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Revista chilena de historia natural

versión impresa ISSN 0716-078X

Rev. chil. hist. nat. v.75 n.2 Santiago jun. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-078X2002000200013 

Vertebrados terrestres de la Reserva Nacional Río Clarillo, Chile central:
representatividad y conservación

Terrestrial vertebrates of the Río Clarillo National Reserve, central Chile:
representation and conservation

IVÁN A. DÍAZ1, CARLOS SARMIENTO2, LUIS ULLOA3, ROGELIO MOREIRA3,
RAFAEL NAVIA3, EDUARDO VÉLIZ3 & CARLOS PEÑA3

1Laboratorio de Sistemática y Ecología Vegetal, Facultad de Ciencias, Universidad de Chile,
Casilla 653, Santiago, y Fundación "Senda Darwin", Casilla 81, Correo 58, Santiago, Chile;
e-mail: ivdiaz@uchile.cl
2Instituto del Medio Ambiente, Vergara 702, Santiago, Chile
3Corporación Nacional Forestal (CONAF), Región Metropolitana, Eliodoro Yáñez 1810, Santiago, Chile

RESUMEN

Analizamos la representatividad, distribución y perspectivas de conservación de los vertebrados terrestres de la Reserva Nacional Río Clarillo, Chile central. Mediante recorridos periódicos realizados entre 1987 y 1996, determinamos la riqueza y distribución altitudinal de los vertebrados terrestres en esta Reserva. Registramos 127 especies (22 mamíferos, 85 aves, 15 reptiles y cinco anfibios), que representan el 69 % del total de especies que por su distribución geográfica y tipo de hábitat podrían habitar este lugar. De éstas, 32 especies (25 %) están catalogadas con problemas de conservación. La riqueza de vertebrados decrece con la altitud, desde 101 especies a los 870 m hasta ocho especies a los 3.050 m. La riqueza de vertebrados se concentró bajo los 1.600 m, albergando 109 especies, 55 de las cuales no se registraron a mayor altitud. En cambio, sobre los 1.600 m se registraron 57 especies. Paradójicamente sólo el 31 % de la superficie de la Reserva está bajo los 1.600 m. Nuestros resultados sugieren que la superficie de la Reserva no es suficiente para albergar poblaciones viables de la mayoría de los vertebrados registrados. Alrededor de la Reserva existen propiedades privadas con grandes extensiones de bosques esclerófilos bajo los 1.600 m, los cuales podrían actuar como fuentes y la Reserva como sumidero de vertebrados. Por lo tanto, sugerimos desarrollar estrategias de conservación en estas áreas y realizar monitoreos para determinar si las poblaciones de vertebrados mas sensibles están aumentando o disminuyendo, tanto dentro como fuera de la Reserva.

Palabras clave: conservación, vertebrados terrestres, Reserva Nacional Río Clarillo, bosques esclerófilos, Chile central.

ABSTRACT

We analyzed the representation, distribution and conservation perspectives of terrestrial vertebrates in the Río Clarillo National Reserve, central Chile. During periodical surveys conducted between 1987 and 1996, we determined the composition and altitudinal distribution of the terrestrial vertebrates in this Reserve. We recorded 127 species (22 mammals, 85 birds, 15 reptiles and five amphibians), that accounted for 69 % of all vertebrates expected by their geographic distribution and habitat use. In addition, 32 species (25 %) belonging to some threatened conservation category. The vertebrate richness decreased with the altitude, from 101 species at 870 m to eight species at 3,050 m. Vertebrate richness is concentrated below 1,600 m supporting 109 species, with 55 species not observed at higher altitudes. Over the 1,600 m we recorded 57 species. Paradoxically, 31 % of the Reserve area are below 1,600 m and 69 % are above 1,600 m. Our results suggest that the Reserve area is not enough to support viable populations of the majority of their terrestrial vertebrates. Private properties around the Reserve are covered by extensive sclerophyllous forests under 1,600 m, which could be a source of vertebrates. Therefore, it is necessary to conduct conservation strategies in the reserve and these private areas and monitor periodically the population of vertebrates, in order to determine if populations are increasing or decreasing.

