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EURE (Santiago)

versión impresa ISSN 0250-7161

EURE (Santiago) vol.38 no.114 Santiago mayo 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0250-71612012000200012 

EURE|vol 381 no 114|mayo 2012 | pp. 291-301

RESEÑAS

 

Lima_Santiago: reestructuración y cambio metropolitano

 

Carlos de Mattos, Wiley Ludeña y Luis Fuentes (editores)

Colección Estudios Urbanos UC Santiago, 2011

El libro se estructura en torno a la tesis según la cual las políticas de ajuste implementadas en estos dos países han traído consigo importantes efectos e impactos en las dos ciudades en estudio. Tal enfoque se desarrolla a través de trece artículos que invitan a reflexionar sobre las transformaciones económicas, sociales y urbanas que han experimentado estas dos metrópolis latinoamericanas, hasta el momento escasamente comparadas. Estos textos se agrupan en cuatro grandes capítulos: i) procesos metropolitanos, permanencias y transformaciones; ii) reestructuración económica y nuevas dinámicas metropolitanas; iii) desigualdades, pobreza, segregación y gestión urbana; y iv) crecimiento metropolitano y sustentabilidad ambiental.

El texto presenta dos desafíos para el lector. El primero, reconocer la historia y dinámicas particulares de cada ciudad, enmarcadas en las tensiones experimentadas por el desarrollo del Estado-nación y las concomitantes transformaciones propiciadas por la globalización económica. El segundo, el inevitable ejercicio de comparar las trayectorias experimentadas por las dos ciudades, interrogándose respecto a sus similitudes y discrepancias. Con el fin de sortear estos retos, se presentará una síntesis de los principales elementos tratados en los seis artículos limeños y los siete santiaguinos, y se analizará el conjunto de hallazgos descritos por los autores y su relevancia en la literatura urbana actual.

El primer artículo, "Lima: transformaciones en la estructura e imagen de la metrópoli: situación actual y perspectivas", de Rey-naldo Ledgard y Andrés Solano, describe diversas transformaciones iniciadas durante el gobierno de Alberto Fujimori. Se las presenta como resultado de la implementa-ción de políticas de liberación económica y pacificación social, justificadas por la crisis económica y política de los años ochenta y por la guerrilla interna protagonizada por Sendero Luminoso. Señalan los autores que la "ruptura neoliberal" desarrollada a principios de la década de los noventa produjo importantes transformaciones en el funcionamiento y estructura de la ciudad, entre los cuales uno de los más relevantes es el cambio en la identidad sociodemográfica y cultural de la población limeña. Así, el proceso de inmigración de familias principalmente jóvenes, procedentes de provincias, que en las últimas décadas se han localizado en sectores periféricos de la ciudad en asentamientos de vivienda informal, ha dado por resultado que en la actualidad el 50% de la población habite en distritos periféricos, más del 50% tenga menos de 30 años de edad y el 80% esté constituido por inmigrantes de primera o segunda generación.

Otro elemento importante en este proceso de cambios ha sido la proliferación de nuevos espacios residenciales, junto a la privatización de espacios públicos, esta última una tendencia iniciada a comienzos de la década de los noventa como respuesta a la sensación de inseguridad provocada por el terrorismo. Como resultado, en la actualidad se ha extendido —no solo entre clases acomodadas, sino también en las clases medias emergentes— la construcción de viviendas en que abundan las medidas de seguridad, de las cuales son muestra patente las "gated communities", y la privatización de lo que solían ser espacios públicos. Este paisaje urbano se ve complementado por una nueva infraestructura que ha reorganizado el espacio metropolitano, con artefactos como los grandes centros comerciales o mails iniciados a mediados de los años noventa, que incluyen desde el Jockey Plaza hasta los desarrollados en el Cono Norte, espacios considerados como periféricos, pero que en la actualidad presentan un importante potencial económico asociado a nuevas funciones policéntricas.

Otro cambio fundamental examinado en este artículo se relaciona con el proceso de densificación de la ciudad, promovido por la intensificación de la construcción en altura en distintas zonas y para grupos sociales medios y altos. Han surgido así desde edificaciones localizadas frente a importantes áreas verdes de la ciudad, hasta otras ubicadas en las zonas periféricas reconvertidas, proyectos desarrollados en respuesta a las presiones inmobiliarias de las nuevas centralidades emergentes. En suma, el texto nos entrega una completa panorámica de las transformaciones ocurridas en la capital limeña.

