SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.56 número197Secuencias. Saxofones y percusiones. CD. Obras de Eduardo Cáceres, Juan Orrego-Salas, Alejandro Guarello, Carlos Zamora, Tomás Lefever y Fernando CarrascoCharango. Autores chilenos. CD. Intérpretes varios índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. v.56 n.197 Santiago ene. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902002019700014 

Música de concierto chilena. Carlos Riesco, compositor chileno. Obras sinfónicas en vivo. 2 CD. Intérpretes varios. SVR Producciones. ABA-SVR-900000-6. Santiago: Academia Chilena de Bellas Artes del Instituto de Chile, 2001.

Este doble CD que edita la Academia Chilena de Bellas Artes reúne la casi totalidad de las obras para orquesta del compositor chileno Carlos Riesco Grez (1925). Grabadas en vivo, éstas fueron interpretadas por la Orquesta Sinfónica de Chile en diferentes temporadas oficiales, bajo la dirección de destacados maestros nacionales y extranjeros y la participación de solistas nacionales como Elvira Savi, Rosario Cristi, Miryam Singer y Álvaro Gómez. El interés de este CD reside en dos aspectos fundamentales: conocer las obras sinfónicas de Carlos Riesco en un sentido diacrónico y reconocer la importante labor de la Orquesta Sinfónica de Chile en la difusión de la música chilena. Por razones de interés musical, las obras en este CD no aparecen necesariamente ordenadas en forma cronológica.

La obra más temprana es la Serenata para orquesta compuesta en 1949 y grabada por la Orquesta Sinfónica de Chile bajo la dirección de Víctor Tevah en 1979. Es la primera obra sinfónica del compositor, donde se hacen evidentes, a través de sus tres movimientos, la experimentación, la búsqueda sonora y la adhesión a la forma ternaria. De 1951 se seleccionan dos obras: Passacaglia y Fuga para orquesta de cuerdas y Concierto para violín y orquesta. La primera fue grabada por la Orquesta Sinfónica de Chile bajo la dirección de Luis Herrera de la Fuente en 1958. La orientación neoclásica se hace presente en el uso de esquemas formales del barroco, como son la variación continua sobre un bajo ostinato y el contrapunto fugado, procedimientos que el compositor dominó desde su época temprana. La grabación de la segunda obra se realizó en 1982; en esta ocasión la dirección estuvo a cargo de Víctor Tevah y actuó como solista Álvaro Gómez. Es una obra exigente, con pasajes virtuosísticos para el violín, ajustándose al concepto tradicional de concierto solista, dentro de una orientación formal general neoclásica. La siguiente obra, titulada Cuatro danzas para orquesta, es de 1953 y fue grabada bajo la dirección de Werner Torkanowsky en 1981. El contraste de carácter entre las danzas y la relevancia del aspecto rítmico se asocian con la estructura de la suite. El Concierto para piano y orquesta fue compuesto entre 1963 y 1965. La presente grabación corresponde a la versión de 1989 bajo la dirección de Lothar Koenigs, actuando como solista Elvira Savi. La influencia del neoclasicismo, ahora específicamente bartokiano, aparece bajo la forma de recursos rítmicos característicos y un manejo del piano esencialmente percutido. Expresiva y formalmente diferente es la Sinfonía De Profundis para voz y orquesta de 1982-1984. La grabación corresponde a su estreno en 1985 bajo la dirección de Juan Carlos Zorzi con la contralto Rosario Cristi como solista. Lleva como subtítulo y dedicatoría: "Ad maiorem Dei Gloriam". Tiene dos movimientos: el primero es tenso, profundo y dramático, y da paso, sin solución de continuidad, al segundo movimiento que introduce las palabras del salmo 129 de la Vulgata, canto de esperanza en el Dios salvador. La voz, que se mueve entre la recitación y el canto, es el eje conductor de la idea dramática, mientras la orquesta acompaña y profundiza el sentido del texto bíblico. La última obra para este CD fue compuesta en 1985 y se titula Mortal mantenimiento para voz y orquesta, sobre textos de Roque Esteban Scarpa. La presente versión corresponde a la realizada por la Orquesta Sinfónica de Chile en su temporada oficial de 1992, bajo la dirección de Agustín Cullel y actuando como solista la soprano Miryam Singer. Consta de cuatro movimientos que corresponden a los siguientes cuatro poemas de Scarpa seleccionados por Riesco: "La muerte que me codicia existe", "Soñando después", "Elegía" y "Las fuentes de sombra". El compositor ya no se atiene a los esquemas formales tradicionales, sino que la música sigue los estados emocionales del texto con gran libertad y plasticidad. Es una obra de madurez, en la cual el compositor utiliza con experiencia y flexibilidad los medios técnicos para los fines que su imaginación requiere.

Estas siete obras para orquesta cubren un período de 36 años de creación ininterrumpida, y permiten apreciar la trayectoria de un músico que va ganando en expresividad, intensidad e independencia de los modelos tradicionales. Partiendo de una orientación más bien neoclásica, el compositor se mueve hacia una estética ligada al expresionismo centroeuropeo, con evidente enriquecimiento de los recursos composicionales.

La recuperación de estas grabaciones históricas de la Orquesta Sinfónica de Chile es todo un acierto, que nos permite apreciar la calidad de las interpretaciones y reconocer el papel fundamental -y prácticamente exclusivo- que le cupo a esta orquesta en la difusión de obras de compositores chilenos. El presente fonograma viene acompañado de un cuadernillo con importante y extensa información, en español e inglés, sobre cada una de las obras.

Julia Grandela del Río

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons