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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.65 no.215 Santiago jun. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902011000100016 

Revista Musical Chilena, Año LXV, Enero-Junio, 2011, N° 215, pp. 139-144

CRÓNICA

Otras noticias

 

Presentación de un nuevo disco con música de Gustavo Becerra

Para conmemorar el primer aniversario del fallecimiento del compositor Gustavo Becerra-Schmidt, miembro de número de la Academia Chilena de Bellas Artes del Instituto de Chile, incorporado a ésta el 30 de octubre de 1969, se presentó a la prensa nacional en la Biblioteca de dicho Instituto, el 21 de febrero del año en curso, un doble CD con música orquestal del mencionado compositor. Este fonograma doble corresponde al primer volumen de una nueva colección discográfica de la Academia que, gracias a la colaboración del Departamento de Música y Sonología de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, permitirá al público acceder a exclusivas grabaciones de música de autores nacionales que se conservan en el archivo sonoro de esa entidad universitaria y que fueron rescatadas con la ayuda de la Academia Chilena de Bellas Artes. Por ello la nueva colección, que es la continuación de otras dos - Música de Concierto Chilena (15 volúmenes) y Bicentenario de la Música Docta Chilena (8 volúmenes), ha sido denominada Archivo exclusivo.

En el primer volumen de la nueva colección, recién presentado por la Academia, se incluyen obras para orquestas de distinto formato instrumental escritas por Becerra antes de viajar a Alemania en su calidad de agregado cultural de nuestra embajada en ese país. Las obras contenidas en los dos discos son las siguientes: Divertimento (1955), interpretado por la Orquesta Sinfónica de Chile, dirigida por Víctor Tevah; Canciones de Alta Copa (1962), con Hanns Stein (tenor) y un conjunto orquestal, bajo la batuta de Agustín Cullel; Concierto (1970), para oboe, clarinete, fagot y orquesta de cuerdas, que es presentado por Enrique Peña (oboe), Jaime Escobedo (clarinete), Emilio Donatucci (fagot) y la Orquesta de Cámara de la Universidad Católica, dirigidos por Fernando Rosas; Segunda Sinfonía "De profundis" (1957), ejecutada por la Orquesta Sinfónica de Chile, bajo la dirección de Víctor Tevah, y, para concluir el primer CD, Concierto N°1 (1964), para guitarra y orquesta, que es interpretado por el guitarrista Luis López, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Chile y su director Víctor Tevah. En el segundo disco se incluyeron las siguientes tres obras: Primera Sinfonía (1955), interpretada por la Orquesta del Teatro Municipal de Río de Janeiro, Brasil, conducida por Enrique Morelenbaum; Concierto (1958), para piano y orquesta, con el pianista Mario Miranda y la Orquesta Sinfónica de Chile, bajo la batuta de Enrique Jordá, y, finalmente, Tercera Sinfonía (1965), a cargo de la Orquesta Sinfónica de Chile, dirigida por Antonio Tauriello.

Fernando García
Compositor, Universidad de Chile, Chile.

Semanas musicales en la Biblioteca Nacional

Entre los días lunes 22 y viernes 26 de noviembre, se realizó en las dependencias de la Biblioteca Nacional la primera "Semana de la Música en la BN", actividad organizada por el Archivo de Música y Extensión Cultural de la Biblioteca Nacional.

Este nuevo espacio de encuentro entre diferentes manifestaciones musicales y público en general, fue realizado con el apoyo del Grupo Archivo de Música, Gamus, agrupación de personas afines a esta sección que ha venido trabajando desde fines de 2009 con la idea de apoyar iniciativas que respalden la labor patrimonial musical del archivo. En esta oportunidad y gracias a la labor de Guadalupe Becker, fue posible realizar una variada propuesta de actividades. En cuanto a sus motivaciones, Gabriel Matthey miembro igualmente de Gamus, invita a incorporar el concepto de "Patrimonio activo", como llamado a que todo el material que existe en el Archivo de Música de la Biblioteca Nacional, junto con ser celosamente conservado, se proyecte activamente a la comunidad.

