SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.73 número3PRIMOINFECCIÓN POR VIRUS DE EPSTEIN-BARR COMPLICADA POR UN PÚRPURA TROMBOCITOPÉNICO índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

  • No hay articulos citadosCitado por SciELO

Links relacionados

  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO

Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. v.73 n.3 Santiago mayo 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062002000300017 

Rev. Chil. Pediatr. 73 (3); 314-316, 2002



BOLETÍN DEL SERVICIO Y DEPARTAMENTO
DE PEDIATRÍA, HOSPITAL SAN BORJA
ARRIARÁN

Hemos recibido el Boletín N° 9 del Servicio de Pediatría Hospital San Borja Arriarán y Departamento de Pediatría Campus Centro. Por su interés y originalidad, reproducimos a continuación el artículo “Síndrome de Burnout”, de la Dra. María Adela Godoy R., pediatra de dicho Centro.

SÍNDROME DE BURNOUT

El médico, el equipo de salud y otros profesionales se debaten hoy entre la resilencia y el Burnout

El síndrome de Burnout es un estado de agotamiento físico, mental y emocional debido a situaciones que demandan por un largo tiempo un alto control sobre las emociones. También se puede definir como el momento en que estamos tan crónicamente hundidos que se resiente nuestra vida en lo personal y laboral. Los médicos son el grupo de más alto riesgo (aunque no el único). Estudios recientes muestran que cerca del 60% de los médicos generales tienen alteraciones de la salud física como resultado del exceso de trabajo. En sus formas más severas, el Burnout lleva a la pérdida absoluta del interés en el trabajo, a la completa desilusión, hostilidad hacia el paciente y sentimientos de desesperanza, y ello finalmente resiente tanto al médico que lo esta sufriendo como a su lugar de trabajo.

¿Cuáles son sus síntomas?
En forma general se describen los siguientes síntomas:

Pérdida de energía; pérdida de interés en el trabajo; pérdida del optimismo; resentimiento; hostilidad hacia los pacientes; sensación de no tener más que dar; odiar ir a trabajar.

Para clasificar y estudiar mejor este síndrome, se describen tres estados que van desde el estrés inicial hasta el agotamiento; presentando sólo dos de los síntomas o conductas de alguno de estos estados, ya se puede hablar de médico en Burnout, los estados son secuenciales del 1 al 3 aunque el proceso puede pararse en cualquier punto.

ESTADOS DEL SÍNDROME

1. Estrés inicial
Irritabilidad persistente; ansiedad persistente; períodos con alza de la presión arterial; bruxismo; insomnio; negligencia; taquicardia; extrasístoles; incapacidad para concentrarse; cefalea.

2. Conservar la energía
Lentitud en el trabajo; demoroso; necesidad de fin de semana con 3 días (o sólo 4 días hábiles); disminución del deseo sexual; persistente cansancio en las mañanas; atrasarse en el trabajo; alejarse socialmente de la familia y/o amigos; actitudes cínicas; resentimiento; aumento del consumo de café, té y bebidas cola; aumento del consumo de alcohol; apatía.

3. Agotamiento
Depresión o tristeza crónica; problemas gástricos y/o intestinales crónicos; fatiga mental crónica; cefalea crónica; deseos de huir de la sociedad; deseos de alejarse de los amigos, trabajo y quizás también de la familia; ideación suicida.

Por otra parte es importante buscar por que es tan frecuente entre los médicos, qué lo desencadena y en qué momento se inicia.

Lo primero que debe evaluarse son los mitos que acompañan al médico y que se pueden resumir en:

Los médicos deben saberlo todo; dudar es signo de debilidad; los pacientes siempre están primero; la excelencia técnica proveerá satisfacción; los médicos son inmunes a las enfermedades; revelar emociones es debilidad; los médicos no tienen necesidades.

¿Dónde empieza el estrés y por qué?

En las Escuelas de Medicina y en las Residencias de Post-grado.

Los requerimientos emocionales propios y del entorno son ignorados con demasiada frecuencia y por supuesto los aspectos técnicos son sobrevalorados. Empieza la rivalidad entre iguales por la frecuencia con que se encuentran rasgos obsesivos compasivos, gratificaciones retardadas, competitividad, sacrificios personales. Se desestima la necesidad de dormir, el tiempo personal se limita al mínimo, el tiempo de trabajo se obtiene restando espacio al hogar y a la vida emocional. El trabajo es duro, con largas horas de dedicación exclusiva al cuidado de pacientes complicados y con un constante apremio por mantenerse al día en los conocimientos médicos. Todo esto, que caracteriza la vida cotidiana de un médico, es lo que lo predispone a “quemarse”.

La tendencia a trabajar muchas horas, más una sobredosis del sentido de la responsabilidad lleva a menudo a un estereotipo médico caracterizado por un perfeccionismo compulsivo, que responde a las necesidades de la sociedad, pero que puede hacer que el médico y su familia se sientan abrumados. Los médicos respondemos a todo esto trabajando más, cuando lo lógico sería detenerse y volver atrás.