Key words: conservation, terrestrial vertebrates, Río Clarillo National Reserve, sclerophyllous forests, central Chile.

INTRODUCCIÓN

La transformación de bosques y matorrales en campos agrícolas, praderas y zonas urbanas es el principal factor de cambio ambiental en los países sudamericanos, provocando la pérdida de hábitats con la consiguiente pérdida de biodiversidad (Ehrlich & Wilson 1991, Arroyo 1999, Sala et al. 2000). En Chile, la zona más poblada y afectada por el uso antrópico corresponde a la "ecorregión del matorral", ubicada en la zona mediterránea entre los 30 y 36° S, a lo largo de la vertiente occidental de Los Andes y la cordillera de La Costa (Di Castri 1973, Mittermeier et al. 1998). Esta ecorregión está considerada entre las 24 áreas mas ricas en especies endémicas en el mundo (conocidas como "hot-spots", Mittermeier et al. 1998), globalmente amenazada y prioritaria para la conservación (Olson & Dinerstein 1998, Myers et al. 2000). El porcentaje de endemismos alcanza al 32 % de los géneros y al 23 % de las 2.400 especies de plantas vasculares (Cowling et al. 1996), al 50 % de las 12 especies de anfibios, al 82 % de las 38 especies de reptiles, al 19 % de las 37 especies de mamíferos y al 4 % de las 200 especies de aves descritas para la zona mediterránea (Simonetti 1999). Además, 30 % (86 especies) de los vertebrados terrestres de esta zona se encuentran dentro de alguna categoría de amenaza (Simonetti 1999).

En Chile, al igual que en otros países, la conservación de la diversidad biológica se ha centrado en el establecimiento del Sistema de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (Weber & Gutiérrez 1985). Sin embargo, los parques y reservas no se ubican en las zonas de mayor biodiversidad y endemismos, ya sea por razones políticas o por escasez de tierras disponibles por el estado para estos fines (Ormazábal 1993, Armesto et al. 1998).

Sólo un 2 % (6.835,7 ha) del total de bosque esclerófilo típico de la ecorregión del matorral que aún existe (sobre 345 mil hectáreas) se encuentra dentro de alguna área silvestre protegida del Estado (CONAF-CONAMA-BIRF 1999)1.

En medio de la ecorregión del matorral se ubica la región administrativa más densamente poblada de Chile (la Región Metropolitana), albergando más de 5 millones de habitantes (38 % de la población total del país, IGM 1998). Esto implica una fuerte presión en términos de cambio de uso del suelo, degradación, fragmentación y pérdida de hábitats. En la Región Metropolitana existen tres Áreas Silvestres Protegidas del Estado (Reserva Nacional Río Clarillo, Santuario de la Naturaleza Yerba Loca, y Monumento Natural El Morado), las cuales en conjunto cubren 3,4 % de la superficie total de esta región (estimada en 15.348,8 km2, IGM 1998). Los ambientes que cubrieron los valles de la Región Metropolitana a la llegada de los conquistadores españoles correspondieron a extensos espinales dominados por Acacia caven Mol. (Mimosaceae), a bosques esclerófilos mixtos de A. caven y Lithrea caustica Mol. (Anacardaceae) junto a densos bosques de Persea lingue Ness y Cryptocarya alba Mol. (Lauraceae) que se extendían desde los faldeos precordilleranos (Elizalde 1970). Actualmente, los bosques remanentes en la región Metropolitana corresponden a matorrales y renovales de bosques esclerófilos bajo los 1.600 m (CONAF-CONAMA-BIRF 19991, Gajardo 1993), y en las zonas andinas se extienden matorrales y estepas altoandinas (Arroyo et al. 1981, Cavieres et al. 2000).


Fig. 1: Ubicación geográfica de la Reserva Nacional Río Clarillo, Chile central.

Geographic location of Río Clarillo National Reserve, central Chile.