El programa se inició el lunes 22 de noviembre a las 12:00 hrs., con la presentación de la nueva Sala Virtual de Música de la Biblioteca Nacional (http://www.salasvirtuales.cl). Pone a disposición de los usuarios tanto la historia de la sección, como partituras, audios y documentos originales en acceso a través de internet, una valiosa iniciativa del portal Memoria Chilena dependiente de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam). El lanzamiento se completó con la presentación de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de San Miguel dirigida por Israel Olivares y la joven pianista Fanny Maturana. Ellos fueron invitados con el afán de abrir el espacio de la Biblioteca a otras comunas metropolitanas. Se inauguró oficialmente la exposición "Notas sobre el Bicentenario" que recorrió las principales colecciones de música chilena del Archivo de Música.

Dos charlas con diferentes temáticas se realizaron durante la semana. El martes 23 de noviembre a las 12 horas, fue el compositor, musicólogo y Premio Nacional de Artes 2002, Fernando García quien dictó la conferencia "Bicentenario de la música chilena". Habló acerca de la historia institucional musical republicana chilena, desde su visión americanista. Abordó además problemáticas tales como las dificultades de subsistencia económica de nuestros músicos e hizo un llamado a todos quienes somos actores de la vida cultural para una "organización de los chilenos en torno a la cultura y el arte". El jueves 25 fue el turno del rock, con Fabio Salas quien habló sobre "Rock chileno: una deuda patrimonial". Su participación generó un intercambio entre el expositor y el público asistente, interesado en la historia y en las proyecciones del rock, en un país en el que es casi nulo el apoyo a estas manifestaciones.

Destacó en esta semana la donación que el grupo Congreso efectuó al Archivo de Música de la Biblioteca Nacional. Realizada el martes 23 de noviembre a las 19:30 hrs. incluyó un homenaje al conjunto a cargo de investigadores y músicos. Interesante fue la mesa redonda moderada por el musicólogo Juan Pablo González. Participaron la historiadora Judith Silva, el periodista David Ponce, el cantautor Mauricio Redo-lés y el musicólogo Raúl Suau. La temática giró en torno a la problemática de grupos que como Congreso, permanecieron en Chile en tiempos de la dictadura militar y su desigual situación en los años de vuelta a la democracia, respecto a las agrupaciones que por causas del exilio desarrollaron carreras en el extranjero. La ceremonia destacó por el ambiente emotivo y cálido generado entre los miembros del grupo, los asistentes y el personal de la Biblioteca Nacional. Entre el valioso material entregado por el grupo Congreso -conjunto fundado en 1969, con más de 40 años de trayectoria- destacan la cinta magnetofónica con el primer concierto que grabó, en 1970, los master de los discos Pájaros de arcilla y Ha llegado, partituras manuscritas, afiches, discos, maquetas de carátulas y fotografías. Todo este material quedó en el Archivo de Música a disposición de investigadores y de las futuras generaciones.

El día miércoles 24 de noviembre se realizó un segundo concierto, a cargo del dúo formado por Estela Bellomio en flauta traversa y Fernanda Ortega en piano, con un programa dedicado a "Compositores latinoamericanos de países bicentenarios". Incluyó obras de Cirilo Vila, Alejandro Guarello, Eduardo Cáceres y Renán Cortés de Chile, además de Gerardo Gandini de Argentina.

El jueves 25 noviembre en tanto se desarrolló la actividad más novedosa respecto a lo habitual de la Biblioteca Nacional. Se trasladó el escenario a los jardines de la biblioteca para la realización del Festival de Músicas Chilenas. El encuentro reunió desde las 15:00 hrs. a diversas bandas y solistas - J.P.Rozas & la Orquesta densa del Doctor Mario, Ernesto Holman, Dmulut, Magdalena Matthey y Elizabeth Morris, Ítalo Pedrotti, La Chicha y su Manga, además de Rim Bam Bum. De este modo, vimos a personas que normalmente circulan por el centro de Santiago, entrar a los jardines de la biblioteca y escuchar música en un lugar no habitual para este propósito. Se congregó un variado público espontáneo formado por jóvenes auditores, adultos mayores, turistas y los propios usuarios que permanecieron durante el desarrollo del festival.

