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vol.21 issue3Terapia anti Pseudomonas y multiresistencia. Acquisition of multidrug-resistant Pseudomonas aeruginosa in patients in Intensive Care units: Role of antibiotics with antipseudomonal activity. Paramythiotou E, Lucet J-C, Timsit J-F, Vanjak D, Paugam-Burtz C, Troulliet J-L, Belloc S, Kassis N, Karabinis A, Andremont A. Clin Infect Dis 2004; 38: 670-7Monoterapia versus combinaciones en sepsis beta lactam monotherapy versus b-lactam-aminoglycoside combination therapy for sepsis in immunocompetent patients: systematic review and meta-analysis of randomised trials Paul M, Benuri-Silbiger I, Soares-Weiser K, Leibovici L. Br Med J 2004; 328: 668-82 author indexsubject indexarticles search
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Revista chilena de infectología

Print version ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. vol.21 no.3 Santiago  2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182004000300013 

 

Rev Chil Infect 2004; 21 (3): 235-236

REVISTA DE REVISTAS

Resistencia antimicrobiana intrahospitalaria y brotes nosocomiales.

Antimicrobial resistance trends and outbreak frequency in United States hospitals.

Diekema D J, BootsMiller B J, Vaughn T E, Woolson R F, Yankey J W, Ernst E J, et al. Clin Infect Dis 2004; 38: 78-85.

Trabajo basado en una encuesta realizada a 670 hospitales de E.U.A., estratificados por: número de camas, región geográfica y status docente. Los objetivos fueron: estimar tasas de resistencia y frecuencia de brotes asociados a cuatro patógenos definidos de importancia epidemiológica (S. aureus resistente a meticilina -oxacilina (SAMR), Enterococcus sp resistente a vancomicina (ERV), Klebsiella sp. resistente a ceftazidima -b-lactamasa de espectro extendido (KBLEE) y E. coli resistente a ciprofloxacina (ECRQ), e investigar el grado hasta el cual los hospitales adoptan medidas para prevención y control de resistencia a antimicrobianos.

La metodología consistió en enviar a cada hospital incluido en la muestra, una encuesta por correo dirigida al jefe de laboratorio de microbiología. La encuesta había sido previamente probada en 108 hospitales, para afinar y acotar las preguntas, y aprobada por la Universidad de Iowa. Es destacable la descripción que se hace en el texto de la forma programada en que se insistía, ya sea vía telefónica o por correo, o ambos, para lograr respuesta de aquellos "no respondedores" iniciales.

La encuesta abordaba 8 puntos específicos:

  • Prevalencia de los 4 microorganismos resistentes seleccionados.
  • Tendencia en los últimos tres años de estos microorganismos.
  • Frecuencia de brotes documentados por estos patógenos.
  • Disponibilidad, frecuencia y capacidad de distribución de antibiogramas en el hospital.
  • Presencia del laboratorio de microbiología en el comité de control de infecciones local.
  • Capacidad de notificación oportuna frente a la detección de resistencias de importancia epidemiológica y local.
  • Tiempo entre aislamiento de cepas e informe definitivo de identificación y sensibilidad.
  • Grado de implementación y soporte de medidas de control de infecciones.

Resultados: Setenta y cuatro por ciento de los encuestados respondieron, quedando el grupo dentro del marco de la estratificación. Se obtuvo un promedio de resistencia de: 36% SAMR, 10% ERV, 6% ECRQ, 5% KBLEE. Al comparar estos resultados con los resultados obtenidos por otros programas de vigilancia microbiológica (SENTRY, ICARE, NNIS, TSN, SCOPE), se observó resultados marcadamente similares. Las tasas de resistencia aumentaban significativamente a mayor número de camas. Asimismo, los hospitales docentes tuvieron mayores tasas de resistencia. Se observó diferencias regionales.

Las tendencias de tres años muestran que SAMR es el microorganismo con aumento en el mayor número de hospitales y KBLEE aumenta en el menor número de hospitales. Menos de un 10% de hospitales reportó una tendencia decreciente para cualquiera de los microorganismos estudiados. En relación a brotes, la mayor frecuencia de brotes documentados fue para SAMR (aproximadamente la mitad de los centros participantes), seguido de ERV (un tercio de los hospitales). Menos del 10% de los centros reportó brotes por KBLEE o ECRQ en los 5 años previos al estudio.

Más del 80% de los jefes de laboratorio participaba regularmente en las reuniones de comité de control de infecciones y más del 90% había elaborado y difundido un antibiograma. Más del 80% de estos centros actualiza su antibiograma anualmente.

La mayoría de los laboratorios (78%) reportaba antibiogramas dentro de las 24 horas de aislamiento bacteriano, y cerca del 90% notifica inmediatamente al personal de control de infecciones cuando se aislaba un microorganismo de importancia epidemiológica. Un 60% notificaba además al médico tratante.

El nivel de implementación de medidas recomendadas para controlar la aparición de resistencia fue mayor para detección rápida de microorganismos resistentes y menor para implementación de guías terapéuticas y difusión de tendencias de resistencia.

Más allá de los resultados obtenidos, este trabajo resulta interesante, pues define claramente la información que debiera estar disponible en un laboratorio de microbiología, y el aporte que se puede esperar de éste tanto para el manejo de los pacientes como para el control de infecciones al interior de un hospital. Plantea una especie de "guía de requerimientos", que puede ordenar el trabajo y dirigirlo de manera eficiente a lograr los objetivos de un laboratorio de microbiología. Por otra parte, resulta interesante que, con algunos marcadores específicos de resistencia y a través de un instrumento relativamente sencillo como puede ser una encuesta, se logre obtener datos muy similares a los obtenidos por trabajos de vigilancia más extensos y laboriosos. Sin embargo, es necesario validar la información obtenida a través de la encuesta, con evaluaciones externas y un control de calidad interno confiable que certifique la forma de trabajar de cada laboratorio.

Béatrice Hervé E.