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Parasitología al día

versión impresa ISSN 0716-0720

Parasitol. día v.22 n.1-2 Santiago ene. 1998

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-07201998000100002 

TRABAJO DE INVESTIGACION

QUETOTAXIA CERCARIANA DE LA CEPA CARABALLEDA
DE Schistosoma mansoni

LUZ A. PINO*, GUSTAVO MORALES* y LUZ AIMARA MORALES**

NUMBER AND PATTERN OF DISPOSITION OF ARGENTOPHILIC PAPILLAE
OF CARABALLEDA STRAIN OF Schistosoma mansoni CERCARIA

By mean of the silver impregnation (2% silver nitrate solution) of a total of 66 Schistosoma mansoni cercariae, coming from Caraballeda locality, Vargas Municipality, Federal District (Venezuela), the number and pattern of disposition of the argentophilic papillae were determined. The average total number of the dorsal papillae was 11.91, the variation coefficient in this side was low: 3.8%. On the ventral surface, the average total number of papillae was 11.46 and the variation coefficient, 7.1%. When the papillae of the ventral surface were divided in 4 quadrants, the variation coefficients were incremented, reaching in one of the anterior quadrants until 20%. In 61.2% of the posterior ventral quadrants of the Caraballeda cercariae presented 4 papillae. In lateral side, the average total number was 17.5 and the variation coefficient resulted lower than 7%. The average total number of papilae on the tall were 21.3 on the dorsal side and 44.8 in total, the variation coefficient in this area was lower than 10%. The presence of 4 papillae in 61.2% of the posterior ventral quadrants is a very important morphological characteristic of the cercariae of Caraballeda S. mansoni strain.
Key words: Schistosoma mansoni; Quetotaxia cercariana; Caraballeda strain; Trematoda.

* Laboratorio de Parasitología, Instituto de Investigaciones Veterinarias, CENIAP-FONAIAP, Av. Las Delicias, Maracay, Estado Aragua, Venezuela.
** Estudiante Facultad Ingeniería, Universidad Carabobo, Valencia, Estado Carabobo, Venezuela.

INTRODUCCION

Las cercarias poseen receptores sensoriales tegumentarios cuya importancia sistemática y filética ha sido ampliamente demostrada.1-3 El mencionado sistema sensorial por estar ligado directamente al sistema nervioso, es menos sensible a los fenómenos de convergencia y a procesos adaptativos y puede por ende, ser utilizado de manera idónea con fines taxonómicos.1
El estudio del número y patrón de disposición de las papilas sensoriales superficiales, sin implicaciones sobre estructura y función, llamado quetotaxia cercariana, ha permitido en el género Schistosoma establecer diferenciaciones interespecíficas1, 4 y en S. mansoni además, a nivel infraespecífico es decir a nivel de cepas.5-8
Se ha demostrado en el sistema Schistosoma mansoni-Biomphalaria glabrata, que la compatibilidad varía mucho según el origen geográfico de las cepas del parásito y del caracol hospedador intermediario9-11 y que existen diferencias de patogenicidad en las distintas combinaciones de cepas en el mencionado sistema.12 Esto justifica el uso de una metodología morfoanatómica como la quetotaxia cercariana, para la caracterización de cepas del mencionado sistema, que haga factible la realización de ulteriores comparaciones en los estudios de rutina de la esquistosomosis mansoni. Este será el objetivo central del presente trabajo.

MATERIALES Y METODOS

Material biológico de Schistosoma mansoni

La cepa objeto de estudio fue obtenida de caracoles naturalmente infectados, procedentes del río San Julián de la localidad de Caraballeda, Municipio Vargas, Distrito Federal. La misma es mantenida en condiciones de laboratorio en ratones blancos y caracoles de la misma localidad. Esta cepa fue donada por el Laboratorio de Biohelmintiasis del Instituto de Medicina Tropical, de la Facultad de Medicina, Universidad Central de Venezuela.