Para concluir esta semana, se realizó el viernes 26 de noviembre a las 12 horas una segunda donación a las colecciones del Archivo de Música, en la cual radio Cooperativa hizo entrega de una colección de vinilos, como parte del apoyo conjunto que se establecerá entre esta radio y la Biblioteca Nacional.

Se destaca que una institución patrimonial como es la Biblioteca Nacional decida de manera transversal incluir a la música en sus actividades. De este modo, ya se encuentra en su programación la segunda versión de esta actividad el año 2011. Queda lanzada la invitación a participar de esta actividad de modo de asegurar su continuidad en el tiempo, y así, hacerse parte del llamado de nuestro Premio Nacional, Fernando García, a transformarnos en agitadores culturales día a día.

Fernanda Ortega Sáenz
Archivo de Música, Biblioteca Nacional, Chile.
lfortega@uc.cl

 

XI Festival Internacional de Música Contemporánea

Entre el lunes 10 y el jueves 14 de enero de 2010 se desarrolló el XI Festival Internacional de Música Contemporánea que organiza el Departamento de Música y Sonología de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.

La versión 2011 de este festival se inició con palabras de su director artístico, Eduardo Cáceres, del director del Departamento de Música y Sonología, Luis Orlandidni y de la decana de la Facultad de Artes, Sra. Clara Luz Cárdenas. Orlandini destacó el compromiso de la Facultad con la creación tanto nacional como de otros países, junto con recalcar que este encuentro con la música de hoy tiene su origen en los Festivales Bienales de Música Chilena. Al revisar los comentarios publicados en esta revista luego del intento de revivir los antiguos festivales en 1998, se aprecia un llamado recurrente a replantear su estructura, ya no adecuada a nuestros tiempos1. La transformación hacia lo que constituye hoy día el Festival de Música Contemporánea de la Universidad de Chile se reconoce como esta necesaria actualización en el marco de los nuevos contextos sociales y culturales de nuestro medio artístico y musical.

En la actualidad estas iniciativas en nuestro país subsisten en su mayoría gracias al apoyo de fondos concursables, los que si bien han sido fundamentales, en lo esencial no brindan ninguna garantía de continuidad. Un festival como actividad que convoca a personas interesadas en torno a la música, en este caso contemporánea, tanto a profesionales como aficionados, que permite mostrar propuestas que surgen atentas a las problemáticas de la música hoy, y que busca la reflexión y participación activa en el quehacer artístico local, debiera ser prioridad para las instituciones que apoyan financieramente la cultura. Revisaremos esto por partes.

Respecto a la convocatoria de público, la respuesta es positiva - un promedio de 350 personas por día -la sala Isidora Zegers en su capacidad completa- con un público entusiasta y en actitud de concentrada escucha. Lunes y jueves fueron los días con mayor asistencia, incluyendo escaleras y el segundo piso de la sala, manteniéndose este promedio los otros días. En cuanto a intérpretes y conjuntos, se reconoce un buen nivel general y una creciente especialización en este repertorio por parte de los músicos ejecutantes. Destacamos, así como lo hiciera el director artístico, al ensamble Compañía de Música Contemporánea, dirigido por Carlos Valenzuela, un conjunto que encarna un anhelo mantenido durante largo tiempo por la Facultad de Artes. En la actualidad es un conjunto estable del Departamento de Música y Sonología de la Universidad de Chile. Lo mismo se aplica al Taller de Música Contemporánea que dirige Pablo Aranda, un ensamble dedicado a este repertorio desde hace ya una década, lo que se refleja en la propuesta de obras y en la calidad de las interpretaciones.

