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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. v.24 n.1 Santiago feb. 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182007000100011 

 

Rev Chil Infect 2007; 24 (1): 63-67

Caso clínico

Trombocitopenia grave e infección por virus de inmunodeficiencia humana. Comunicación de dos casos y revisión de la literatura

Severe thrombocytopenia and human immunodeficiency virus infection. Report of two cases and review

 

Rolando Pizarro P., Lucia Aguad R. y Juan L. Castro G.

Hospital de Enfermedades Infecciosas Dr. Lucio Córdova L. (RPP, LAR). Hospital Barros Luco Trudeau. Servicio de Hematología (JLCG). Santiago, Chile.

Dirección para correspondencia


Resumen

La trombocitopenia es una complicación relativamente frecuente en los pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana. Las mecanismos más frecuentes de génesis son la destrucción de trombocitos mediada por inmunocomplejos y los defectos en su producción. Presentamos dos casos de trombocitopenia grave asociados a infección por VIH. Caso 1. Varón de 45 años que consultó por cuadro febril y diarreico de un mes de evolución y trombocitopenia: 3.000 plaquetas/mm3. Normalizó su recuento plaquetario al 5º día de iniciar zidovudina + lamivudina. Caso 2. Varón de 30 años, consultó por cefalea, náuseas, vómitos y convulsiones. Se confirmó la presencia de meningitis por Cryptococcus sp. El recuento plaquetario era de 59.000/mm3. Recibió zidovudina + lamivudina, luego didanosina + stavudina + nevirapina; tras 6 meses de trombocitopenia grave, normalizó el recuento plaquetario. Se presenta revisión de la correspondiente literatura científica.

Palabras claves: Trombocitopenia, plaquetas, inmuno-complejo.


Thrombocytopenia is a relatively frequent complication in patients infected by human immunodeficiency virus (HIV). Most frequent mechanisms of thrombopenia are destruction of half-filled platelets by immunocomplex and defects in production. We present two cases of severe thrombocytopenia associated to HIV infection. Case 1: A male patient, 45 years old with fever and diarrhea that lasted for 1 month that presented with thrombopenia of 3.000 platelets/mm3. After beginning zidovudine and lamivudine therapy, he normalized the platelet count in 5 days. Case 2: A male patient of 30 years old, who suffered during one day migraine, nausea, vomits and then seizures. A criptococccal meningitis was confirmed. Concomitantly he had a platelet count of 59.000/mm3. He started antiretroviral therapy with zidovudina and lamivudina, then was changed to didanosine plus stavudine plus nevirapine. After 6 months of severe thrombocytopenia, platelets count was restored to normal values. A literature review is presented.

Key words: Thrombocytopenia, platelets, immune-complex.


 

Introducción

Se ha descrito la trombocitopenia (recuento de plaquetas inferior a 150.000/mm3) como una complicación relativamente frecuente en el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) en sus diferentes etapas1,2. Las causas más importantes de trombocitopenia en esta situación clínica son1,3-9: de origen periférico, como sucede en la destrucción mediada por inmuno-complejos en un cuadro semejante e indistinguible al púrpura trombocitopénico idiopático (PTI), el hiperesplenismo, las microangiopatias trombóticas o la coagulación intravascular diseminada; y de origen central, como sucede en los defectos de producción causados por la acción directa del virus de la inmunodeficiencia adquirida (VIH) sobre los megacariocitos, la infiltración neoplásica o infecciosa (Pneumocystis jiroveci, Mycobacterium tuberculosis, Mycobacterium avium complex, citomegalovirus) de la médula ósea, la desnutrición y la acción de fármacos. Al asociarse la acción directa del VIH sobre la médula ósea y la generación de auto-anticuerpos, se conforma la llamada trombocitopenia primaria por el virus de la inmunodeficiencia adquirida1,3.

Se discute acaso existe una relación directa entre el grado de inmunosupresión, la cuantía de la trombocitopenia y una baja sobrevida, con experiencias contradictorias10.

