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Boletín chileno de parasitología

versão impressa ISSN 0365-9402

Bol. chil. parasitol. v.56 n.3-4 Santiago jul. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0365-94022001000200005 

Estudios morfométricos y biológicos de xifidiocercarias (Trematoda) provenientes de la infección natural de Lymnaea columella Say, 1817 (Basommatophora, Lymaenidae) y Biomphalaria tenagophila Orbigny, 1835 (Basommatophora, Planorbidae) recolectados en Miracatu, Estado São Paulo, Brasil*

Gílcia A. de Carvahlo1, Marlene T. Ueta2 y Carlos F. S. Andrade1

1) Departamento de Zoología. 2) Departamento de Parasitología. Instituto de Biología, Universidade Estadual de Campinas (UNICAMP), CP 6109, CEP 13084-971, Campinas, SP, Brasil. E-mail: cfeandra@unicamp.br.

Abstract

Morphometric and biological studies on xiphidiocercariae (Trematoda) recovered from Lymnaea columella Say, 1817 (Basommatophora, Lymnaeidae) and Biomphalaria tenagophila Orbigny, 1835 (Basommatophora, Planorbidae) from Miracatu, São Paulo State, Brazil.

Two species of xiphidiocercariae probably belonging to the family Haematoloechidae (Trematoda) emerging from Lymnaea columella (Basommatophora, Lymnaeidae) and Biomphalaria tenagophila (Basommatophora, Planorbidae) collected in Miracatu City, São Paulo State, Brazil, between September 1996 and February 1999 were described. The xiphidiocercariae eliminated by L. columella presented a terminal membrane in the tail that morphologicaly differenciated them from those obtained from B. tenagophila. These late xiphidiocercariae were 1.3 times bigger than the former and with the of that ventral sucker bigger than the oral one, while the former presented a sucker size relation inverse. The stylet observed in the xiphidiocercariae eliminated by B. tenagophila oral sucker was shorter than that observed in xiphidiocercariae obtained from L. columella.

Palabras clave (Key words): xifidiocercarias (xiphidiocercariae); metacercarias (metacercariae); Haematoloechidae; Lymnaea columella; Biomphalaria tenagophila.

INTRODUCCION

Las xifidiocercarias tienen como característica básica la presencia de un estilete en el margen anterior de la ventosa oral y una cola larga, que las distingue de las microcercarias. Se caracterizan también porque se desarrollan en esporoquistes y se enquistan en invertebrados, raramente en peces, pudiendo enquistarse en esporoquistes de otros tremátodos (Roberts y Janovy, 1996). Las especies de tremátodos digenéticos que poseen xifidiocercarias, pertenecen al orden Plagiorchiformes. Brooks y McLennan (1993) dividen este orden en seis subórdenes, encontrándose en Plagiorchiata las familias Dicrocoeliidae,

Prosthogonimidae, Plagiorchiidae y Haematoloechidae. Los dicrocélidos son parásitos del hígado de varios vertebrados, pero raramente afectan a humanos. Los prostogonímidos son parásitos del oviducto, de la bursa de Fabricius y del intestino de aves, los plagiórquidos parasitan el intestino de todas las clases de vertebrados, teniéndose pocos registros sobre la ocurrencia natural de Plagiorchis muris en humanos (Asada y col., 1962; Radomyos y col., 1989; Hong y col., 1996), mientras que los hematoléquidos solamente parasitan el pulmón de anfibios.

Los estudios sobre xifidiocercarias en Brasil son escasos y se encuentran principalmente en forma de notificaciones en reuniones científicas y de comunicaciones personales. En el presente trabajo fue realizado un estudio morfométrico comparativo de xifidiocercarias de dos especies, y sobre las metacercarias obtenidas del enquistamiento de una de ellas. Con la finalidad de estudiar algunas fases del ciclo biológico de esos tremátodos se evaluó experimentalmente la infectividad de estas cercarias en larvas de mosquitos.

MATERIAL Y METODO

Las xifidiocercaris utilizadas en este estudio fueron obtenidas a partir de la infección natural de ejemplares de moluscos de agua dulce de las especies Lymnaea columella y Biomphalaria tenagophila colectados en una propiedad particular en Miracatu, en la región del Vale do Ribeira, Estado de São Paulo, Brasil. La recolección se efectuó en pastos de cría de bovinos, con canales laterales y que normalmente se inundan en los períodos de alto índice pluviométrico. Las recolecciones mensuales fueron realizadas entre septiembre y octubre de 1996, agosto, octubre y diciembre de 1997, enero y agosto a diciembre de 1998, enero y febrero de 1999 (Carvalho y col., 2001).

