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Revista musical chilena

versão impressa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.66 no.217 Santiago jun. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902012000100015 

Revista Musical Chilena, Año LXVI, Enero-Junio, 2012, N° 217, pp. 130-137

CRÓNICA

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XIIFestival Internacional de Música Contemporánea

Entre el lunes 9 y el viernes 13 de enero de 2012 se desarrolló el XII Festival Internacional de Música Contemporánea que organiza el Departamento de Música y Sonología de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.

Esta nueva versión del Festival se inició con una sala Isidora Zegers íntegramente ocupada por un públicojoven y entusiasta el que, como ya es característico de este evento, parece esperar ansiosamente la llegada de la música contemporánea. La inauguración contó con las palabras del director del Festival, Eduardo Cáceres y del director del Departamento de Música y Sonología de la Universidad de Chile, Luis Orlandini. El Festival se inició con la obra Nocturno (1991) de Alfonso Letelier. El compositor la dedicó al Ensemble Bartok Chile, agrupación que bajo la dirección de Valene Georges lo interpretó nuevamente en homenaje a los cien años del natalicio del compositor. Previamente el doctor Luis Merino destacó en su presentación los treinta años de trayectoria que cumple este importante ensamble. Los discursos y homenajes alargaron el ya nutrido programa inaugural del concierto, hecho que significó terminar el primer día con una sala notablemente desocupada después de casi tres horas, para mala fortuna del trabajo realizado al cierre por el ensamble Taller de Música Contemporánea.

Antes de entrar en la música, creo necesario insistir en la fragilidad en la cual las principales actividades de producción y difusión de música contemporánea subsisten en Chile. La dependencia agónica de los fondos concursables hace que, en el caso de esta edición del Festival, innumerables intérpretes, directores y personal de producción se vean enfrentados a realizar su trabajo sin ninguna certeza de saber si habrá un financiamiento adecuado al esfuerzo desplegado. Eventos como éste que se desarrollan sin financiamiento estable nos hacen recordar la situación precaria de la educación, la investigación y el arte en las universidades públicas, un tema que formó parte de las demandas instaladas por el movimiento estudiantil el año 2011.

Se presentaron un total de 37 obras, de las cuales 11 fueron estrenos absolutos y 10 fueron estrenos en Chile. La mayoría de ellas fueron escritas por compositores chilenos (21 obras), seguidas de seis composiciones de autores latinoamericanos, cinco de compositores europeos, cuatro de compositores de Norteamérica y una obra de origen japonés. Nuevamente primaron las composiciones para ensambles y agrupaciones de cámara, y menos de un tercio, que ascendió a un total de diez, corresponden a instrumentos solistas. Al igual que en la versión 2011, las obras con electrónica fueron mínimas, solamente dos en esta versión, ambas mixtas con instrumentos solistas.

En lo que respecta a la voz hubo un notorio aumento. En nueve ocasiones figuró el canto con el acompañamiento de instrumentos. Se destacó Estravagario (1992-93) del académico de esta casa de estudios Jorge Pepi-Alos. Obra ingeniosa, vivaz, recurre a tres poemas de Pablo Neruda chispeantemente musicalizados para barítono, flauta, violoncello y piano. Si bien el lenguaje es tradicional, la obra resulta musical y cautivó por momentos al público con la finesa de los recursos utilizados. Una buena acogida tuvo también la obra Tres canciones sobre textos de Dogen Zenji (2010-11) de Víctor Ortiz, estudiante de la Universidad de Chile, para soprano, flauta, violoncello y piano dirigidos por Lautaro Mura. En forma de micropiezas, con logradas texturas, colores y finos cambios en la gestualidad,junto a una delicada y sutil instrumentación, Ortiz demuestra ser un compositor con talento, capacidad de escucha e interés por el sonido. Nos deja con el interés de escuchar sus futuros trabajos. Para soprano y piano son las Tres inscripciones antiguas opus 25 (1987) de Gyórgy Kurtág, muestra acabada de la contenida fuerza expresiva que caracteriza a este compositor referente de nuestros días, pero poco considerado en nuestro país. Fue presentada por el ensamble colombiano CG como un aporte de repertorio, si bien pudo ser interpretada con mayor sutileza y cuidado en el sonido, así como en el empaste entre la voz y el sonido del piano.

