SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.62 número210John Beckwith. In Search of Alberto GuerreroJosé Manuel Izquierdo König. Cuando el río suena... Una historia de la música en Valdivia (1840-1970) índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

  • No hay articulos citadosCitado por SciELO

Links relacionados

  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO

Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. v.62 n.210 Santiago dic. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902008000200013 

Revista Musical Chilena, Año LXII, Julio-Diciembre, 2008, N° 210, pp. 82-84

RESEÑAS DE PUBLICACIONES

 

Leonardo García. La quena. Nuevas técnicas y sonoridades. Santiago: Arquetipo Ediciones, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile, 2008. 119 pp. + 1CD.

Las complejas relaciones que el Estado de Chile ha mantenido tradicionalmente con los pueblos originarios ha determinado, en medida importante, que recién en el siglo XX se generara algún interés entre los compositores de música de tradición escrita por las culturas musicales de tales grupos étnicos y sus descendientes directos. La cultura mapuche fue la primera en ser acogida como parte del universo sonoro propio de la nación chilena y de la llamada música docta o de arte. Factores externos e internos influyeron para que tal cosa ocurriera. Entre los primeros se podrían mencionar: la necesidad de los latinoamericanos por encontrar su identidad, la que se despierta con acontecimientos como la Revolución Mexicana de 1911 y la aprobación de la Constitución de ese país en 1917, además de las celebraciones por la Independencia en varias naciones durante la década de 1910. Entre los factores internos se debería indicar: el surgimiento de la organización de los trabajadores (simbolizada por la fundación de la Federación Obrera de Chile y la creación del Partido Obrero Socialista), y el traspaso del poder de la oligarquía terrateniente a la burguesía industrial-comercial con el triunfo del candidato presidencial Arturo Alessandri Palma, en 1920. Coincidiendo con esos acontecimientos, un grupo de compositores locales, entre los que resaltan Carlos Lavín y Carlos Isamitt, comienza a investigar y descubrir para los chilenos la música del pueblo mapuche, además de difundirla y emplearla en sus obras. Este primer encuentro entre las músicas de tradición oral y escrita tiene su auge en la década de 1920 y comienzos de la siguiente.

Hay un segundo acercamiento en el país entre la música escrita y la oralidad, que culmina aproximadamente entre 1960 y 1973. También en esta ocasión concurren factores propios y ajenos a Chile, pero siempre ligados a elementos identitarios y progresistas. Es el caso de los movimientos de "liberación nacional" en diferentes países latinoamericanos que, con el triunfo de la Revolución Cubana, en 1959, se robustecieron y llegaron a influir en las fuerzas armadas de algunos países de la región, como Perú, Panamá y otros. Por otra parte, en Chile se vivió un nuevo proceso de democratización que culminó con la victoria electoral de Salvador Allende, elegido Presidente en 1970. Durante esos años, compositores tales como Roberto Falabella, Sergio Ortega y Luis Advis recuperaron para los chilenos las expresiones musicales orales andinas del norte del país, y Ramón Campbell la música de Isla de Pascua.

Un tercer momento de aproximación entre la música docta y la música de tradición oral se va a originar a finales del siglo pasado y en la primera década de éste, cuando se instala la globalización capitalista. Frente a ésta muchos de los trabajadores de la cultura artística del continente denuncian que ella significará la destrucción de la identidad de los países económicamente más débiles. En Chile, dicha globalización coexiste con la reconstrucción democrática del país y el fortalecimiento de los movimientos indigenistas y ecologistas. Por lo tanto y consecuentemente con esta situación, numerosos compositores chilenos, una vez más, buscan en la cultura de los pueblos originarios -algunos casi desaparecidos- los materiales musicales necesarios para producir discursos sonoros característicos del país y así conservar su identidad. Es por ello que el mensaje mapuche se encuentra en la obra de Eduardo Cáceres, Rafael Díaz y otros; lo peculiar andino se descubre en la música de Carlos Zamora y Jorge Martínez, para mencionar sólo a dos, y lo pascuense se halla en la producción de Santiago Vera. Además, en este tercer instante de encuentro, se agregan nuevas fuentes étnicas intocadas hasta entonces por la música docta. Se suman elementos musicales de los selk'nam en las piezas escritas por Guillermo Rifo, Rafael Díaz yjorge Springinsfeld; de los qawasqar, en las compuestas por Rafael Díaz y, finalmente, Carlos Zamora nos recuerda en su obra que todavía persisten algunos restos de la música atacameña. De esta manera Chile termina por reconocer y recuperar para sí la herencia de nuestros pueblos originarios al llegar al siglo XXI.