Desde una visión historicista, original y desafiante, el artículo de Wiley Ludeña, "Lima: transformaciones urbanas y reestructuración morfológica. Urbanismo, vivienda y centro histórico. Periodo 1990-2007", propone que los cambios estructurales iniciados durante la década de los noventa solo vienen a consolidar la vocación liberal que a lo largo de su historia ha mostrado el Perú: un país con un Estado ausente, un mercado altamente desregulado y donde han persistido importantes desigualdades sociales. En otras palabras, su condición actual no sería una nueva etapa en su desarrollo, sino la profundización de dinámicas históricas ya existentes. En palabras del autor, "si no se considera esta etapa de reestructuración como una forma de continuidad histórica o reposicionamiento del discurso liberal en su versión más primaria, se corre el riesgo, como ha acontecido con muchos planteamientos, de confundir efectos, causas, lo viejo por lo nuevo o lo esencial por lo aparente" (p. 75). En este contexto, la particularidad de la actual fase de transformación estaría dada por la articulación entre la economía formal, la informal y la delictiva, que ha tenido importantes impactos culturales y sociales en la capital limeña. Si bien en otros países estos elementos están presentes con mayor intensidad y magnitud, es su articulación lo que distingue el caso limeño del resto de las ciudades de América Latina.

Otra de las contribuciones del artículo de Ludeña es la diferenciación en etapas del proceso de reestructuración neoliberal y sus impactos en la ciudad. Un primer momento, entre 1990 y 1995, está determinado por la implementación de un paquete de reformas y medidas de ajuste estructural, privatización de empresas, liberalización de los mercados y diversas reformas, entre ellas al sistema tributario, al Estado, al mercado del trabajo y al sistema de pensiones. Dos elementos son destacados por el autor. En primer lugar, la velocidad de estas transformaciones, junto a indicadores macroeco-nómicos que dan cuenta, por un lado, del proyecto modernizador del país, pero que, en paralelo, muestran un importante desempleo relacionado a la reducción de puestos de trabajo en el sector industrial y el aparato estatal. Y segundo, la proliferación —aunque efímera— de algunas transformaciones en el paisaje urbano.

Una segunda etapa, de 1995 a 2000, se caracteriza por la consolidación y visualización de estas reformas en la ciudad, relacionadas a importantes inversiones de capital en servicios e infraestructura urbana. Si bien la crisis económica y política experimentada en el ocaso del gobierno fujimorista diezmó parte del impulso modernizador, no canceló la dinámica precedente. En este sentido, en esta etapa es posible reconocer la suburbaniza-ción exclusiva del litoral sur, aunque todavía de forma incipiente, junto con la aparición de centros comerciales e intervención estética ("disneylandización") de los espacios públicos, y el aumento de la polarización socioes-pacial y de conflictos urbanos, entre otros.

Finalmente, la tercera etapa, del año 2000 al presente, termina de consolidar el programa urbanizador neoliberal. En suma, según el autor, "la Lima neoliberal de inicios del siglo XXI es el resultado del juego libre de un mercado totalmente desregulado y abandonado a las fuerzas instintivas del capitalismo salvaje del siglo XIX, con más informalidad y economía delictivas que antes" (p. 86).

En "Lima metropolitana después de las reformas neoliberales: transformaciones económicas y urbanas", Efraín Gonzales de Olarte, Vhal del Solar Rizo Patrón y Juan Manuel del Pozo combinan una excelente perspectiva histórica con una exhaustiva recopilación y sistematización de datos urbanos. Su premisa es que la ciudad capital se ha posicionado como centro urbano y económico, lo que ha producido un proceso de desarrollo discordante con las demás regiones del país, al concentrar un importante crecimiento económico y mejoramiento de las condiciones de vida de su población. No obstante, al interior de la metrópoli no solo persisten, sino que han aumentado los desequilibrios territoriales, las externalidades negativas y las desigualdades sociales.

