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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. v.58 n.202 Santiago jul. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902004020200013 

 

Revista Musical Chilena, Año LVIII, Julio-Diciembre, 2004, N° 202, pp. 94-96

RESEÑAS DE FONOGRAMAS

Hernán Ramírez Ávila/Antología. CD. Ministerio de Educación, Fondo de Desarrollo de las Artes y la Cultura (FONDART) [Viña del Mar, 2004].

Es muy grato ver (y escuchar) la aparición de registros sonoros de nuestra propia identidad musical, sea ésta histórica, étnica, popular... en fin, las variantes son muchas, pero en el caso aquí presentado es especialmente significativo. Al margen de los indudables méritos del compositor y su obra, nos encontramos con una Antología que, en registros sonoros, el propio autor selecciona como más representativa de su creación. Por otra parte, se trata de música actual, un hoy que se refleja en lo aleatorio del orden cronológico en que las creaciones se presentan, saltando de año en año hacia delante o atrás, como en un juego cronológico en que lo más lúdico es el propio juego, más que lo temporal. Se trata de un hoy amplio (1976-2001) que cubre el último tercio del siglo XX, pero con un pie en el siglo XXI. En abundancia de bondades, el texto crítico que acompaña, reseña y presenta esta Antología, es trabajo de Fernando García.

El registro de Hernán Ramírez Ávila se inicia con Motivos de son, op. 56, de 1979, constituido de siete sones para voz masculina y piano con textos de Nicolás Guillén. Si bien aquí el juego se basa en el son cubano, el propio autor declara, a propósito de su obra, que "el material popular utilizado es extensamente latinoamericano", que leemos como una América reflejada en un son genérico y representativo de un todo. Los ritmos de jazz norteamericano tienen cabida aquí, en concordancia con la amplitud y expansión del género. Estos siete sones, de fuerte inspiración en la música popular, fueron estrenados en 1964. La versión presentada en este registro es posterior a su revisión en 1987, que acusa la minuciosidad del compositor. La grabación fue hecha en 1995 por el barítono Pedro Espinoza y la pianista Ana María Cvitanic.

Saltando tres años adelante, 1982, el segundo registro es El rey de los alisos, op. 70, una cantata para soprano, tenor y bajo solistas, coro, cuarteto de cuerdas, piano y percusión, compuesta ese año para conmemorar el sesquicentenario de la muerte de Goethe, cuyo poema homónimo sirve de base, en una traducción libre, a esta cantata. Los personajes, el niño, el rey y el padre, son representados por los solistas, mientras que la narración está a cargo del coro, que también y junto a los instrumentos proporcionan los "sonidos ambientales". La presente versión es de 1985, con una ampliación del cuarteto de cuerdas a pequeña orquesta de cuerdas incluyendo contrabajo; fue realizada por alumnos y profesores de la Escuela de Música de la Universidad Católica de Valparaíso.

Retrocediendo hasta 1975, la siguiente composición de esta antología es el Septeto, op. 45, para cuarteto de cuerdas, clarinete en Si bemol, corno en Fa y fagot. Concebida en tres movimientos, Travieso, Plácido e Impetuoso, esta obra se inscribe abiertamente en el campo de la música aleatoria respecto a la libertad de los intérpretes con la elección de alturas. Sin embargo, las prescripciones rítmicas enmarcan esa libertad en ricas y complejas polirritmias. Esta obra fue compuesta en 1975 a pedido del Goethe Institut de Santiago de Chile, en el marco del Concurso Latinoamericano de Música de esa institución. Fue estrenada ese año por el Conjunto de Música Nova de la Universidad de Concepción, en el Goethe Institut de Santiago. En 1999 se presentó en Alemania por el Ensemble Avant Garde de la Gewandhaus, de Leizig. La presente grabación corresponde al reestreno del Septeto para el Festival de Música Contemporánea de la Pontificia Universidad Católica de Chile de 1998, bajo la dirección del compositor Alejandro Guarello.