En la Región Metropolitana, la única área silvestre protegida que incluye los bosques esclerófilos bajo los 1.600 m es la Reserva Nacional Río Clarillo. Esta se localiza en los faldeos de la cordillera de Los Andes, cubriendo un gradiente altitudinal que cruza desde bosques y matorrales esclerófilos hasta la estepa altoandina. Los antecedentes sobre los vertebrados terrestres de la Reserva Nacional Río Clarillo son escasos, limitados a catastros en Planes de Manejo de ICSA (1983)2, Plan de Manejo de CONAF (1996)3, los catastros de aves de Sarmiento (1990)4, y de reptiles de Díaz & Simonetti (1997). Sin embargo, existen pocos antecedentes sobre la distribución de los vertebrados en esta unidad.

En este trabajo nuestros objetivos son: (1) documentar la composición de vertebrados terrestres de la Reserva Nacional Río Clarillo, (2) determinar si esta Reserva alberga una muestra representativa de los vertebrados terrestres de la Región Metropolitana, (3) documentar cómo se distribuyen los vertebrados terrestres a lo largo del gradiente altitudinal y (4) analizar las perspectivas de conservación de los vertebrados dentro de esta Reserva.

MATERIALES Y MÉTODOS

Sitio de estudio

La Reserva Nacional Río Clarillo (33º 46' S, 70º 27' O) se ubica a 45 km al SO de Santiago, cubriendo una superficie de 10.185 ha (ICSA 1983)2. Corresponde a un cajón precordillerano andino que cubre un gradiente altitudinal entre 870 y 3.050 m (ICSA 1983)2, con clima mediterráneo y precipitaciones invernales que alcanzan los 645 mm anuales a los 870 m (CONAF 1996)3. Entre los 870 y los 1.600 m las especies vegetales dominantes son C. alba, P. lingue, L. caustica, Quillaja saponaria Mol. (Rosaceae), A. caven, y Puya berteroniana Mes. (Bromeliaceae). Entre 1.600 y 2.000 m se desarrollan bosquetes de Kageneckia angustifolia D. Don. (Rosaceae), Austrocedrus chilensis D. Don P. Ser. et Bizz. (Cupressaceae) mezclados con matorrales (Gindillia, Happlopapus) y pastizales. Sobre los 2.000 m se desarrolla matorral altoandino con Laretia sp., Chuquiraga sp., Mulinum sp. (ICSA 19832, CONAF 19963).

Riqueza de especies

Entre 1987 y 1996 realizamos alrededor de dos excursiones al año (un total 13 excursiones) a lo largo de un gradiente altitudinal entre los 870 y 3.050 m, atravesando por todas las formaciones vegetacionales presentes en la Reserva según ICSA (1983)2. Los muestreos se concentraron en primavera-verano, y duraron tres a cuatro días cada uno. Adicionalmente, realizamos un total de tres excursiones en invierno y cinco excursiones en la primavera-verano de los años 1993, 1994 y 1995, cubriendo un gradiente altitudinal entre 870 y los 2.100 m. Durante estos muestreos se registró la presencia de anfibios, reptiles, aves y mamíferos por altitud mediante observación directa, registros de huellas, análisis de 185 fecas de zorro (Pseudalopex sp., Canidae) y de 45 egagrópilas de Tucúquere (Bubo magellanicus; Strigidae). Esta información la complementamos con los resultados de Díaz & Simonetti (1997) para reptiles y Díaz (1999) para mamíferos, en base a la dieta del Concón (Strix rufipes; Strigidae).

Estos datos correspondieron básicamente a avistamientos de cada especie a diferentes altitudes, no se realizaron estimaciones de abundancia. Nuestros resultados incluyen solamente los avistamientos dentro de la Reserva, independiente de si en otras localidades las mismas especies se encuentran a mayor o menor altitud. Las dificultades para movernos en terreno limitaron nuestra capacidad de registrar todos los individuos de todas las especies avistadas en la Reserva. En muchos casos se detectó la presencia de vertebrados por huellas o por restos de ejemplares muertos. Por el modo de colectar los datos no nos fue posible realizar curvas de saturación entre número de especies observadas y esfuerzo de muestreo. Sin embargo, consideramos que por el extenso período de tiempo involucrado en este estudio (10 años), el número de especies aquí registrado corresponde a prácticamente todas las especies posibles de encontrar en la Reserva. Para el caso de los micromamíferos que habitan sobre los 1.500 m, nuestra capacidad de detectarlos fue muy limitada, ya que por sus hábitos nocturnos y por el difícil acceso a las zonas más altas no pudimos observarlos o realizar capturas, y recolectamos muy pocas fecas de zorros o egagrópilas de aves rapaces sobre esa altitud.