Dos obras para voz sola presentadas en esta versión del festival resultaron ser un acierto y un aporte. Ambas fueron interpretadas por la soprano francesa Nathalie Milon, quien figuró entre las mejores participantes de este festival, primero con Aria (1958) deJohn Cage, obra muy íntima y expresiva, acogida calurosamente por el público, y luego con Stripsody (1966) de la norteamericana Cathy Berberian, cantante ícono del repertorio contemporáneo conocida además por ser esposa de Luciano Berio y dedicataria de su Sequenza para voz. Stripsody, de carácter muy teatral, imita onomatopéyica-mente sonidos con un fuerte sentido humorístico. Cage nos sorprende nuevamente con su creatividad y vanguardismo, como un antecedente directo de la Sequenza III (1966) para voz femenina de Berio así como de la obra de Berberian en cuanto al nuevo uso de los recursos vocales. La obra de Cage fue escrita durante su estadía en Milán en 1958, adonde había sido invitado por Berio para trabajar en el Studio di Fonologia de la RAI, y fue estrenada en 1959 por Berberian, para quien fue compuesta a su medida. Cage utilizó la Fontana Mix, una de sus máquinas-partitura con la que compuso varias obras. Comentario aparte merece la excelente presentación de la intérprete francesa, junto a la notable adaptación hecha para ella de estas partituras al sistema Braille. Ambas resultan ser partituras gráficas íconos entre las obras aleatorias de los años 60.

En cuanto a los conjuntos participantes se destacó nuevamente el ensamble estable de la Universidad de Chile, la Compañía de Música Contemporánea que dirige Carlos Valenzuela, quienes presentaron cuatro obras el día jueves. Junto a una acertada elección de repertorio y una cuidada interpretación, esta agrupación demostró una preocupación particular por la distribución en el escenario y en la fluidez entre una obra y otra, asuntos a los que los intérpretes nacionales suelen dar casi nula atención. Dentro de lo mostrado, la obra Gelb (2008) de Juan Pablo Orrego se atreve con el uso abundante de pausas, silencios y notas tenidas. La obra se compone de fragmentos de expresiva gestualidad, los cuales se van articulando con intervenciones de instrumentos solos. Requiere de una escucha atenta de parte del auditor, con momentos bien construidos y profundidad de texturas. El ensamble Compañía logró dar la sutileza necesaria en la ejecución con un cuidado trabajo dinámico y de planos sonoros. En la obra Canto esparso (2008-09) del compositor brasilero Rodrigo Lima también se logra una buena sonoridad de ensamble que produce una atmósfera colorida y dinámica. En esta interesante composición es importante el uso de las percusiones con una rica gama de instrumentos, sumado a una gran diversidad de gestos instrumentales. La obra muestra una cierta estética francesa, colorida, bien instrumentada y con un buen uso del espacio sonoro.

Una agrupación que participó nuevamente fue el Taller de Música Contemporánea que dirige Pablo Aranda, con la calidad acostumbrada en sus interpretaciones. En esta ocasión la elección del repertorio no fue del todo pareja, debido a la inclusión de obras escritas por los estudiantes de composición de la Universidad de Chile. Resulta generoso que una agrupación ligada a la Universidad Católica tenga este espacio en el principal festival de una Facultad que pertenece a la Universidad de Chile. Se destacó la obra Two Movements for Ensemble (2010) de Marcos Stuardo, quien se caracteriza por imprimir a su música un estilo enérgico logrado con dinámicas extremas, gestos condensados tanto rítmicos como instrumentales, con la intercalación de diversas combinaciones de articulación, dinámica e instrumentos. Gana profundidad gracias a gestos sonoros superpuestos, mejor logrados en el primero de sus dos movimientos. Reflejos (2009) de Fernando Munizaga, demuestra cómo el compositor ha encontrado un camino en su música, con obras que tienen un buen resultado en la audiencia con constantes crescendos, sforzatissimos y gestos instrumentales densos que producen un resultado expresivo. Esta vez el ensamble es mayor y se utiliza de forma un tanto saturada, por lo que se hace recomendable la búsqueda de más planos o texturas que den como resultado una mayor espacialidad sonora. Participaron además la orquesta de cuerdas Marga Marga, que presentó la obra Alunizaje en el Marga Marga (2011) del director del Festival Eduardo Cáceres, el ensamble CG y agrupaciones conformadas para esta ocasión.