Para la obtención de las cercarias los moluscos fueron expuestos a la luz de una lámpara incandescente de 60 W durante una hora. Los ejemplares que no eliminaron cercarias fueron comprimidos entre dos placas de vidrio para comprobar que no estaban infectados. Para el estudio microscópico, las xifidiocercarias eliminadas por L. columella (X-LC) y las xifidiocecarias eliminadas por B. tenagophila (X-BT) fueron montadas entre portaobjetos y cubreobjetos, en una gota de agua y teñidas con rojo neutro al 5%. Las observaciones, dibujos y fotografías fueron realizadas con el material fresco o teñido con lugol suave. Para realizar la medición y observación de detalles de la morfología, 300 X-LC fueron muertas mediante aplicación de calor, fijadas en solución de Bles y porteriomente teñidas con Giemsa. Treinta X-LC y cinco X-BT no fijadas y teñidas con rojo neutro al 5%, fueron dibujadas y medidas. Los datos obtenidos fueron comparados con los de Krull (1930, 1931, 1932, 1933), Dollfus y col. (1960), Dronen (1975) y Bourgat y Kulo (1979).

El procedimiento seguido para obtener las metacercarias fue el siguiente: 20 larvas de último estadio (L4) de Aedes aegypti fueron agrupadas y expuestas a las X-LC y 20 L4 de Aedes albopictus, fueron también agrupadas y expuestas a las X-BT. Se utilizó una concentración de 5,2 cercarias./larva (2,6 cercarias./ml) en el primer caso y 6,0 cercarias./larva (3,0 cerc./ml) en el segundo caso. Posteriormente se ralizó la disección de las larvas de mosquitos para aislar las metacercarias, que fueron observadas al fresco (aumento de 200 veces) y dibujadas y medidas en cámara clara. Diez metacercarias no desenquistadas y siete desenquistadas artificialmente, por compresión entre portaobjeto y cubreobjeto, fueron dibujadas y medidas.

RESULTADOS

Las xifidiocercarias eliminadas de los moluscos Lymnaeidae como Planorbidae se desarrollaron en esporoquistes.

Los xifidiocercarias eliminadas tanto de los moluscos Lymnaeidae como Planorbidae se desarrollaron en esporosquistes.

Los esporoquistes que originaron las X-LC fueron encontrados junto a la glándula digestiva de L. columella. Presentaron variaciones de tamaño, morfología oval alargada y células germinativas en varias fases del desarrollo de las cercarias. En los esporoquistes maduros fueron encontradas xifidiocercarias en varias fases de desarrollo (Fig. 1a).


Fig. 1. Tramátodos de la familia Haematoloechiidae obtenidos de la infección natural de moluscos provenientes de Miracatu, São Paulo, Brasil: a) Esporoquiste que originó las X-LC, obtenidas de la infección natural de L. columella; Barra = 98 µm. b) Xifidiocercaria (X-LC); Barra = 50 µm. c) Metacercaria enquisada con 24 horas de evolución, obtenida de la infección experimental a través de la exposición de larvas de A. aegypti a X-LC; Barra = 28 µm. d) Metacercaria desenquistada con 24 horas de evolución, obtenida de la infección experimental a través de la exposición de larvas de A. aegypti a X-LC y desenquistada artificialmente; Barra = 50 µm. e) Xifiocercaria (X-BT) originada por un esporoquiste obtenido de la infección natural de B. tenagophila; Barra = 52µm.

Las cercarias emergidas de esos moluscos, fueron semejantes a las descritas como xifidiocercarias armadas por Olsen (1974). La cola extendida era larga y presentó una membrana terminal densamente plegada. Tal membrana se localizaba dorso-ventralmente en la extremidad de la cola, teniendo en la parte dorsal el doble de extensión que en la ventral. Las cercarias mostraron poseer una ventosa oral con un estilete largo, un poco achatado, con espesamiento en la base de la lámina y la parte posterior un poco dilatada. Dos grupos de glándulas de penetración se situaban anterolateralmente a la ventosa acetabular con cinco células casi siempre visibles de cada lado. Tales células presentaban núcleos bien nítidos. Los conductos de las glándulas de penetración seguían lateralmente y se abrían en la región anterior de la cercaria al lado de la extremidad del estilete. La faringe y el sistema excretor en forma de Y se mostraban bien visibles en contraste de fase. Las células en llama y las glándulas cistógenas no fueron visualizadas (Fig. 1b). Los valores de las dimensiones medias, mínimas y máximas de las xifidiocercarias son expuestos en la Tabla I