El estudio regular de la trombocitopenia incluye hemograma completo, con recuento y morfología plaquetaria. La biopsia medular se justifica cuando la etiología es oscura. Otros estudios de utilidad son la complementemia, ELISA anti-VHC, la pesquisa de los agentes infecciosos antes mencionados y la determinación de anticuerpos anti-plaquetarios.

Ante la ausencia de publicaciones nacionales relativas a este tema, nos pareció importante comunicar nuestra experiencia en dos casos de asociación entre trombocitopenia e infección por VIH ocurridos el año 2001 y efectuar una revisión de la literatura médica relativa a su tratamiento.

Caso 1. Varón de 45 años, portador de infección por VIH, reconocido desde 1996, en profilaxis con isoniacida y cotrimoxazol. Ingresó a nuestro servicio tras un mes de fiebre intermitente, diarrea, compromiso general y una baja de peso no cuantificada. Al examen físico eran destacables su buen estado de conciencia, temperatura de 37,6 ºC, presión arterial 100/60 mmHg, pulso: 96/min, peso 71 kg y leve palidez. El examen segmentario sólo evidenció una candidiasis oral, el resto era normal. Exploración de laboratorio: hematocrito 34%, hemoglobina 11 gr/l, leucocitos 2.900/mm3, plaquetas 3.000/mm3, cultivos de LCR, orina y sangre negativos, ADA en sangre 40,7 U/l, LDH en sangre 231 U/l, VDRL reactivo débil en sangre y no reactivo en LCR, carga viral de 48.000 copias ARN/ml y linfocitos CD4 de 178 céls /mm3.

Inició profilaxis con cotrimoxazol y nistatina oral en colutorios por la candidiasis. Se le efectuaron dos transfusiones de plaquetas de 6 U c/u, con lo cual se elevó el recuento a 10.000 plaquetas/mm3. Paralelamente, se inició terapia anti-retroviral (TARV) con zidovudina más lamivudina, observándose un incremento a 320.000 plaquetas/mm3 en una semana. El paciente fue dado de alta, sin que volviera a presente trombocitopenia en controles posteriores. La TARV se mantuvo por dos años más, pero con una evolución inmunológica y virológica desfavorable que determinaron su cambio por didanosina + stavudina + indinavir, esquema que mantiene hasta el momento de este reporte.

Caso 2. Varón de 30 años, portador de infección por VIH, detectada en 1994. Antecedentes de carga viral 95.000 copias ARN/ml y linfocitos CD4 54 céls/mm3. Inició zidovudina más lamivudina un mes antes de ser hospitalizado. Un día antes de ser internado presentó cefalea, náuseas y vómitos, agregándose un episodio de convulsión tónico clónica. El estudio de LCR reveló la presencia de Cryptococcus neoformans, iniciándose terapia con anfotericina-B deoxicolato, la que posteriormente fue cambiada por fluconazol. El hemograma de ingreso mostraba bicitopenia: hematocrito 31%, hemoglobina 10,5 gr/l, leucocitos 8.200/mm3, plaquetas 59.000/mm3. El mielograma fue informado como: "densidad celular grado II. Médula hipoplásica en todas sus series, sin elementos atípicos. Conclusión: hipoplasia medular, probablemente secundaria a virus de la inmunodeficiencia humana". No se efectuó estudio microbiológico de la médula ósea. Por la buena evolución clínica fue dado de alta con 27 días de hospitalización. Controles posteriores mostraron la persistencia de la bicitopenia en rangos moderados. Por la pobre respuesta virológica e inmunológica, un año y medio después se cambió de TARV a didanosina más stavudina más nevirapina. Pero tres semanas más adelante, el paciente debió ser rehospitalizado por tener un recuento de 10.000 plaquetas/mm3, bajando hasta 800/mm3; por ello fue transfundido con 6 U de plaquetas una vez. Se suspendió la TARV en curso y se inició prednisona 1 mg/kg más zidovudina. Las plaquetas experimentaron un alza progresiva siendo dado de alta en breve. Tres meses más tarde se suspendió la zidovudina y reinició la TARV triasociada previa. Se redujo lentamente la prednisona siendo retirada a los 7 meses de su inicio. Los últimos controles revelaron normalización de todos los parámetros hematológicos, con recuentos plaquetarios sobre 160.000/mm3.