Sobre los conjuntos extranjeros, las propuestas estuvieron acertadas, por su aporte tanto en repertorio como por sus ejecuciones. Mención especial merece el ensamble francés Próxima Centauri, un hito de esta versión del festival. Creado en 1991 en Bordeaux, este conjunto compuesto de flauta, saxofón, piano, percusión, más el compositor a cargo de electrónica y sonido, se destacó por el cuidado de su puesta en escena, con una especial disposición de instrumentos y obras en función de una presentación fluida, además de una muy interesante y variada muestra de composiciones poco escuchadas en Chile. Sin duda la energía de sus interpretaciones, el virtuosismo de algunas de ellas y la perfecta presentación, hicieron de este conjunto el favorito del público asistente.

Se presentó un total de treinta y tres obras, la mayoría estrenos, de las cuales veinte corresponden a compositores chilenos, dos fueron de Argentina, nueve a europeos, una a un australiano y otra de Estados Unidos. Si bien la mayoría eran creaciones recientes, se pudo oír obras de diversa data en el tiempo, desde 1946-48 con la obra de John Cage hasta hoy, pasando por todas las décadas intermedias. Predominaron las obras para agrupaciones numerosas. Hubo un tercio de obras solistas, diez en total, dos de las cuales incluían dispositivos electrónicos. En esta edición del festival los organizadores quisieron darle predominancia al piano, instrumento que abrió cada uno de los conciertos. Así, se destaca la inclusión de una obra referente del siglo XX, las Sonatas e Interludios de John Cage, bien interpretadas y explicadas por Marcela Lillo. Es válido reponer esta obra en vivo para percibir que difícilmente se realizan hoy propuestas tan "nuevas" como ésta. Igualmente la iniciativa tras Florestan... ¿y Eusebius?, obra que abrió el festival, interpretada por Jorge Pepi, en el marco del proyecto que reunió a compositores académicos de la Universidad de Chile en un homenaje a Robert Schumann en el bicentenario de su nacimiento.

Gran parte de las obras presentadas incorporaron técnicas extendidas. Con medios mixtos fundamentalmente electrónica en tiempo real, se presentó un total de diez obras, de las cuales sólo una recurrió a imágenes, Replicantes de Andrés Ferrari. Reacciones IV de Andrés Lewin para fagot y cinta pre grabada, es una obra de curiosa factura en la que fagot y electrónica no llegaron a complementarse, marchando separadamente. En Aion de Andrés González para quinteto de guitarras, quedó la duda si la electrónica fue un aporte audible en una obra discontinua que no aprovechó los diferentes registros y posibilidades de las cinco guitarras. La mínima incorporación de obras con voz, dos en esta versión, plantea la interrogante de si los compositores se alejan de lo vocal en un afán de actualidad, en tanto representa la tradición de la música subordinada al texto, si falta oficio para abordar este género, o si simplemente no existe mayor interés en este tipo de género. Nayra de Daniel Osorio, quien ha escrito antes para voz, refleja la búsqueda artística que para él existe tras la utilización de un texto. No se presentó ninguna obra únicamente electrónica en la presente versión. Revisando la convocatoria, no se señala que estas obras estén excluidas. Parece ser que poco a poco las obras de música electrónica han sido relegadas a su audición en conciertos o festivales dedicados exclusivamente a este tipo de música. Las posibles razones son que el público no cuenta con herramientas para acercarse al lenguaje de obras en las que no puede "entretenerse" observando a los intérpretes, o porque el nivel de las obras presentadas no ha sabido abrir y conservar un espacio históricamente instrumental, o el espacio tradicional del festival ha terminado por excluirlas.

Muy interesante resultó la obra de Georges Aperghis, Le corps à corps. Junto a aquella que cerró el festival, Musiques de Tables de Thierrey De Mey, fueron excelentemente interpretadas por el ensamble Proxima Centauri. Ambas obras de partitura gráfica con predominancia en lo rítmico y gestual, con dinamismo en las acentuaciones, plantean un nuevo uso del escenario y de las posibilidades de los intérpretes, aspectos poco desarrollados en nuestro medio. La obra "XX" de Christopher Havel, presentó un impresionante despliegue de la pianista, así como del trabajo de dúo femenino.

