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Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. v.79 n.5 Santiago oct. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062008000500003 

 

Rev Chil Pediatr 2008; 79 (5): 462-470

ACTUALIDAD/CLINICAL OVERVIEW

 

Sepsis neonatal por Streptococcus Grupo B

Group B Streptococcus neonatal sepsis: up-to-date

 

MAGDALENA CRUZ O.1, ADRIANA DOREN V.1, JOSÉ LUIS TAPIA I.2, FERNANDO ABARZÚA C.3

1.   Interna de Medicina.
2.   Departamento Pediatría, Unidad de Neonatología.
3.   Departamento Obsteticia.
Escuela de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Dirección para correspondencia


ABSTRACT

Group B Streptococcus is one of the leading bacterias causing early onset neonatal sepsis. It constitutes an important factor of neonatal morbidity and mortality and high costs in health. Many strategies have been formulated to avoid vertical transmission from the colonized mother to the newborn, in an attempt to prevent infection of the infant. The most used nowadays is antibiotic prophylaxis given to the mother during labor, depending on the results of recto-vaginal culture taken during 35 to 37 weeks of gestation. This strategy has importantly diminished the prevalence of early onset neonatal sepsis by this agent, although there is still concern about the potential generation of antibiotic resistance and drug-induced adverse reactions in the mother. New techniques for prevention are being developed, such as vaccines against Streptococcus. In the newborn, infection caused by Streptococcus has a broad spectrum of clinical manifestations, like sepsis and meningitis which are the most frequent and lethal. Neurological sequelae are common among the survivors, so an early suspicion of disease must lead to a prompt antibiotic treatment.

(Key words: Sepsis, newborn, neonate, morbility, mortality).


RESUMEN

El Streptococcus grupo B (SGB) es uno de los principales agentes causales de sepsis neonatal precoz, siendo un importante factor de morbimortalidad neonatal y de costos en salud pública. Se han implementado múltiples estrategias para evitar la transmisión vertical desde la madre colonizada a su recién nacido, de modo de prevenir la infección de éste último. La más usada en la actualidad es la profilaxis antibiótica administrada a la madre en el momento del parto dependiendo del resultado de un cultivo perineal realizado entre las semanas 35 y 37 de gestación. Mediante esta estrategia se ha logrado disminuir de manera importante la incidencia de la sepsis neonatal por este agente, pero existen aprehensiones acerca de la posible generación de resistencia antibiótica o reacciones adversas a fármacos por parte de la madre. Por esto último, nuevas técnicas de prevención se encuentran en estudio, como las vacunas contra el SGB. En los recién nacidos la infección por Streptococcus agalactiae puede manifestarse de diversas maneras, siendo la sepsis y la meningitis las más frecuentes y mortales. El porcentaje de secuelas entre los sobrevivientes es elevado, por lo que ante la sospecha precoz de infección debe iniciarse tratamiento antibiótico a la brevedad.

(Palabras clave: sepsis, neonato, recién nacido, morbilidad, mortalidad).


Generalidades

La sepsis neonatal es una causa importante de morbimortalidad en los recién nacidos. Su incidencia varía entre regiones del mundo; en India y países vecinos se ha comunicado incidencia entre 1 a 16 en mil nacidos vivos1, mientras en Norteamérica su reporte varía entre 1 a 8 por mil2. La letalidad también fluctúa según la población estudiada, reportándose valores que van desde menos del 5 al 70%1,3.

La inmadurez del sistema inmune propia del recién nacido lo hace especialmente susceptible a este tipo de infecciones, las que tienden a diseminarse y generar cuadros clínicos graves. Esto se observa con mayor frecuencia en neonatos prematuros o de bajo peso4,5.

Según el momento de aparición de síntomas se clasifica la sepsis neonatal en precoz y tardía; la precoz se presenta dentro de las primeras 72 horas de vida y suele ser de origen connatal, y la segunda, que se considera fundamentalmente intrahospitalaria, se manifiesta pasadas las 72 horas de vida4.

Esta patología es causada principalmente por agentes bacterianos, y su transmisión se produce de madre ahijo por víatransplacentaria, ascendente o, principalmente, durante el trabajo de parto y parto. Hasta la década del 70 los principales agentes etiológicos eran los bacilos gram negativos, siendo posteriormente reemplazados por el Streptococcus agalactiae o Streptococcus grupo B (SGB), el cual llegó a explicar hasta más del 50% de las sepsis precoces6,7. La incidencia de sepsis precoz por SGB es variable con un rango entre 0,23 a 3,7 por mil nacidos vivos según la población estudiada; la incidencia de sepsis tardía por este germen va entre 0,3 a 1,8 por mil8.

