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Estudios filológicos

versión impresa ISSN 0071-1713

Estud. filol.  no.47 Valdivia jun. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0071-17132011000100012 

ESTUDIOS FILOLÓGICOS 47: 172-174, 2011

RESEÑA

 

VÍCTOR GÓMEZ PIN. 2008. Filosofía. Interrogaciones que a todos conciernen. Madrid: Austral, 450 pp. (Iñaki Ceberio).

 

Víctor Gómez Pin es uno de los filósofos españoles más relevantes del actual panorama filosófico. Sus reflexiones de los últimos quince años giran en torno al Congreso Internacional de Ontología bajo el patrocinio de la UNESCO que él mismo coordina, y que se celebra cada dos años entre la ciudad de San Sebastián y la ciudad de Barcelona. Estos congresos han tratado preguntas tan fundamentales y profundas como qué es la vida, qué es el lenguaje, qué es la naturaleza o el infinito, todos ellos abordados desde una perspectiva multidisciplinar. Fruto de estos congresos son sus últimos libros, como el que presentamos, que da cuenta de las interacciones que se producen entre la ciencia, la filosofía y la cultura. Como él dice: "No hay manera de ser filósofo sin ocuparse de todo, lo que no quiere decir confundirlo todo". Su discurso filosófico se apoya en una metodología transdisciplinar, que huye de la reducción disciplinar predominante en las academias y recupera el modelo clásico y renacentista de la figura del filósofo, capaz de aventurarse en las interrogaciones que a todos conciernen.

La profundidad de su discurso obedece a la necesidad de la formación multidisciplinar de romper con la visión constreñida que ofrece la educación universitaria formal. Su obra interesa por la habilidad de transmitir la pasión por el conocimiento que conduce al planteamiento y cuestionamiento de nuestra existencia, tan ausente en estos tiempos de "macdonalización" de la sociedad. Otra habilidad estriba en la claridad con la que expone el actual estado de las principales polémicas científicas. Esta inusual claridad obedece a un discurso transdisciplinar, que más que mezclar teorías y disciplinas articula un problema concreto, como puede ser el lenguaje, y lo aborda desde diferentes perspectivas para ofrecer una respuesta que sintetiza el saber humano en su diversidad multidisciplinar. Lo transdisciplinar se manifiesta en la síntesis que no es posible desde el reduccionismo académico, sino desde una actitud filosófica que articula los diferentes discursos en un metadiscurso (metafísica). De ahí la importancia que posee la reflexión filosófica sin la cual el sentido de los dispersos saberes se desvanece perdiéndose el horizonte existencial del ser humano.

Gómez Pin es una persona que se asombra (thauma) por todo, espíritu inquieto cuyas respuestas las busca en todas las expresiones culturales y científicas. Según Aristóteles, al inicio de su Metafísica, en el origen de la filosofía está el "asombro" por los fenómenos de la naturaleza. El estagirita lo acompaña a lo largo del libro, siendo el punto de partida de la reflexión que da lugar al planteamiento de interrogantes que aún siguen estando vigentes. Gómez Pin rescata el proyecto metafísico aristotélico para dar respuesta a las interrogaciones que a todos conciernen, pues traduciéndolo libremente "TODOS los humanos, en razón de su propia naturaleza, desean el saber", base de su tesis del pensamiento como "universal antropológico", pues este deseo por ofrecer respuestas a los eternos interrogantes sólo se produce en el ser humano, lo que sólo se puede dar en condiciones de libertad. No es de extrañar que en los lugares donde se restringe la libertad, la voz filosófica es la primera que se apaga. Por ello, la filosofía es un signo que evidencia un alto grado de compromiso político en base a los ideales humanos ya promulgados por la Revolución Francesa.

Este libro se puede leer como un manual de lo que un filósofo debiera saber, o al menos asombrarse ante los dilemas y problemas que nos acompañan desde que surgió la cultura humana. Así, el libro se articula en función de una serie de problemas metafísicos que responde a las interrogaciones fundamentales de nuestra existencia como seres pensantes, y que actualmente son tratados aisladamente desde ciencias particulares, genética, lingüística, física clásica y cuántica. La filosofía se constituye como el punto de convergencia de las diversas disciplinas científicas a las que dota de sentido y significación. Estas interrogaciones se estructuran en ocho capítulos seguidos de un conjunto de anexos técnicos que conducen a una mayor dilucidación de las problemáticas planteadas en el texto, y que se convierten en lectura obligatoria.

El primer capítulo parte con una exposición general de las problemáticas ya planteadas por Aristóteles presentes in illo tempore, configurándose como auténticos universales antropológicos, pues no hay lengua ni cultura donde no estén presentes de alguna manera. Por ello, Víctor Gómez Pin considera que toda lengua es por sí filosófica, cuya justificación podría encontrarse en la Gramática Generativa o en la genética. Dedica especial atención a los conocimientos producidos al descubrimiento de la mutación del gen FOXP2 que daría cuenta del origen del lenguaje. Las respuestas a eternas interrogaciones darían cuenta de lo que nos constituye como seres humanos, pues están presentes en todas las culturas de una manera u otra. El segundo y el séptimo versan sobre la geometría como disciplina organizadora de nuestro pensar. Si bien la geometría euclidiana ha caducado a la luz de otro tipo de geometrías, ésta sigue configurándonos a la hora de construir nuestra percepción que, aunque no corresponda con la realidad, nos sirve para desenvolvernos perfectamente en nuestro mundo.