Lima, la "ciudad de todas las sangres", encarna en la actualidad la importancia de los movimientos migratorios, los cuales han redefinido no solo el "ser" cultural limeño, sino también el concepto territorial de periferia, asociado a una fuerte concentración de población y desarrollo económico de dichos espacios. En esta línea, uno de los aportes del artículo es el análisis de los efectos distributivos y sociales del ajuste estructural. Respecto a la desigualdad, se identifica un comportamiento cíclico, es decir, a mayor crecimiento de la economía, menor el nivel de desigualdad, y viceversa. Paralelamente, se reconoce la disminución de la pobreza y la extrema pobreza. No obstante, el crecimiento económico parece haber reforzado las diferencias distritales, asociadas a que los distritos ricos se han hecho más ricos y los distritos pobres, más pobres. Respecto al mercado de trabajo, se reconoce el crecimiento del empleo adecuado, aunque el su-bempleo, si bien ha disminuido, duplica el empleo adecuado. Paralelamente, el desempleo abierto se ha incrementado. En suma, los autores concluyen que "el efecto del ajuste estructural y del crecimiento posterior ha sido positivo, pero insuficiente" (p. 167).

En "Los sectores segregados periféricos, ¿son los nuevos espacios para el desarrollo urbano en las metrópolis de Lima y Callao?", Graciela Fernández, Paola Moschella y Luis Bogdanovich analizan la transformación de la estructura tradicional de segregación residencial en la capital limeña, relacionada a las diversificaciones de grupos sociales en el espacio urbano. Proponen dos enfoques para entender estos fenómenos: uno tradicional, relacionado con la distribución de la población; y uno moderno, asociado a los procesos de concentración, diversidad y prestigio en el espacio urbano. Según los autores, la versión moderna de la segregación entregaría una visión distinta a la tradicional, la cual identificaría la periferia como la zona más segregada y pobre del área metropolitana. En este sentido, los análisis de concentración por grupo socioeconómico destacan que los distritos centrales —con ramificaciones hacia el este y oeste de la ciudad— presentan los mayores niveles de concentración residencial de grupos socioeconómicos altos. Por su parte, el grupo socioeconómico bajo, si bien presenta un importante nivel de concentración en toda la periferia metropolitana, lo hace en menor grado que los primeros. Los grupos medios muestran los menores grados de concentración, al distribuirse desde el centro hacia los sectores periféricos. Estos últimos grupos, según los autores, serían los encargados de amortiguar territorios socioeconómicos extremos.

Bajo la perspectiva de la diversidad, se comprobó que en las zonas periféricas se intercalan zonas homogéneas (o más segregadas) con espacios más diversos (o menos segregados), rompiendo la configuración tradicional segregada de la periferia. Destacan nuevos grupos emergentes, potenciados por la proliferación de inversiones inmobiliarias en áreas no tradicionales de la ciudad, lo cual ha complejizado las relaciones sociales al interior del espacio urbano, aunque este nuevo acercamiento físico no ha sido suficiente para la integración de los distintos sectores sociales. Finalmente, los autores complementan esta visión con una perspectiva cualitativa de la segregación residencial centrada en el prestigio de los diferentes espacios de la ciudad, donde evidencian que, en la actualidad, la percepción de los habitantes sobre la periferia ya no sería de desprestigio, sino, por el contrario, de vitalidad económica y social.

Uno de los elementos estratégicos para entender la transformación de Lima, mencionado por la mayoría de los artículos limeños, es el transporte urbano. En "Inequidad y fragmentación: movilidad y sistemas de transporte en Lima metropolitana", Pablo Vega, Juan Carlos Dextre y Mariana Alegre profundizan en esta temática. Plantean como hipótesis la existencia de un fuerte desajuste o desarticulación entre las principales aglomeraciones económicas de la ciudad y el sistema de transporte público.