Análisis de datos

La riqueza de vertebrados observada se comparó con la riqueza esperada a partir de la distribución altitudinal y latitudinal de los vertebrados, en base a Veloso & Navarro (1988) y Núñez & Jaksic (1992) para los reptiles y anfibios; Miller & Rotmann (1975), Tamayo & Frassinetti (1980), Cofré & Marquet (1999) y Nowak (1999) para los mamíferos; Araya & Millie (1998) y Jaksic et al. (2001) para las aves. La nomenclatura usada para los vertebrados sigue a Veloso & Navarro (1988), Núñez & Jaksic (1992), Araya & Millie (1998) y Nowak (1999). Excluimos de las especies esperadas aquellas que habitan ambientes que no se encuentran en la Reserva, como las especies marinas, de lagos y lagunas.

Analizamos como cambiaba el número de especies en función de la altitud y en función del porcentaje de área protegida dentro de la Reserva mediante análisis de regresión, previa verificación de la normalidad de los datos (pruebas de Kolmogorov Smirnov y de Lilliefors) utilizando el programa Statistica. Definimos si la distribución altitudinal de los vertebrados difería de una distribución altitudinal al azar mediante análisis de co-ocurrencia (Gotelli & Entsminger 2001), y determinamos si los vertebrados presentaban o no una distribución anidada a lo largo del gradiente altitudinal mediante análisis anidado (Atmar & Patterson 1993).

RESULTADOS

Riqueza de vertebrados

Se registraron 127 especies de vertebrados terrestres, distribuidas en 100 géneros, 45 familias y 21 órdenes, con 26 especies endémicas de Chile (Tabla 1, Anexo 1). Los grupos con mayor porcentaje de endemismos fueron reptiles y anfibios, con una especie (Pristidactylus aff. volcanensis) que estaría restringida a la Reserva. Treinta y dos de las 127 especies (25 %) están catalogadas con problemas de conservación (Glade 1993), con ocho especies en "peligro de extinción" a nivel regional y seis a nivel nacional, excluido el loro tricahue, el cual es introducido en la Reserva (Anexo 1, Tabla 1). Siete especies fueron avistadas ocasionalmente en la Reserva, entre las cuales está la güiña (Oncifelis guigna), un gato montés de hábitos nocturnos y solitarios, endémico de los bosques esclerófilos y de los bosques templados de Chile y Argentina. Esta especie es generalmente cazada por los campesinos ya que es considerada peligrosa para las aves de corral. En la Región Metropolitana está considerada como en peligro por Glade (1993) y como "vulnerable" y "escasa" en la ecorregión del matorral según Cofré & Marquet (1999). El loro choroy (Enicognathus leptorhynchus) es otra especie endémica típica de los bosques templados de Chile y del sureste de Argentina, donde nidifica en las cavidades de los grandes árboles, habitando también algunos bosques esclerófilos. Existen relatos de su presencia en la década de 1950, pero probablemente los pocos individuos observados provienen de ejemplares decomisados en Santiago que han sido liberados en la zona. Encontramos un cráneo de gato colocolo (Oncifelis colocolo) en la Reserva. Esta especie habita matorrales y cordilleras, está ampliamente distribuido en Sudamérica y en Chile está considerado como en Peligro según Glade (1993) y como vulnerable en la ecorregión del matorral según Cofré & Marquet (1999). Por lo tanto, si esta especie no estuviese presente en la Reserva, si existió en las últimas décadas. Sólo en tres oportunidades observamos un lagarto del género Pristidactylus, género relicto del terciario, con distribución geográfica restringida, y con tres especies asociadas a los bosques de Nothofagus (Donoso-Barros 1966, Etheridge & Williams 1985, Veloso & Navarro 1988). Esta especie, por su aspecto, puede corresponder a P. volcanensis, descrito sólo para una ladera del sector de El Volcán (Lamborot & Díaz 1987). Sin embargo, no tenemos claridad sobre su estatus taxonómico.


