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Revista musical chilena

 ISSN 0716-2790

     

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902006000200004 

 

Revista Musical Chilena, Año LX, Julio-Diciembre, 2006, N° 206, pp. 84-91

DOCUMENTOS

Nuria Schoenberg conversa con la Revista Musical Chilena

Por
Sofía Asunción Claro, Arpista, Copenhague, Dinamarca
asuncion@graugaard-music.dk


Tal como su nombre lo dice, Nuria Schoenberg Nono es una mujer entre dos grandes hombres: su padre, Arnold Schoenberg, fundador de dodecafonismo, y su marido Luigi Nono, padre de sus dos hijas. También lo es entre dos concepciones políticas: la democracia y el represivo nazifascismo, y entre dos continentes: Europa y América.

Conocí a Nuria y a Luigi hace 40 años, en su primera visita a Chile, en el taller del pintor Francisco Brugnoli. Luego la he vuelto a encontrar en diferentes ocasiones. Nacida en Barcelona, es hoy la presidenta de la Fundación Arnold Schoenberg, con sede en Viena, y la presidenta y fundadora de la Asociación y Archivo Luigi Nono, ubicado en el Palacio Foscari, situado en el Canal de la Giudecca, Venecia. Es en este lugar, donde en septiembre de 2005 pasé unos días con Nuria y nació la idea de esta conversación/entrevista para la Revista Musical Chilena.

S.A.C. - ¿Nuria, fue el exilio -a consecuencia del nazismo- la razón por la cual naciste en Barcelona?

N.SCh. - No. Mi padre era en esos tiempos profesor de la Academia de las Artes en Berlín, donde ofrecía clases magistrales a discípulos de todo el mundo. Tenía posiblemente la posición más prestigiosa en el mundo musical. Fue el sucesor de Ferruccio Busoni. Debido a que mi padre sufría de asma, su contrato le permitía dejar Berlín por varios meses cada año, durante la fría estación invernal. Por esta razón aceptó la invitación de Roberto Gerhard, su alumno catalán, a pasar el invierno en Barcelona. Al final de su estadía trató de encontrar una manera de quedarse en España, porque ya vislumbraba la situación política en Alemania, pero para él era financieramente imposible mantenerse en España.

S.A.C. - Y como la situación de España no era mucho mejor que la alemana, ¿fue la guerra civil española el porqué de la emigración de tu familia a Estados Unidos, llevándote a ti?

N.SCh. - Regresamos a Berlín después de mi nacimiento, en junio de 1932. Cuando los nazis decretaron que los judíos no podían tener cargos oficiales -la Academia de las Artes era una institución estatal- y comenzaron a despedir incluso a los más famosos profesores y personalidades literarias, mi padre voluntariamente dejó la Academia y emigró, primero a París y luego a Estados Unidos, en octubre de 1933.

S.A.C. - Como hija de un compositor, ¿tuviste una educación musical enfocada a ejecutar algún instrumento?

N.SCh. - Mis hermanos, Ronald y Lawrence, y yo recibimos lecciones de música cuando éramos aún niños; pero, muy pronto, dejamos de practicar el respectivo instrumento. Nuestro padre dijo entonces que éramos "Wunderkindern" por dejar de estudiar tan tempranamente.

S.A.C. - ¿Estaba Arnold Schoenberg -pilar del siglo XX- consciente de su genialidad?

N.SCh. - Sí, definitivamente él creía en su música y sentía que estaba desarrollando la música del pasado recogiendo e impulsando la gran tradición de Bach, Beethoven, Brahms, Mahler, etc.

S.A.C. - ¿Cuándo y cómo conoces a Luigi Nono?