Dentro de los conjuntos más pequeños, aparecen dos dúos nacionales de primer nivel tanto por la capacidad técnica instrumental como por la calidad en sus interpretaciones. Sorprendió gratamente el dúo formado por Marcela Lillo en piano y Felipe González en marimba, de nombre Chak Dúo, con Riff (2006) del argentino Alejandro Viñao. Obra dinámica y rítmica, de ejecución virtuosa, mantuvo al público entretenido y atento con constantes quiebres bien construidos y que fueron ejecutados con precisión. De presentación impecable, este dúo, que se ha hecho de un repertorio novedoso, demuestra coordinación y comunicación musical. Derrocha talento y música, la que anima a los compositores a escribirles obras. Con igual calidad y talento aparece el Ensamble Aksak Tacet Dúo formado por los guitarristas Cristián Alvear y Andrés Pantoja con la obra Per suonare a due (1973) del importante compositor cubano Leo Brouwer. Se demostró como un muy buen conjunto, empastado, cuidadoso del sonido y de buscar gamas de colores en esta obra referente dentro del repertorio guitarrístico contemporáneo.

En cuanto a las obras solistas, InFreundschaft (1977) para clarinete de Stockhausen, sin estar entre las obras más características de este compositor referente, marca de todas formas una diferencia por la calidad de su escritura. Entre los nacionales, la obra Doo (2011) para flauta sola de Mario Mora, de gestualidad obstinada, breves giros ascendentes y descendentes interrumpidos parcialmente por rebotes que no llegan a violentar la sensación de continuo, se transforma en más lineal con una sonoridad difuminada por sonidos eólicos y finos recursos de golpes de llave bien instalados. Deriva a movimientos más agitados, rítmicos, agudos y a una sección de recapitulación final. Bien presentada por Wilson Padilla, resultó ser del gusto del público. La obraJeux (2005) de Oscar Carmona, ejecutada en otras oportunidades por el propio autor, es una muestra de la escritura abundante en notas y de exigencia técnica que lo caracterizan. Con un estilo virtuoso, queda la duda en este caso si la invaria-bilidad dinámica es su opción. Parece haber elegido dejar fuera de su palestra los matices pianissimo, los silencios, los contrastes, al optar por un continuo reiteradamente forte y fortissimo, tras lo cual me pregunto si el creador está atento al resultado sonoro obtenido.

Atención especial requiere el cierre de este festival, toda vez que el día viernes se sumó la notable presencia de la Orquesta Sinfónica de Chile (OSCh) de regreso a los festivales de esta universidad. La buena noticia anunciada a fines de la edición 2011 se transformó en una realidad que superó con creces las expectativas de los organizadores. Se logró un Teatro de la Universidad de Chile lleno en su capacidad, con entrada liberada para todos los asistentes. Una fantástica convocatoria si se considera que la última participación de la OSCh en los Festivales de Música Chilena fue en 1979, año en que se reanudaron fugazmente las ediciones anteriores de este certamen, sin continuidad posterior1. En cuanto a las obras, seleccionadas tras llamado a concurso y por un jurado, se interpretaron dos estrenos absolutos, una obra del repertorio chileno de inicios de siglo XX y una obra referente del repertorio contemporáneo.

