad Media, así como el conocido escrito “Sobre la vocación de nuestro tiempo para la Legislación y la Ciencia Jurídica”. Aquí Fernández-Crehuet se ocupa del espíritu de la Ciencia Jurídica berlinesa, ya que sería el ingreso de Savigny en la recién creada Universidad de Berlín lo que determinaría su quehacer científico. Del mismo modo, este período estaría caracterizado por una vida personal prácticamente inexistente, más allá de la vida universitaria y académica que permite explicar su prolija producción. Desde 1810 hasta 1840, Savigny comienza a desarrollar actividades relacionadas con la aplicación del derecho y la manifestación de algunas opiniones políticas; es lo que Fernández-Crehuet denomina: “la circunspecta mirada política del jurista a un mundo en tranquila convulsión”, determinada por su relación con los hermanos Grimm. Finaliza esta primera parte biográfica con la época ministerial como ministro de Legislación prusiano y los últimos años de la vida de Savigny marcados por la soledad y la enfermedad en la vejez y por lo que Fernández-Crehuet considera una definitiva victoria del jurista sobre el ministro.

Como anunciábamos el trabajo histórico-filosófico-jurídico propiamente dicho se ubica en la segunda parte del libro, centrada en la idea de sistema. De forma minuciosa, Fernández-Crehuet estructura esta parte en cinco capítulos. Siguiendo una adecuada técnica de investigación, se detiene, primeramente, en el Status Quaestionis, donde ofrece “al lector interesado un conjunto de materiales bibliográficos que faciliten tanto acercarse a la obra y pensamiento de Savigny por sí mismo, como poner en tela de juicio el enfoque y las reflexiones” que expondrá más adelante (p. 99). Es en la introducción, donde efectuará algunas consideraciones que orienten al lector y le eviten interpretaciones inadecuadas, planteando la arquitectura del sistema: cognitio ex datis versus cognitio ex principiis. Se trataría de “explicar, muy someramente, cuáles son los presupuestos de la concepción de sistema jurídico de Savigny” (p. 113), partiendo de los distintos matices del término “sistema” y de la definición propuesta por Kant. A continuación, entra de lleno en la materia al plantear la organización del material jurídico: estructuras, relaciones e institutos jurídicos, precisando los elementos (piezas o componentes) del sistema jurídico propuesto por Savigny. Aquí será donde el autor se cuestione la ausencia de sistema en la Geschichte, a partir de la idea de continuidad histórica y del tratamiento científico de las fuentes que realiza Savigny en dicha obra, así como de las instituciones jurídicas y de la relación jurídica como herramientas de ordenación histórico-sistemática. Todo esto permitirá a Fernández-Crehuet extraer conclusiones para seguir avanzando y poder aventurar los conceptos acabados de relación jurídica y de instituto jurídico, con una aproximación inicial a través de las definiciones ofrecidas en el primer volumen de System, llegando a la búsqueda de la esencia orgánica de la relación jurídica y estableciendo conclusiones a modo de lectura personal.

Será el cuarto y más amplio de los capítulos de esta segunda parte (persona, hechos y ficciones) donde Fernández-Crehuet ofrezca al lector la esencia de su trabajo. Tras una escueta introducción, toma como punto de partida al hombre individual como portador de relaciones jurídicas desde la declaración de voluntad como abstracción de la persona individual y emblema de su libertad. Serán los elementos fácticos y los enlaces ficticios los que permitan la construcción del sistema. Nos presenta cosa y acciones; derecho de propiedad y de obligaciones como elementos fácticos, tratando “de llamar la atención del lector sobre los derechos que se configuran en relación con el mundo exterior y las cosas” (p. 168) y explicando la relación entre el mundo fáctico y el mundo de los hechos a través del ejemplo de la posesión. Lo fáctico y lo jurídico estarían relacionados de forma intensa, pero serían mundos separados. Seguidamente, Fernández-Crehuet plantea lo fáctico-jurídico como relación jurídica con otros elementos fácticos, situando el punto de arranque en el Derecho romano, para detenerse en lo fáctico como ausencia de Sittlichkeit examinando los aspectos éticos, y analizar la costumbre jurídica como otro de los elementos fácticos que componen el sistema, alejándose del Volksgeist. De forma independiente, se centra en las ficciones jurídicas frente a los hechos. Así, presenta a la persona jurídica como ficción, ocupándose del problema de su naturaleza y de su capacidad para ser sujeto de derechos, concretando cuáles son los derechos de los que podría disfrutar. En línea similar, señala que la decisión judicial sería una ficción sobre la verdad, precisando hasta dónde puede llegar y cuáles serían sus efectos. Termina este capítulo con la idea de tiempo como núcleo ficticio a partir de sus objetivos y del análisis de los institutos jurídicos formados por el tiempo, así como de la interacción entre las relaciones jurídicas y el tiempo (desde la diferencia entre el tiempo jurídico y el matemático) y del problema de la retroactividad (las reglas jurídicas y el tiempo). Ofrece como conclusiones las ficciones como un síntoma del positivismo heterogéneo.

Finaliza Fernández-Crehuet su trabajo, manteniendo la estructura idónea de cualquier investigación que se precie, con un último capítulo dedicado a las consideraciones finales y una selección bibliográfica.

Patricia Zambrana Moral
Universidad de Málaga