El tercer capítulo nos traslada al mundo de la naturaleza elemental, donde parte del concepto de "substancia" y "ente", para terminar con la física cuántica y la problemática surgida del principio de incertidumbre que sacrifica principios filosóficos tan elementales como el de contigüidad, y que tras el teorema de Bell y el experimento físico de Alain Aspec transformaron radicalmente la concepción de la naturaleza heredada de los griegos. El cuarto nos presenta a la naturaleza viva, donde parte de Aristóteles como primer pensador que categorizó y clasificó a los seres vivos. Tras describir los avances en biología, se centra en la polémica sobre la diferenciación entre chimpancés y humanos. De nuevo recuerda los descubrimientos de la genética, a la que dedicará un exhaustivo anexo (un gen determinante de la palabra y del lenguaje) vinculado con la lingüística de corte estructuralista mostrando con claridad algunas paradojas que se derivan del lenguaje y nuestra condición como seres lingüísticos. Luego se detiene en otra gran polémica científico-filosófica: la de lác operon, que dio el Nobel a los franceses Francjois Jacob y Jacques Monod, en su investigación sobre la Escherichia coli en los años sesenta. Tras estas incursiones en el seno de la biología nos conduce a la reflexión sobre la técnica, la conciencia, en un intento por dar respuesta a elementos biológicos o culturales presentes en la naturaleza del ser humano.

El quinto capítulo está dedicado a la naturaleza del lenguaje, pregunta ya formulada por los griegos y que aún sigue siendo objeto de reflexión y estudio. Para ello recurre a los últimos descubrimientos arqueológicos, genéticos y psicológicos, sin olvidar a la lingüística. Además de toda esta intervención multidisciplinar reactualiza debates sobre si los animales disponen de lenguaje o no. La postura de Gómez Pin se apoya en Émile Benveniste negando tal posibilidad. Según el autor, no hay que confundir lenguaje con código de señales. Así, una de las principales características del lenguaje humano es la arbitrariedad, no presente en los códigos de señales. Sin embargo, este tipo de digresiones no se limitan al ámbito científico, pues también aprovecha el autor para abordar otro tipo de problemas de índole cultural como la desaparición de las lenguas. Luego, trata de si es posible que los chimpancés puedan articular un discurso, negándose rotundamente, puesto que el aprendizaje de un conjunto de signos no conduce a la articulación del discurso humano, y mucho menos del pensar. Ahora bien ¿las máquinas pueden pensar? Ante esta pregunta nos situamos en uno de los debates más intensos por abordar, el lenguaje desde la inteligencia artificial. Según Searle, las máquinas simulan el pensamiento, pero no lo tienen porque carecen de intención y conciencia. La inteligencia artificial tiene sintaxis pero no semántica, por ello, las máquinas aunque simulen inteligencia realmente no tienen. Los estados mentales humanos no pueden reducirse a una mera sintaxis como sucede con el lenguaje de computación. El sexto trata sobre libertad, moralidad y juicio estético que desde la filosofía siempre han sido problemáticos, dado su carácter subjetivo y dependiente de diversas cosmovisiones que emanan y configuran el pensar humano. No obstante, estos discursos están presentes en todas las culturas y en todos los tiempos acentuándose unos aspectos más que otros.

El último capítulo lo dedica a uno de los problemas que con más profundidad ha abordado Gómez Pin: el continuo y el infinito. Sus reflexiones las aborda desde las matemáticas y desde la física, siempre con una perspectiva filosófica. En este capítulo está presente la Teoría de los transinfinitos que tanto obsesionaron a Jorge Luis Borges, y las actuales teorías cosmogónicas. Con este capítulo abarca el espectro del pensamiento sobre estos temas que van desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande. Finaliza con un epílogo a modo de conclusión donde ofrece su idea de la filosofía como una praxis militante, frente a la resignación dominante, e invita a una reflexión que despierte precisamente nuestra condición humana como seres pensantes y racionales capaces de cuestionar y responder a nuestra existencia. La filosofía, tal como la concibe el filósofo, pretende abarcar el saber humano por enciclopédica que parezca dicha actividad. Lo que no puede hacer es recluirse en disciplinas que oscurecen el horizonte y el sentido profundo del pensar.

Lo más interesante de este ensayo estriba en la explicitación de las implicaciones filosóficas que emanan de los diferentes discursos científicos profundizando nuestro conocimiento en cuanto que somos seres lingüísticos que nos interrogamos y respondemos conformando relaciones con el mundo y con nosotros mismos. Este libro refleja, con la pasión que caracteriza al filósofo, la necesidad de escuchar los diversos discursos científicos que arrojan cierta luz sobre los interrogantes que mueven al ser humano como ser cultural.

Universidad Austral de Chile
Escuela de Artes Creativas

izeberio@gmail.com