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vol.57 número199Coriún Aharonián. Introducción a la música. Segunda edición. Montevideo: Tacuabé, 2002, 178 pp.Canto al agua. Cuncumén, CD. Santiago: Sello Alerce, CDA 0439, 2002. índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. v.57 n.199 Santiago ene. 2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902003019900013 

Revista Musical Chilena, Año LVII, Enero-Junio, 2003, N° 199, pp. 108-111

 

RESEÑAS DE FONOGRAMAS

Viola chilena del siglo XXI. CD. Luis José Recart. Composiciones de Sebastián Errázuriz, Carlos Zamora, Sebastián Rehbein, Sergio Ortega, Sergio González, Javier Farías y Guillermo Rifo. Santiago: Ministerio de Educación, Fondo de Desarrollo de las Artes y la Cultura (FONDART), 2002.

Luis José Recart es un músico que ha trabajado en forma constante durante seis años en pos de la creación y difusión musical chilena, más allá de su instrumento, la viola. Esta actividad encuentra su germen en la valorización absoluta de lo propio, convencimiento surgido luego de vivir 25 años fuera de su país. Luis José comenzó sus estudios musicales en Viña del Mar, de la que es oriundo, prosiguiendo sus estudios en el Conservatorio de Costa Rica, en el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú y en el Conservatorio Rimsky-Korsakov de San Petersburgo, donde obtuvo el Master in Fine Arts con calificación de violista concertista, artista de música de cámara, artista de orquesta y profesor de viola. A estos nutridos estudios se le suma una vasta experiencia orquestal en Costa Rica, Rusia, Portugal y Chile, experiencia en dirección orquestal y música de cámara, y una gran actividad como docente.

Poco después de su regreso a Chile hace seis años, se instaló en lo que sería el centro de operaciones de su proyecto de promoción y difusión de la música chilena, el Instituto Profesional Escuela Moderna de Música. En esta institución Recart es profesor de viola, violín, y música de cámara, además de ser el fundador y director titular de la Orquesta Moderna, orquesta integrada por alumnos de esta institución. El objetivo primordial de Recart al crear esta orquesta ha sido educar a las nuevas generaciones de músicos en Chile en el conocimiento de su propia música, tratada siempre de manera negativa. La Orquesta Moderna se convirtió en un espacio en el cual sus jóvenes integrantes se vieron enfrentados prioritariamente al trabajo de obras nuevas, la mayoría de las veces con el compositor presente. La música chilena contemporánea ocupa el primer lugar del repertorio de esta orquesta. La que ha estrenado la totalidad de la obra de los alumnos de composición de la Escuela Moderna. La música latinoamericana ocupa el siguiente lugar en prioridad. En último lugar figura la música europea. En cinco años de trabajo han interpretado más o menos 300 obras, siendo el 80% de ellas chilenas o latinoamericanas. La temporada consta de 10 conciertos al año en la Sala de la Escuela Moderna. Además, reciben múltiples invitaciones a festivales de orquestas juveniles y de música contemporánea.

El disco compacto Viola chilena del siglo XXI es el segundo de tres discos dedicados a la música chilena y latinoamericana. Los otros dos, Jóvenes músicos para nuevos compositores y Orquesta moderna en vivo, grabados por la Orquesta Moderna bajo su dirección. Para este segundo disco dedicado a la viola, Recart encargó todas las obras, excepto la obra Tacuabé de Sergio Ortega. Casi la totalidad de los compositores elegidos provenían de la música popular. Esto motivó especialmente a Recart dado que la viola proviene de la música docta. Recart se preocupó de trabajar con estos jóvenes creadores las posibilidades no sólo técnicas de la viola, sino que su riqueza en cuanto a coloridos timbrísticos. De este modo le cupo una participación activa en la creación de las obras, llevando a la realidad interpretativa lo escrito, y entregando ideas para que los compositores pudieran descubrir las riquezas de este poco conocido instrumento. Como resultado, actualmente dos de los compositores estudian viola con Recart en forma regular. De este modo, este disco le otorga una nueva trascendencia a la viola, mucho más allá de la función de relleno armónico, con la que generalmente se la ha asociado.

A los compositores se les requirió escribir para viola junto a uno o más instrumentos no tradicionales, que no duplicaran combinaciones tradicionales, tales como viola y piano, violín y viola, etc. Los instrumentos deberían ser fácilmente transportables, para poder interpretar las obras en cualquier lugar. La estilística de las obras debía corresponder al lugar en que se encontraban musicalmente los compositores, partiendo de la música popular para continuar estudios de composición en instituciones ligadas de alguna forma a la música docta. Por coincidencia, todos los compositores eligieron la percusión como el otro instrumento, ya fuera vibráfono, marimba, timbales, bombo, batería, tom-toms. Uno agregó piano, en combinaciones que ambientan la viola de manera fresca e inventiva. Los percusionistas Gonzalo Muga, Sergio Menares, Nicolás Ríos, Marcelo Espíndola, el pianista Enrique Baeza y la narradora Marés Gonzaléz merecen especial mención, no sólo por su impecable interpretación sino por la evidente comprensión de la partitura y el equilibrio perfecto con la viola.

Aparte de una pequeña introducción muy personal y amena hecha por Guillermo Rifo sobre Luis José Recart, una lista de los músicos y los respectivos instrumentos que tocan en cada obra y fotografías de distintos momentos de la grabación, el folleto que acompaña el disco compacto no contiene notas o referencias acerca de los compositores, las que se echan de menos dado que en su mayoría forman parte de una nueva generación de compositores chilenos. Esto fue a propósito, puesto que para Recart, lo más importante es la música misma, sin necesidad de información adjunta. Recart sí incluyó un pequeño cuento suyo, Sueño con temperatura. Se refiere a un sueño que tuvo en Portugal durante un estado febril. El resultado es una historia dinámica, apasionada e intensa, que caracteriza de manera fiel a este músico integral que tanto ha aportado al país con su trabajo.

Cecilia Carrère