Respecto a los compositores nacionales, apreciamos una tendencia a presentar obras de construcción más bien tradicional. Percibimos escasa inquietud de los compositores por buscar más allá en lo que a los lenguajes y elaboración del material sonoro refiere. De este modo, la utilización convencional primó por sobre la reflexión acerca de las posibilidades propias del sonido y de los parámetros que rigen la escritura. Asímismo, predominó el sonido, o más bien la acumulación sonora, por sobre intentos más ligados a la escucha del silencio. De esta manera, no reconocemos propuestas verdaderamente experimentales en esta versión de parte de los compositores chilenos, como difícilmente las encontramos en otras instancias en nuestro medio, talvez como reflejo del estado y las preferencias de la composición en el país.

Los intentos de los compositores locales apuntaron más bien a la inclusión de técnicas mixtas, nada de novedosas por cierto, y algo de puesta en escena. Entre los jóvenes, se puede señalar a Javier Muñoz con La máscara de la muerte roja, una búsqueda sonora con objetos diversos e indicaciones de iluminación bien cuidadas por el Taller de Música Contemporánea. Free Will is a Sweet Illusion de Andrés Abarzúa es una interesante propuesta e intento menos tradicional de estructura y puesta en escena. Posiblemente por ser compositores que se inician, ambos quedan más bien en el efecto, pudiendo aún ir más al fondo en esta reflexión de las posibilidades. Andrés Ferrari reconocido por su trabajo multimedial, en System failure continúa con imágenes, ensamble y electrónica en tiempo real. Bien lograda, estéticamente atrayente, juega con procedimientos y problemáticas propias de la utilización de programas computacionales sofisticados, los que sirven para justificar el final, tal vez demasiado abrupto. Entre los consagrados, Cuatro manchas sonoras de Fernando García, aparece como bien realizada y confirma un estilo que busca los clímax y una escritura aleatoria que apela a los intérpretes. Septiembre de Eduardo Cáceres, de escritura exigente y precisa, carácter rítmico y enérgico, fue bien interpretada. Bien acogidas por el público por su calidez y delicada factura fueron Pewenmapu. Requiem azul para Jaime Mendoza Collío de Rafael Díaz, Gadára de Jorge Pepi, ambas con dispositivo electrónico y Cadenas de Markov de Nicolás Kliwadenko, bien presentada por Dante Buroto. Fernando Carrasco con su dúo de guitarras Loro, exploró recursos sonoros y diferentes posibilidades del instrumento. Secuencia. Momentos de Cirilo Vila, fue un rescate de una obra de este querido maestro, de 1969 y dedicada a Gustavo Becerra, con siete "momentos" estructurados como variaciones sobre una serie, en el que el N°1 actúa de introducción temática. De definida escritura, fue elaborada con carácter, intensidad y certeza. Fue interpretada por el cuarteto ViktoriaQuartet de Berlín al igual que Alcrigada de Pablo Aranda, obra que no tiene temor a mostrarse expresiva, incorporando elementos de la tradición y lenguajes contemporáneos en texturas bien construidas.

El comité seleccionador integrado por profesores del Departamento de Música y Sonología, Eduardo Cáceres, Fernando Carrasco, Andrés Ferrari, Wilson Padilla y Jorge Pepi, revisó las postulaciones y realizó la selección de obras. Tarea ardua por la gran cantidad de postulaciones, sería útil que la convocatoria especificara los criterios que utiliza, ya que nada permite hacerse una idea del cómo una obra está en condiciones de ser seleccionada. Gracias a la labor mancomunada del comité seleccionador, el productor general, Fernando Azócar y el equipo cercano a 26 personas que trabajaron durante el festival, esta XI versión destacó por su buena organización. Un aporte fue la colocación de ventiladores al interior de la sala, que criteriosamente utilizados ayudaron a matizar las altas temperaturas de la fecha.

En cuanto espacio de encuentro en torno a la nueva música, pensamos que el intercambio con el público asistente fue positivo, con un buen ambiente, un grupo atento en su rol de escucha y una preocupación permanente de los organizadores de comunicarse con el público. ¿Por qué resulta positivo que se genere esta comunicación entre organizadores y el público? ¿Qué significa que el público se sienta incluido con esta interacción? Creemos que esto le da un sello especial a este festival, representa así su carácter universitario, y lo proyecta más allá de la simple muestra, que permite una identificación, un "sentirse parte" de nuestra vida musical. La permanente comunicación generó una empatía y una apelación a crear "espacios comunes" que hoy difícilmente tenemos. Por el contrario, que el público pertenezca en su mayoría a un mismo círculo, denota lo aisladas que se presentan las manifestaciones artísticas unas de otras, en las que cada cual va a ver lo suyo, sin interesarse por lo que se hace y se busca en el arte local en general.

Sugerimos un programa más corto para el día inaugural, en el que por las formalidades necesarias siempre se excederán las duraciones. Igualmente la inclusión de la fecha de nacimiento de los compositores en el programa, permitiría hacerse una idea del contexto de ellos. Reconocemos una buena organización en cuanto a prensa e imagen del festival. Apoyamos la grabación de todos los conciertos para la posterior realización de un Dvd, si bien sería conveniente que este material efectivamente circule para que cumpla su objetivo. En cuanto a la acústica de los conciertos ¿Es realmente necesaria la amplificación de todas las obras? Si bien la sala Isidora Zegers no ayuda mucho al sonido, de ahí a que el auditor sea privado de realmente oír lo que suena, lo que el compositor pensó y lo que el intérprete ha buscado, tal vez permita suponer que nuestros auditores no son lo suficientemente "agudos" para ello. Estamos de acuerdo con usar la amplificación para el caso de las obras mixtas. No obstante para el resto, sería interesante preguntarse antes, de qué manera está planteada la escucha por parte de los compositores y los organizadores.

El Festival Internacional de Música Contemporánea se sigue consolidando como un aporte a nuestro medio, asumiendo la Universidad de Chile un rol participante. Destacamos lo anunciado por Luis Orlandini sobre el nuevo convenio de colaboración con el Centro de Extensión Artística y Cultural Domingo Santa Cruz (CEAC-DSC). A partir del XII Festival en enero de 2012 se sumará un día más, el viernes, en que participará la Orquesta Sinfónica en el concierto de clausura, respondiendo a la deuda de re-integrar la música sinfónica. Finalmente, reiteramos un urgente llamado a las autoridades ligadas a la cultura y las artes en nuestro país, en particular al Fondo de Fomento de la Música Nacional, en cuanto a no restarse a continuar el apoyo al financiamiento de estas iniciativas. Desistir de apoyar un festival en Santiago por otras actividades en regiones, o dejar de apoyar una actividad instalada por otra emergente, no será una solución para cubrir la brecha cultural de nuestro país, sino que solo ayudará a la discontinuidad del trabajo de nuestros músicos y artistas.

Fernanda Ortega
Archivo de Música, Biblioteca Nacional, Chile.
lfortega@uc.cl

Música electrónica experimental y contemporánea

El activo grupo local de compositores de música electrónica experimental y contemporánea ha intensificado últimamente sus actuaciones en el país y en el extranjero. Un breve recuento de las actividades de sus integrantes, incluido el compositor y flautista danés-chileno Lars Graugaard, conocido en el medio experimental como Lars from Mars, así lo confirman. He aquí un listado de las presentaciones realizadas. El 7 de noviembre de 2010, en el local santiguino Cellar, con ocasión del aniversario del sello discográfico Pueblo Nuevo, Chiste mostró su improvisación Sin nombre. El 17 del mismo mes, en el Bar Constitución, también de Santiago, actuó Lars from Mars presentando BC129 I-IV. En esa oportunidad se presentó al público Music for Harp and Flute, un CD grabado por la arpista nacional Asunción Claro y el flautista Lars Graugaard, que fue editado por el sello europeo Tutl en septiembre de 2010. Este fonograma incluye importantes obras del siglo XX para arpa y flauta, de Hindemith, Persichetti, Nilsen, Graugaard, entre otras. El 5 de diciembre de 2010, en el Instituto Goethe de Santiago, los compositores experimentales presentaron el espectáculo "Noche Blanca", en el que se interpretaron diversas obras, entre ellas Do Lado de La de Bryan Holmes, además creaciones de Mika Martini y Daniel Quaranta. El 14 de diciembre, en el Meridian Festival de Rumania, se escuchó Shattered Glass y Pluge de Lars from Mars, y el 17 de ese mes, en el Astor Bar capitalino, se tocaron las piezas Red StaffI — VI y BC 1291IV del mismo autor.