La sepsis por S. Agalactiae se ha asociado a una mortalidad entre 5 y 20% en países desarrollados, y a un importante porcentaje de secuelas (30%) entre los sobrevivientes9. Debido al alto impacto en la morbimortalidad neonatal por SGB, el tamizaje universal y profilaxis han sido propuestos por el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), justificando su implementación desde el punto de vista médico como económico10.

Gracias a los protocolos de prevención imple-mentados basados en profilaxis antibiótica anteparto contra el SGB, a partir del año 2001 ha disminuido la importancia del Streptococcus agalactiae como agente etiológico de sepsis precoz, y en varias series recientes ha sido reemplazado en frecuencia por otras bacterias, siendo la Escherichia coli la que encabeza las nuevas casuísticas, volviendo así los bacilos gram negativos a ocupar los primeros lugares como en décadas anteriores9,11 (tabla 1). No se ha demostrado sin embargo, que las estrategias preventivas disminuyan la incidencia de sepsis tardía por SGB, como tampoco la denominada muy tardía sobre los 3 meses de edad; esto debido a que la transmisión desde el canal de parto no juega un rol primordial en esta patología8.


Streptococcus agalactiae y embarazo

El S. Agalactiae es un diplococo gram positivo facultativo que presenta hemolisis completa al entrar en contacto con Agar sangre (hemolisis tipo (3). Existen distintos serotipos, siendo el tipo III el más frecuentemente asociado a cultivos positivos en la madre (26%) y enfermedad en el neonato (64%)6.

Este germen coloniza de forma habitual el tracto gastrointestinal inferior y vagina, pudiendo ser dicha portación transitoria, intermitente o crónica. La adquisición o recolonización es frecuente en mujeres sexualmente activas. Varios estudios han demostrado que entre un 2 y un 34% de las embarazadas presentan colonización perineal durante el tercer trimestre12,14, siendo la tasa de portación reportada en Chile de un 20%15. Esta colonización vaginal es la que finalmente se trasmite e infecta al feto durante el trabajo de parto. Uno a 2% de los recién nacidos de madres colonizadas desarrollarán sepsis9.

La portación perineal asintomática de las mujeres embarazadas se determina entre las 35 y 37 semanas de gestación, a través de un cultivo obtenido mediante un torulado de la región vaginal y anal, el cual se siembra en caldo de Todd-Hewitt enriquecido con ácido nalidíxico y gentamicina para aumentar la sensibilidad al eliminar agentes gram negativos. Luego, a las 24 horas se recultiva en agar sangre16. El cultivo vaginal por sí sólo tendría una sensibilidad un 40% menor que la del obtenido por muestra rectovaginal; lo mismo ocurre si se realiza cultivo corriente y no en un medio selectivo17.

La sensibilidad y especificidad del cultivo rectovaginal a las 36 semanas de gestación para predecir colonización al momento del parto es de un 91 y 89% respectivamente18, en contraste con los cultivos obtenidos 6 o más semanas previo al parto, que muestran una sensibilidad y especificidad del 43 y 85% respectivamente para predecir este evento19. Es por esto que los cultivos realizados antes de las 5 semanas previas al nacimiento no son buenos predictores de la colonización al momento del parto, teniendo además en cuenta el gran número de partos que ocurren previo a las 34 semanas y a la posible recolonización. Es así como se han evaluado nuevas técnicas de pesquisa de S. Agalactiae perineal al momento del parto, siendo la más promisoria la reacción en cadena de polimerasa (PCR), que identificaría el germen en menos de 1 hora con una sensibilidad de 87 a 97% y especificidad de 95%20,21. Sin embargo, el costo beneficio de este método sigue en estudio, y aún no forma parte de las guías paratamizaje de SGB en mujeres embarazadas. Otras técnicas como el "Rapid Optical Inmunoassay-based Test" (OIA) y el test de látex, han demostrado una baja sensibilidad por lo que no serían útiles como métodos de tamizaje22,23.

