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Estudios filológicos

versión impresa ISSN 0071-1713

Estud. filol.  no.48 Valdivia nov. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0071-17132011000200013 

ESTUDIOS FILOLÓGICOS 48: 138-140, 2011

RESEÑAS

 

UMBERTO ECO. 2009. Cultura y semiótica. Madrid: Círculo de Bellas Artes. 83 pp.

 

Este libro prologado por Jorge Lozano incluye dos textos de Umberto Eco. El primero, "Semiótica de la cultura", reproduce una conferencia pronunciada el año 2009 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, con motivo de la entrega de una premiación al autor. El segundo texto, "Los límites de la interpretación" es una conferencia pronunciada en 1990 en la Universidad Complutense de Madrid y publicada en 1991 en Revista de Occidente.

Cultura y semiótica es un libro breve que presenta conferencias dinámicas e ilustrativas, aclaradoras para definir conceptos centrales en la teoría de Eco y la teoría semiótica en general. Por sobre todo, retoma desde sus propios aportes la compleja relación entre la semiosis y la cultura. Su principal aporte es delimitar el concepto de interpretación como un proceso ligado al texto como portador de la cultura y cuyo representante es el lector.

El prólogo de Lozano titulado "Listas, enciclopedias, laberintos: semiótica de la cultura en Umberto Eco", consiste en introducir estas nociones desde las conferencias pronunciadas por Eco el año 2009 en el Louvre y en el transcurso de sus publicaciones previas. Lozano considera que el interés de Eco por las listas, catálogos o colecciones surge desde su dedicación al estudio de textos medievales y de autores como Joyce y Homero. Desde la semiótica, afirma que Eco recoge los aportes de Pierce, quien escribió una nueva lista de categorías definidas como infinitos de colecciones donde ninguna se corresponde con una parte o con la totalidad de la otra. Para Lozano, la lista es central en la semiótica de la cultura. Autores como Lotman han sostenido que la variedad interna de la semiósfera presupone una unidad donde las partes no son detalles mecánicos del conjunto, sino órganos en un organismo. Estos principios semióticos son reconsiderados en diversos textos de Eco como Obra Abierta (1962), Los límites de la interpretación (1990), Lector in fábula (1979) y Kant y el ornitorrinco (1997), donde el principal aporte que Lozano recoge de Eco es que todo texto admite una infinidad de interpretaciones y al mismo tiempo establece sus propias estrategias que pueden condicionar la semiosis.

Respecto a la noción de enciclopedia y laberinto, Lozano afirma que la posición de Eco se puede ubicar en la semántica cognitiva, en cuyo ámbito postuló que la competencia lingüística es siempre enciclopédica y la representación semántica no distingue entre conocimientos lingüísticos y del mundo. Aunque Eco ya había propuesto la noción de enciclopedia en el Tratado de semiótica general (1975), en la primera conferencia del libro la noción se presenta en detalle.

En "Semiótica de la cultura", Umberto Eco reconsidera la definición de semiótica formulada en los años 60, como una lógica de la cultura que funciona de acuerdo a procesos de interpretación que varían en forma social e histórica conforme a las interpretaciones que realizan determinados grupos culturales. El modelo de diversas representaciones de mundo se corresponde con la noción de enciclopedia que comprende las indefinidas maneras en que la sociedad produce semiosis para los diversos términos que usa. Como las enciclopedias dependen de los contextos y circunstancias para generar interpretaciones, estas son siempre variables, abiertas, incompletas y locales.

Eco define cuatro tipos de enciclopedia máxima, media, especializada e individual, que comprenden sistemas semióticos interconectados en forma dinámica por mecanismos de filtro tales como el olvido o la censura, entre otros. La enciclopedia máxima es el sistema mayor que registra las significaciones culturales y su existencia sólo representa una idea reguladora del proceso semiótico. La enciclopedia media consiste en la información de una cultura de la que pueden participar los saberes enciclopédicos individuales. Por otra parte, la enciclopedia especializada corresponde a los conocimientos que recopilan distintas áreas de dominio cultural. En esta conferencia Eco enfatiza la dinámica de los sistemas que facilitan sus permanentes variaciones. Señala que las enciclopedias medias o especializadas cancelan el exceso de información, no la transmiten o revelan como una forma de mantenerse y proteger la memoria de una cultura. Así, mediante la selección de información los sistemas semióticos están en permanente dinamismo. Estos procesos surgen de los mismos textos que son estrategias para promover algunas interpretaciones en los lectores. Por ejemplo, los textos de novelas policiales tienen por lector modelo a quien olvida y privilegia la interpretación basada en la sospecha de un personaje como asesino. De esta manera, la cultura produce y suprime textos que la transforman. La novedad surge cuando la enciclopedia máxima recupera aquellos que han sido censurados u "olvidados". En este sentido, los aportes de esta conferencia permiten pensar en cómo la cultura excluye información ligada a mecanismos de poder identificados a determinados grupos sociales y en cómo el resurgimiento de determinados textos pueden promover los cambios o transformaciones culturales.

Finalmente, en "Los Límites de la Interpretación", Eco retoma algunos planteamientos de Obra Abierta (1962) donde defendía el papel activo del intérprete. Sin embargo, advierte la importancia del texto como productor de sentido. El texto es, en acuerdo con Lotman, un organismo vivo que al igual que el lector posee derechos que implican que la interpretación debe tener criterios y no ser un fin en sí misma. La semiosis ilimitada no significa que ciertos sentidos no sean más valorables que otros.

Pese a que el mundo humano funciona a partir de juicios de identidad y semejanza, a Eco le parece necesaria una actitud de sospecha metódica y no excesiva hacia los textos, que siempre son el parámetro de las interpretaciones. Lo relevante es practicar una economía de lectura entendida como sentidos posibles que el texto ofrece al lector y que pueden o no coincidir con los del autor, cuya vida es aún más impenetrable que sus producciones.

Paula Tesche
Universidad Austral de Chile
Doctorado en Ciencias Humanas
paulatesche@yahoo.com