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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. v.56  supl.espec Santiago  2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902002005600012 

Revista Musical Chilena, Número Especial 2002, pp. 81-82

La primera danza chilena*

por
Eugenio Pereira Salas

Es una historia del siglo XVII. El Capitán General don Francisco de Meneses comenzaba a gobernar en el Reino de Chile "con ese ruidoso estrépito que apuntan los cronistas, con espirituosa vanidad en sus grandes prendas, lisonjeándose de este delirio como Pigmalión en su estatua y Narciso en su sombra".

La prosperidad material lo tenía trastornado y como la bondad del vino convida a beber más de lo que la sed pide, la dulzura de su situación lo embriagaba y llevaba donde no quisiera haber ido. Sus extravagancias fueron proverbiales y su vida, tal como la relata su impugnador Fray Juan de Jesús María, parece un nuevo capítulo de los Doce Césares de Suetonio.

El campo de las artes fue propicio a sus excentricidades. Los gremios santiaguinos se hicieron escasos para labrar las cujas barrocas en plata, las suntuosas camas de oro recamado que exigía su munificencia. Ocupó a muchos plateros en tallar diferentes preseas de oro y plata y muchos pintores se ocuparon de su retrato, que iban poniendo en buen pincel en los edificios que hacía construir.

La prepotencia administrativa del Gobernador Meneses indignó a las autoridades subalternas y el Obispo Fray Diego de Umanzoro acumuló en los estrados españoles prolijas cartas de acusación en que se detallan los extraordinarios rasgos de su carácter.

Entre estos papeles, copias de los cuales hiciera sacar del Archivo de Indias el ilustre polígrafo don José Toribio Medina, aparece por primera vez anotado el nombre de una danza criolla.

El 9 de agosto de 1664, Umanzoro escribe al Rey: "Que no hay desposorios de personas principales y de mediana suerte a que no asista el Gobernador y baile la panana, que es un baile lascivo de esta tierra y con tanta frecuencia que viene ya a ser la risa del pueblo".

Y por si el Soberano hubiera olvidado los reclamos que de esta lejana colonia, de este Flandes Indiano, se le hicieran, Lorendo de Arixabala repetía, con fecha de 27 de marzo de 1688, los mismos cargos al Consejo de Indias:

"Sin ir a la guerra, estuvo aprendiendo a bailar un baile infame que llaman allá pananas y pasó tan adelante en liviandad que enseñó a bailar este son a un caballo suyo".

Y aquí termina la breve historia de la primera danza que el Barrabás Meneses ­así lo apellidaron sus contemporáneos­ enseñó cual nuevo Calígula a su caballo. Tal vez algún día la suerte nos depare un feliz encuentro que nos permita agregar las particularidades líricas y musicales de esta danza que queda por el momento con el sambenito de "lasciva e infame".


*Artículo publicado en Revista Musical Chilena, Año I, 1° de mayo, 1945, N° 1, pp. 38-39.         [ Links ]