Representatividad

Se registró la presencia de cinco especies de anfibios, 15 especies de reptiles, 85 especies de aves y 22 especies de mamíferos, lo que en conjunto representa 69 % del total de especies que por su distribución podrían existir en la Reserva (Tabla 2). Dos especies que no estaban consideradas entre las posibles de encontrar fueron el pato negro (Netta peposaca) y el yeco (Phalacrocorax brasilianus), avistadas remontando el río Clarillo. En bosques remanentes de peumo y lingue menores a 1 ha ubicados al interior de la Reserva se han avistado permanentemente torcazas (Columba araucana), rayaditos (Aphrastura spinicauda), comesebos (Pygarrhichas albogularis) y concones (Strix rufipes), aves que han sido descritas como especies propias de los bosques templados del sur de Chile, endémicas del cono sur de Sudamérica, presentes sólo en los bosques templados y en menor grado en los bosques esclerófilos (Martínez & Jaksic 1996, Rozzi et al. 1996, Díaz 1999, Cornelius et al. 2000). El rayadito, comesebo y la torcaza han sido catalogadas como especies con algún grado de rareza, por su especificidad de hábitat, por su limitada distribución geográfica y/o baja abundancia (Cofré 999). Particularmente el comesebo está considerado como una especie rara para estos tres atributos (Cofré1999). Esta especie se distribuye entre los bosques relictos del cerro Santa Inés (Reid et al. en prensa) y Tierra del Fuego, habitando bosques con grandes árboles. En la Reserva lo hemos avistado trepando por el tronco de algunos lingues, pero no tenemos certeza de si esta especie nidifica en la zona o es un visitante accidental. El concón es un búho habitante de bosques maduros, cuyas poblaciones estarían disminuyendo en la Región Metropolitana producto de la destrucción de su hábitat (Jaksic et al. 2001).


Riqueza versus altitud

Los vertebrados terrestres no se distribuyeron aleatoriamente a lo largo del gradiente altitudinal (C-score observado > 0,514; esperado por azar < 0,345 P < 0,001). Observamos que algunas especies como el concón, el comesebo, los lagartos Pristidactylus sp. y la iguana chilena (Callopistes palluma) se encontraban sólo entre los 870 y los 1.400 m. Otro grupo de especies propiamente andinas se observaron entre los 2.800 y los 3.000 m como el lagarto Liolaemus leopardinus.

La mayoría de las especies se concentraron en las zonas bajas dominadas por bosques y matorrales esclerófilos cerca de la entrada de la Reserva (Anexo 1). Las especies de vertebrados terrestres presentes en las partes más altas constituyeron en gran parte un subconjunto de los vertebrados presentes en las partes bajas (análisis anidado: aves T = 14,6, P < 0,0001; reptiles T = 12,3, P < 0,0001; anfibios T = 11,5, P = 0,004; mamíferos (sólo las especies registradas bajo los 1.600 m) T = 3,4, P = 0,005). La riqueza disminuye significativamente con la altitud tanto para cada clase de vertebrado terrestre por separado como para el total de especies de vertebrados terrestres (Tabla 3, Fig. 2). Más del 85 % (n = 109) de los vertebrados terrestres habitan bajo los 1.600 m, que corresponde a las zonas cubiertas por bosques esclerófilos bajo el límite arbóreo. En contraste, la mayor parte de la superficie de la Reserva (69 %) se encuentra sobre los 1.600 m, y no en las partes más bajas (Fig. 2).



Fig. 2: Número de especies de vertebrados terrestres totales (círculos) y número de especies de vertebrados terrestres con problemas de conservación (triángulos) versus porcentaje de superficie de la Reserva para cada intervalo de altitud (barras). Las líneas indican una relación negativa significativa entre el total de especies y la altitud (R2 = 0,979; P < 0,001) y entre las especies con problemas de conservación y la altitud (R2 = 0,996; P < 0,001).

Total number of terrestrial vertebrate species (circles) and number of terrestrial vertebrate species with conservation problems (triangles) as a function of altitude and percentage of the area of the Reserve at each altitudinal range (bars). Lines indicate a significant negative relation between total numbers of species and altitude (R2 = 0.979, P < 0.001) and between species with conservation problems and altitude (R2 = 0.996, P < 0.001).

