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Revista musical chilena

versão impressa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.65 no.216 Santiago dez. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902011000200010 

Revista Musical Chilena, Año LXV, Julio-Diciembre, 2011, N° 216, pp. 109-110

RESEÑAS DE FONOGRAMAS

 

Música sinfónica de compositores chilenos. Volumen 1. CD. Obras de Juan Casanova Vicuña, Federico Heinlein y Luis Advis, Orquesta Sinfónica de Chile, director Michal Nesterowicz. Santiago: Academia Chilena de Bellas Artes del Instituto de Chile, SVR Producciones Limitadas, ABA-SVR-16000-1, 2010-2011.

 

La Academia Chilena de Bellas Artes, el 2 de agosto pasado, presentó en la Biblioteca del Instituto de Chile el primer fonograma de una nueva colección de discos compactos de música de compositores chilenos. Cabe recordar que a fines de la década de 1990 la Academia contrajo el compromiso de editar discos con obras de creadores nacionales. Con esta colección discográfica, que recién inicia su publicación bajo el título de Música sinfónica de compositores chilenos, se pone a disposición del público de conciertos la cuarta colección de discos lanzada por la Academia. Esta iniciativa se inició cuando el compositor Carlos Riesco presidía la institución y ha sido continuada con igual entusiasmo por el actual presidente de la corporación, compositor Santiago Vera. Es así como, entre 1999 y 2011, se han publicado 23 CD con obras de 51 creadores chilenos para lo que se ha contado con la participación de más de 130 intérpretes locales y extranjeros.

El volumen 1 de Música sinfónica de compositores chilenos contempla grabaciones especialmente realizadas por la Orquesta Sinfónica de Chile, bajo la conducción del maestro polaco Michal Nesterowicz, con obras de Juan Casanova Vicuña (1894-1976), Federico Heinlein (1912-1999) y Luis Advis (19352004). Ofrece al auditor un constreñido pero certero panorama de la diversidad de la producción musical del siglo XX en el país.

La música que podríamos clasificar dentro de aquella llamada docta o culta, escrita en el siglo XIX por compositores chilenos como José Zapiola (1802-1885), Isidora Zegers (1803-1869) y Federico Guzmán (1827-1885) —para mencionar a los más conocidos— presenta una gran homogeneidad de estilos, los que se mantienen dentro de un espíritu clásico-romántico. Ello evidencia la situación de la vida musical chilena de entonces, la que a partir de 1844 se ve dominada por la ópera, especialmente italiana. Se ha planteado insistentemente que la ópera retrasó el desarrollo de la música en Chile. No obstante, si se estudia ese momento histórico en detalle —y en forma objetiva— se puede concluir lo contrario toda vez que la ópera italiana colaboró en la evolución de nuestra vida musical.

La llegada de la ópera obligó a los chilenos a construir —a lo largo del país— los complejísimos teatros que se requerían para su presentación, así como a formar el muy variado personal técnico-artístico que requiere la actividad lírica. Además surgió la imperiosa necesidad de crear público para la ópera, es decir, para la música de tradición escrita, ya que la ópera es parte de ese tipo de música. Cabe agregar que en parte, como consecuencia de lo anterior, se debió fundar el Conservatorio Nacional de Música (1849-50), editar el primer periódico especializado aparecido en Chile —que se llamó Semanario Musical (1852)— y, hacia finales del siglo, incorporar la música como ramo obligatorio de la enseñanza general.

Al inicio del siglo XX el ambiente musical chileno estaba preparado para dar un importante paso en su evolución. Junto con su propio avance, los logros tecnológicos en las comunicaciones ponían a Chile mucho más cerca de Europa. Esto posibilitó que llegara al país, en poquísimo tiempo, una gran cantidad de información musical que permitió a los compositores locales buscar formas de expresión muy diversas. Se produce entonces —contrariamente a lo ocurrido en el siglo anterior— mucha variedad en el discurso de los nuevos creadores. Esta diversidad, que se mantuvo a lo largo del siglo XX, es lo que el CD comentado nos demuestra.

