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Revista chilena de infectología

Print version ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. vol.22 no.3 Santiago Sept. 2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182005000300007 

  Rev Chil Infect 2005; 22 (3): 257-263

INFECTOLOGÍA AL DÍA

 

Visita terapéutica de mascotas en hospitales

Animal- assisted therapy in health care facilities

 

Leonor Jofré M.

Departamento de Pediatría:
Hospital Clínico Universidad de Chile, Santiago, Chile.
Hospital Luis Calvo Mackenna, Santiago, Chile.

Dirección para correspondencia


Animal-assisted therapy is a novel interventional program with important benefits in the management of patients with chronic diseases and prolonged hospitalization. The relationship between animals and patients facilitates adaptation to a new, stressing hospital environment, helps in diminishing anxiety, stress, pain and blood pressure and increases mobility and muscular strength. This therapy can be developed by pets themselves or by specially trained animals. Dogs are the most frequently used animals because of their training and sociability skills. Patients and animals participating in these programs require special care in order to avoid transmission of infectious diseases associated with pets, hypersensitivity and accidents during their visits. Implementation of animal - assisted therapy in care centers requires a permanent revision of suggested guidelines and program objectives.

Key words: Animal-assisted therapy, Pets, Pet facilitated therapy, Pet assisted-therapy, Services animals, Zoonoses.

Palabras claves: Terapia asistida por animales, Mascotas, Terapia asistida por mascotas, Animales de servicio, Zoonosis.

Resumen

La visita terapéutica de mascotas a pacientes hospitalizados es un programa de intervención que tiene importantes beneficios en el manejo de pacientes con patologías crónicas y hospitalizaciones prolongadas. La interrelación que se produce entre los pacientes y los animales facilita la adaptación a un ambiente nuevo y estresante como el hospitalario, ayudando con ello no sólo a disminuir la ansiedad, el estrés, el dolor y la presión arterial, sino también incrementar la movilidad y fuerza muscular. Esta modalidad de terapia puede ser llevada a cabo por la propia mascota o por animales especialmente entrenados. El perro es el animal más utilizado por su facilidad de entrenamiento y sociabilidad. Tanto los pacientes como los animales que participan en estos programas, requieren de una serie de cuidados para evitar la transmisión de zoonosis, evitar fenómenos alérgicos y accidentes durante la visita. La incorporación de visitas terapéuticas de mascotas a pacientes hospitalizados requiere de una constante revisión de guías y objetivos del programa.


Introducción

Históricamente las mascotas han tenido un importante rol en las actividades del hombre proporcionando compañía, motivación y agrado. La descripción más antigua de la participación de animales domésticos en terapias fue de Florence Nightingale en 1860, quien observó que las mascotas eran una excelente compañía para los enfermos con patologías crónicas.

En E.U.A. esta iniciativa comenzó en 1919 cuando el Secretario del Interior Franklin Lane incorporó la compañía de animales a pacientes psiquiátricos del Hospital Saint Elizabeth de Washington. En el año 1942 se usaron animales en la rehabilitación de convalecientes de la Fuerza Aérea, con los que realizaban tareas en la granja del Hospital. En todas estas actividades, sin embargo, no se consigno por escrito los progresos alcanzados, ni los beneficios de esta interacción1. Recién a contar del año 1960 el psiquiatra Boris Levinson documentó en sus observaciones que el cuidado de la salud debe considerar la relación con mascotas, por el valor terapéutico que tiene esta interacción. En el año 1990 Williams Thomas desarrolló un ambiente terapéutico llamado el Edén alternativo, con la inclusión de animales en centros de atención de pacientes crónicos, tratando de esta manera de acercarse al mundo natural. Es destacable un artículo en la revista JAMA (1995)2, en que se revisan los beneficios de la terapia asistida por mascotas en centros de rehabilitación; desde entonces la experiencia ha sido repetida en innumerables centros3.

La interacción con las mascotas puede realizarse en tres modalidades: que las mascotas sean usada como animales de compañía en casas o centros de atención, que visiten dichos centros y ayuden en la estimulación de los pacientes, o que visiten hospitales como una actividad enmarcada dentro de un programa terapéutico o como visita aislada.