Si bien el SGB suele ser asintomático en las madres, puede ser causante de infección del tracto urinario, endometritis, corioamnionitis, sepsis, y rara vez, meningitis24. También, se ha visto que existe una asociación importante entre la colonización materna por SGB y la ruptura prematura de membranas. Esto se debe a la capacidad de este microorganismo de producir fosfolipasas y proteasas, generar prostaglandinas e inducir respuesta inmune, que debilitan las membranas fetales25.

Prevención

La profilaxis para prevenir la sepsis por SGB en el recién nacido fue sugerida por primera vez en la década de los 70s26. Debido a la elevada morbimortalidad asociada a la sepsis por este germen se han implementado medidas para evitar la transmisión vertical. En la década de los 80s se demostró que el tratamiento intraparto de madres colonizadas por SGB reducía la tasa de contagio y sepsis en los recién nacidos27. El año 1992 la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomendó hacer tamizaje a las embarazadas entre las 26 y 28 semanas de gestación a fin de pesquisar aquellas colonizadas con S. Agalactiae. Ese mismo año el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología (ACOG) recomendó el tamizaje basado en factores de riesgo, que incluía partos de pretérmino, antecedente de hijo previo con sepsis por SGB, bacteriuria por SGB en embarazo actual, rotura prematura de membranas de más de 18 horas, o fiebre intraparto (tabla 2). El año 1996 el CDC publicó las primeras guías de consenso para la prevención de esta patología, que se basaban en dar profilaxis antibiótica a aquellas embarazadas que presentaban factores de riesgo o un cultivo positivo para SGB, realizado entre las 35 y 37 semanas de gestación, bajo la premisa de que ambos protocolos serían igualmente costo-efectivos6. El resultado de la implmentación de estas estrategias demostró una prevención de hasta un 68% de la sepsis por S. Agalactiae al utilizar el protocolo basado en factores de riesgo; y usando el protocolo basado en cultivo, se logró una prevención del 89%9,16,18,24,28-32. Por este motivo, y teniendo en cuenta que hasta el 50% de las septicemias connatales se presentan en recién nacidos de término, hijos de madres colonizadas que no presentaban factores de riesgo6,18,33, el año 2002 el CDC modificó la guía promoviendo un nuevo enfoque que consistía en administrar profilaxis antibiótica a aquellas embarazadas que presentaran un cultivo positivo para SGB realizado entre las 35 y 37 semanas de gestación16,34. Según lo explicitado en dicha guía todas las mujeres embarazadas deben realizarse el cultivo a la edad gestacional establecida, estando liberadas de hacerlo sólo aquellas que hayan presentado bacteriuria por SGB en el embarazo actual o aquellas con antecedentes de un recién nacido previo con enfermedad invasiva por SGB, pues ellas recibirán indefectiblemente profilaxis intraparto. Bajo ésta guía reciben también antibióticos intraparto todas las pacientes que estén cursando trabajo de parto prematuro. Ésta ha sido considerada la estrategia más costo efectiva en la población de embarazadas de Estados Unidos10. El protocolo basado en factores de riesgo sería recomendado sólo de no contar con un cultivo. Las indicaciones de profilaxis para SGB intraparto se resumen en la tabla 3.



En la actualidad aún existen organismos como el "Royal College of Obstetricians and Gynaecologists"35 que se basan en los factores de riesgo para la indicación de profilaxis intraparto para SGB, apoyándose en la premisa de que el tamizaje antenatal y tratamiento subsecuente no han demostrado una disminución real en la mortalidad neonatal general34 y a que podrían ser perjudiciales para la madre y el niño por potenciales efectos anafilácticos, interacciones con la medicación del trabajo de parto y la generación de resistencia antibiótica10,27,35. Teniendo en cuenta que bajo el protocolo de tamizaje entre un 30 a un 50% de las mujeres norteamericanas reciben profilaxis antibiótica, estos efectos podrían ser considerables36. Sin embargo, la prevalencia de sepsis por SGB en el Reino Unido es mucho menor incluso que la norteamericana por lo que probablemente sus estudios en cuanto a indicación de profilaxis no sean válidos para poblaciones con mayor incidencia.