El artículo cuantifica las externalidades negativas más notorias del actual sistema de transporte, las cuales son contundentes: altos niveles de congestión (la velocidad de viaje en horas punta en las principales avenidas del país es en promedio 10 kilómetros por hora), una alta ocurrencia de accidentes de tránsito (según la Organización Mundial de la Salud, Perú ocupa el primer lugar de fallecimientos relacionados con accidentes de tránsito, entre 178 países), altos niveles de contaminación (el 80% de la contaminación es por el parque automotor). En suma, el actual sistema de transporte presenta pérdidas económicas que corresponden al 1,5 del PIB nacional, es decir, más de US$ 800 millones. Según los autores, esto ha sido el resultado de un proceso en que se combinan la incapacidad por parte del Estado de atender la demanda de transporte, y el traspaso a la iniciativa ciudadana de la resolución de sus necesidades de movilidad. Tal proceso se consagró durante la década de los noventa mediante la normativa para la libre competencia de tarifas y de rutas, cuyo fin era que cualquier persona natural o jurídica que quisiera prestar servicios de transporte lo pudiese realizar. En palabras de los autores, "de esta forma se evidenció la renuncia del Estado a participar en la regulación del transporte público y la opción de trasladar esta responsabilidad al sector privado. En este caso, a un sector privado informal que también forma parte, en términos residenciales, de los nuevos sectores populares de la ciudad" (p. 311). En la actualidad, los actores involucrados han generado distintas estrategias para solucionar las necesidades de transporte, las cuales retratan el nulo marco regulatorio del sistema. Entre ellas, el "co-misionismo" o las distintas formas de cobro entre las empresas de transporte dueñas de las licencias de las rutas, o el desempeño de los dueños de los vehículos como choferes y cobradores; la "guerra del centavo" o la lucha encarnizada por los clientes, que hoy representa un aumento de la inseguridad y escaso respeto a las reglas del tránsito; finalmente, las rutas "spaghetti" o los largos recorridos que realizan las unidades con el fin de aumentar sus utilidades. En términos laborales, este sector retrata de forma contundente la informalidad reinante en la ciudad, donde gran parte de los trabajadores se desempeña en condiciones precarias, sin previsión ni seguridad laboral.

Otro de los aspectos más graves de la deficiencia en el sistema de transporte público se relaciona con el hecho de que "el modo en que está organizado (...) suele reflejar y acentuar la distribución de la pobreza, y no compensarla" (p. 307). Se ha potenciado el uso del vehículo privado en desmedro del mejoramiento del sistema de transporte público. De esta forma, para las personas con menores ingresos las opciones de movilidad son cada vez más limitadas, lo que origina una mayor relegación en sus territorios, potenciando las desventajas sociales. Finalmente, los autores destacan como ventajas del sistema, su amplia cobertura a escala de red vial, bajo precio del pasaje y su horario de servicio de 24 horas. Subrayan la importancia de contar con un transporte que integre el enfoque de movilidad sustentable, que aúne el conjunto de intereses y motivaciones de los desplazamiento cotidianos y promueva medios de desplazamiento que traten de manera integrada el conjunto de la ciudad y sus diversos proyectos urbanos.

El artículo final aborda el tema de la sos-tenibilidad ambiental de la metrópoli limeña, analizada desde el punto de vista del recurso hídrico. "Lima: crecimiento metropolitano, agua y sistema ambiental", de Susel Biondi Antúnez de Mayolo y Michelle Llona Ridoutt, destaca la importancia de este recurso como uno de los principales generadores del ecosistema, que ha tenido una función histórica como elemento sustancial de desarrollo. Los autores identifican tres momentos en este proceso: la "Lima precolombina", donde se dio una profunda comprensión del medio ambiente y su diversidad ecológica, plasmada en diversas obras de infraestructura que potenciaron el manejo y producción del agua. Por su parte, la "Lima colonial" se diferenció de su antecesora por una relación con el medio ambiente principalmente extractiva. Y ya durante la segunda mitad del siglo XX, la ciudad en expansión empezó a ocupar las planicies agrícolas prehispánicas, lo que trajo consigo, paradójicamente, secar aún más el gran oasis en que se levantaba. Cuando el crecimiento se descontroló —a finales de la década de los setenta— empezó a sentirse la insostenibilidad ambiental de la ciudad. Para la actualidad, los autores señalan distintos síntomas relacionados con el agua, suelo y aire, que representan problemas en cuanto a la sostenibilidad ambiental de la ciudad y estarían lejos de solucionarse. El origen de los problemas vinculados al agua estaría en el mal uso del recurso hídrico, consumo excesivo, pérdidas en su distribución, malas prácticas en su uso, falta de tratamiento de aguas servidas, vertido de aguas residenciales, etcétera. Del mismo modo, la mala ocupación del suelo se reconoce desde la fundación española, pero que se ha hecho evidente en las últimas décadas, cuando la ciudad ha crecido en extensión y con una insuficiente

dotación de infraestructura y servicios a su población. Finalmente, los autores proponen un instrumento de "biotopos" como metodología para mejorar la sustentabilidad ambiental de Lima, que considera las condiciones reales de biodiversidad vegetal y animal de cada uno de sus territorios.