DISCUSIÓN

La riqueza de vertebrados terrestres observada en la Reserva Nacional Río Clarillo no presenta grandes diferencias con respecto a la riqueza de vertebrados terrestres esperada a partir de su distribución geográfica y tipo de hábitat. Las especies que no han sido detectadas son básicamente micromamíferos andinos (P. xantophygus, A. andinus, E. mordax; Anexo 1), los cuales probablemente habitan en las partes altas de la Reserva, y con un muestreo mas intensivo estas especies podrían ser registradas. Para el caso de las aves, los reptiles y los anfibios, que son especies fáciles de registrar visualmente, consideramos que por lo extenso de los muestreos (10 años de datos), la probabilidad de observar nuevas especies es muy baja.

La zona de la Reserva con el mayor número de especies (109 especies, 85 %) se ubica bajo los 1.600 m, en el área de mayor presión de uso público. La importancia de las zonas bajas como hábitat para la fauna aumenta en los inviernos cuando la nieve cubre las zonas sobre los 2.000 m (el 37 % de la superficie total de la Reserva), y muchas especies descienden. Adicionalmente existen 55 especies presentes sólo bajo los 1.600 m, de las cuales 35 fueron aves, 14 fueron mamíferos, cuatro reptiles y dos anfibios (Anexo 1).

Censos de aves realizados por los autores durante la primavera-verano de 1998-1999 muestran una densidad total de 13 ind ha-1 a los 870 m, con un promedio de 0,5 ind ha-1 por especie (I.A. Díaz & J.J. Armesto resultados no publicados). Las especies más comunes fueron la codorniz (Callipepla californica) con una densidad de 5 ind ha-1; la diuca (Diuca diuca), el fío-fío (Elaenia albiceps), el tordo (Curaeus curaeus), la turca (Pteroptochos megapodius) y el chercán (Troglodytes aedon), todos con una densidad cercana a 1 ind ha-1. Si suponemos un tamaño poblacional mínimo viable de 500 individuos (Gilpin & Soulé 1986), entonces una especie con una densidad de 0,5 ind ha-1 necesitaría al menos 1.000 ha de hábitat para albergar una población viable. La superficie total bajo los 1.600 m es aproximadamente de 3.200 ha, sin embargo, sólo 150 ha tienen pendientes cercanas a cero, el resto corresponde a zonas con pendientes fuertes mayores de 45º donde observamos muy pocas aves. Varias especies con algún grado de rareza y/o problemas de conservación utilizan ambientes particulares. Especies típicas de los bosques templados del sur de Chile como la torcaza, rayadito y concón habitan en los remanentes de bosques esclerófilos menos perturbados, donde los dos últimos han sido observados nidificando en cavidades en las ramas de los grandes árboles. Estos remanentes mantienen pocos individuos de estas aves, a modo de ejemplo hemos observado un total de cuatro parejas de concón dentro de la Reserva durante los diez años de muestreo. Para los reptiles, la iguana chilena (Callopistes palluma) se concentra en las zonas planas bajas de la reserva, donde construyen sus madrigueras en el suelo entre los arbustos. Fuera de la reserva, las áreas habitadas por la iguana chilena están sujetas a uso agropecuario, mientras que al interior de la Reserva las Iguanas habitan preferentemente en la zona de mayor uso público, bajo los 1.000 m. No disponemos de datos sobre su abundancia y tamaño poblacional, y al igual que para otros reptiles como Pristidactylus sp. poco se conoce de su biología y de su historia natural. Los zorros y pumas por su gran ámbito de hogar usan los terrenos privados aledaños a la Reserva, donde han sido frecuentemente cazados. Para éstos y otros mamíferos mayores de 1 kg de peso, Simonetti & Mella (1997) han propuesto que la superficie de la mayoría de los parques y reservas de Chile no es suficiente para asegurar su viabilidad en el futuro.