La primera obra, Sietepreludios sinfónicos opus 142 (2010) de Hernán Ramírez consistió en siete momentos de duración breve, caracterizados por una buena utilización de los diversos instrumentos de la orquesta, con el logro de variados colores y texturas. De cierto estilo neoclásico, la utilización de la microforma apeló a un lenguaje más contemporáneo. Una muy buena interpretación de la mano de David del Pino en la que cada momento fue bien construido en su justeza formal para así lograr un resultado total satisfactorio. Ramírez, compositor versátil, da muestra en esta obra de un manejo en el oficio de la composición orquestal. La obra Estratos (2003-4 rev. 2010) de Rodrigo Herrera buscó generar una impresión de potencia y expresividad, pero recurre en demasía a las dinámicas fuertes y a una saturación del sonido al mantenerse en este nivel dinámico en todos los instrumentos de la orquesta durante largos pasajes. Este joven compositor que gusta de los grandes formatos, podría explorar más allá en el trabajo sonoro, para obtener resultados más sutiles con una mayor amplitud dinámica, de texturas y timbres.

Como un guiño a nuestra tradición musical fue incluida la obra Pastoral de Alhué opus 27 (1937) del compositor Jorge Urrutia Blondel. Escrita en homenaje a Maurice Ravel el año de su muerte, revisada el año 1941 y estrenada en 1942 por la Orquesta Sinfónica de Chile, hace referencia a las armonías, colores y texturas del lenguaje raveliano. Es la obra más conocida de este compositor, que incorpora el carácter de pastoral a la vez que elementos del folclore nacional, todo fundido en una sonoridad impresionista. Muy bien interpretada fue del agrado del público asistente, no habituado en su totalidad a las sonoridades más contemporáneas. Para cerrar el festival 2012 se escogió la obra Aves exóticas (1956) para piano, orquesta de vientos y percusión del compositor francés Olivier Messiaen. Transformada en un clásico del repertorio de este compositor fue brillantemente interpretada por Luis Alberto Latorre en piano y por los miembros de la OSCh bajo la certera dirección del maestro Del Pino. Luego de este exitoso retorno a los conciertos sinfónicos en esta versión del festival, es una excelente noticia saber, según anunciara Cáceres, que la Orquesta Sinfónica se sumará en adelante mediante un convenio a este festival de la Universidad de Chile.

En términos generales, esta versión del Festival Internacional de Música Contemporánea se desarrolló de buena manera. Con excepción de los días lunes y viernes, el resto de los días el público llegó más lentamente, si bien se logró igualmente completar el primer piso de la Sala Isidora Zegers en su totalidad y parte del segundo. La organización y producción fue eficiente, sin perjuicio de no compartir la opción de amplificar todas las obras. Lamentablemente esto tiene relación con la mala acústica de la sala Isidora Zegers, un asunto de difícil y compleja solución. Nuevamente hago notar que sería adecuado incluir la fecha de nacimiento de cada compositor en el programa. Es una información útil para el público y para los interesados en el repertorio contemporáneo, sobre todo por el gran número de compositores jóvenes que participó en el festival. En cuanto al ambiente, se mantuvo la calidez de este festival universitario, apoyado por la presencia constante de su director Eduardo Cáceres, siempre espontáneo y con un sentido del humor que mantiene y genera contacto con un público fiel.

Numerosas preguntas surgen de este evento y de aquellos similares que se realizan en nuestro país y fuera de él. Uno se cuestiona si tiene sentido realizar estos festivales hoy, considerando que se transforman en simples muestrarios de trabajos que continúan tradiciones estáticas, sin búsquedas profundas de nuevas propuestas artísticas y musicales. ¿Se preguntan los compositores sobre el sentido de su arte o sobre lo que debe ser hoy la obra de arte? ¿Son estos festivales el lugar de lo contemporáneo? ¿Dónde quedó la búsqueda por nuevos lenguajes, nuevas técnicas, nuevos recursos o por concepciones individuales del arte? ¿Será que aquello ya salió de las salas de concierto? Son reflexiones que quedan abiertas para todos los que formamos parte de la vida musical actual.

Fernanda Ortega
Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, UMCE
lfortega@uc.cl

Orquesta Sinfónica de Chile es distinguida con el Premio a la Música Nacional Presidente de la República

El día martes 17 de enero de 2012 se realizó en el Palacio de La Moneda la ceremonia de entrega de las distinciones por el Premio a la Música Nacional Presidente de la República 2011. Este galardón, creado en 1999, distingue a aquellas personas e instituciones que se destacan por su aporte al desarrollo y consolidación de la identidad musical chilena. Reconoce cada año a un representante en los géneros folclore, docto y popular. En el área clásica fue distinguida en esta oportunidad la Orquesta Sinfónica de Chile, conjunto dependiente de la Universidad de Chile, y fue el rector Víctor Pérez quien recibió la distinción de manos del Presidente de la República, Sebastián Piñera.

En la ceremonia, el Rector Pérez destacó la importancia de la Orquesta Sinfónica como parte del proyecto iniciado por Andrés Bello, quien estableciera que "la Universidad está indisolublemente ligada en su esencia educativa al arte"2. Señaló entre otras misiones de esta casa de estudios, el colaborar al desarrollo cultural de nuestro país mediante la transformación de esta orquesta en un referente cultural, intelectual y artístico de Chile.

Creada hace 71 años gracias al esfuerzo de múltiples personalidades, lideradas por el compositor Domingo Santa Cruz, las actividades de la orquesta fueron inauguradas oficialmente el 7 de enero de 1941. Para llegar a lograr esto, fue necesario un largo proceso de institucionalización, que se inició el año 1936 con la tramitación de una ley en el Congreso de Chile orientada a crear una orquesta sinfónica nacional y a estimular la creación musical chilena. Como nos señala el Dr. Luis Merino, este proceso culminó el año 1940 con la promulgación de la Ley N° 6.696 que dispuso la creación del Instituto de Extensión Musical, organismo que tenía entre sus fines esenciales el "atender a la formación y mantenimiento de una Orquesta Sinfónica, un Cuerpo de Baile y de entidades adecuadas para ejecutar música de cámara o cualquier otra actividad musical"3.

En la ceremonia de premiación la Orquesta Sinfónica recibió el correspondiente diploma y se escucharon las palabras del Presidente de la República y del Ministro de Cultura, Luciano Cruz Coke. Acompañaron al rector representantes de los 91 integrantes de la orquesta. Hasta la fecha son 32 las personalidades e instituciones que han recibido el Premio a la Música Nacional Presidente de la República y 10 las personalidades e instituciones que han recibido distinciones en las áreas de edición musical y producción fonográfica. Junto a la Orquesta Sinfónica de Chile, fueron reconocidos en la categoría música popular Ricardo Toro Lavín, conocido artísticamente como Buddy Richard, y Sergio Sauvalle en la categoría folclore.

Destacamos el inmenso aporte que la Orquesta Sinfónica ha realizado a nuestra vida musical, al programar innumerables conciertos tanto con música del repertorio universal como con obras de nuestros compositores nacionales, junto con llevar además sus presentaciones a lo largo y ancho de nuestro país. Constituye sin duda un referente ejemplar del arte y la cultura musical de Chile.

Fernanda Ortega
Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, UMCE
lfortega@uc.cl

Participación de tres jóvenes compositores chilenos en el World Music Days Festival 2012, Bélgica, organizado por la ISCM

La Sociedad Internacional de Música Contemporánea, cuya sigla en inglés es ISCM, constituye una importante red de alrededor de cincuenta países miembros, dedicada a la promoción y difusión de la música contemporánea. Fundada en Salzburgo en 1922, se caracteriza por una apertura a estéticas y estilos musicales diversos. Cada año la ISCM realiza el World Music Days Festival, el que tiene como su anfitrión a alguno de sus países miembros. Este puede determinar las temáticas para la programación del Festival, sea abriéndola a propuestas y estilos de todo el mundo o fijando un tema más específico. El Festival provee además a los miembros de la ISCM la oportunidad de reunirse en su congreso anual.

