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vol.57 número199Viola chilena del siglo XXI. CD. Luis José Recart. Composiciones de Sebastián Errázuriz, Carlos Zamora, Sebastián Rehbein, Sergio Ortega, Sergio González, Javier Farías y Guillermo Rifo. Santiago: Ministerio de Educación, Fondo de Desarrollo de las Artes y la Cultura (FONDART), 2002.Música descubierta. Fabrizzio de Negri y Sebastián Errázuriz. CD. Intérpretes varios. Santiago: Ministerio de Educación, Fondo de Desarrollo de las Artes y la Cultura (FONDART), 2002. índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. v.57 n.199 Santiago ene. 2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902003019900014 

Canto al agua. Cuncumén, CD. Santiago: Sello Alerce, CDA 0439, 2002.

El 28 de octubre de 2002 se entregó al público el CD Canto al agua, la última grabación realizada por el conjunto Cuncumén. El folleto explicativo que acompaña al CD es presentado por Luis Advis con un saludo al extenso trabajo realizado por la casi cincuentenaria agrupación artística, que hoy dirige Mariela Ferreira. En consideración a que este comentario sobre el disco deberá aparecer en 2003, nos detendremos principalmente en algunos aspectos históricos del grupo que tienen que ver con esa fecha, antecedentes que mantenemos en la memoria sólo algunas pocas personas.

Durante el verano europeo de 1953 se realizó el Festival de la Juventud por la Paz y la Amistad, en Bucarest, Rumania. A dicho evento -en el que participaron miles de jóvenes- asistió una nutrida delegación de Chile. Ésta incluía a dirigentes estudiantiles e infinidad de estudiantes, dirigentes sindicales, numerosos periodistas y gente de radio -entre ellos Ricardo García, fundador del Sello Alerce-, jóvenes músicos, bailarines, teatristas, artistas plásticos, poetas, también personeros de la política criolla -entre ellos cuatro diputados- como asimismo deportistas. En suma, un heterogéneo grupo muy representativo de nuestra juventud de entonces.

Al mencionado festival viajó, además, el Coro Pablo Vidales, que dirigía Rafael Vidales. En dicha agrupación coral participaban varios jóvenes que llegarían a ser, no sólo parte del Cuncumén, sino que sus gestores. Recordamos a tres de ellos: Silvia Urbina, Rolando Alarcón y Alejandro Reyes. La delegación chilena contaba solamente con el Coro Pablo Vidales como grupo artístico, mientras que todas o casi todas las delegaciones traían espectáculos artísticos para mostrar especialmente la música y la danza de sus respectivos países. Debido a que dicho coro tenía en su repertorio poquísimos arreglos de música popular o folclórica chilena, Rolando Alarcón y los otros futuros "cuncumenes" propusieron organizar un conjunto de música y danzas folclóricas. Agruparon a varios aficionados -la mayoría del Coro Pablo Vidales- en torno a la idea de hacer presentaciones junto al coro. El paso siguiente fue conseguir un vestuario adecuado para el espectáculo. Esta tarea tuvo un buen comienzo, pues alguien de la delegación poseía un traje de huaso. A éste se agregaron trajes de "chinas" -producto de la imaginación, de la aguja y del hilo de algunas muchachas del coro -y vestuarios de "gañanes", que nacieron de la mezcla de ropas campesinas de diferentes regiones de Rumania que recordaban muy remotamente los trajes usados en nuestros campos.

La función presentada ante millares de personas fue sorprendentemente exitosa. La experiencia de lo hecho para la delegación chilena y de lo visto en espectáculos de otras delegaciones, quedó dando vueltas en la mente de Rolando Alarcón, Silvia Urbina, Alejandro Reyes, entre otros, y así nació la idea de organizar un grupo folclórico chileno, idea a la que Alarcón, de nuevo en Chile, se refirió con frecuencia, y que fructificó recién en febrero de 1955 cuando nace el Conjunto Cuncumén, con el apoyo esencial de Margot Loyola. En otras palabras, la historia del Cuncumén comienza en febrero de 1955, pero su prehistoria nació a mitad del año 1953, hace 50 años.

Este CD, que se podría caracterizar como del quincuagésimo aniversario real del Cuncumén, es representativo del estado actual de la agrupación después de una larga y fructífera existencia, cosa excepcional en nuestro medio. De los antiguos integrantes no queda ninguno, el último fue Jaime Rojas, quien actuó en el grupo hasta hace poco tiempo. Por otra parte, bajo la conducción de su actual directora, Mariela Ferreira, el Cuncumén, ha ampliado su quehacer. Si bien se conservan sus orientaciones originales, ya no es sólo un conjunto que interpreta y difunde la música y los bailes nuestros, ahora es, igualmente, una escuela donde se investigan, se conocen y se aprende a querer las canciones y las danzas de nuestro país.

En cuanto al repertorio, el CD Canto del agua muestra algunos rasgos antiguos y otros más recientes. Predominan en el programa recopilaciones realizadas por conocidos folcloristas. Las de Mariela Ferreira son Dónde estás prenda querida, En el centro de mi pecho, En el campo hay una hierba y Dos corazones traigo; de Gala Torres figura La suerte que es tan tirana; de Raquel Barros No hallo qué hacerme del gusto y de Arturo Urbina Hundimiento del vapor Itata. Además, aparecen recopilaciones de Rolando Alarcón (Adiós mundo indino), de Gabriela Pizarro (Una mañana nublada), de Mario Sánchez (Una vez me mordió un perro) y de Arturo Urbina y Mario Sánchez (Una triste palomita). Los textos de estas canciones pertenecen a poetas populares anónimos, pero hay otras cuyos textos son de poetas-músicos. Es el caso de las canciones de Rolando Alarcón (Los canales sureños y Los cachitos de la luna) y de Víctor Jara (Acurrucadita). Es interesante señalar que en el programa del CD se incluye un arreglo con voz de la Célebre zamacueca del famoso violinista y compositor cubano decimonónico José White, a la que se le ha adaptado un texto tradicional chileno. Las otras seis obras vocales deben sus palabras a importantes poetas nacionales. Canto del agua de Mariela Ferreira, cuenta con letra de Juvencio Valle; Por lo que vivo de la misma compositora y Omar O'Herens, se construye sobre un poema de Armando Cassígoli; El espíritu de Lautaro, también de Mariela Ferreira, posee textos de Leonel Lienlaf; Canto que amabas, igualmente de la directora del conjunto, se apoya en Gabriela Mistral; Patria prisionera de Mariela Ferreira, se basa en un poema de Pablo Neruda, y, finalmente, Cuecas a Manuel Rodríguez de Margot Loyola, tiene textos de Pablo Neruda. El CD se completa con dos piezas instrumentales: La cariñosa de Francisco Rubí y Vals del reencuentro de Mariela Ferreira.

Con este disco se confirma, una vez más, la sobresaliente calidad del Conjunto Cuncumén. De la dedicación y entusiasmo de sus integrantes -comenzando por su directora-, se puede deducir que esta agrupación artística aún tiene mucho que hacer y que decir.

Fernando García