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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. vol.29  supl.1 Santiago set. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182012000500005 

Rev Chilena Infectol 2012; 29 (Supl 1): 29-31

SUPLEMENTO

 

Profilaxis de enfermedad por virus de Epstein Barr en niños y adultos receptores de trasplante de órganos sólidos y de precursores hematopoyéticos

Prophylaxis against Epstein Barr disease in pediatric and adult patients undergoing solid organ and hematopoietic stem cells transplantation

 

Paula Catalán y Andrea Alba

Unidad de Trasplante de Precursores Hematopoyéticos, Hospital Dr. Luis Calvo Mackenna, Santiago (PC).
Unidad de Segunda Infancia, Hospital Dr. Luis Calvo Mackenna, Santiago (AA).

Correspondencia a:


Post transplant lymphoproliferative disease (PTLD) associated with EBV infection is one of the most life-threatening complications in SOT and HSCT. Risk factors for infection or reactivation of EBV in SOT are the use of greater immunosuppression, seronegative receptor and CMV infection. In HSCT, the risk factors are related to type of transplant, HLA disparity, the greater immunosuppression, T-cell depletion and severe GVHD. There is no scientific evidence to support the use of specific therapy for prophylaxis of EBV infection. Prophylaxis recommendations focus on avoid exposure of transplant recipients to sources of virus, through hygiene practices such as hand washing (A3), avoid sharing utensils (B3) and avoid contact with potentially infected secretions (respiratory or saliva) (A2). For PTLD prevention, the recommendation is regular EBV viral load monitoring by rtPCR. In SOT with logarithmic rising of EBV loads, it is recommended to reduce immunosuppression and periodically perform exams to diagnose PTLD. In HSCT, it is recommended to reduce immunosuppression whenever possible, and use rituximab according to speciic protocol. Acyclovir or gancyclovir have not proven to be of any eficacy in PTLD prophylaxis in SOT (C3) or HSCT (D2), so their administration as preemptive therapy is no recommended.

Key words: Epstein Barr virus, post transplant lymphoproliferative disease, prophylaxis, transplant, solid organ prophylaxis, hematopoietic stem cells transplantation.


Resumen

El síndrome linfoproliferativo (SLP) asociado a VEB constituye una grave complicación en TOS y en TPH. Los factores de riesgo de infección o reactivación de VEB en TOS son el uso de mayor inmunosupresión, la seronegatividad del receptor previa al trasplante y la infección por CMV. En TPH se consideran factores de riesgo el tipo de trasplante, disparidad HLA, mayor inmunosupresión, depleción linfocitaria y enfermedad injerto contra hospedero (EICH) grave. No hay evidencia cientíica que apoye el uso de medidas especíicas de proilaxis en prevención de infección por VEB. Se recomienda evitar la exposición a fuentes del virus de los candidatos a trasplantes a través de prácticas de higiene tales como lavado de manos (A3), evitar el compartir utensilios (B3) y evitar el contacto con potenciales secreciones infectadas (respiratorias o saliva) (A2). Para la prevención de SLP, se recomienda un esquema de monitoreo periódico de carga viral de VEB por RPC-TR. En el caso de TOS con cargas de VEB en ascenso logarítmico, se recomienda disminuir inmuno-supresión y buscar activa y periódicamente la aparición de SLP. En TPH, se recomienda, en lo posible, disminuir la inmunosupresión y se reserva el uso de rituximab para casos especíicos según protocolo. El uso de aciclovir o ganciclovir no han demostrado constituir medidas profilácticas efectivas en TOS (C3) ni en TPH (D2), no siendo recomendada su administración en esquemas de terapia anticipada.

Palabras clave: Virus de Epstein Barr, síndrome linfoproliferativo, post trasplante, profilaxis, trasplante, trasplante de órganos sólidos, trasplante de precursores hematopoyéticos.


Epidemiología

El síndrome linfoproliferativo (SLP) asociado a virus de Epstein Barr (VEB) constituye una entidad de riesgo tanto en trasplante de órganos sólidos (TOS) como en trasplante de precursores hematopoyéticos (TPH). Históricamente, en la era pre-rituximab (anticuerpo monoclonal anti-CD20), el pronóstico era muy reservado con alta tasa de mortalidad, la que actualmente es de alrededor de 50%. La incidencia global es de 3 a 15%. La incidencia en TOS depende del órgano trasplantado: intestino y multivisceral (15-20%), pulmón y corazón (10-15%), hígado (5-10%), riñón (1-5%) mientras que en TPH la incidencia reportada es de 0,6 a 10%, siendo mayor en la población pediátrica y en pacientes con factores de riesgo asociados1-6.