N.SCh. - Conocí a Luigi Nono en Hamburgo, en el estreno de la ópera de mi padre, Moisés y Aarón, en 1954. Luigi era discípulo de Hermann Scherchen, un notable director de orquesta, gran amigo de la música moderna y de Schoenberg. Él escribió completa la partitura de orquesta de Moisés y Aarón, que mi padre sólo había anotado en una partitura reducida. Scherchen frecuentemente le escribió a mi padre durante los años anteriores a su muerte, rogándole que finalizara la ópera, porque la quería dirigir. Luigi ayudó a copiar las partes de orquesta para el estreno en la NWDR (NordWest Deutsche Rundfunk, Radio Alemana del Noroeste), pero Scherchen no la dirigiría. Para este histórico evento la Radio eligió a Hans Rosbaud como director. Mi madre y yo viajamos a Hamburgo para el concierto. Era la primera vez que regresábamos a Europa desde nuestra partida, en 1933. Nono estaba ahí para escuchar la ópera y deseaba conocer a la viuda del compositor que él tanto admiraba... ¡Y yo estaba junto a ella!

S.A.C. - ¿Qué opinión tenía Luigi Nono de Arnold Schoenberg y cuánto lo admiraba, y cuáles eran las diferencias entre ambos?

N.SCh. - En el Archivo Luigi Nono, en Venecia, tenemos numerosas partituras de Schoenberg, obras que Nono estudiaba, y éstas contienen análisis muy profundos de las composiciones. En el índice del libro recientemente publicado -en italiano- Scritti e Colloqui di Luigi Nono, que contiene la casi totalidad de sus escritos y entrevistas, el nombre de Arnold Schoenberg aparece más que cualquier otro. Lo admiraba por su música, así como por su postura ética. Ambas contribuyeron al desarrollo de la expresión y del lenguaje musicales en sus tiempos.

S.A.C. - Luigi y tu padre son creadores, compositores, pero revolucionarios, porque desde el arte rompen los valores ya establecidos y buscan una expresión acorde con el presente en el que viven. Esto es política.

N.SCh. - Todo es política.

S.A.C. - ¿Qué recuerdos tienes de tus estadías en América Latina?

N.SCh. - Mi primera experiencia en América Latina fue en 1954, cuando mi madre y yo fuimos invitados a Caracas, con ocasión del Festival de Música Latinoamericana. El festival fue dirigido por Inocente Palacios y estaban presente famosos compositores de muchos países diferentes. Recuerdo en particular a Villa-Lobos y a su esposa, y a Alejo Carpentier. Venezuela estaba aún bajo una dictadura militar y nos encontrábamos bastante aislados; yendo y viniendo del hotel a los conciertos.

En 1967 Luigi fue invitado a dictar un curso de composición en el Instituto Torcuato di Tella en Buenos Aires. Luigi, yo y nuestras dos pequeñas hijas estuvimos en Buenos Aires alrededor de un mes. Su curso estaba conformado por jóvenes compositores de muchos países distintos y él disfrutó mucho del contacto con ellos. Al mismo tiempo, trataba de entender la situación política en Argentina, reuniéndose con gente con enfoques políticos diferentes. Alberto Ginastera, quien lo había invitado a enseñar en el Instituto, estaba muy sorprendido cuando, en el concierto que cerraba el curso, Nono dedicó su música a "un gran hijo de Argentina, que fue extremadamente importante para la cultura de América Latina... Ernesto `Che' Guevara". Pienso que Ginastera estuvo muy feliz cuando nos fuimos, desde el instante en que al día siguiente de concluir el contacto con Nono, el Partido Comunista fue oficialmente puesto fuera de la ley por el gobierno.

S.A.C. - ¿Cuáles fueron los países que tú y Luigi visitaron en América Latina y en donde Luigi dio charlas y tuvo encuentros?

N.SCh. - Después de Buenos Aires, Nono ofreció una conferencia en Montevideo y después fuimos a Chile, Perú y México, y finalmente a Cuba.

S.A.C. - Recuerdo unas visitas de ustedes al Mercado Central de Santiago a comer mariscos junto con León Schidlowsky y otros.