Por lo tanto, proponemos que la superficie de la Reserva sería menor que la necesaria para mantener poblaciones viables de la mayoría de las especies presentes, especialmente de aquellas restringidas al matorral en las zonas bajas. En este sentido es esperable que muchos vertebrados provengan de zonas aledañas a la Reserva. Ejemplos de migraciones locales de aves han sido reportados por Jaksic & Lazo (1999), quienes muestran aumentos en la densidad de aves desde 10 a 45-50 ind ha-1 durante eventos "El Niño" en la Reserva Nacional Las Chinchillas, al norte de la región mediterránea de Chile. Estas oscilaciones responden a inmigración de aves desde las áreas periféricas durante estos eventos, como respuesta a un aumento en los recursos producto del aumento de las lluvias. El 87 % de las aves registradas por Jaksic & Lazo (1999) están presentes en la Reserva Nacional Río Clarillo, por lo tanto estas especies podrían comportarse del mismo modo y moverse entre el interior y la periferia de la Reserva. Actualmente, al oeste de esta Reserva y a lo largo de los faldeos precordilleranos andinos se extiende una franja continua de bosque esclerófilo de hasta 4 km de ancho, que alcanza hasta el Río Maipo incluyendo el Cajón del Maipo por el norte, y los sectores de Chada, Huelquén, Angostura de Paine hasta el Estero Peuco, y continúa hacia el sur. Esto indica que la extensión de matorral y bosque esclerófilo en zonas planas bajas fuera de la Reserva que aún existe es extensa (> 30.000 ha), pero corresponden a propiedades privadas dedicadas a la extracción de leña, de tierra vegetal, y donde el bosque esclerófilo es desmontado para usar el suelo con fines agropecuarios. La gran extensión de estos bosques permitiría mantener poblaciones viables de muchos de los vertebrados terrestres observados en las zonas bajas de la Reserva. Por lo tanto, estos bosques actuarían como fuentes de vertebrados, y la Reserva Nacional Río Clarillo sería un sumidero de estas fuentes externas. En este sentido, conservar los bosques esclerófilos presentes en las zonas privadas aledañas es de gran importancia para la conservación de la diversidad de vertebrados dentro de la Reserva.

Conservación de los vertebrados

Varias especies de vertebrados presentes en la Reserva sobreviven en ambientes con diversos grados de transformación por el uso humano. Veintisiete especies de aves que habitan en la Reserva también lo hacen en parques y zonas residenciales de la ciudad de Santiago (Estades 1994, Egli & Aguirre 2000, I.A. Díaz & J.J. Armesto resultados no publicados). Trabajos de Lazo et al. (1990), Jaksic & Lazo (1999) y Cornelius et al. (2000) muestran que las especies de aves más comunes en la Reserva, como la codorniz, la diuca, el tordo y el chercán también lo son en otras zonas rurales que aún cubren gran parte de la zona mediterránea de Chile. Generalmente estas especies presentan un rango amplio de distribución, viven en gran variedad de ambientes (serranías costeras, campos agrícolas, ciudades, cordilleras) y son localmente abundantes. Estas especies pueden no ser afectadas por cambios en la matriz que rodea la Reserva. En cambio, vertebrados con problemas de conservación, con algún grado de rareza, y susceptibles a la destrucción del matorral como las aves del suelo (e.g., perdiz, turca y tapaculo; I.A. Díaz & J.J. Armesto resultados no publicados), los reptiles (a excepción de Liolaemus tenuis que también utiliza los espacios antropogenizados, Donoso-Barros 1966), los mamíferos carnívoros, grandes roedores (Cofré & Marquet 1999), o las aves que habitan en remanentes de bosques como la torcaza o el concón serían los más afectados. De hecho, habitantes de las cercanías de la Reserva nos han comunicado sus avistamientos de guanacos (Lama guanicoe) cerca de la entrada de la reserva durante la década de 1930, y de bandadas de perico cordillerano (Bolborhynchus aurifrons) en los faldeos del cerro Blanco durante los años 1960s. Barros (1934) documenta avistamientos de loro tricahue en el estero Peuco, en el borde sur de la Reserva. Actualmente, estas especies no habitan en ninguna de estas zonas, lo cual indica que la progresiva transformación de los ambientes ya han hecho desaparecer varias especies que existieron en el área de la Reserva durante el último siglo. En concordancia con lo anterior, Jaksic et al. (2001) documentan la disminución de las poblaciones de siete especies de aves rapaces en la Región Metropolitana, producto de la expansión de los campos agrícolas y las zonas urbanas durante los últimos 30 años. La destrucción del matorral esclerófilo estaría provocando la disminución de rapaces presentes en la Reserva como águilas, aguiluchos y concones (Jaksic et al. 2001).