Las visitas terapéuticas de mascotas o terapia asistida por mascotas, es definida como un programa de intervención, dirigido por un miembro del equipo de salud especialmente capacitado, donde un animal que reúne condiciones físicas y sociales, forma parte integral de un proceso de rehabilitación o tratamiento. Este concepto también abarca el de visita asistida por animales, que es una actividad realizada en forma no programada, a diferentes pacientes en una misma jornada y que, dependiendo de la experiencia del centro, tiene un manejo y supervisión distinta. El programa está diseñado con la finalidad de mejorar las condiciones psíquicas, sociales, emocionales y cognitivas de los pacientes4,5 (Tabla 1).


La interacción mascota-paciente puede incidir en la salud psíquica y cardiovascular, en el apoyo e independencia de discapacitados como ocurre con los animales de servicio, en el desarrollo psicomotor del niño, y en la autovalía, mejoría del ánimo y estimulación motora de los ancianos6.

La mejoría de los parámetros cardiovasculares y disminución de la presión arterial fueron demostradas en un estudio australiano de seguimiento de patología cardiovascular realizado con 5.740 dueños de mascotas, encontrándose que los pacientes en contacto con animales tenían valores de presión arterial sistólica, colesterol y triglicéridos significativamente menores que quienes no tenían mascotas7. Esta interacción produce un aumento de la concentración plasmática de b-endorfinas, ocitocina, prolactina, dopamina y disminución de la concentración plasmática de cortisol, sustancias que actúan positivamente en el estado de ánimo y conducta8.

En pacientes pediátricos la presencia de mascotas reduce los niveles de ansiedad y estrés durante los procedimientos dolorosos, desvía la atención de los niños y los padres hacia los animales, mejora las relaciones interpersonales con el equipo de salud y promueve el autocuidado9. En hogares de ancianos, los estudios demuestran que mejora la depresión, disminuye el sentimiento de soledad y caminar junto a la mascota estimula la actividad física6,10.

El programa se ha realizado en diferentes lugares: hogares de ancianos, centros de acogida, unidades de atención pediátrica, unidades de cuidados intensivos, unidades cardiológicas, oncológicas y centros de atención de pacientes crónicos. En todos ellos se ha logrado un resultado positivo y una amplia aceptación, tanto del paciente como del equipo de salud11-17. Las visitas a estos centros pueden ser realizadas por las propias mascotas o por grupos de voluntarios acompañados de animales.

El perro es el animal más utilizado por su fácil entrenamiento y sociabilidad. Los gatos y conejos pueden ser entrenados, pero es más difícil lograr que obedezcan órdenes y requieren movilizarse en jaulas, para evitar que el hocico del animal toque al paciente, lo muerda o rasguñe, con el riesgo de transmitir agentes infecciosos como Pastereulla multocida y Bartonella henselae18-19.

Las aves no son usadas por la alta frecuencia de portación de agentes transmisibles como ycobacterium avium y Chlamydophila psittaci entre otros20. Los peces de acuario en lugares de atención de pacientes crónicos han mostrado resultados contradictorios desde el punto de vista de afectividad y motivación, las precauciones están centradas en el cuidado y limpieza de los acuarios, por el riesgo de adquirir Mycobacterium marinum, especialmente los pacientes de edad o inmunocomprometidos21,22. Los animales con riesgo de transmisión de rabia como mapaches, comadrejas o murciélagos, tampoco deben ser considerados23, al igual que las tortugas ya que muchas de ellas son portadoras de Salmonella24.

Los primates a pesar de la sociabilidad y facilidad de aprendizaje, tienen una conducta potencialmente agresiva, que puede lastimar al paciente. Están asociados a la transmisión de virus herpes B que produce un cuadro de meningoencefalitis, que en el hombre es casi siempre fatal25. El caballo, elemento esencial de los programas de hipoterapia con promisorios resultados en enfermos neurológicos, por su tamaño y difícil manejo en lugares cerrados, no es usado en actividades hospitalarias26.

Para el buen desarrollo de estas visitas en los hospitales se requiere de animales que hayan sido entrenados con este objetivo, de entrenadores interiorizados en el tema, que sepan desenvolverse en el ambiente hospitalario, y de un equipo de salud capacitado en las guías de prevención de transmisión de infecciones de origen zoonótico. Las enfermeras en forma especial, han tenido una activa participación en la implementación y desarrollo de estos programas4.

A pesar de los reconocidos beneficios bio-psico-sociales de estas visitas, los principales inconvenientes están relacionados a mordeduras de animales, fenómenos alérgicos y zoonosis transmitidas al paciente, todos los cuales deben ser monitorizados en forma permanente27.

