SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.56 suppl.especLa danza folklórica chilena: Su investigación y enseñanza índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. v.56  supl.espec Santiago  2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902002005600017 

Revista Musical Chilena, Número Especial 2002, pp. 120-128

Función de los grupos de difusión
del folklore musical*

por
Agrupación Folklórica Chilena

Este trabajo trata de analizar brevemente a los grupos que practican el folklore musical, sugiriendo, al mismo tiempo, algunas soluciones a los problemas que la difusión que éste presenta.

Como miembros de uno de dichos conjuntos, estos problemas nos afectan y estimamos oportuno exponerlos aquí, en atención a que el número de personas que se interesan por ellos ha aumentado en forma desusada, lo que se demuestra por la gran cantidad de conjuntos que se han formado últimamente.

Debido a la falta de un organismo que registre la existencia de estos grupos y a la corta vida de algunos de ellos, nos hemos visto necesariamente reducidos a encuestar, en su mayor parte, a conjuntos de la Zona Central.

REALIDAD ACTUAL

Componentes

En su mayor parte se trata de personas entusiastas; entre ellas hay profesionales, empleados, dueñas de casa, obreros, estudiantes, etc.

Repertorio

Bailes y canciones chilenos ­no siempre estrictamente folklóricos­ obtenidos generalmente de personas que se dedican a la enseñanza de estos rubros, como Australia Acuña, Margot Loyola, Raquel Barros, Violeta Parra y otros.

Dentro de algunos grupos se ha recogido, en salidas a terreno, manifestaciones del folklore general que han servido para complementar las representaciones.

Personajes

Generalmente están reducidos al huaso y a la china. Para teatralizar ciertas presentaciones se agregan: poetas, que dicen versos; alguna comadre ya madura, entre respetable y maliciosa, para darles la réplica, pililos y gañanes. Estos últimos han sido utilizados para diferenciar modalidades del folklore, lo que estimamos arbitrario y reñido con la realidad, por cuanto en un mismo medio festivo quienes participan en él adoptan una misma actitud; bailan los mismos bailes y cantan las mismas canciones.

En representaciones de estilo (todas de salón) se han visto algún "Sereno" y Pregoneros vestidos con propiedad. Queda toda una gama de tipos populares del siglo pasado por salir a escena. Este tipo de representaciones, aunque no se trata de folklore activo, se justifica por su interés histórico, su carácter teatral y su finalidad didáctica.

Vestuario

El vestuario del hombre es el actual del huaso endomingado, con toda la variedad de su colorido, dentro de una línea que ya es clásica. Esta tenida se justifica por el ambiente festivo que reproducen las actuaciones. Su permanente repetición, en cambio, hace extrañar la presencia de otros elementos, que de ordinario conviven en estas oportunidades, cuya inclusión alteraría esta enojosa uniformidad.

En cuanto a su compañera, por una convención ya aceptada se ha fijado su atuendo en el que llevaba alrededor de 1920. Dentro de él suelen efectuarse modificaciones con vista al efecto artístico: forma de los zapatos, calidad de las medias, largo de las faldas, etc.

Cabe señalar que en el vestido de la campesina chilena, tal como se muestra en el escenario, la riqueza no tiene cabida ni el lujo forma de manifestarse, siendo sus materiales baratos y sus adornos sencillos, contrariamente a la tenida del huaso que permite apreciar la calidad de sus piezas tejidas, a veces de gran costo; el laboreado de sus polainas corraleras y el tintineo de las espuelas en que suele entrar gran parte de plata de las minas de nuestro suelo.

Una nota chocante por su falta de acuerdo con la realidad la constituye el vestuario de algunos conjuntos, que incluye detalles como: el excesivo adorno del traje masculino; la impropiedad del peinado de las mujeres; cierta inmodestia en la línea de sus trajes, etc.

Todo lo anterior se refiere casi exclusivamente al campesino de la Zona Central, no viéndose, salvo excepciones, en presentaciones de divulgación como las que nos ocupan la manta larga, el poncho, ni la manta de Castilla, de uso corriente en los climas de más al sur, y otras muestras del vestuario propio de otras zonas.

Ambientación

Existe una relación evidente entre ambientación y escenografía, considerando a ésta como un medio material que facilita la primera.

En actuaciones corrientes apenas se nota ambientación, debido a la falta de dominio escénico, ausencia de asesores, carencia de conocimientos, etc.

En cuanto a la escenografía, en actuaciones ordinarias casi no se emplea, por razones de tiempo, economía, etc., reservándosela para actuaciones "teatralizadas". Dentro de éstas, es susceptible de críticas, debido quizás a la ausencia de asesores, ya que mira de preferencia el efecto artístico o simplemente teatral, sacrificándose en muchos casos la autenticidad.

Una escenografía adecuada puede lograrse sin mucho costo: algunas sillas o bancos de totora, una mesa con flores o fruta en un cacharro de greda, una litografía clavada en la muralla, un brasero, una estera, pueden ser suficientes para obtener un efecto de gran belleza en su simplicidad, facilitando al mismo tiempo el desplazamiento y la actuación de los intérpretes. Esto no requiere de asesores, salvo en materia de folklore. En actuaciones de estilo, también conviene asesorarse para evitar anacronismos u omisiones, especialmente en materia de antecedentes históricos y, al no contar con los elementos indispensables, es preferible limitarse a cámara de un color.

Giras

Sólo algunos grupos han realizado giras al extranjero, pero son numerosos los que han viajado dentro del país.