Como miembro de la ISCM, Chile participó inicialmente de forma continua a través de la Asociación Nacional de Compositores, ANC. Interrumpió su participación en un período reciente a causa de las propias dificultades de la ANC para mantenerse activa y más aún, ser capaz de cubrir el costo monetario que significa la cuota de miembro de la ISCM. Por esta razón, desde fines de los años 90 la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, SCD, colabora con el financiamiento de esta cuota lo que permite la continuidad de la participación de nuestros compositores en el festival. De este modo, la convocatoria 2012 ha estado a cargo de la SCD con la participación directa de la ANC. El concurso ha estado abierto desde entonces a todos los compositores (as) del país sean o no socios de la ANC.

En el mes de julio de 2011 se definieron seis compositores chilenos para postular al World Music Days 2012 después de una convocatoria nacional marcada por una importante participación, con 26 obras de 17 compositores, algunos de los cuales residen en el extranjero. El jurado chileno estuvo constituido por Rolando Cori (Facultad de Artes, Universidad de Chile), Alejandro Guarello (SCD e Instituto de Música de la P. Universidad Católica) y Gabriel Matthey (Asociación Nacional de Compositores). Posteriormente y de acuerdo a las bases del concurso, el jurado internacional de la ISCM debía seleccionar obligatoriamente una de las composiciones chilenas. Sin embargo para alegría de nuestros compositores, por primera vez fueron seleccionadas tres obras, las cuales serán estrenadas a fines de octubre y noviembre de 2012 en ciudades de Bélgica. Todas corresponden a jóvenes compositores que se destacan por una abundante producción y actividad tanto a nivel nacional como internacional y que cuentan con nutridos currículos pese a su juventud.

La versión 2012 del WMD Festival se caracterizó por haber ofrecido una amplia variedad de categorías -17 dentro de la convocatoria más dos fuera de ésta. Algunas de ellas contemplan solistas o formaciones tradicionales de ensambles y otras son muy innovadoras en sus propuestas. Quizás la más novedosa de estas últimas resultó ser aquella que consideró la composición de una obra para una orquesta de aproximadamente 45 robots, los que producen sonidos en base a diferentes mecanismos. En esta categoría fue seleccionado el compositor Rodrigo Cádiz con su obra Project for Logos, un proyecto de composición para la Logos Man & Machine Orchestra el que contempla además una breve residencia en la Fundación Logos para desarrollar la obra. Según señala Cádiz, "cada uno de los robots tiene su registro, forma de articulación y timbre particular, y si bien son controlados mediante señales eléctricas, producen sonido de forma totalmente acústica, tal como sucede en una orquesta real. El proyecto presentado contempla usar metáforas musicales provenientes del mundo de los sistemas complejos". Rodrigo Cádiz (1972), Ingeniero Civil Industrial y Licenciado en Música con mención en Composición de la Pontificia Universidad Católica, es además Doctor en Música (Ph.D) con mención en Música y Tecnología en la Northwestern University, Estados Unidos, grado obtenido bajo la supervisión del Dr. Gary Kendall en 2006.

Por su parte, el compositor Pedro Álvarez (1980) fue seleccionado en la categoría de ensamble con su obra Interalia (2010) para 11 instrumentos, la que será presentada por el Het Spectra Ensemble en Gante, Bélgica. Álvarez realizó sus estudios en la Universidad de Chile, en la que obtuvo los grados de Licenciado y Magíster en Artes con mención Composición. Los continuó el 2006 de manera particular con James Dillon en Londres, ciudad en la que se estableció en 2009 para proseguir estudios de postgrado en composición (MPhil en el Goldsmiths College, University of London, y desde enero de 2012 PhD en la University of Huddersfield con Liza Lim). Álvarez nos dice de su obra que, desde una suerte de referencia oblicua a Altazor de Huidobro "explora la paradoja de varias estructuras que se ocultan entre sí por acumulación, a menudo de manera contradictoria, de tal manera que lo que queda como obra final está conformado por remanentes fragmentarios de las fuerzas creativas en juego". Está dedicada a James Dillon con ocasión de su cumpleaños número 60 y fue compuesta en el contexto del Centre Acanthes 2010 (Metz, Francia), donde fue leída y grabada por miembros de la Orchestre National de Lorraine. En 2011 fue seleccionada y presentada por el Klangforum Wien, en la Impuls Academy (Graz, Austria).