Entre los artículos chilenos, el primero de ellos, "Santiago de Chile puesto a prueba (1973-1977)-(2008-2010). Miradas sobre una metrópoli pensada entre reestructuración y crisis", de Pedro Bannen, nos interroga —en términos de Edward Soja— respecto a la relación entre el proceso de reestructuración productiva generado por la crisis económica fordista de los años setenta, y las actuales crisis constitutivas del modelo económico imperante tras el proceso de reestructuración. El autor utiliza dos metáforas de tiempo para retratar estos procesos: la primera de ellas, el bombardeo a la casa de Gobierno durante el periodo del presidente Salvador Allende, inicio simbólico de las siguientes reformas estructurales implementadas durante la dictadura militar; la segunda, la paralización (que resultó ser temporal) del proyecto comercial y de negocios más importante de la última década, el Edificio Costanera Center, representativo del alma de la crisis acontecida durante el año 2008. Desde estas reflexiones iniciales, el artículo nos permite comprender diversos elementos de la transformación urbana acontecida en la capital chilena: las mutaciones en las áreas centrales de la ciudad, la aparición de nuevas centralidades urbanas, las nuevas expresiones de movilidad, la diversidad o hibridación social del territorio, junto a la cuestión de la vivienda social. Se trata de cambios promovidos por el nuevo modelo económico implementado poscrisis 2008, el cual consagraría "la iniciativa privada como motor del desarrollo y al mercado como regulador por excelencia de los procesos puestos en juego" (p. 49).

"El centro histórico de Santiago de Chile como factor de promoción y vigencia urbana", de José Rosas Vera y Felipe Lanuza Rilling, describe desde una perspectiva histórica los procesos de conformación del centro de Santiago, buscando dilucidar qué elementos son relevantes y explicativos de su condición actual. Según los autores, sus límites y estructura funcional moderna son reconocibles desde el centenario 1910, con el conjunto de obras e infraestructura urbana del programa modernizador de Benjamín Vicuña Mackenna. En dicho programa ya eran visibles en el centro histórico de la ciudad áreas de especialización administrativa, comercial y de servicios, varias de las cuales se mantuvieron a lo largo del tiempo. En la actualidad, tales funciones se complementan con un conjunto de actividades terciarias modernas que usan el centro de Santiago como lugar de anclaje de la economía global. El centro fundacional aparece así como el eje articulador del desarrollo de la capital chilena, identificándose significativos rasgos y funciones históricos en su configuración actual.

Carlos de Mattos, en "Santiago de Chile, de ciudad a región urbana", analiza la profunda transformación que ha experimentado el modelo de desarrollo económico chileno, el cual modificó sustancialmente la organización, funcionamiento y morfología de la ciudad de Santiago. En este contexto, el autor plantea una desafiante hipótesis: "¿Cómo se explica que la actual metamorfosis esté imponiendo una nueva forma urbana genérica en distintas partes del mundo?" (p. 187). Señala al respecto que al desarrollarse condiciones económicas estructurales similares, las transformaciones urbanas seguirían una misma dirección. Aunque cada ciudad es una experiencia única, señala, esto no impediría reconocer algunos elementos genéricos en ella: para De Mattos, los actuales procesos de metamorfosis urbana —el crecimiento desbordado— han propiciado la evolución hacia un nuevo tipo de región urbana, cuyas principales características pueden sintetizarse en cuatro tendencias interrela-cionadas. Primero, el decrecimiento pobla-cional en áreas interiores y, en paralelo, el crecimiento en la periferia del área metropolitana. Segundo, las áreas que circundan la mancha metropolitana, vinculadas laboral y residencialmente a ella, estarían cada vez más integradas a la dinámica del área metropolitana propiamente tal —en este caso, el Gran Santiago—; en otras palabras, en la actualidad se ha ampliado el campo metropolitano de externalidades. Tercero, el crecimiento en la periferia y de espacios adyacentes al conglomerado ha formado espacios intersticiales híbridos, en donde la definición y funciones de las áreas rurales y urbanas se han diluido. Cuarto, el desarrollo de nuevos espacios residenciales y la dispersión territorial del comercio y servicios han permitido la proliferación de nuevas centralidades, las cuales han transformado el funcionamiento del espacio metropolitano. Finalmente, el autor destaca como elemento pernicioso de estas transformaciones la creciente fragmentación del espacio urbano, caracterizada por la desconexión de diversos territorios, con fuertes implicaciones en la reproducción de las desigualdades socioterritoriales.