Existen expectativas propias de los médicos, las que aumentan el riesgo del Burnout, como:

Deseos de superación; ser fuerte, no mostrar sentimientos; saberlo todo; no equivocarse; complacerlos a todos (casa, trabajo, placeres); tener mucho dinero.

Además los médicos tenemos características que nos hacen proclives a este síndrome y que son:
Perfeccionismo; necesidad de controlar; exagerado sentido de la responsabilidad; dificultad para pedir ayuda; excesiva e irreal sensación de culpa; negación de sentimientos; dificultad para tomar vacaciones y tiempo para divertirse.

Irónicamente, más de alguna de estas características identifican a los buenos médicos, pero ¿hay otras características que nos predispongan a “quemarnos”?.

Los médicos tendemos a ser perfeccio-nistas, rígidos en nuestras opiniones, compasivos y escépticos. Necesitamos dominar y controlar, la compulsividad nos lleva a trabajar en exceso como un mecanismo para anular los sentimientos de culpa por no estar haciendo lo suficiente, y nos inclinamos entonces a negar nuestros problemas personales y nuestras debilidades.

Por último, ésta condición pese a ser muy frecuente entre los médicos, está estigmatizada por muchos y la regla es “tu no debes hablar de esto”.

Siguiendo en la misma línea cabría preguntarse ¿por qué a los médicos?.

1. Hay situaciones o actividades que estresan sólo a los médicos, como las siguientes:

Tiempo: Es una carrera que demanda largos años de preparación; la incertidumbre que rodea a cada paciente; fatiga crónica; enfrentamiento de la vida y de la muerte o de situaciones complicadas; pacientes crónicos; la necesidad de mantenerse en competencia.

2. Hay elementos que estresan y que no se pueden prever:

Políticas de gobierno; malpractice; presión por practicar la medicina defensiva; caída de la imagen pública del médico; quiebre de la relación médico paciente; inadecuado soporte personal; miedo a los pacientes violentos; falta de compensaciones.

En resumen, existirían al menos 6 tipos de estrés: físico; psicológico; familiar: relacionado con la falta de dinero, la falta de tiempo y las malas relaciones familiares, que generalmente dependen de las primeras; espiritual: pérdida de valores, pérdida de un sentido y un propósito en la vida, pérdida de los amigos, mucho poder; social: problemas interpersonales, poco dinero, poco tiempo, exceso de trabajo; ocupacional: problemas sin solución, el trabajo a presión y "el síndrome del indispensable".

Lo importante una vez que se detecta el problema es tratarlo, lo cual es complicado por dos razones: las dificultades para que los médicos reconozcamos que estamos en problemas, y lo difícil que es adecuar los tiempos para manejar este tipo de estrés.

Lo primero entonces es prevenirlo y para esto es bueno hacerse un automonitoreo, interviniendo en cada punto, por ejemplo:

Conocimiento real de nuestras capacidades; mantenerse en buen estado físico; comer bien, en forma regular, evitar exceso de azúcar, de sal y de cafeína; dejar el tiempo necesario para descansar y para dormir; darse el tiempo para perder el tiempo y jugar; encontrar un hobby que le entretenga y relaje; mejorar la comunicación y la destreza para solucionar los conflictos; descubrir formas para enriquecerse espiritualmente; no se estrese por estar estresado; cambiar el discurso; evitar las sobre reacciones; mirar el lado cómico de la vida, reír; disfrutar de lo inesperado; usar el tiempo libre; aprender técnicas de relajación; ser realista; practicar un buen manejo de su tiempo, no se recargue; hacer las cosas de a poco; no se agote por cosas pequeñas; maneje el dinero en forma realista; evite el excesivo endeudamiento personal.

La presión de trabajo es buena sólo hasta cierto punto, la clave es conocer cuando detenerse.

Es necesario conocer las cosas que nos motivan y las que nos deprimen.

Si hemos estado entregando más que recibiendo, quedamos sin reservas y con una tremenda necesidad que algo se nos devuelva.

Aquí deberíamos usar los conceptos de finanzas personales y mantener un banco emocional con un saldo permanente a favor.

Los doctores escuchan, cuidan, atienden, consuelan y soportan, y ¿qué pasa con sus propias necesidades?

Haga una lista de salidas y entradas emocionales. Ojo: preocuparse de nuestras necesidades no es ser egoísta, es esencial para mantener nuestra capacidad de dar.

Es importante también aprender a experimentar lo éxitos:

Primero hay que definir que es éxito, ¿es fácil de medir?, ¿le gustaría que le felicitaran?. Si el paciente mejora no lo volvemos a ver, pero sí no se mejora volverá a consultar. Esto crea una situación en la cual estamos más acostumbrados a escuchar de nuestra fallas que de nuestros aciertos. Necesitamos crear mecanismos que nos lleven a escuchar todas la veces que lo hicimos bien. Una de las causas más importantes del Burnout es sentir que no importando cuan duro trabajemos, no causaremos un impacto real en nuestro lugar de trabajo.