Una vez observadas las xifidiocercarias emergiendo de los moluscos por el estímulo luminoso, se notó que permanecían nadando por toda la columna de agua utilizando la cola y algunas veces fijándose con las ventosas en el fondo del frasco para dislocarse a través del alargamiento del cuerpo y contracción de la cola. Se mostraban muy activas y altamente infectantes a las larvas de mosquitos, segundo hospedero experimental, en la primera hora posterior a su salida. Después de este período había una disminución gradual de la actividad y pasada seis horas después de emerger, la mayoría de las cercarias ya estaba con poco movimiento y depositadas en el fondo del frasco. Transcurridas 24 horas se encontraban todas muertas.

Cercarias en el interior de las larvas de A. aegypti fueron observadas 19 horas después del contacto entre las xifidiocercarias y las larvas. El sitio de la penetración y por tanto, la región de enquistamiento de las xifidiocercárias en las larvas de mosquito fué diverso. Se encontraron quistes en la cabeza, cérvix, tórax, segmentos abdominales, lóbulo anal y sifón respiratorio. Las metacercarias enquistadas eran esféricas y transparentes al ser visualizadas en el microscopio estereoscópico. Cuando fueron examinadas al fresco en microscopio óptico, también fue posible observar el estilete de la ventosa oral y un gran movimiento dentro del quiste. La pared de éste se mostraba muy elástica y los órganos internos de la metacercarias, dispuestos de manera similar a los de las cercarias. Una vez pasadas 24 horas, los quistes dejaron de ser transparentes debido a la formación de la segunda camada de la pared. Perdieron el estilete pudiéndose observar las ventosas oral y acetabular, faringe, sistema excretor en forma de Y (Fig. 1c) y un gran movimiento interno. Las metacercarias desenquistadas tenían morfología oval (Fig. 1d) Los valores referentes a las dimensiones medias, mínimas y máximas de los quistes y de las metacercarias desenquistadas muestran en la Tabla II.


En la glándula digestiva de B. tenagophila se encontraron varios esporoquistes. Tenían variaciones en el tamaño y en la morfología y en otras características fueron semejantes a las observadas para las X-LC.

La morfología interna y externa de las X-BT fue similar a la de las X-LC. Una notable diferencia fue la ausencia de la membrana terminal en la cola (Fig. 1e). Los valores referentes a las dimensiones se presentan en la Tabla III. En cuanto al tamaño, las X-BT mostraron ser 1,3 veces mayores que las X-LC. El diámetro de la ventosa acetabular en X-BT fue mayor que en la ventosa oral, mientras que en X-LC ocurrió lo contrario, siendo la ventosa oral mayor. Se encontró también que el estilete presente en la ventosa oral de las X-BT era más corto que el estilete de las X-LC.


El patrón de salida y comportamiento de las cercarias en el agua fue similar al presentado por las X-LC.

La infectividad de estas cercarias no pudo ser comprobada porque no se enquistaron en larvas de mosquitos.

DISCUSION

Las xifidiocercarias y metacercarias estudiadas pertenecían al suborden Plagiorchiata y más probablemente a la familia Haematoloechidae. Las X-LC y sus metacercarias presentaron características morfológicamente similares a las descritas por Krull (1930, 1931, 1932, 1933), Dollfus y col. (1960), Dronen (1975) y Bourgat y Kulo (1979), lo que sugiere que puedan pertenecer al género Haematoloechus. Estos autores describieron el ciclo de estos tremátodos en América del Norte, Europa y África, sin embargo, exite la ocurrencia de especies de Haematoloechus en países de América del Sur, como Uruguay, Venezuela, Colombia y Brasil (Yamaguti, 1958). En 1927, Travassos y Artigas registraron en los Estados de São Paulo y Río de Janeiro, Brasil, la ocurrencia de H. neivai en los anfibios Leptodactylus ocellatus y L. pentadactylus, y más tarde en 1930, Travassos y Darriba describieron otra especie en el Estado de São Paulo, H. fuelleborni parasitando los pulmones de Bufo marinus.