Avanzando hasta 2000, encontramos el Dúo (By pass 2000) para saxofón alto y piano, op. 116. Hernán Ramírez compuso esta obra a petición del saxofonista cubano Miguel Villafruela, y lo hizo a partir de una serie dodecafónica que le enviara Gustavo Becerra en julio del año 2000. El resultado es una feliz propuesta en la que el lenguaje de la música serial dodecafónica se ve teñido de ritmos latinoamericanos de raíz africana. Se trata de una obra que refleja optimismo y extroversión, explicitando humor desde el subtítulo (By pass), que alude a la intervención cardiaca a la que el compositor fue sometido en septiembre de ese año. Este dúo se estrenó en enero de 2001 en la sala Isidora Zegers de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, durante el Segundo Festival de Música Chilena, por el saxofonista Miguel Villafruela y la pianista Leonora Letelier, los mismos intérpretes de la presente grabación, realizada en febrero de 2002.

Retrocediendo a 1999, aparece Variaciones para piano, op. 114, obra dedicada a la pianista Ana María Cvitanic. Se trata de una composición dentro del lenguaje serial dodecafónico, de la que el autor nos dice que "busca crear un tema melódico característico, presente a lo largo de toda la pieza. Este tema se reconoce pese a sufrir múltiples transformaciones...". La presente versión fue grabada en febrero de 2002 por el pianista Manuel Montero.

Avanzando a 2001, encontramos Obertura de cámara, op. 118, para flauta, flautín, dos oboes, dos fagotes, dos cornos y cuerdas. Esta obra le fue encargada a Hernán Ramírez por la Orquesta Filarmónica Regional (V Región). También dentro del lenguaje serial dodecafónico, el autor nos dice que pretende "que el oyente encuentre la obra entretenida y hermosa [...] que la gracia está en que una obra, aunque sea compleja, se escuche con facilidad. Dejemos la complicación técnica al autor y para el auditor sólo el placer de escuchar". El estreno de esta Obertura de cámara se realizó el 2 de septiembre de 2001 en el Teatro Municipal de Viña del Mar, en el concierto de clausura del Primer Encuentro Internacional de Música Contemporánea organizado por la Universidad de Valparaíso, por la Orquesta Filarmónica Regional (V Región) bajo la dirección de Felipe Hidalgo, los mismos que realizaron la presente grabación en enero de 2002.

Finalmente, retrocedemos hasta 1994 con Sensemayá, op. 43-A, en versión para piano a 4 manos. La obra original, Sensemayá (canto para matar una culebra), op. 42, sobre texto del poeta cubano Nicolás Guillén, data de 1973, es para coro mixto a cuatro voces a cappella, y recibió el Segundo Premio del Concurso de Obras Corales organizado por la Federación de Coros de Chile. Fue estrenada en 1978 por el Coro Ars Nova bajo la dirección de Waldo Aránguiz. Hernán Ramírez realizó el presente arreglo para piano a cuatro manos en 1994 y ha sido interpretado numerosas veces por las pianistas Ana María Cvitanic y Erika Vöhringer. Esta Antología se cierra con esta versión para piano a cuatro manos, en la que el autor nos sorprende con una versión MIDI, interpretada por un computador.

Cerraremos esta nota reproduciendo una reseña curricular sintética de Hernán Ramírez, que aparece en el cuadernillo que acompaña el registro aquí presentado:

"Hernán Ramírez Ávila, compositor y médico chileno, nació en Santiago de Chile el 10 de junio de 1941. Entre sus maestros de composición destacan los profesores Carlos Botto, Fernando García y Gustavo Becerra-Schmidt. Estudió piano con Lucila Césped, Flora Guerra y María Angélica Beláustegui.

Su producción musical consta de música tonal, atonal, serial dodecafónica y aleatoria para los géneros cámara, sinfónico y sinfónico coral. Ha compuesto hasta el momento 122 obras, varias de las cuales han sido galardonadas en diferentes concursos de composición y ejecutadas en Chile, Argentina, México, Alemania y Dinamarca.

Ha sido profesor de taller de composición y análisis de música del siglo XX, en las Universidades de Playa Ancha y Católica de Valparaíso.

En 1981 recibió el Premio Regional de Arte Domingo Santa Cruz y en 1982 el premio al Mérito Cultural en Viña del Mar. Desde 1992 es Miembro Correspondiente de la Academia Chilena de Bellas Artes del Instituto de Chile. Actualmente trabaja en forma particular, como compositor y médico dermatólogo, en Viña del Mar".

Guillermo J. Marchant E.
Universidad de Playa Ancha de Ciencias de la Educación
Facultad de Artes, Universidad de Chile, Chile