Factores de riesgo para desarrollar un síndrome linfoproliferativo

Trasplante de órganos sólidos. En TOS los factores de riesgo demostrados son: disparidad IgG VEB pre-trasplante D (+) R(-), TOS con primoinfección por VEB e infección por CMV.

Trasplante de precursores hematopoyéticos. Los factores de riesgo demostrados en TPH son el tipo de trasplante (haploidéntico y cordón mayor que trasplante familiar idéntico y éste, a su vez, mayor que autólogo), el uso de anticuerpos anti-linfocitos T (timoglobulina, OKT3), disparidad HLA, depleción de linfocitos T y EICH grave3,5,7-9.

La literatura médica no registra evidencias para implementar medidas específicas de profilaxis en prevención de infección por VEB. Se recomienda evitar la exposición a fuentes del virus en los candidatos a trasplantes a través de prácticas de higiene tales como lavado de manos (A3), evitar el compartir utensilios (B3) y evitar el contacto con potenciales secreciones infectadas (respiratorias o saliva) (A2).

Terapia anticipada

En la última década se ha demostrado una clara relación entre carga viral de VEB (con técnica de RPC en tiempo real, RPC-TR-VEB) en ascenso y aparición de SLP, con un valor predictor negativo sobre 90%, pero valor predictor positivo aún variable, debido a la disparidad de los estudios clínicos y la población estudiada1,4,10. En este escenario, se ha recomendado el monitoreo de carga viral de VEB por grupos de riesgo deinido y la conducta anticipatoria. El monitoreo seriado y periódico se ha establecido como una conducta anticipatoria efectiva1,4,11,12. Los valores de corte para carga viral de VEB dependen de la técnica usada y el compartimento analizado (sangre total, plasma o leucocitos), siendo su determinación en sangre total la más estandarizada y usada en nuestro país.

Trasplante de órganos sólidos. En TOS se recomienda el seguimiento cada 2 a 4 semanas los primeros 6 meses, cada 2-3 meses hasta el año y cada 4 a 6 meses hasta los dos años post-trasplante, siempre ajustando la periodicidad a los factores de riesgo individuales. En caso de RPC-TR para VEB positiva sobre el valor de corte (receptor IgG (-): 1.000 copias/ml sangre total y receptor IgG (+): 10.000 copias/ml) se debe repetir la determinación a los 3 a 7 días y, en caso de carga de VEB en ascenso logarítmico, se recomienda disminuir en lo posible la inmunosupresión (suspender anti-proliferativos y bajar niveles de anti-calcineurínicos a la mitad) y hacer evaluación clínica e imagenológica en busca del SLP (A2). En caso de no encontrarse evidencias de SLP, se recomienda mantener el monitoreo seriado de carga viral de VEB, pues se estima que 20 a 30% de estos pacientes desarrollarán un SLP en algún momento de su evolución. No se dispone de suficiente evidencia para recomendar rituximab como terapia anticipatoria o proilaxis en TOS con carga alta de VEB (C3)1,6.

Trasplante de precursores hematopoyéticos. En TPH se recomienda el seguimiento semanal con RPC-TR-VEB hasta el día+100, luego quincenal hasta los 6 meses post-TPH, manteniendo control mensual hasta el año y luego según su expresión clínica. En caso de RPC (+) (valor de corte: 1.000 copias/ml, criterio establecido en el Laboratorio de Biología Molecular del Hospital Luis Calvo Mackenna-U. de Chile), se repite la determinación. Al resultar negativa, el paciente debe continuar el seguimiento. En caso de positividad, debe reducirse la inmunosupresión en la medida que la condición clínica del paciente y la intensidad de EICH lo permita. Se recomienda indicar rituximab según protocolo13-17 (C3).

El uso de aciclovir o ganciclovir no han demostrado constituir medidas profilácticas efectivas en TOS (C3) ni en TPH (D2)18, no siendo recomendada su administración en esquemas de terapia anticipada (pre-emptive). Lo mismo ocurre con el uso de inmunoglobulina (C3) y LT citotóxicos específicos (TCD, UD, MMD)6,11,18,19.

 

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Los autores declaran no tener conflictos de interés.

Correspondencia a: paulacatalanm@gmail.com andreaalba@gmail.com