Métodos parasitológicos

Las cercarias fueron impregnadas con una solución de nitrato de plata al 2%, siguiendo la técnica de Combes y col.13
Luego de montadas en goma de cloral de Faure, se estudió un máximo de 66 cercarias. El número de cercarias estudiadas por superficie fue variable, pues luego de montadas, a pesar de ser cercarias bastante delgadas y transparentes, pueden no ser visibles todos los ejes papilares en una misma cercaria.
Para el estudio de la quetotaxia se siguió la nomenclatura de Richard.1 A la división de la cercaria en dos hemicuerpos mediante un eje longitudinal propuesta por dicha autora, se agregó la división de la cercaria en cuatro cuadrantes introducida por Pino.14

Análisis de los datos

Se realizó el cálculo de las estadísticas descriptivas15 a los conteos totales de papilas por superficie (corporales dorsales, ventrales, laterales y caudales dorsales y ventrales) y sectorializados por hemicuerpo y cuadrante. Además se realizaron cálculos de porcentajes de cercarias con determinados números de papilas que fueran considerados de importancia para la caracterización.

RESULTADOS

En la Figura 1 se observa la distribución de papilas de la vista ventral de la cercaria de la cepa Caraballeda de S. mansoni, la división en cuatro cuadrantes del cuerpo cercariano y la nomenclatura de las papilas de esta área según Richard.1
En la Tabla 1 se presentan las estadísticas descriptivas del número de papilas corporales dorsales de las cercarias con promedios por hemicuerpo de 5,92 y 5,98 y de 11,91 en conteo total para esa superficie. La variabilidad fue baja, de 6,1% y de 3,5% por hemicuerpo y de 3,8% en total. En su vista ventral (Tabla 1), los valores promedios por hemicuerpo resultaron de 5,6 y 5,8 en total de 11,46; la variabilidad en esta superficie corporal fue ligeramente superior al 9% en los hemicuerpos y de 7,1% en los conteos totales. En la misma vista ventral, al discriminar las papilas por cuadrante, se observó un aumento considerable del coeficiente de variación, alcanzando hasta 20% en cuadrantes anteriores (Tabla 2).
En la Tabla 3, se presentan las estadísticas básicas del número de papilas argirófilas laterales en las cercarias. Los valores promedio fueron de 8,6 y 8,7 por hemicuerpo y en total de 17,5. Los porcentajes obtenidos del Coeficiente de variación fueron inferiores al 7%, indicativos de una variabilidad baja.


En las papilas argirófilas de la cola de la cercaria (Tabla 4), se obtuvieron valores promedio de 21,3 y 23,6 en las superficies dorsal y ventral, respectivamente, alcanzando un valor promedio total de 44,8. La variabilidad en este sector de la cercaria fue relativamente baja con valores del coeficiente de variación inferiores al 10%.
En la Tabla 5 se observa que en las cercarias evaluadas de la cepa Caraballeda el 61,2% presentó 4 papilas en los cuadrantes posteriores de la superficie ventral.