Luis Fuentes Arce, en el artículo "Ciudad competitiva, ¿ciudad cohesionada? Vinculaciones entre competitividad urbana y cohesión social en Santiago de Chile", examina la relación entre competitividad urbana y cohesión social, cuestionando el supuesto de que el aumento de la competi-tividad traería mejoras en la calidad de vida de la población y un cambio positivo respecto a las inequidades sociales. Utilizando un innovador modelo de cohesión social contextualizado para la capital chilena, diferencia dos tipos de relaciones sociales, las pasivas y las activas, las primeras definidas como la tolerancia y convivencias entre distintas comunidades, mientras que las segundas aparecen descritas como la relación y reciprocidad entre individuos, empresas y comunidades. Basado en datos objetivos de las últimas tres décadas, el autor señala que el impacto de la internalización económica ha permitido un relativo mejoramiento en ciertas dimensiones, como la expansión del empleo, el crecimiento del ingreso y el aumento de la cobertura en salud, educación y vivienda. No obstante, al profundizar sobre las relaciones pasivas, se hacen visibles importantes rezagos, como el aumento de la violencia e inseguridad, junto a una significativa intolerancia y discriminación entre comunidades. Del mismo modo, al analizar las relaciones activas, se comprueba una disminución de la confianza en las instituciones públicas y una baja participación cívica por parte de la comunidad. Finalmente, respecto a la integración social entre diferentes grupos sociales, el gran crecimiento experimentado por la clase media ha provocado su dispersión en diversos sectores de la ciudad, lo que ha permitido la reducción de la escala de la segregación; sin embargo, se afirma, esto no ha consolidado una mayor integración social. En suma, el aumento de la competitividad y el proceso de integración económica a mercados internacionales, si bien han mejorado —en parte— las condiciones de vida de la población, no se han traducido en una mayor cohesión social en la ciudad de Santiago. Estos argumentos nos invitan a reflexionar con respecto al paradójico modelo de desarrollo chileno.

"Una ciudad, muchas pobrezas: la transformación espacial y sociocultural de la pobreza santiaguina", de Rodrigo Salcedo, analiza la transformación que ha experimentado la cultura de la pobreza en las últimas décadas. El autor es crítico respecto de los estudios sobre pobreza urbana desarrollados en Chile, que comprendían la pobreza como una categoría culturalmente homogénea. En este sentido, describe una serie de elementos —materiales y culturales— que sustentarían la hipótesis de la "identidad compleja" de los grupos populares. Procesos como un sostenido crecimiento económico, masificación del crédito de consumo, aumento de la cobertura de la vivienda subsidiada y de la educación media y universitaria, junto a la concentración de la vivienda social en zonas residenciales segregadas y periféricas, el aumento de la violencia y el tráfico de drogas y la salida de las elites de los que fueron sus barrios tradicionales, entre otros factores, han transformado los valores, estilos de vida y expectativas de los grupos populares. En estos últimos, el autor identifica cuatro distintos tipos de pobreza: dependiente, organizada, guetizada y moye-nizada. Esta última categoría es uno de los elementos más innovadores señalados por el autor. La refiere a grupos que representarían una "identidad en disputa", relacionada con su necesidad de dejar de pertenecer a las clases populares y su aspiración a la clase media como grupo cultural de referencia, al cual tampoco pertenecen. Estos grupos se localizan en comunas emergentes y creen en la capacidad individual como medio de ascenso social; consideran fundamental la educación y la propiedad privada, ámbitos en los que realizan importantes inversiones, como cambios de los hijos a colegios particulares subvencionados (o mejor ubicados) o construcción de elementos en las fachadas de sus casas que los distinguen de sus pares. En suma, este grupo despliega una constante búsqueda de afirmación y legitimación identitaria respecto de sus vecinos. Finalmente, el autor señala que la diversidad cultural que presentan los grupos populares da lugar a importantes conflictos y disputas por la hegemonía de los distintos tipos de identidades populares en un mismo territorio urbano.