N.SCh. - En Santiago Nono se encontró nuevamente con compositores que habían asistido a su curso en Buenos Aires y una vez más trató de comprender la situación en Chile. Visitamos diferentes ciudades y aprendimos sobre la historia cultural y política del país. Quedamos "choqueados" al ver las miserables barracas de los pobres cercanas a las hermosas villas de los ricos en Valparaíso. Nono también visitó las minas de carbón. Luigi amaba las comidas marineras; el mercado de productos marinos era una magnífica invitación para él: se comía los mariscos crudos, sobre los que exprimía jugo de limón y se entusiasmaba con los grandes cangrejos del Pacífico y otros mariscos y pescados que vio allá. Yo me mostraba algo asqueada frente a las cáscaras de limón tiradas en el suelo. Los compositores y amigos que nos guiaron e invitaron a sus casas fueron extraordinariamente amigables y hospitalarios. Lo mismo ocurrió cuando regresamos durante el breve gobierno de Allende. Estábamos en Santiago cuando se celebró, de manera increíble, el Año Nuevo después del triunfo de Allende. Todo el mundo salió a las calles, había una atmósfera de alegría y esperanza.

S.A.C. - La represión, la ausencia de libertad, de democracia, la viviste una vez más en carne propia con la detención de Luigi, en Lima, después de una charla en la Universidad de San Marcos. Tiene que haber sido una experiencia atroz para ti, siendo tus hijas tan chicas. Cuéntame esa experiencia.

N.SCh. - Luigi fue invitado a dar cuatro conferencias en Perú, en la Universidad de San Marcos. Llegamos a Lima cuando aún faltaban algunos pocos días para las conferencias, así que nuestros amigos compositores arreglaron que voláramos previamente a Cuzco para visitar Macchu Picchu. Mientras volábamos sobre los Andes, nos contaron que la Guardia Civil había lanzado vivos en esas montañas, desde helicópteros, a luchadores por la libertad. Algo estremecedor. En Cuzco visitamos la feria libre semanal y vimos a los campesinos con los pies descalzos transportando enormes cargas sobre sus espaldas: eran los abastecimientos que llevaban a sus aldeas, a millas de distancia. En nuestras mentes comparamos esto con los acomodados amigos de la ciudad de Lima. Qué diferencia tan enorme. Fue especialmente grotesco ver a las campesinas pobres caminando ante grandes letreros anunciando "Tome CocaCola y vuele en Pan Am". Obviamente Macchu Picchu era maravilloso, y un muchachito, que era nuestro guía en Cuzco, nos explicó que el oro de los Incas adornaba las iglesias que construyeron los conquistadores españoles.

Cuando regresamos a Lima, una de las primeras cosas que vimos fueron los carteles anunciando un concierto de la Orquesta Nacional, dedicado a la "gloriosa Guardia Civil". Nono comenzó su primera conferencia en la Universidad, frente a una multitud, diciendo: "Así como la Orquesta Nacional dedicó su concierto a la `gloriosa Guardia Civil', dedico mi conferencia a los luchadores por la libertad asesinados por la guardia civil". A continuación dio la conferencia sobre su música. Cuando regresamos al hotel, le pasaron la cuenta para que la pagara. Dijo: "Pero si aún debo dar tres conferencias más". Pero el empleado de la recepción insistió en que pagara enseguida. Esta fue una señal para nosotros de que ya algo habían escuchado sobre la dedicatoria de la conferencia.

A la mañana siguiente, Gigi fue arrestado por la PIP (policía política). Primero lo llevaron al cuartel de policía y luego regresaron con él para registrar nuestro equipaje. Los tres agentes buscaron, dentro de una gran maleta, entre la ropa sucia -habíamos estado viajando durante un mes y medio con nuestras dos pequeñas hijas- y encontraron cintas magnetofónicas con música de Gigi y una película, que confiscaron. También se llevaron partituras y publicaciones. Gigi estaba muy calmado y explicaba todo respecto de cada cosa. Entonces se fueron nuevamente. Llamé por teléfono a la Embajada de Italia y les pedí que intervinieran. El embajador estaba en el aeropuerto esperando la llegada del alcalde de Roma, pero en cuanto volvió a la Embajada llamó y me dijo que me trasladara a la Embajada con las niñas. Se mostraba muy enérgico y en breve tiempo encontró dónde tenían detenido a Gigi. Nos mandó de regreso al hotel en que estábamos para esperar el desarrollo de los acontecimientos. Recibí varias llamadas telefónicas. Primero de un compositor que deseaba saber qué había ocurrido a Gigi; le conté que no lo sabía y que sería más fácil para él descubrirlo. Nunca más supe de éste.