Discusión

Los dos casos relatados corresponden a una etapa en el desarrollo de la TARV en nuestro país, en que el acceso a ella era muy limitado por razones económicas y se disponía de una escasa variedad de anti-retrovirales, y con una menor eficacia que los esquemas de alta efectividad existentes en la actualidad.

Ambos pacientes tenían una infección por VIH de larga evolución antes de debutar con un cuadro de trombocitopenia severa. Aunque esta condición se aprecia en todas las etapas de la enfermedad por VIH, a medida que progresa su incidencia se eleva de 3% hasta más del 40% en etapa de SIDA avanzado2,3,8,9.

En el caso 1, ante la premura de iniciar la TARV no se realizó un estudio acabado que permitiera determinar la etiología de su trombocitopenia; pese a ello, la respuesta clínica al esquema indicado fue tan dramática que se puede deducir como causa de la trombocitopenia, un mecanismo periférico rápidamente controlado. Con el caso 2 se hizo un estudio de la médula ósea que demostró la presencia de atrofia megacariocítica atribuida al VIH, por no encontrarse otros factores etiológicos que pudieran explicarla.

Tanto el inicio precoz de TARV, como la indicación de transfusiones de plaquetas, están supeditadas al recuento plaquetario: sobre 50.000/mm3 no debería adoptarse conducta alguna; entre 49.000 y 20.000/mm3 se recomienda iniciar tratamiento en caso de sangramiento; bajo 20.000/mm3 se recomienda iniciar TARV altamente efectiva11.

La evolución de ambos casos marchó por caminos diferentes. En el primero se instauró la TARV disponible en ese momento histórico con zidovudina más lamivudina, observándose una reacción casi inmediata. Los estudios han determinado que zidovudina por sí sola puede incrementar los recuentos plaquetarios en la primera semana de administración y normalizarlos en dos a cuatro semanas12-14. Su mecanismo de acción sería un incremento de la eritopoyetina secundario a la anemia provocada por este medicamento, lo que estimularía la respuesta megacariocítica y por consiguiente la trombopoyesis, así como por su efecto anti-retroviral10,15,16. De todas formas, el uso de una TARV combinada o altamente efectiva, es considerada como la primera medida a tomar, en caso de no estar ya en curso, para tratar la trombocitopenia grave causada por el VIH17,18.

El segundo caso tuvo una biopsia medular concordante con infiltración medular por VIH, lo que explica su tórpida evolución, con mantención de la bicitopenia en general, y la trombocitopenia en particular, por más de un año y medio. Cuando se decidió cambiar el esquema anti-retroviral, suspendiéndose la zidovudina, se observó una depresión extrema de los trombocitos que bajaron hasta 800/mm3. Debido a esto, se volvió a administrar zidovudina, cuyos efectos ya comentamos, pero esta vez asociada a prednisona en la dosis estándar recomendada de 1 mg/kg peso17. Los corticoesteroides actúan más bien en la periferia, en forma temprana, disminuyendo la actividad del receptor Fc de los macrófagos esplénicos y, tardíamente, disminuyendo también la generación de anticuerpos anti-plaquetarios. Por otra parte, es conocida la capacidad de los corticoesteroides como estabilizador de membranas y en estas circunstancias, ayudan a reinstaurar la integridad del endotelio vascular, explicando la disminución de las hemorragias, incluso antes de la recuperación de los recuentos plaquetarios1. Aún así, los corticoesteroides son recomendados por tiempos cortos y como fármacos de segunda línea por sus múltiples efectos adversos asociados, entre otros aumento de peso, miopatías, neuropatías, acné, alteraciones mentales y, en especial, la reactivación de infecciones como tuberculosis, sarcoma de Kaposi, candidiasis, herpes simplex, neumonías y hepatitis B, entre otras19,20. No obstante este riesgo, nuestro paciente recibió prednisona durante siete meses y no presentó complicación secundaria alguna.