Las giras fuera del país, especialmente donde no se habla castellano, exigen una adaptación al medio que los haga comprensibles a cualquier público, para lo cual suelen valerse de recursos que reemplazan la falta de ambientación, por ejemplo en locales al aire libre, lográndose así destacar lo típicamente chileno sobre lo auténticamente folklórico.

Investigación

Se mantiene, casi sin excepciones, en el plano de la recolección, la que ha sido abundante a contar desde 1950 aproximadamente, aumentando así el repertorio de los diversos conjuntos que se han ido formando desde entonces, algunos de existencia demasiado corta para los fines que persiguen.

Una excepción la constituye el Centro de Estudios de la Agrupación Folklórica Chilena que ha publicado el trabajo premiado sobre El Guitarrón en el Departamento de Puente Alto, en 1960.

Difusión

Está hecha por conjuntos profesionales y aficionados, siendo éstos los más numerosos. Se efectúa por medio de actuaciones simples o con explicaciones, charlas ilustradas, programas de radio, televisión, cursos de bailes e instrumentos folklóricos, todo lo cual se realiza para los públicos más diversos. Se han hecho también cursos teóricos sobre folklore general y musical, exposiciones, publicaciones, giras de profesores y de conjuntos, habiéndose fundado, asimismo, grupos similares en todo el país.

Asesoría

La difusión en sí misma necesita de asesores, tanto en su aspecto folklórico como en el musical, coreográfico, escenográfico, etc., no contando la mayoría de los grupos con el personal técnico necesario. Estimamos que es éste uno de los motivos por qué ciertos conjuntos han tenido una trayectoria tan corta, considerando al mismo tiempo esta carencia de una autoridad competente la causa de un desequilibrio entre lo estético y lo auténtico.

Igualmente, la falta de conocimientos ha impedido la selección de un repertorio estrictamente folklórico, permitiendo la introducción de elementos extraños, como ser: tonadas modernas de autor conocido; armonización a más voces que las usuales en nuestra música vernácula; tendencia al coro; exceso de instrumentos, etc. A éste puede añadirse la falta de identidad con el personaje interpretado, lo que demuestra un desconocimiento de la psicología del medio que se trata de mostrar.

Esto resulta ingrato de observar, especialmente en grupos en que se nota la inquietud por aprender una preparación más que suficiente y un propósito de superación que no encuentra su cauce.

Objetivos

Difundir e investigar es ya como un lema en estos conjuntos. La investigación, como ya lo indicamos, se limita, en general, a la recolección.

Existe el peligro de que elementos de buena voluntad, pero faltos de métodos o de conocimientos, recojan el folklore musical en forma defectuosa e incompleta y luego lo divulguen completándolo a su mejor parecer. Esto rige tanto para la música como para el baile y en ambos casos ha ocurrido.

Muchos elementos manifiestan un propósito decidido de aumentar su conocimiento de lo chileno, cultivando sus manifestaciones con el fin de lograr y definir un arte chileno. El momento actual, que agrupa a las diversas nacionalidades en campos comunes con fines económicos, políticos, culturales y otros, que las solidarizan y las atan, tiende, por reacción, a marcar lo nacional. Esto explica el interés por los estudios folklóricos y el aumento de los grupos que lo cultivan.

Por la rapidez de penetración del folklore musical, actúa éste como un vehículo de la cultura, despertando en el pueblo el interés por manifestaciones ajenas a él.

La responsabilidad de los grupos es, si puede decirse, de tipo pedagógico, ya que, al enseñar por medio de cursos, como al divulgar en sus actuaciones, los conjuntos ejercen una función docente ante un público. Por lo tanto, éste debe recibir el hecho folklórico en su mayor autenticidad, sin concesiones que desvirtúen el espíritu mismo del folklore nacional. Esta es la línea que pretende seguir la mayoría de los grupos.

En casos de actuaciones estilizadas, se ha sacrificado lo auténtico en aras de un mayor logro artístico, debiendo en estas ocasiones advertirse al público de la licencia tomada, manteniendo, en todo caso, la esencia del hecho folklórico.

CONCLUSIONES

Existe un interés manifiesto por cultivar nuestro folklore musical, no siempre bien orientado.

Estos elementos que difunden se interesan también por recolectar.

Tanto la difusión como la recolección son incompletas, por falta de directiva y de método.

La recolección se hace de preferencia en base a la música y danzas vernáculas de la Zona Central, descuidándose las del resto del país.

Los grupos folklóricos se encuentran desvinculados.

Existe un criterio erróneo que considera folklóricos a conjuntos que actúan de preferencia en la radio, boites y centros de diversión, difundiendo música popular moderna y propagando un falso concepto de folklore.

Creemos oportuno:

a) La organización cursos de capacitación para los grupos folklóricos que preparen futuros asesores y den otra proyección a las presentaciones;

b) La uniformidad de procedimientos de recolección mediante el uso de técnicas afines;

c) La frecuentación de los grupos al Archivo existente en el Instituto de Investigaciones Musicales de la Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile, a fin de ampliar sus repertorios;

d) La organización anual de la Semana del Folklore Musical y la formación de una comisión que vincule a los grupos entre sí y con las entidades oficiales, sugiriéndose programas de trabajo y colaborando en su desarrollo, y

e) Realización de una campaña de difusión del verdadero concepto de folklore musical, contribuyendo así a la formación de una conciencia folklórica.


*Artículo publicado en Revista Musical Chilena, Año XVI, enero-marzo, 1962, N° 79, pp. 70-74.         [ Links ]