Es en ese último ambiente de exploración y descubrimiento identitario donde Leonardo García se acerca a la quena y se transforma en un excelente intérprete y agudo estudioso de este ancestral instrumento del área andina. Su libro La quena. Nuevas técnicas y sonoridades, es la culminación de varios años de estudio del referido aerófono y la aplicación en él de los avances logrados en las técnicas de ejecución de la flauta europea, instrumento en que se formó el autor del texto. Este reciente método de quena responde a las necesidades, no sólo de instrumentistas, sino, también, de compositores que deseen incluir la quena en sus obras, aprovechando así un timbre particular, identificado por muchos con América y cuya práctica es actualmente impulsada por un ambiente propicio de acercamiento entre la música escrita y la oral.

El autor divide su texto en tres capítulos, entregando al lector un cúmulo de informaciones de gran interés e importancia, algunas inéditas. En el capítulo I se describe la quena con precisión, estableciendo sus materiales de construcción, tamaño, afinación, notación y otros elementos de carácter general. Para mejor comprensión y mayor conocimiento del lector, se acompañan las explicaciones con ilustraciones y numerosas tablas concernientes a las digitaciones para las notas temperadas, micro-intervalos, glissandi, a las variaciones de timbre a partir de digitaciones especiales, así como tablas de los trinos y trémolos imposibles. El capítulo se cierra con los distintos tipos de vibrato y smorzando y la forma de gratificarlos, para finalmente abordar la técnica de respiración continua o "circular".

El capítulo II se refiere a las técnicas extendidas. En primer lugar a las "Técnicas armónicas", que para el autor son: "Todas aquellas técnicas no convencionales que generan una onda acústica reflexiva al interior del tubo resonador, produciendo así un espectro regular" (p. 47). El texto trata las siguientes técnicas armónicas: a) el frullato o ñatterzunge, en sus dos variantes; b) los parciales o armónicos, de los que se incluye una tabla de éstos y otra mostrando las diferentes digitaciones para un mismo parcial; c) los multifonicos, de los que también se acompañan las respectivas tablas, por cierto muy extensas (pp. 53-102); d) el sonido y voz simultáneos, y e) el sonido de trompa. En segundo lugar, el capítulo II habla de las "Técnicas inarmónicas" que son, en palabras del autor, "todas aquellas que no generan una onda acústica reflexiva en la quena y que conciernen solamente las resonancias naturales del tubo resonador" (p. 105). Estas son: a) el sonido eoliano; b) el pizzicato, c) la percusión sobre los orificios de digitación, y d) el sonido silbado. Estas técnicas son también acompañadas de ilustraciones y tablas. El capítulo III y último, que es muy breve, trata de: a) combinaciones de técnicas antes descritas; b) otras posibilidades de emisión sonora, y c) la innovada quena construida en dos secciones separables.

El libro de Leonardo García tiene la virtud de ser acompañado de un CD con ejemplos, en quena, de los asuntos tratados en el texto, de manera tal que se pueden escuchar, desde las características tímbricas de las quenas en Sol, Fa y Re, así como la ejecución de diferentes y novedosas técnicas de emisión sonora descritas en el texto, hasta apreciar dos obras que ilustran los aportes que la música contemporánea ha hecho al antiguo instrumento andino. Una es del compositor colombiano Guillermo Carbó y se titula Wayra, y la otra de Leonardo García, que se denomina Fiesta Mapache.

A modo de síntesis se puede señalar que La quena. Nuevas técnicas y sonoridades, de Leonardo García, es un libro importante que, sin dudas, deberá ayudar al desarrollo de los ejecutantes de quena, de los compositores, tanto de música de tradición escrita como oral, y, en consecuencia, puede ser un gran aporte al conocimiento de este instrumento americano en el mundo entero.

Fernando García
Facultad de Artes
Universidad de Chile, Chile.
fgarcia@uchile.cl