El uso de transfusiones plaquetarias es una medida de urgencia, recomendada con recuentos inferiores a 10.000/mm3 en ausencia de sangramiento, como sucedió en estos dos casos y con recuentos bajo 20.000/mm3 si el paciente está sangrando1,11.

Otras medidas, que no se utilizaron en estos casos pero que es necesario considerar son:

• Uso de inmunoglobulina intravenosa (IGIV). Diversos estudios han demostrado su eficacia en dosis entre 0,5 y 2 g/kg, administrada en esquemas de 4 y 1 día, respectivamente. Se ha observado la reactivación de la trombocitopenia a las tres semanas de suspender el preparado, ante lo cual se consideran administraciones cada dos semanas21-23. La IGIV actuaría inhibiendo los receptores Fc con lo cual disminuye la acción macrofágica sobre los trombocitos y previene la formación de complejos inmunes citopáticos24-26. Es una terapia costosa y de disponibilidad limitada.

• La inmunoglobulina anti Rh ha demostrado su utilidad en pacientes Rh positivos no esplenectomi zados. Al unirse este preparado al antígeno D de los eritrocitos, permite que éstos sean atrapados por el bazo disminuyendo la captura y destrucción de plaquetas27. Se usa en dosis de 50 mg/kg al día durante una semana y luego es repetida cada tres semanas. Puede producir hemólisis, por ello se debe vigilar de cerca su administración, en especial si coexiste con anemia27,28. Tiene la ventaja de ser más económica que la IGIV.

• Esplenectomía, indicada en una trombocitopenia persistente, con fracaso de las terapias antes mencionadas. La respuesta a largo plazo ha sido satisfactoria en distintos estudios29-31. Su mecanismo de acción es la eliminación de un órgano clave en la destrucción de las plaquetas unidas a inmuno-complejos y generador de anticuerpos anti-plaquetarios30,32. La esplenectomía ocasiona, como efecto residual, un estado de inmunosupresión (desaparición de la fagocitosis intraesplénica) que favorece la aparición de sepsis fulminantes causadas por Streptococcus pneumoniae, Neisseria meningitidis y Haemophilus influenzae tipo b32,33. Está recomendado efectuar la vacunaciones correspondientes antes del procedimiento quirúrgico.

• Interferón alfa, se usan 3.000.000 U/3 veces a la semana, con rápida recuperación en el recuento plaquetario; a las pocas semanas de su suspensión nuevamente las plaquetas caen a sus valores basales34. Se indica en caso de fracasar la TARV, las inmunoglobulinas o la esplenectomía.

• Algunos estudios han demostrado la utilidad de la trombopoyetina en estimular los recuentos de plaquetas pero tiene la desventaja de observarse una rápida caída al suspender su uso35.

• La infusión de factor humano de crecimiento megacariocítico pegilado recombinante ha demostrado ser útil para restaurar el recuento plaquetario, a la vez que disminuye la susceptibilidad de tales plaquetas a los anticuerpos anti-plaquetarios de acción periférica36. Se necesitan estudios con seguimiento a largo plazo para tener una mejor valoración de este producto.

Ante la presencia de una trombocitopenia en un paciente con infección por VIH, debe ponderarse la intensidad de ésta, así como la etapa de progresión del SIDA para tomar decisiones en lo relativo al estudio a realizar, como en lo referente a la estrategia terapéutica a seguir. Los dos casos comunicados presentaron trombocitopenia grave asociada al VIH; aunque la evolución, el estudio efectuado, la terapia y la respuesta a ésta fueron distintos; ambos nos han permitido revisar los mecanismos patogénicos descritos y las alternativas de manejo recomendadas en estas circunstancias.

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Recibido: 24 junio 2005, Aceptado: 3 agosto 2006

Correspondencia a: Rolando Pizarro Prado
enna.zunino@redsalud.gov.cl