El tercer compositor seleccionado es Miguel Farías (1983) con la obra Estelas (2010), para clarinete, violoncello, percusión y piano, cuya ejecución en la ciudad de Anvers estará también a cargo del Het Spectra Ensemble. Farías obtuvo la Licenciatura en Composición en la Universidad de Chile, y desde el año 2009 ha realizado estudios en la Haute Ecole de Musique de Ginebra, Suiza, con Michael Jarrell, Luis Naon y Eric Daubresse; en el CNR de Lyon, Francia, con Christophe Maudot y en el Conservatorio de Aubervilliers con Martin Matalón. El título de esta obra surge de las estelas de notas que quedan resonando y que cruzan toda la composición. Fue estrenada por el Ensemble Contrechamps en el estudio de la Radio Suisse Romande en Suiza después de haber sido escrita casi íntegramente en los viajes realizados por Farías entre Lyon y Ginebra durante sus estudios.

Para la próxima edición del World Music Days Festival 2013 ya ha sido realizada la selección nacional de seis obras, que irán ahora a la competencia internacional. Deseamos igualmente los mejores resultados a estos compositores, y esperamos que las postulaciones para las ediciones venideras se regularicen y cuenten con una mayor difusión para permitir un creciente acceso a los participantes nacionales.

Fernanda Ortega
Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, UMCE
lfortega@uc.cl

Breve reseña del Concurso de Composición Musical "Luis Advis" 2011 (Género música clásica)

En la séptima versión del Concurso "Luis Advis" en el género de música clásica se presentaron 26 obras de gran calidad, las que fueron revisadas por un jurado experto y heterogéneo, fiel reflejo de la variopinta familia de creadores en nuestro país, Chile.

Este jurado estuvo compuesto por David Ayma, director de la Orquesta del Teatro Municipal de Temuco; por Sergio Pérez, pianista y director del Conservatorio de Música de la Universidad de Magallanes; Pablo Aranda, compositor, director y académico de la Universidad de Chile y de la Pontificia Universidad Católica, Sebastián Errázuriz, compositor, director y docente del Instituto Profesional Projazz y por Fernando Carrasco, compositor y acádemico de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.

Este Festival se consolida año a año y se ha transformado en una verdadera tradición, esperada por nuestros compositores nacionales, quienes participan masivamente de este llamado.

El año 2011 comenzó a implementarse una postulación vía Internet, lo que a todas luces redundó en una mayor participación de compositores. En su convocatoria este concurso no establece límites de edad. No obstante el promedio de edad de los compositores que postuló se situó entre los veintitrés y treinta y cinco años, aproximadamente. Es así como las tres obras finalistas, presentadas en una gala en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM ) el día sábado primero de octubre, fueron compuestas por David Cortés de 25 años, José Miguel Arellano también de 25 años y César Gacitúa de 29 años.

El primer premio lo recibió el estudiante de composición de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, David Cortés, quien se presentó bajo el seudónimo "Roble", con su obra para viola solista y orquesta de cuerdas Tololo. El segundo lugar lo obtuvo el compositor José Miguel Arellano, estudiante del Magíster en Artes con mención en Composición Musical de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, quien se presentó bajo el seudónimo de "Fito Robles", con su obra La Noche marina para oboe solista y orquesta de cuerdas, mientras que el tercer lugar fue para César Gacitúa, también estudiante de composición de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, quien se presentó bajo el seudónimo de "El Centinela" con su obra BEN para clarinete solista y orquesta de cuerdas.

La noche del día sábado 1 de octubre del 2011 en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), se realizó el concierto en el que se presentaron las tres obras finalistas, seleccionadas previamente por el jurado. Fue sin duda una noche memorable para el Departamento de Música y Sonología de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, pues tres de sus alumnos del área de composición musical resultaron ganadores de esta versión del concurso Luis Advis 2011.

