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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. v.27 n.6 Santiago dic. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182010000700006 

Rev Chil Infect 2010; 27 (6): 533

Microscopio del Arte y la Cultura

Neruda y los poetas españoles de 1930

Neruda and the Spanish poets of 1930

 

Ernesto Payá G.

Hospital Ezequiel González Cortés,
Servicio de Pediatría
Santiago


 

Cuando Pablo Neruda llega como cónsul de Chile a Barcelona en 1934, es recibido por Julio Maqueira, cónsul general de Chile en España, quién al ver las dificultades de Neruda con las multiplicaciones y divisiones le dice: "Pablo, usted debe vivir en Madrid; allá está la poesía". De modo que de la noche a la mañana se encuentra instalado como cónsul de Chile en la capital española.

Escribe Neruda: "A los pocos días era yo uno más entre los poetas españoles que eran muchos, además de García Lorca y Rafael Alberti".

Lo que Neruda encuentra era una búhente actividad intelectual de distintos géneros. Se encontraba en desarrollo la Segunda República, el primer estado completamente democrático que existía en España, luego de la dimisión del general Primo de Rivera, y el país vivía lo que se ha denominado la Edad de Plata de las Letras y la Ciencia, recuperándose lentamente del desastre que significó la guerra con Estados Unidos en 1898 y la pérdida de toda influencia en el nuevo orden mundial que emergía con el nuevo siglo.

Entre 1910 y 1930 surge y madura una generación fabulosa de personajes en todos los ámbitos del arte, la ciencia y la cultura: Santiago Ramón y Cajal, y Severo Ochoa en la ciencia; Pau Casals y Manuel de Falla en la música; Picasso, Miró y Dalí en la pintura, Luis Buñuel en el cine, y muchos otros.

Pero a la llegada de Neruda, la poesía era la manifestación literaria preponderante, debido a la irrupción de muchos poetas jóvenes en la llamada generación del 27. Se cuentan más de cincuenta poetas como integrantes de esa generación; sin embargo son alrededor de diez o doce los más reconocidos: León Felipe, Jorge Guillen, Pedro Salinas, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre y Miguel Hernández.

Federico García Lorca es quizá el poeta más recordado y querido de la generación. Autor de notables piezas de teatro, canciones y dibujos, nació en Fuente Vaqueros, el 5 de junio de 1989 y fue asesinado cerca de la ciudad de Granada el 18 de agosto de 1936. Neruda lo recuerda así: "Nunca he visto reunidos como en él la gracia, y el genio, el corazón alado y la cascada cristalina; era una especie de resumen de las edades de España, que iluminaba y perfumaba como un jazminero toda aquella escena, ay de mí! desaparecida".

Una noche quedaron de encontrarse para asistir como humorada a un espectáculo de lucha libre organizado por un chileno simpático y aventurero llamado Bobby Deglané. Pero Federico faltó a la cita; ya iba camino de su muerte.

Al gran poeta levantino Miguel Hernández, nacido en Orihuela el 30 de octubre de 1910, Neruda lo conoció cuando llegaba de alpargatas y pantalón de pana desde su aldea natal donde era pastor de cabras. El poeta chileno le publicaba sus poemas en la revista "Caballo Verde" que dirigía junto a Rafael Alberti y lo acogía en su casa. Miguel le contaba entre otras cosas lo impresionante que era poner el oído en el vientre de las cabras y escuchar el ruido de la leche que llegaba a las ubres. Neruda también le consiguió empleo con un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores, pero al preguntarle a Miguel qué tarea le gustaría realizar este le contestó: "¿No podrían encomendarme un rebaño de cabras por aquí cerca de Madrid?".

Miguel Hernández murió en la cárcel, a los treinta y un años de edad, el 28 de marzo de 1942, dejando entre otras obras notables las "Nanas de la cebolla" dedicadas a su hijo Manuel Miguel; no pudieron cerrarle los ojos, y fue enterrado en el nicho mil nueve del cementerio de Nuestra Señora del Remedio en Alicante el 30 de marzo de 1942.

 

Referencias

1.- Pablo Neruda: "Confieso que he vivido". Editorial Arcos Vergara. Barcelona, 1980.        [ Links ]

2.- Federico García Lorca: Obras Completas. Aguilar. Madrid, 1966.        [ Links ]

3.- Miguel Hernández: "El rayo que no cesa". Losada. Buenos Aires, 1978.        [ Links ]