Finalmente es importante tener metas claras, que sean alcanzables con nuestro trabajo. Estas metas deben ser lo que más valoremos y tenemos que idear un sistema que nos avise que las hemos alcanzando. A nivel personal una carrera de medicina es como estar corriendo una maratón, necesitamos elegir un paso y un modo que nos permita sostenernos en esta larga jornada.

El Burnout no es sólo un problema individual, sino del equipo de salud: las más efectivas estrategias de prevención incluyen medidas tantos personales como de la organización, lo más importante es detectarlo, para lo cual existen múltiples encuestas que deberían pasarse al personal de los hospitales por lo menos una vez al año. En nuestro servicio se realizó un estudio de satisfacción del usuario interno que mostró un nivel de estrés preocupante. En este estudio se demuestra la necesidad manifiesta del personal médico y paramédico de tener un desempeño eficiente y la diferencia en la percepción de los problemas, que son causa de estrés: los profesionales tienen como primera causa de estrés la falta de recursos y los técnicos paramédicos las relaciones con sus superiores, y casi en igual porcentaje la falta de recursos. Es muy probable que cada servicio tenga los mismos problemas, pero con diferentes niveles de importancia, por lo cual no existe una receta universal para manejar el estrés laboral, es necesario hacer un diagnóstico local y según éste, aplicar las medidas necesarias para manejarlo.

REFERENCIAS

1. Johnstone C: Strategies to prevent burnout: Career focus. BMJ 7192 Volume 318: Saturday 1 May 1999.

2. Whitiey TW, et al: Work-Related Stress and Depression Among Practicing Emergency Physicians: An Internacional Study. Annais of Emergency Medicine 1994; 3(5): 1068-71.

3. Burnout: Texas Medical Association 1999.

Dra. María Adela Godoy R.
Servicio de Pediatría. HCSBA,
UCIP, Hospital de Carabineros


SEMBLANZA

PROFESOR DR. AUGUSTO WINTER ELIZALDE

Lamentamos profundamente comunicar el sensible fallecimiento del Profesor Dr. Augusto Winter Elizalde, maestro de varias generaciones de pediatras formados en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

El Dr. Augusto Winter, se incorporó al grupo docente de la Universidad Católica en 1966, con la misión de crear un servicio de pediatría en un hospital asociado a la universidad, el Hospital Sótero del Río. En 1969 fue nombrado Profesor Titular de Pediatría del Servicio de Salud Metropolitano Sur-oriente y en 1977 logró trasladar el Servicio de Pediatría desde el Hospital Sótero del Río hasta el Hospital de Niños Josefina Martínez de Ferrari, adecuando sus antiguas estructuras a las nuevas funciones de un hospital pediátrico donde desarrollar la docencia de pre y postgrado. El hospital experimentó un rápido crecimiento y desarrollo de las áreas de Neurología, Nefrología, Endocrinología, Cardiología, Genética, Psiquiatría, Gastroen-terología, Afecciones Broncopulmonares y Enfermedades Infecciosas, además de las unidades de tratamiento intensivo, recién nacidos y adolescentes.

Como Profesor Titular de Pediatría, fomentó la constitución de cuadros docentes que persisten hasta la actualidad y condujo la formación de un numeroso grupo de becarios de Pediatría. Como parte de su actividad docente, el Profesor Winter publicó más de 80 trabajos científicos en revistas nacionales y extranjeras, y en conjunto con el Dr. Rubén Puentes, editó el Manual de Pediatría en 1984, y el texto de Medicina Infantil en 1991.

Tuvo además una destacada participación en la Sociedad Chilena de Pediatría, a la que ingresó en 1949. Fue su Director en los años 1961 y 1962 y Vicepresidente en los años 1963 y 1964. En 1956 se incorporó a la Academia Americana de Pediatría, donde ejerció la función de Secretario de la Rama Chilena, bajo la Presidencia del Prof. Dr. Julio Schwarzenberg y desde 1985 fue Presidente de la Rama Chilena, cargo que desempeño hasta 1988, cuando se le nombró Socio Emérito.

Quienes fuimos discípulos y cercanos colaboradores del Dr. Augusto Winter Elizalde, siempre recordaremos un sabio mensaje que daba a sus alumnos: “No olviden jamás que atenderán a seres humanos con los que deberán ser pacientes, dejar de lado toda soberbia, dar consuelo si lo requieren y ser humildes y honestos como para decir: no lo sé, pero lo voy a estudiar”.
Nuestras más sinceras condolencias a sus familiares y amigos.


Dr. Ignacio Sánchez D.
Profesor Adjunto
Jefe Departamento de Pediatría
Pontificia Universidad Católica de Chile


Dra. Edda Lagomarsino F.
Profesor Titular
Departamento de Pediatría
Pontificia Universidad Católica de Chile