La transmisión de infecciones por animales en los programas de asistencia, en general es muy infrecuente, sólo recientemente se describió un caso de transmisión de P. multocida a un paciente en un programa de peritoneo-diálisis crónica28,29. Los mayores riesgos de transmisión lo tienen aquellos animales no entrenados o manejados por entrenadores de poca experiencia. Si bien el riesgo de transmisión de infección entre animales y humanos existe, el contacto con otras personas, especialmente hermanos o familiares del paciente, lo expone a un riesgo de infección, comparativamente mayor, al del contacto con animales30.

En relación al tipo de paciente seleccionado para participar en el programa, los huéspedes inmunocomprometidos deben ser excluidos por un mayor riesgo de infecciones31, lo mismo ocurre con los pacientes esplenectomizados, ante la posibilidad de una infección grave por Capnocytophaga canimorsus, bacteria que forma parte de la flora oral del perro32 (Tabla 2).


Otro aspecto importante a considerar es la posibilidad de introducir en el ambiente hospitalario microorganismos resistentes a antimicrobianos como Enterococcus sp resistente a vancomicina33, Streptococcus pyogenes34 y Staphylococcus aureus meticilina resistente, para los cuales se ha podido demostrar transmisión desde animales a humanos35,36.

La alergia a perros y gatos es de aproximadamente 15% en la población general, durante la visita se debe evitar el contacto con saliva, caspa u orina de los animales, para disminuir la probabilidad de un evento alérgico. Los pacientes asmáticos, con alergia conocida a perros o gatos o con patología respiratoria con componente obstructivo, deben ser excluidos. Como una medida de disminuir los alergenos, los animales deben cepillarse y bañarse antes de la visita37,38.

Los centros hospitalarios que deseen incorporar o realizar visitas terapéuticas de mascotas, deben establecer políticas de control de infecciones y procedimientos para el adecuado manejo y prevención de las infecciones transmitidas por animales. Estos programas deben tener una constante evaluación de las guías de entrenamiento de los animales y sus responsables, así como de la participación del equipo de salud a cargo17,27. Los programas de visitas terapéuticas de mascotas a pacientes hospitalizados son de amplia aceptación en E.U.A., Australia y Canadá y es así como varios hospitales cuentan con una vasta experiencia en el tema9,40,41.

Las siguientes recomendaciones se han sugerido para introducir mascotas en centros hospitalarios2,11,17,28,41.

Recomendaciones para la implementación de un programa de terapia asistida por mascotas

Evaluación del paciente
· Evaluar que no tenga conductas impredecibles que puedan dañar al animal o inducir una respuesta violenta de su parte.
· Exclusión del programa de pacientes con alergias o fobias a los animales.
· En pacientes con neutropenia, esplenectomizados e inmunocomprometidos en general están contraindicadas estas visitas.
· Las heridas o quemaduras deben permanecer cubiertas durante la visita.
·

Los padres o tutores de los niños deben autorizar la realización de estas visitas.

Evaluación del animal

·

Controles veterinarios periódicos que certifiquen que el animal es sano y de buen temperamento.

·

No usar cachorros por el riesgo de transmisión de B. henselae, especialmente los gatos.

·

Alimentación en base a comidas preparadas.

·

Evitar que el animal salga a la calle y tenga contacto con animales vagabundos.

·

Vacunas correspondientes al día.

·

Tratamiento antiparasitario periódico, realizado por veterinario a cargo.

·

Exclusión de visitas de animales portadores de Salmonella sp, Campylobacter sp o Giardia intestinalis hasta que sean tratados y tengan un estudio de deposiciones negativo.