La primera obra incluida en el CD es El huasoy el indio de Juan Casanova Vicuña. Este es un compositor con un catálogo inexplicablemente exiguo, el que está compuesto —de acuerdo con la información existente— solo de obras sinfónicas. Tal vez la razón de esto sea que la actividad principal de Casanova Vicuña consistió casi únicamente en la dirección de bandas y orquestas. El músico estudió piano con Bindo Paoli, dirección de orquesta con Federico Stóber y Enrique Soro y composición con Stóber y Pedro Humberto Allende. Es autor de una ópera, Érase un rey, que se estrenó en el Teatro Colón de Buenos Aires en 1947, con elogios de la crítica. También es autor de un par de obras sinfónicas, una de las cuales, 1941, fue titulada El huaso y el indio. Esta pieza sinfónica es muy representativa del estilo de su autor puesto que en ella conviven un lenguaje impresionista y rasgos nacionalistas. La raíz de este planteamiento se puede buscar en Pedro H. Allende, su maestro, en cuya obra se observa ese mismo acoplamiento. El huaso está presente mediante giros propios de la cueca y la tonada; el indio por intermedio de reiterados esquemas rítmicos mapuches y, de paso, en alusiones a la trutruca. En esta creación su autor se muestra como un orquestador diestro y fino.

La siguiente obra es Sinfonietta de Federico Heinlein, compositor nacido en Alemania. Terminada la Primera Guerra Mundial emigró con sus padres a Sudamérica, radicándose en Buenos Aires. Entre 1929 y 1934 estudió composición y musicología en Berlín, regresó a Buenos Aires. Posteriormente se radicó en Chile, y se nacionalizó en 1960. Por sus aportes al desarrollo musical del país como creador, crítico, maestro y pianista, recibió el Premio Nacional de Arte en Música en 1986. En su catálogo figura un número importante de composiciones de distintos géneros, una de las cuales es su Sinfonietta de 1954. Esta obra consta de tres movimientos y tipifica muy adecuadamente el lenguaje ecléctico de su autor y su sólido oficio como compositor. Momentos seriales se entrecruzan libremente con instantes tonales, pero con rigor y coherencia, de acuerdo con las necesidades expresivas y las exigencias estructurales del discurso. La Sinfonietta es demostrativa de la consistencia profesional de Heinlein.

La última composición contemplada en el CD es Suite latinoamericana para orquesta, de 1978, compuesta por el iquiqueño Luis Advis. Es esta suite una versión ampliada de su obra homónima de 1978 para quinteto de vientos. Advis, alumno de composición de Gustavo Becerra, exhibe en esta obra sus características principales como creador. Ellas consisten en una fértil imaginación, en un apego a la armonía tradicional, en una preocupación por el equilibrio formal de su discurso sonoro, así como en su particular atracción y aprecio por la música de su país, más que eso, del continente latinoamericano que le vio nacer, y de su gente. Esto último que se percibe con claridad es la permanente presencia en su música de lo que se podría denominar "nacionalismo continental" el que, en este caso, abarca el título de la obra y no solo el contenido de la misma.

Las tres obras incluidas en el CD Música sinfónica de compositores chilenos presentan enfoques técnico-estéticos distintos, lo que subraya la diversidad de la creación musical chilena del siglo XX. Esto exige de los intérpretes —Orquesta Sinfónica de Chile y su director— un gran cuidado y flexibilidad en la ejecución de cada una de las obras, para ser así fieles a tan variadas propuestas sonoras. Al escuchar el disco se observa que esa exigencia se cumple a cabalidad por parte del maestro Michal Nesterowicz y de los músicos de la Orquesta Sinfónica de Chile, quienes logran poner de relieve las bondades de las creaciones de Casanova Vicuña, Heinlein y Advis. A esto hay que agregar el magnífico trabajo técnico realizado por los responsables de todo el proceso de grabación y edición, el que tan felizmente culminó con este nuevo CD publicado por la Academia Chilena de Bellas Artes del Instituto de Chile, y que ahora se encuentra al alcance del público aficionado de Chile y del extranjero.

Fernando García
Compositor, Profesor emérito Universidad de Chile, Chile