"Gestión municipal a escala metropolitana: patrones y consecuencias para el caso del área metropolitana de Santiago", de Arturo Orellana Ossandón, analiza la forma en que la orientación de la gestión a escala local influye en la gobernabilidad de las metrópolis. Plantea dos hipótesis fundamentales: primera, el perfil socioterri-torial de la población residente determina en forma importante las actuaciones de la gestión municipal; y segunda, la gestión de los municipios con un perfil socioeconómico alto tiene un impacto más metropolitano que local. El autor analiza la relación entre gestión y gobernabilidad, definiendo la primera como la eficacia y eficiencia de llevar a cabo una serie de tareas y objetivos estratégicos propuestos; y la segunda, como el contexto político y social donde se relacionan el Estado, el sector privado y la ciudadanía con el objetivo de influir en los procesos de transformaciones urbanas. Su análisis se basa en una acuciosa metodología aplicada en el Gran Santiago, que consistió en la revisión de actas municipales durante el periodo 2003 a 2007, con el objetivo de clarificar el sentido de las actuaciones plasmadas en los acuerdos de los concejos municipales, tarea en la cual identifica doce ámbitos de actuación. Los resultados, diferenciados por comunas con un perfil socioeconómico alto y bajo, demuestran importantes variaciones en la forma y características de la gestión municipal. Ponen de manifiesto que el perfil socioeconómico es determinante en la actuación de los municipios, destacándose que los que presentan un perfil socioeconómico bajo concentran una mayor proporción de ámbitos asociados a requerimientos en servicios e infraestructura social, en comparación con los municipios con un perfil alto. Por otro lado, sobre el impacto territorial de las actuaciones de las comunas con un perfil socioeconómico de altos ingresos, la investigación entrega evidencias respecto a un alcance mayor, validado por la asignación de recursos presupuestarios: las comunas de perfil socioeconómico alto tienden a promover un mejoramiento del entorno, y "generan más impactos transformadores sobre territorios que administran" (p. 346). Finalmente, el autor destaca la ausencia de un gobierno metropolitano que arbitre las relaciones de poder diferenciadas entre municipios, situaciones que están lejos de contrarrestarse.

"El desfase entre el crecimiento metropolitano de Santiago y su sustentabilidad ambiental", de Federico Arenas y Cristián Henríquez, pone de manifiesto las consecuencias ambientales del crecimiento urbano. Evidencia el crecimiento demográfico de los anillos externos de la ciudad junto a las nuevas funciones policéntricas, promovidas por la dispersión de servicios, el desarrollo de la vivienda social y el surgimiento de nuevas vías urbanas de alta velocidad. Frente a este escenario existe una significativa degradación de elementos ambientales fundamentales, como la transformación del suelo agrícola, la modificación del clima local, problemas con el ciclo hidrológico y la consiguiente pérdida de la biodiversidad. En efecto, Santiago supera significativamente a otras ciudades de Chile en términos de la cantidad de suelo transformado, donde un tercio de los suelos urbanizados corresponde a los de mejor capacidad. Respecto al clima urbano, los autores dejan de manifiesto la gran distancia cualitativa entre las comunas localizadas en el oriente de la ciudad (de perfil socioeconómico alto) y las del norponiente (con un perfil socioeconómico bajo), que presentan importantes diferencias de temperatura debido a la mayor proporción de áreas verdes en las primeras. A modo de ejemplo, la comuna de Las Condes, localizada en el sector oriente, presenta 6° C menos en promedio que la comuna de Pudahuel, localizada en el norponiente.

Junto a lo anterior, el artículo describe los efectos que tienen los procesos de urbanización en los sistemas hidrológicos y sus ciclos, específicamente en la impermeabili-zación de las cuencas y subcuencas. Finalmente, se señala el impacto de la transformación de superficies en la biodiversidad vegetal y animal, al convertir el hábitat de muchas especies en otros no adecuadas a ellas, y al erradicar la fauna vegetal. Todos estos elementos traerían importantes desafíos para la sustentabilidad de la metrópoli. Al respecto, los autores enfatizan la necesidad de reducir la producción per cápita de residuos sólidos domiciliarios por comuna y, en un plano institucional, resolver el tema de la autoridad metropolitana.