La profilaxis consiste en la administración endovenosa de antibióticos siguiendo esquemas ya consensuados en la literatura (tabla 4)16. La resistencia a penicilina o ampicilina no se ha observado en SGB, a diferencia de lo reportado con los esquemas que usan clindamicina o eritromicina, en los que se ha visto una resistencia de hasta un 15 y un 25%, respectivamente37. En nuestra experiencia existe resistencia a clindamicina en un 3,27% de los casos y un 2% a eritromicina, no existiendo resistencia a penicilina, ampicilina o cefazolina38. Estudios in vi tro no muestran diferencia en la efectividad anti-estreptocócica entre penicilina y ampicilina por lo cual algunos servicios emplean ésta última como antibiótico profiláctico. Sin embargo, el empleo de ampicilina se ha asociado a un incremento en la presencia de E. coli ampicilino resistente18. Debido a esto, la penicilina sigue siendo el antibiótico de elección para la profilaxis de Streptococcus agalactiae.


La administración de cualquiera de estos esquemas debe hacerse por vía endovenosa y deben ser recibidos por la madre al menos 4 horas antes del parto, para alcanzar concentraciones intraamnióticas adecuadas24,39.

Streptococcus grupo B en el recién nacido

La incidencia de sepsis por SGB ha disminuido considerablemente tras la implementación de guías de prevención del contagio vertical, llegando a cifras actuales de 0,23 a 1 en mil nacidos vivos en países desarrollados18,24. Lo que ha generado resultados dispares es si la incidencia de sepsis precoz globalmente disminuye con esta práctica. En nuestro centro encontramos una disminución de la sepsis precoz por SGB y globalmente comparando períodos pre y post introducción de profilaxis intraparto9. Sin embargo, en otras series no ocurre este fenómeno35.

Se ha considerado también la administración universal de una dosis de penicilina intramuscular a todos los recién nacidos o bien cuando se agregan factores de riesgo. Esta estrategia es también efectiva en disminuir la incidencia de sepsis precoz por SGB40. Sin embargo, ésta práctica no se ha implementado por la preocupación de crear una resistencia antibiótica a gérmenes adquiridos en infecciones nosocomiales, además de que no hay consenso sobre su real efectividad6.

Debido a la importante morbimortalidad de esta patología, es necesario tener un alto índice de sospecha ante cualquier signo sugerente de infección sistémica en el recién nacido5. El algoritmo de manejo de neonatos nacidos de madres que recibieron profilaxis intraparto depende fundamentalmente de la capacidad del recién nacido de manifestar síntomas compatibles con enfermedad bacteriana, lo que dependerá de la edad gestacional; y del número de dosis de antibiótico profiláctico recibida por la embarazada30 (figura 1). Los síntomas que deben hacernos sospechar sepsis en el recién nacido son altamente inespecíficos e incluyen inestabilidad térmica, succión débil, hipotonía, distensión abdominal o diarrea, dificultad respiratoria, palidez, petequias, hipoglicemia, alteración hemodinámica, e incluso convulsiones4. En un 88 a 94% de los casos, los síntomas se manifiestan durante las primeras 24 horas de vida6. La exposición a antibióticos profilácticos durante el trabajo de parto no mostró cambios en la clínica ni en el tiempo de aparición de los síntomas en los recién nacidos de término con infección por SGB41.


Así como la clínica es muy variada, también lo es el espectro de gravedad de esta infección, que va desde una celulitis a la muerte, pasando por cuadro de neumonía y meningitis, siendo la forma de presentación más frecuente la sepsis6.

El diagnóstico se confirma con hemocultivo y cultivo de líquido cefalorraquídeo, puesto que la meningitis ocurriría en un 5 a 10% de los casos8. Estos exámenes pueden no resultar positivos si la madre recibe antibiótico previo al parto. Es por esto que los antecedentes perinatales y la clínica son mandatarios a la hora de iniciar un tratamiento antibiótico empírico9,42.

Algunos elementos en el hemograma son sugerentes de infección sistémica en el recién nacido, por lo que sería una herramienta útil al momento del estudio. Se ha visto asociación entre sepsis por SGB y neutropenia, además de un aumento de las formas inmaduras en el recuento diferencial de glóbulos blancos4, no obstante puede ocurrir una sepsis neonatal por SGB con recuento leucocitario normal8. La proteína C reactiva no ha demostrado gran utilidad en el diagnóstico precoz de sepsis neonatal, debido a que su ascenso es tardío, por lo que su sensibilidad es baja en estadios tempranos de la enfermedad, justamente cuando es más imperioso instaurar una terapia empírica. Se ha estudiado la medición de procalcitonina para la detección de infección neonatal bacteriana, observándose que a mayores concentraciones mayor severidad del cuadro séptico, y que junto con ser más precoz arrojaría una superior sensibilidad y especificidad que la PCR. Sus desventajas serían que esta técnica posee una baja especificidad en el diagnóstico de sepsis en prematuros e hijos de madres diabéticas44.