Revista Musical Chilena / Sofía Asunción Claro Otro compositor golpeó a nuestra puerta y me dijo que no me preocupara, que nos deportarían al día siguiente. Aproximadamente a medianoche sonó de nuevo el teléfono, era el comisario de policía. Éste dijo: Estoy aquí sosteniendo una agradable conversación con su esposo. ¿Cómo está usted y las niñitas? No se preocupe, todo estará bien. Esto me infundió más terror que cualquier cosa ocurrida ese día. Pensé que estaba siendo sarcástico, pero realmente estaba tratando de reconfortarme. Al día siguiente, en la mañana, un joven oficial de policía vino al hotel y me dijo que debía acompañarlo para hacer las reservas de un vuelo a México para nosotros, ya que mi esposo les había dicho que yo tenía los boletos. Así, con Silvia y Serena fuimos de una a otra línea aérea tratando de conseguir asientos en un avión con destino a Ciudad de México, pero no existían vuelos disponibles. Comenzábamos a desesperarnos, Serena lloraba y yo no sabía qué más intentar, así que le dije al oficial: "Debo hablar con mi esposo". Sorprendentemente, llamó a sus superiores y les explicó la situación, y de improviso pude hablar por teléfono con Gigi. La respuesta de Gigi fue: "Encuentra cualquier vuelo para salir de Lima antes de las 11 de la mañana". Volvimos presurosas a Alitalia y yo pedí hablar con el director. Éste encontró para nosotros un vuelo de Lima a Panamá, entonces corrimos hasta el hotel, donde la policía nos esperaba con Gigi y nuestro equipaje. Nos acompañaron al aeropuerto y desde allí hasta el avión. El Comisario nos saludó y a mí me preguntó: "Cuando volverá usted a nuestro hermoso país nuevamente".

Más tarde Luigi me contó que había convencido a la PIP que él era sólo un artista idealista y naïf, sin embargo, estaba preocupado de que descubrieran que era miembro del Comité Central del Partido Comunista Italiano, pues no habría sido tratado tan amablemente. A las 11 AM se exhibiría un film en la Universidad de Ingeniería sobre Gigi y sus últimas obras, lo que habría develado que él estaba profundamente involucrado en política.

S.A.C. - ¿A qué compositores recuerdas y qué hechos o anécdotas puedes referirme de los encuentros que tuvieron en Latinoamérica?

N.SCh. - La gente que frecuentó los cursos de Luigi fueron las siguientes. (Esta es la lista que encontré en los archivos de Nono. No sé si todos ellos, en realidad, asistieron al curso): Becarios: Luis Arias (argentino), Mario Juan Perusso (argentino), Luis María Serra (argentino), Florenzio Posadas (boliviano), Oscar Cubillas (peruano), Joaquín Orellana (guatemalteco), Jaqueline Nova (colombiana), Marlene Migliari Fernandez (brasileña), Iris Sangüesa de Ichazo (chilena). Ex-becarios: Graciela Paraskevaídis (argentina), Mariano Etkin (argentino), César Bolaños (peruano), Gabriel Brncic (chileno), Blas Atehortua (colombiano). Otros oyentes: Francisco Kroepfl, Regina Benavente de Beresiarte, Fernando von Reichenbach, Alberto Ginastera, Antonio Tauriello.

Recuerdo algunos nombres, no todos. Por supuesto, a Ginastera, que era un fino caballero, muy amistoso con todos nosotros. Algunos mantuvieron contacto con Luigi escribiéndole, luego de su regreso a Venecia, para contarle del trabajo y de sus vidas. Con otros nos encontramos en Chile y Perú, cuando viajamos a esos países. Luigi estaba siempre listo para conversar sobre todo tipo de problemas,

musicales o no, con sus alumnos. Frecuentemente podían tener largas discusiones en torno a política y situaciones socioculturales y cómo debía reaccionar un compositor frente a ellas. Quería conocer la realidad de sus países y no tratar de imponer sus propias ideas eurocéntricas.