· Tratamiento de infecciones cutáneas de origen micótico, parasitario o bacteriano.
· Evitar que el animal lama piel, heridas o dispositivos para evitar la transmisión de agentes infecciosos.
· Elección del animal de acuerdo a preferencias y de un tamaño proporcional al del paciente.
Cuidados veterinarios
· Los animales elegidos deben ser evaluados periódicamente, alimentados y ejercitados adecuadamente.
· Deben vacunarse según calendario y con las medidas necesarias para evitar infecciones que puedan diseminarse posteriormente.
· En caso de enfermedad de la mascota, se le debe retirar del programa y tratar.
· En caso de muerte del animal, realización de autopsia para determinar la causa.
Educación del paciente, visitas y equipo involucrado en el programa
· Lavado riguroso de manos las veces que sea necesario, especialmente antes y después de tocar a la mascota. Uso de guantes si es necesario.
· Evitar el contacto de la mascota con secreciones como orina, saliva, vómitos o deposiciones.
· Manejo de deposiciones del animal en bolsas, retirándola inmediatamente y uso de guantes.
· Tratar de evitar el contacto del animal con la cara o con heridas.
· El animal debe ser alimentado con sus propios utensilios y no con los del paciente.
·

Los alimentos del paciente deben ser hervidos y pasteurizados, fuera del alcance de la mascota.
·

El animal debe estar permanentemente supervisado por un entrenador.

· Las actividades de la mascota deben ser controladas dentro de la sala.
· Deben evitarse estímulos que puedan desencadenar mordeduras o heridas a los pacientes.
· Los lugares donde el animal descansa, como por ejemplo sillas, deben lavarse o limpiar prolijamente al término de la visita.
· En caso de mordeduras, rasguños o alergias, se debe notificar y seguir en su evolución.
· Consignar por escrito la visita, las actividades realizadas y los avances logrados, lo que permite determinar el cumplimiento de los objetivos de la visita y una evaluación posterior.
Normas para visitas de las mascotas al paciente
· Las mascotas deben bañarse previo a la visita.
· Deben contar con vacunas y controles veterinarios al día.
· El traslado de la mascota debe hacerse en un transporte adecuado y en caso de que deba caminar, que sea en trayectos cortos.
· No se debe permitir el acercamiento del animal a cánulas o zonas de inserción de catéteres. Estos deben ser protegidos con apósitos, los que se retirarán una vez finalizado la visita.
· El staff, el paciente y sus familiares deben lavarse las manos si tocan al animal.
· El equipo de salud debe permanecer en la sala y uno de ellos hacer de coordinador durante la visita.
· La mascota debe interactuar sólo con el paciente.
· Las visitas no deben durar más de 30 minutos, efectuarse una vez a la semana y nunca en horario de comidas de los pacientes.
· Las visitas deben ser alejadas del horario de mayor actividad de la unidad clínica, para no perturbar ni distraer a la mascota.

El entrenamiento de los animales es un proceso que puede durar de 1 a 2 años, se inicia al momento del nacimiento con la elección del cachorro, el que debe ser sano, sociable y de buen temperamento. A contar del segundo mes comienza la formación a cargo de un entrenador, el costo de este entrenamiento en nuestro país es de $ 6.000.000 (US 10.000). Los controles de salud deben ser realizados por un médico veterinario con formación en el programa. Existen varias organizaciones dedicadas exclusivamente al tema y al entrenamiento de animales, entre ellas destaca la Sociedad Delta, que ha establecido los estándares en la preparación y realización de esta actividad en E.U.A. (Tabla 3).


En el medio nacional, la Corporación Dos Amigos, una organización sin fines de lucro, cuyo objetivo es adiestrar perros de servicio y de audición para colaborar en las actividades de personas con discapacidad física y auditiva, comenzó en el año 2003 realizando visitas terapéuticas a centros de atención psiquiátrica y de pacientes neurológicos, logrando importantes avances en la conducta y motivación de estos pacientes.

Estas actividades han permitido la implementación de un programa asistido por perros en pacientes psiquiátricos, los que quedan a cargo del cuidado y confort del animal, generando así un sentimiento de responsabilidad, compromiso e interrelación estrecha, lo que va en directo beneficio de su rehabilitación. En el transcurso del año 2005 este programa se hará extensivo a centros de atención de niños autistas y hogares de ancianos.

En hospitales pediátricos se han realizado algunas visitas esporádicas de mascotas, sin la supervisión y aplicación de las guías previamente señaladas. La potencialidad de transmisión de enfermedades zoonóticas en ambientes hospitalarios, con la introducción de animales en visitas o programas de asistencia, es un tema que debe comenzar a abordarse42. Los beneficios de la relación hombre-mascota parecen exceder los riesgos para el paciente si se trabaja con la preparación, equipo y mascotas adecuadas.

 

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Correspondencia a:
Leonor Jofré Morales
leonorjofre@gmail.com

Recibido: 16 noviembre 2004
Aceptado: 22 junio 2005