DISCUSION

En trematodos digenéticos la especificidad parasitaria no es una característica de la especie del parásito sino de los diferentes estadíos de su ciclo biológico y es generalmente más estrecha respecto al molusco hospedador intermediario, que respecto al vertebrado hospedador definitivo.16 Esto refuerza la hipótesis sostenida por muchos autores de que los trematodos fueron primitivamente parásitos de los caracoles que se adaptaron posteriormente a los hospedadores vertebrados1, 2, 9 y justifica en consecuencia, el uso en sistemática de los criterios fundados en los estadíos larvarios intramolusco del parásito, como la quetotaxia cercariana.
La utilidad sistemática de las terminaciones sensoriales ha sido puesta en evidencia en numerosos grupos de invertebrados. En trematodos la misma fue sugerida por primera vez por Vercammen-Granjean17 al estudiar las cercarias de S. mansoni. Richard1 considera a la quetotaxia cercariana el criterio más simple y seguro para el estudio de la sistemática de trematodos. En el género Schistosoma la quetotaxia cercariana ha hecho posible la diferenciación interespecífica1, 4 e infraespecífica, pues ha permitido detectar el pasaje por especie de Biomphalaria diferentes7, 8 así como evidenciar el pasaje por un hospedador vertebrado murino o humano.5
La existencia de distintos gradientes de compa tibilidad entre cepas del sistema S. mansoni-B. glabrata han sido señalados por diversos autores.10, 11, 18, 19 Combes9 afirma que los mismos tienen base genética, pues son expresión de un polimorfismo de compatibilidad parásito-caracol hospedador intermediario.
Richard1 considera que las áreas de la cercaria con papilas más estables tienen valor para definir taxones elevados, mientras que las de papilas más inestables lo tienen para definir especies del mismo género, lo cual consideramos aún más válido a nivel infraespecífico. Dicha autora señala entre las papilas estables a las anteacetabulares ventrales y dorsales, afirmación que difiere de los resultados del presente trabajo, ya que se obtuvieron coeficientes de variación de hasta 20% en las papilas de los cuadrantes anteriores ventrales.
En las descripciones clásicas de las cercarias de S. mansoni1, 20 se ubican en cada hemicuerpo ventral, 6 papilas argirófilas, una muy anterior (A1V) y 5 posteriores: 1 próxima al acetábulo AIIIV, 1 a nivel acetabular (MV) y 3 postacetabulares (PIV, PIIV y PIIIV). Si utilizamos en estas cercarias el criterio propuesto por Pinto14 de la división del cuerpo cercariano en cuatro cuadrantes, para evaluar el desplazamiento papilar, tendríamos 1 papila ubicada en cada uno de los cuadrantes anteriores (AIV) y 5 en cada uno de los cuadrantes posteriores (AIIIV, MV y PI, PIIV y PIIIV). En las cercarias de la cepa Caraballeda estudiadas en el presente trabajo encontramos en el 61% de los cuadrantes postero-ventrales sólo 4 papilas, sin implicaciones en cuanto al número total de papilas en el hemicuerpo sino en cuanto a posición, lo cual consideramos una característica importante de esta cepa.

RESUMEN

Mediante la impregnación con una solución de nitrato de plata al 2% de un lote de 66 cercarias de Schistosoma mansoni, pertenecientes a la cepa de la localidad de Caraballeda, Municipio Vargas, Venezuela, se estudió el número y patrón de disposición de las papilas argirófilas superficiales. En la vista dorsal se determinó un promedio de 5,92 y 5,98 papilas por hemicuerpo y de 11,91 en total, la variabilidad evaluada mediante el coeficiente de variación fue baja de 6,1% y 3,5% por hemicuerpo y de 3,8% en total. En la vista ventral los valores promedios del número de papilas fueron de 5,6 y 5,8 por hemicuerpo y de 11,46 en total; los coeficientes de variación obtenidos resultaron ligeramente superiores a los de la vista ventral, 9,2% y 8,9% en los hemicuerpos y de 7,1% en total. Al discriminar las papilas de la vista ventral por cuadrante, los coeficientes de variación se incrementaron, obteniéndose en uno de los cuadrantes anteriores valores de hasta un 20%. Se determinó en un 61,2% de los cuadrantes posteriores de las cercarias estudiadas la presencia de 4 papilas. Los valores promedio de papilas de la vista lateral fueron de 8,6 y de 8,7 por hemicuerpo y de 17,5 en total; los valores del coeficiente de variación fueron bajos, inferiores a 7%. En cuanto a las papilas de la cola, se determinó en promedio 21,3 papilas en la superficie dorsal, 23,6 en la ventral y 44,8 en total; los coeficientes de variación obtenidos en la región caudal fueron bajos, inferiores al 10%.

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