S.A.C. - En 1971, en Concepción, me encontré con Luigi a raíz de su interés por escribir Como una ola de fuego y luz, obra dedicada a Luciano Cruz. ¿Qué podrías tú contarme en relación con esta idea de él? ¿De dónde viene? ¿Tienes alguna información? Cualquier dato sería muy valioso para nosotros.

N.SCh. - En las notas introductorias de la partitura de esta obra, Nono escribió: "Conocí a Luciano Cruz -dirigente del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionario chileno) querido por su pueblo- en Santiago, durante el verano de 1971. Su poderosa inteligencia y extraordinaria capacidad marxista para luchar por la libertad chilena, me suscitó una amistad inmediata y llena de admiración por él. En septiembre del 71 me llegó de improviso la noticia de su extraña muerte accidental, teniendo sólo 27 años. He ahí la motivación de mi música". En el comentario del DG-Record (1974) hay un texto similar: "En ese período (septiembre 1971) me llegó desde Chile la noticia de la muerte accidental de Luciano Cruz [...] Lo había conocido en Santiago, en junio de ese año. Era de poderosa inteligencia y de ello surgió una amistad solidaria. Su presencia/ausencia determinó en mí la selección definitiva de la estructura sonora; del porqué. Amplié mi proyecto primitivo con la introducción de la voz (soprano) empleando algunos versos seleccionados de un poema del escritor argentino Julio Huasi, amigo de Luciano -a quien también conocí en Santiago-, poema dedicado a Luciano Cruz". En la dedicatoria se lee: "Para Luciano Cruz para vivir".

S.A.C. - Un par de años después, ya viviendo en Copenhague a raíz del golpe de estado, tuve la increíble oportunidad de escuchar el estreno de esta obra maravillosa para orquesta sinfónica, cinta magnetofónica, piano y cantante solista, en el Teatro Odd Fellow Palaet, repleto. ¿Cuántos años hace que vives en Venecia?

N.SCh. - Vivo en Venecia desde 1955, cuando me casé con Luigi Nono. Siempre me pregunté cómo sería trasladarse de Los Ángeles a Venecia, dos ciudades tan diferentes. Por cierto, era un gran shock cultural, pero definitivamente uno bueno. Tuve tanto que aprender de la vida en Europa y, particularmente, en Italia. Había tantas iglesias y museos que visitar, tantos conciertos a los cuales asistir, tantos libros que leer. Luigi era tan conocedor de todas las artes. Con gran paciencia me explicó la historia y el significado de los muchos lugares que visitamos. La casa de sus padres estaba repleta de pinturas de su famoso abuelo paterno -cuyo nombre él heredó- y de otros pintores italianos de los alrededores del cambio de siglo. Mi suegro, un ingeniero civil, era una persona muy rigurosa y autoritaria. Mi suegra era una mujer extremadamente generosa y afectuosa que trabajaba con asociaciones de caridad. Ambos eran muy bondadosos conmigo y sentí que ellos me habían aceptado plenamente en su familia. Mi vida en Venecia fue maravillosa. Teníamos una hermosa casa que siempre estaba abierta para los amigos de todas partes del mundo. Durante los Festivales Bienales siempre había muchos

Revista Musical Chilena / Sofía Asunción Claro artistas, arquitectos, músicos -a veces grupos de teatro completos, por ejemplo, el notable Berliner Ensemble- que privilegiaban nuestra mesa. Disfrutaba cocinando y, de alguna manera, me las arreglaba para preparar comida para nuestros amigos antiguos y nuevos, aun con un muy corto aviso. Ciertamente no nos quedábamos en Venecia todo el tiempo y aun cuando las niñas eran muy pequeñas viajábamos por toda Europa y más lejos. En 1967, en nuestro viaje a América Latina, Silvia tenía 8 años de edad y Serena, 2 años.

