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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. v.59 n.203 Santiago jun. 2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902005020300030 

 

Revista Musical Chilena, Año LIX, Enero-Junio, 2005, N° 203, pp. 131-131

IN MEMORIAM

 

Magdalena Vicuña Lyon (1911-2005)5

 

Al despedir a Magdalena Vicuña Lyon al momento de su partida, me referiré brevemente, en primer término, a su aporte a la Universidad de Chile. Magdalena inició en 1953 su actividad en la Universidad de Chile con su incorporación al entonces Instituto de Extensión Musical, organismo del que dependía la Revista Musical Chilena, y a partir de 1957 se integró de lleno a ella. Como redactora jefe colaboró con los directores Alfonso Letelier (1957-1962), Domingo Santa Cruz (1962-1964) y Samuel Claro Valdés (1964-1968). Entre 1969 y 1970 fue directora y posteriormente colaboró con los directores Cirilo Vila (1971-1972) y con quien escribe estas líneas a contar de mayo de 1973. Entre 1973 y 1975 fue jefe de redacción de la Revista y entre 1979 y 1993 culminó su labor como subdirectora.

Independientemente de los cargos, Magdalena fue un verdadero motor que con total entrega, empuje y coraje en tiempos favorables y adversos, levantó la Revista de la situación de postración en que se encontraba en 1953, para situarla en una posición de relieve en el concierto de Chile, Latinoamérica y el resto del mundo.

Al iniciar esta labor en 1953, Magdalena contaba con una valiosa experiencia en el terreno periodístico. Entre 1944 y 1947 fue directora del Andean Quarterly, revista auspiciada por el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura, en la que hizo publicar artículos sobre temas tan variados como las artes plásticas, la crítica literaria, la novela, la historia, la geografía, la filosofía, la educación, el radiodrama, el drama, la arquitectura, la música, el folclore y otros.

Después de trabajar en el Andean Quarterly Magdalena fue directora del diario El Tarapacá de Iquique entre 1947 y 1950, y entre 1950 y 1953 fue directora de la sección artística del diario El Debate de Santiago.

Esta multifacética experiencia periodística Magdalena la volcó en la redacción de la crónica de la Revista Musical Chilena, siguiendo el lineamiento trazado por su fundador, el visionario Domingo Santa Cruz, en 1945, de "ofrecer a nuestros lectores en sus páginas la información más completa y sucinta sobre las actividades musicales de nuestro país y de aquellos del extranjero que las actuales circunstancias de la guerra lo permitan". Esta experiencia se advierte también en la edición de los artículos y en las traducciones hechas con un respeto irrestricto por la propiedad, concisión y pureza del idioma castellano, en el índice de la Revista correspondiente a 1945-1966 y en el número significativo de 94 escritos que llevan la firma de Magdalena.

La fructífera labor de Magdalena en la Revista Musical Chilena fue hecha con amor, sensibilidad e inteligencia, con profunda conciencia de la prioridad que reviste la preservación y mejoramiento constante de la cultura musical de Chile y Latinoamérica, pero apreciando la importancia, verdadera calidad e interés de temas o eventos de otras culturas, y con profundo respeto por las expresiones artísticas cultivadas y por la ideas y posiciones políticas de las diferentes personas. Ante esto, sólo corresponde decir, de manera simple, pero profundamente sentida, ¡Gracias, Magdalena!

Este "gracias, Magdalena" se extiende además a ella como persona. Magdalena practicó, dentro de un catolicismo ferviente, aquel mandamiento que nos señala "amar al prójimo como a ti mismo", interpretándolo como "amar al prójimo más que a sí mismo". Personalmente soy uno de los que debe agradecer su ayuda, en lo profesional, en lo personal y en lo familiar, algunas veces en circunstancias muy difíciles. Como yo, muchos otros se beneficiaron de su apoyo cabal, intenso, desinteresado y sincero. En este sentido agradezco de todo corazón a los que la acompañaron hasta su fin, a Mari y Guillermina, a Willy, a Carmen Luisa y Miguel Letelier, a Carlos Araya y a todos los que con espíritu profundamente cristiano, conformaron una amplia red de personas que la apoyaron en sus años postreros, muchos de ellos retribuyendo así todo lo que en vida recibieron de ella.

Querida compañera y amiga, Magdalena Vicuña Lyon, descansa en paz.


Luis Merino M.
Facultad de Artes, Universidad de Chile, Chile

 

5Alocución con que el director de la Revista Musical Chilena despidió los restos de Magdalena Vicuña Lyon.