El 6 de enero de 2011, en El Elefante de Santiago, Aducce interpretó su creación IdyffI-IV y Chiste su improvisación Sin nombre. Igualmente, Fiat 600 lanzó su nuevo disco titulado At Home Like a Tourist y Dj Fracaso estuvo presente con Visuales. El 12 de enero de 2011, en el Astor Microbar de Santiago, Lars from Mars mostró Red Stuff I-III, obra que se volvió a interpretar el 14 de enero en el Museo de la Solidaridad de Santiago. El 15 de enero, en el Festival Internacional Pueblo Nuevo en Verano, realizado en el Galpón Quinta Normal de la Capital, actuaron Fiat 600, Equipo, Lars from Mars, Dj Elástico, Mika Martini, Daniel Jeffs, Dj Fracaso, Aysén, Sokio, Materia Prima y Flujo Algorítmico. El 29 de enero, en el ciclo Dard Music Days, en Reykjavik, Islandia, se presentó Seven Summercapes de Lars Graugaard. Recientemente este autor ha presentado sus obras en Nueva York (18 y 28 de febrero y 8 y 10 de marzo), en Copenhague (22 de marzo) y en Barcelona (31 de enero). Hay que señalar que, en términos generales, las presentaciones de nuestros creadores estuvieron acompañadas por obras de autores experimentales de América y Europa.

Fernando García
Compositor,
Universidad de Chile, Chile
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Academia de Bellas distingue a Hilda Riveros

La Academia Chilena de Bellas Artes del Instituto de Chile acordó, el 12 de enero de 2011, otorgar un reconocimiento a la prestigiosa bailarina, profesora y coreógrafa Hilda Riveros. Dicha institución dio las siguientes razones para ello: "1. Por su aporte al desarrollo del ballet en el país. 2. Por la excelencia de sus coreografías, entre las que se destacan: Tiempo de percusión, Scherezade, Carmen, etc. 3. Por su sobresaliente labor docente en el área de la danza, y 4. Por su notable carrera internacional que la convirtió en una verdadera embajadora artística, distinguiéndose particularmente en Perú, Cuba, Colombia, Paraguay, Ecuador y en numerosos festivales realizados en America y Europa".

Es oportuno recordar que la mencionada artista es autora de más de 150 coreografías para la escena teatral (danza, ópera y teatro dramático) y de más de 30 creaciones para la televisión. Esas obras han sido presentadas por diversas compañías de danza y solistas en Alemania, Argentina, Bolivia, Canadá, Colombia, Cuba, Checoslovaquia, Chile, Ecuador, España, Estados Unidos, Hungría, Inglaterra, Japón, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Polonia, Puerto Rico, Rusia, Suiza, Uruguay y Venezuela.

De las coreografías de Hilda Riveros, más de una veintena tienen música de compositores nacionales, entre ellos: Gustavo Becerra, Joakín Bello, Andreas Bodenhofer, Alejandro García, Fernando García, Celso Garrido-Lecca, Eduardo Gatti, Víctor Jara, Tito Lederman; Juan Lémann, Sergio Ortega, Violeta Parra, Horacio Salinas, así como de los grupos Inti Illimani y Quilapayún.

NOTAS

1 RMCh LII/189 (enero-junio, 1998), pp. 53-79.         [ Links ]