Lima_Santiago constituye un cuerpo investigativo indispensable para comprender los procesos que han experimentado no solo estas dos ciudades, sino también el gran conjunto de las urbes latinoamericanas. Sus aportes dan cuenta de las disímiles trayectorias de las matrices políticas e institucionales en que se han enmarcado los procesos de ajuste estructural: en Perú, reformas iniciadas bajo un paradigma democrático a comienzo de los noventa; mientras que en Chile, transformaciones propiciadas en pleno régimen militar durante la década de los ochenta, las cuales fueron validadas y profundizadas en democracia durante la década de los noventa. En otras palabras, existe un desfase de al menos ocho años en el inicio de las reformas entre uno y otro caso, proceso en que destaca la intensidad del caso peruano: en menos de tres años se desarrollaron reformas que diez años antes se habían implantado en Chile de un modo más paulatino. No obstante, pese al desajuste, los efectos en sus ciudades capitales —al menos en la forma— parecen similares. En otras palabras, la evidencia empírica descrita a lo largo del texto indica que, independientemente de las diferencias reconocibles en cada una de las ciudades, el ajuste estructural y las tensiones introducidas por la globalización económica presentan efectos equivalentes. Ello lleva a corroborar algunas hipótesis señaladas en el prefacio del texto sobre los procesos genéricos que experimentarían las ciudades, que a comienzos del siglo XXI presentan importantes similitudes.

En términos de estructura urbana, la proliferación de subcentralidades —nuevos centros de consumo y servicios— ha impactado considerablemente el funcionamiento de las ciudades. En este contexto se da también la propagación de nuevos espacios residenciales asociados a barrios cerrados y country clubs en diferentes espacios de la ciudad, destinados no solo a clases privilegiadas, sino también a clases medias emergentes. Parte constitutiva de estas transformaciones es la liberalización del mercado del suelo, el libre accionar de inmobiliarias y la propagación de la cultura del miedo, que lleva a la construcción de conjuntos habitacionales cerrados y protegidos. En términos laborales, las reformas estructurales provocaron que un importante número de trabajadores viera mermadas sus fuentes de trabajo asociadas al Estado y a actividades industriales. Y si bien los artículos son coincidentes en la mayor generación de puestos de empleo con respecto a décadas anteriores, hacen hincapié en que gran parte de esos trabajos son flexibles y en muchos casos precarios, lo que generaría nuevos procesos de exclusión y desigualdad. Al mismo tiempo, existe consenso en señalar la existencia de un sostenido desempleo, especialmente entre jóvenes y mujeres. En términos sociales, las reformas estructurales permitieron una importante reducción de la pobreza, pero se mantuvieron altos índices de desigualdad en el ingreso. De igual forma, se comprueba un cambio en el patrón de segregación residencial —en el sentido de una mayor mixtura social del espacio urbano—, asociado a nuevos emprendimientos inmobiliarios y a la revitalización económica de espacios antiguamente definidos como periféricos. Esto, sin embargo, no necesariamente indicaría mayor inclusión social. Hay que destacar que si bien en términos conceptuales los procesos descritos son semejantes en las dos ciudades estudiadas, presentan importantes matices en sus magnitudes e intensidades, tal como ha sido descrito en cada uno de los artículos. Importante, además, es señalar el rol del Estado en la promoción y reproducción de estos procesos, aspecto en el cual concuerda la mayoría de los autores.

Una de las principales conclusiones que este libro deja es la necesidad de profundizar en los estudios urbanos de la región, con metodologías comparativas que permitan una aproximación a la realidad urbana desde perspectivas cuantitativas o cualitativas, para así superar la barrera epistemológica respecto de los alcances de las transformaciones examinadas. Importante desafío, pensando en la diversidad y calidad de las fuentes de datos y los costos involucrados en este tipo de investigación.

En suma, Lima_Santiago se posiciona en la abundante literatura referida a entender los procesos y transformaciones que han tenido lugar en áreas metropolitanas de América Latina. Su principal contribución es justamente permitirnos entender de forma holística estos fenómenos, yendo más allá de la comprensión basada exclusivamente en el estudio de temáticas específicas de ciertos territorios, que muchas veces solo permiten un entendimiento parcial de los complejos fenómenos que tienen lugar en las ciudades latinoamericanas actuales.

Nelson Carroza

Universidad de Playa Ancha,
Valparaíso, Chile
E-mail: nelsoncarroza@hotmail.com