S.A.C. - Esta extraordinaria labor de la que eres creadora y presidenta, el Archivo Luigi Nono, lugar de encuentro para la investigación no sólo de la obra de Gigi, sino también de la música contemporánea, ¿cuándo la concibes, cómo se desarrolla esta idea, cómo le das forma, etc.? Descríbenos el proceso, ya que puede servir de inspiración para otros.

N.SCh. - Cuando Gigi falleció en mayo de 1990, decidí que antes de desocupar el departamento en que Gigi había vivido, debía hacer un inventario de todos los manuscritos, libros, pinturas y otros papeles e ítemes que allí había. Durante un par de meses, con la ayuda de muchos amigos que vinieron a embalar libros, confeccionamos listas que incorporamos a una base de datos y concluimos la tarea. Depositamos los manuscritos en una caja de seguridad de un banco y pusimos unas 250 cajas, principalmente libros y papeles, a buen recaudo. Pasé una gran parte de mi tiempo en el archivo del Instituto Arnold Schoenberg, en Los Ángeles, preparando una biografía de mi padre y había acumulado conocimientos sobre cómo se organiza un archivo y cómo funciona. En sus últimos meses Gigi también quiso poner algún orden en sus cosas y yo le ayudé. Resultó muy natural que mis hijas y yo decidiéramos crear el Archivo Luigi Nono. Nos llevó tres años encontrar un lugar apropiado para el Archivo. Se instaló en la Giudecca, donde pasamos con Nono gran parte de nuestra vida matrimonial y donde compuso la mayoría de sus obras. El Archivo guarda los manuscritos de Nono, borradores de sus obras (¡22.000 páginas!), su biblioteca personal de 10.000 volúmenes, su correspondencia, programas de conciertos, recortes de periódicos, fotografías, etc. Los catálogos están a disposición de todos los que quieran visitarlos en nuestro sitio web www.luiginono.it Decidimos utilizar el FileMaker Pro para la base de datos, debido a que es amigable para el usuario y podíamos hacer nuestras propias conexiones para los diferentes catálogos. Los manuscritos se conservan en una bóveda bancaria y están disponibles en la forma de copias de color láser en el Archivo.

S.A.C. - Como presidenta de la Fundación Arnold Schoenberg sería muy interesante que hablaras sobre la exposición itinerante e interactiva que actualmente recorre Estados Unidos, y que es otro aporte a la memoria y a la increíble obra de Schoenberg y también de la música contemporánea, exposición que esperamos llegue a Chile.

N.SCh. - La exposición multimedia, que mi hermano y yo concebimos hace aproximadamente 10 años, ha sido mostrada en más de 30 ciudades. En febrero de 2006 estará en Boston. Hay fotos de la exposición y toda la información sobre ella está en el fabuloso sitio web del Arnold Schoenberg Center (www.schoenberg.at). Sería maravilloso si se le pudiera mostrar en Chile, tal vez con ocasión de una serie de conciertos.

S.A.C. - Quizá tú pudieras aclararme algunas interrogantes que me hago y que son muy importantes para entender la obra de Nono y la relación de ésta con su compromiso político y social como camino para llevar la ideología a la música ¿Hace Luigi de su música un elemento trasgresor y de qué modo?

N.SCh. - No me siento en condiciones de responder estas interrogantes. Al respecto, sólo te puedo decir que él desarrolló la composición musical con métodos no tradicionales, pero siempre basado en sus estudios de la música del pasado y de distintas culturas, junto con la tecnología de su tiempo.

S.A.C. - La Fábrica iluminada está dedicada a los trabajadores: ¿Está la poética de Luigi Nono relacionada con el socialrrealismo?

N.SCh. - No.

S.A.C. - ¿Siente Gigi el compromiso del compositor con el medio y de qué modo se plantea esto en su composición musical?

N.SCh. - Nono sentía que era necesario utilizar las tecnologías más avanzadas para expresar las ideas de su propio tiempo.

 

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