Fernando Carrasco
Facultad de Artes, Universidad de Chile, Chile.

huaso53@gmail.com

Consejo Chileno de la Música distingue a Lina Barrientos

El día viernes 25 de noviembre de 2011 se llevó a cabo la ceremonia de entrega de la Medalla de la Música 2011 que otorga anualmente el Consejo Chileno de la Música como reconocimiento y agradecimiento a aquellas personalidades que se han destacado por su trayectoria y aporte a la música en nuestro país. Dicha distinción, creada el año 1997, consta de cuatro categorías -música popular, docta, tradicional e investigación musical. En esta última categoría fue reconocida la destacada musicóloga y etnomusicóloga Lina Barrientos.

El Consejo Chileno de la Música, fundado el año 1984, es una corporación que forma parte de una red de instituciones musicales en la cual participan más de 70 países pertenecientes al Consejo Internacional de la Música y que asesora en esta materia a la UNESCO. Se encarga de promover la colaboración entre diversas instituciones y organizaciones musicales del país, fomentar y auspiciar la creación musical nacional, potenciar la investigación y preservación del patrimonio musical, apoyar la educación musical en Chile y estimular la difusión de las creaciones musicales nacionales y extranjeras en el país. El año 2011, su directorio integrado por Carlos Zamora, Boris Alvarado, Guillermo Rifo, Paola Moraga, Gastón Soublette, Jorge Espinoza y Alejandro Lavanderos, decidió distinguir a Lina Barrientos por su destacada labor en el ámbito de la investigación de nuestro patrimonio musical.

Lina Barrientos, miembro del comité editorial de la Revista Musical Chilena desde 1994 a la fecha, actualmente es académica del Departamento de Música de la Universidad de La Serena. Es Profesora de Estado en Educación Musical (1977), Licenciada en Música (1988) y egresada del Magíster en Artes con mención en Musicología (1995), a través de estudios realizados en la Universidad de Chile. Fue además discípula de tres importantes maestros; la doctora María Ester Grebe, etnomusicóloga; el profesor Ramón Hurtado, percusionista, y el doctor Humberto Maturana, biólogo.

Las temáticas de trabajo que ha abordado tanto en investigación como en docencia tienen relación con la música chilena, especialmente la de tradición oral andina que se cultivan en las fiestas patronales y fiestas marianas del Norte Chico y Norte Grande del país.

Lina Barrientos es además miembro de la Sociedad Chilena de Musicología desde su fundación. Se desempeñó como presidenta durante el período comprendido entre los meses de enero 2005 y enero 2007 además de vicepresidenta en dos oportunidades. La ceremonia de premiación se llevó a cabo en la Escuela de Música de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Fernanda Ortega
Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, UMCE
lfortega@uc.cl

Chileno recibe Premio EMMY

El baterista y compositor chileno Alejandro (Alex) García, director del grupo de jazz latino Afromantra -con el cual ha editado tres CD- recibió el Premio EMMY 2011 por ser creador de la música de un gingle para televisión dirigido por el productor español Juan García Castañaira. Sobre la base de la información que se conoce, es primera vez que un músico chileno es distinguido con el codiciado premio de la televisión norteamericana. Alex García, que está radicado en Nueva York desde 1996, estudió música en La Habana, Cuba, y posteriormente ha desarrollado su carrera musical en Nueva York.

FG


1Ver el trabajo del Dr. Luis Merino, "Los Festivales de Música Chilena: génesis, propósitos y trascendencia", en Revista Musical Chilena, XXXIV / 149-150 (enero junio, 1980), pp. 80-105.

2Ver el trabajo del Dr. Luis Merino, "El septuagésimo aniversario de la creación de la Orquesta Sinfónica de Chile: los fundamentos de un proyecto cultural paradigmático en la historia de la música nacional", Revista Occidente, N° 413 (noviembre, 2011), Santiago: Editorial Occidente, pp. 28-42.

3Ibíd., p. 31.