La comparación de los valores morfométricos del presente estudio con otros valores encontrados en la literatura, permite proponer que las X-LC pertenezcan a una especie del género Haematoloechus. Las xifidiocercarias de H.coloradensis estudiadas por Dronen (1975) tenían medidas semejantes a las del presente estudio, aunque con el estilete de mayor longitud, presentando de 32 a 35 µm por 6 a 7 µm. Las xifidiocercarias descritas por Dronen (1975) poseían de diez a quince glándulas cistógenas concentradas en la mitad posterior del cuerpo y cinco pares de glándulas de penetración localizadas lateralmente al acetábulo con conductos pasando anterodorsalmente a la ventosa oral. El sistema excretor también era en forma de "Y" y 18 pares de células en llama estaban congregados en grupos de tres. El autor obtuvo metacercárias en ninfas de Odonata y los quistes metacercariales con dos horas de edad medían de 160 a 188 µm de diámetro. Transcurridos doce días, estas dimensiones no presentaron diferencias significativas. Tres días posteriores al enquistamiento, las metacercárias perdieron el estilete de la ventosa oral. La vesícula excretora se observó oscurecida y después de doce días todo el quiste estaba oscurecido. Fried (1994) menciona que para el enquistamiento, la cercaria muestra un aumento de su actividad, las ventosas se fijan en el tejido del hospedero intermediario, la cola se desprende del cuerpo y el material cistógeno es liberado de las glándulas cistógenas para formar parte de toda la pared del quiste, y secreciones, y/o tejidos del hospedero pueden contribuir para la formación de la pared del quiste. Según Taft (1990) la tercera lámina de la pared del quiste se forma a partir de reacciones de defensa del hospedero. Metacercarias desenquistadas de H. johnsoni estudiadas por Bourgat y Kulo (1979) presentaron valores próximos a los encontrados en este estudio. Los autores describieron que la vesícula excretora se extendía hasta la altura de la faringe y esta tenía gránulos refringentes. El tubo digestivo no era visible.

Según Haas (1992) el comportamiento de las cercarias puede tener diferentes aspectos, pero son compatibles con las relaciones parásito-hospedero, y con la fisiología, bioquímica, ecología y evolución del hospedero.

El comportamiento de las xifidiocercarias obtenidas en este estudio parece tener relación con el comportamiento de las larvas de mosquitos y otros insectos acuáticos, como odonatas, por ejemplo, que constantemente nadan hacia el fondo del criadero y la superficie del agua. El hecho que las xifidiocercarias nadaran por toda la columna de agua facilitaría en ese sentido el contacto con el hospedero intermediario.

En relación al hecho de que las xifidiocercarias eliminadas de B. tenagophila no se hayan enquistado en las larvas de mosquitos puede ser debido a varios factores, incluyendo la especificidad de estas cercarias por el segundo hospedero intermediario. Snyder y Janovy (1996) estudiarion las diferencias en el comportamiento de las cercarias de cuatro especies de Haematoloechus en relación al segundo hospedero intermediario y observaron que las cercarias de H. longiplexus penetran solamente en ninfas de libélulas Anisoptera y muy limitadamente en la base de las branquias caudales de ninfas de libélulas Zygoptera. H. medioplexus y H. varioplexus se desarrollaron escasamente en ninfas de libélulas Zygoptera y sus cercarias nunca penetraron en hospederos experimentales. Por otra parte, no son específicas en relación al segundo hospedero intermediario y penetran en las membranas intersegmentales de varias especies de artrópodos. En 1994, Snyder y Janovy registraron el desarrollo de H. complexus en tres órdenes de insectos (Coleoptera, Ephemeroptera y Odonata) y en tres especies de crustáceos de agua dulce (Amphipoda). Los autores citan que Dollfus y col. (1960) obtuvieron el desarrollo de xifidiocercarias de H. variegatus en larvas de insectos del orden Diptera.

Estudios más detallados sobre las X-LC y X-BT son necesarios para la comprensión del ciclo biológico y las especies de los tremátodos involucrados.

Agradecimientos. - A los señores Ivo G. Pereira y João Batista A. de Oliveira del Depto. de Parasitología, IB, UNICANP, por el apoyo técnico. A Takako U. Fujii y a los señores Alberto J. dos Santos y Antônio L. de Mendonça, del Instituto Biológico de Registro, SP, por el apoyo durante los trabajos en las Haciendas del Vale do Ribeira. A Maria Antônia C. de Paula, del Depto. de Zoología, IB, UNICAMP, por su ayuda en las figuras.

*Este estudio fue presentado por GAC al Depto. de Parasitología, Instituto de Biología, UNICAMP, como parte del trabajo de tesis para la obtención del grado de Master.

REFERENCIAS

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