Otra estrategia de detección rápida de infección por SGB en el neonato corresponde al uso de la reacción de aglutinación con látex en orina. Se ha visto que es esta técnica es útil como tamizaje por su alta sensibilidad, bajo costo y fácil implementación. Sin embargo, existe un número importante de falsos positivos (20%) debido a la habitual contaminación de la muestra por contacto con piel del tracto urinario y perirectal45. Se describe su especial utilidad en aquellos recién nacidos que han recibido tratamiento antibiótico previo a la toma de cultivos o en los hijos de madres que recibieron profilaxis anteparto46.

También se ha estudiado el uso de reacción en cadena de polimerasa para la detección rápida de colonización por SGB en el recién nacido hijo de madre sin cultivo de tamizaje al momento del parto, utilizando muestras de oído, nariz, recto y aspirado gástrico. Este método demostró gran sensibilidad y valor predictivo negativo en la pesquisa de portación neonatal, por lo cual permitiría discriminar el dar tratamiento o bien permitir un alta precoz en recién nacidos sin riesgo de infección por SGB43.

El tratamiento antibiótico empírico consiste en la administración de ampicilina asociada a un aminoglicosído por vía endovenosa, lo que cubriría tanto S. Agalactiae como otros patógenos habituales6. En nuestra unidad se utiliza ampicilina 100 mg por kilo endovenoso cada 12 horas, más gentamicina 4 mg por kilo endovenoso cada 24 horas en recién nacidos de término, dosis que va espaciándose en el tiempo mientras menor edad gestacional tenga el recién nacido4. En caso de no contar con ampicilina, se recomienda la terapia con penicilina asociada a gentamicina, siendo esta asociación igualmente efectiva que la de primera línea47.

Si se logra aislar S. Agalactiae en los hemocultivos realizados, se simplifica el esquema antibiótico, administrando penicilina sódica para completar 10 días de tratamiento. En cambio, si se confirma meningitis por SGB, se debe mantener el esquema biasociado con ampicilina y gentamicina hasta obtener cultivos de líquido cefalorraquídeo negativos, tras lo cual se continua sólo con penicilina sódica hasta completar un curso mínimo de 14 días6.

A pesar de que la sobrevida en sepsis por SGB ha mejorado en los últimos años, permanece baja en el grupo de recién nacidos prematuros. Se ha observado una sobrevida del 98% en los neonatos de término, del 90% en los nacidos entre las 34 y 36 semanas de gestación, y sólo del 70% en los menores de 33 semanas6. Dentro de los sobrevivientes se ha reportado hasta un 30% de secuelas, siendo las neurológicas las más frecuentes, destacando la hidrocefalia, convulsiones, sordera, microcefalia, entre otros48.

Perspectivas futuras

Aún cuando las estrategias de prevención han resultado efectivas en reducir la incidencia de sepsis por SGB, hay que considerar que implican un costo no menor en exámenes y tratamientos, y existe el riesgo potencial de crear resistencia antibiótica y de emergencia de otras bacterias.

Con el fin de lograr una prevención más costo efectiva y a largo plazo, tanto en la madre como en el neonato, se ha planteado la inducción de respuesta inmune activa mediante el uso de vacunas. Éstas consisten en la administración de protein-polisacáridos conjugados de Streptococcus agalactiae serotipo III asociado a toxoide tetánico. Protocolos en fase I y II en adultos sanos, y en fase I en embarazadas, han demostrado seguridad e inmunogenicidad con resultados prometedores6,21,30,49.

También se investiga el empleo de desinfectantes locales como clorhexidina aplicada en el canal de parto o para limpiar al recién nacido, de manera de reducir la transmisión vertical6. Hay evidencia sugerente de que esta medida disminuiría la morbimortalidad neonatal y las infecciones maternas postoperatorias40. Sin embargo, otros estudios han demostrado que esta medida no tendría mayor efecto en disminuir las infecciones neonatales por SGB50. Esta intervención resultaría más promisoria en países de escasos recursos6.

 

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Trabajo recibido el 19 de junio de 2008, devuelto para corregir el 10 de julio de 2008, segunda versión el 01 de agosto de 2008, aceptado para publicación el 20 de agosto de 2008.

Correspondencia a: Dr. José Luis Tapia I. E-mail: jlta@med.puc.cl