En este sentido, es necesario conocer cómo oscilan las poblaciones de animales dentro y fuera de las áreas silvestres protegidas a lo largo del tiempo, especialmente de los más sensibles. En las zonas bajas habitan varias especies con problemas de conservación como el concón, la torcaza, el quique, las culebras Philodryas chamissonis y Tachimenys chilensis, las lagartijas Liolaemus chiliensis, L. nitidus, L. lemniscatus, L. fuscus, Callopistes palluma y Pristidactylus sp., los sapos Bufo spinulosus y B. chilensis (Anexo 1); sin embargo, se desconoce si sus poblaciones han ido aumentando o disminuyendo tanto dentro como fuera de la Reserva. Adicionalmente, existen reportes de la lagartija Liolaemus gravenhorsti en los terrenos privados aledaños a la Reserva (Díaz & Simonetti 1997), especie que se encuentra en peligro de extinción (Glade 1993).

Algunas especies de reptiles fueron intensamente cazadas para ser exportadas como mascotas (Ortiz 1988, Iriarte et al. 1997). En la zona vecina a la Reserva existe un cazador que se dedicó a la captura y comercio de reptiles, especialmente de Callopistes palluma y un Pristidactylus no identificado, por lo cual esta última especie puede estar en peligro de extinción o extinta en la zona, sin que aún haya sido aclarado su estatus taxonómico.

Dada la alta diversidad y endemismos que se ha reconocido para la ecorregión del matorral, la poca superficie protegida, y que probablemente gran parte de la riqueza de vertebrados dentro de ésta como de otros parques y reservas sea sustentada por la matriz que las rodea, se hace necesario desarrollar programas de monitoreos de fauna y conservación en los terrenos privados colindantes, que pueden mantener características del ambiente original y al mismo tiempo ser manejados con fines productivos, permitiendo la existencia de al menos parte de la comunidad original (Armesto et al. 1992, 1998, Rozzi et al. 1994, Daily 2001). Una de las amenazas a la conservación en países sudamericanos es la escasa información sobre riqueza y abundancia de especies dentro de las áreas protegidas (Mares 1986). Generar esta información mediante monitoreos de las poblaciones de vertebrados permitiría evaluar la funcionalidad de las áreas silvestres protegidas en la conservación de la biodiversidad, y tomar medidas para lograr los objetivos de conservación. En este sentido, es de gran importancia mantener e incrementar las labores de educación ambiental en los poblados cercanos a los parques y reservas, pues los habitantes locales son quienes definen las condiciones de la matriz que rodea a ésta y otras áreas silvestres protegidas, y por lo tanto definen el futuro de la misma.


AGRADECIMIENTOS

Agradecemos a M. Serrano, A. Sepúlveda, M. Soto, E. Soto, R. Nespolo, C. Hidalgo, S. Reid y L. Cavieres†, junto a J. Naranjo y A. Lazo de Corporación Nacional Forestal por su valiosa ayuda prestada para la realización de este trabajo. Agradecemos a J.C. Torres-Mura, P. Espejo y A. Veloso por la información y ayuda en el reconocimiento de las especies. Finalmente agradecemos a C. Smith-Ramírez, J.C. Aravena, M.F. Willson, P. Chacón, A. Muñoz, R. Villa, F.M. Jaksic y a un revisor anónimo por sus comentarios y aportes al manuscrito. La versión final de este manuscrito fue financiada por la Cátedra Presidencial en Ciencias otorgada al Dr. Juan J. Armesto y por el Núcleo Milenio "Centro de estudios avanzados en ecología e investigación en biodiversidad" P99-103 F ICM. Este trabajo está dedicado a nuestro amigo Luis Cavieres, desaparecido durante una excursión científica en el sur de Chile.

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Editor Asociado: P. Marquet
Recibido el 26 de enero de 2001; aceptado el 25 de febrero de 2002


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