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Estudios filológicos

versión impresa ISSN 0071-1713

Estud. filol.  n.44 Valdivia sep. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0071-17132009000100021 

ESTUDIOS FILOLÓGICOS 44: 268-270, 2009

RESEÑAS

Walter D. Mignolo. 2007. La idea de América Latina. La herida colonial y la opción decolonial. Barcelona: Gedisa, 241 pp., trad, de Silvia Jawerbaum y Julieta Barba (Iván Carrasco M.).


 

Este libro, cuya primera edición en inglés es de 2005, se concentra en uno de los aspectos problemáticos más polémicos e interesantes del pensamiento contemporáneo, relacionado con la historia, las ciencias sociales, la teoría, la filosofía, las humanidades y los movimientos e ideologías indígenas: cómo, quiénes, con qué intencionalidades, desde qué perspectivas políticas, poniendo en juego cuáles intereses, han construido la noción o idea de América Latina en Occidente.

Su autor, reconocido intelectual de origen argentino, residente en Estados Unidos desde hace ya un tiempo, ha evolucionado desde la teoría literaria a los estudios americanistas, interdisciplinarios, políticos, contribuyendo al desarrollo de un pensamiento fronterizo y decolonizador. El libro que aquí destacamos ha sido considerado como un brillante manifiesto geopolítico, un vehemente ensayo impregnado de un fuerte compromiso político, y que coloca a Walter Mignolo en el nivel de Fanón, Said, James, Shiva, Fernández Retamar.

El libro se inicia con los Agradecimientos del caso; continúa con un prólogo nominado "Separar las palabras de las cosas", que indica con exactitud el problema básico que enfrenta y el modo de resolverlo; se desarrolla por medio de tres capítulos y culmina con un Epílogo, "Después de América", que resume lo escrito; además de las Notas, abundantes y clarificadoras, y un posfacio a la edición en español, "Después de América 'Latina', una vez más"; se cierra con las Notas a la traducción y un índice temático.

El prólogo es fundamentalmente una discusión sobre las divisiones continentales consideradas en diversos momentos y que corresponden, según la opinión del autor, a constructos imperiales de los últimos 500 años de acuerdo a la imaginación de la cristiandad. A partir del pensamiento de Edmundo O'Gorman sobre la invención de América, Mignolo señala que el tema y los argumentos de su libro se refieren a cómo nació la idea de América Latina y no a la entidad que ha sido denominada de esta manera, con el fin de separar el nombre del sub-continente de su imagen cartográfica. Para ello analiza una gran cantidad de los textos desde Padre Las Casas hasta Hegel y desde Marx hasta Toynbee, además de un conjunto de mapas de distintos momentos históricos sobre el lugar que ocupa América en el orden mundial, desde una perspectiva europea.

El concepto clave que maneja Mignolo en este apartado es el de colonialidad/modernidad. La primera señala las ausencias que se producen en los relatos de la modernidad y la herida colonial, sentimiento de inferioridad impuesto en los seres humanos que no encajan en el modelo predeterminado por los relatos euroamericanos (p. 17). Sus principales premisas son que no existe modernidad sin colonialidad, ya que la última es parte importante de la primera; que modernidad es el nombre del proceso histórico en que Europa inició el camino hacia su hegemonía, la colonialidad es "su lado obscuro"; y que el capitalismo está en la esencia del proyecto modernidad/colonialidad, que ha tenido un segundo momento histórico de transformación cuando Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial se apropió del liderazgo imperial que habían tenido España e Inglaterra.

El primer capítulo desarrolla lo que Mignolo llama la expansión cristiana y la creación moderna/colonial del racismo en América, para mostrar cómo los europeos habían anulado el ser originario de las personas y de la naturaleza para inventar uno nuevo y distinto. Al estudiar el continente americano en el horizonte colonial de la modernidad, destaca tres nombres usados por los habitantes indígenas para mencionar sus territorios, lo que indica que ya habían sido inventados de modo distinto antes de la dominación europea: Tawantinsuyu a la región andina, Anáhuac al valle de México y Abya-Yala a lo que ahora es Panamá (¿por qué sólo tres?...). Por otra parte, también resalta que los relatos que hablan de "descubrimiento" son de europeos y criollos de ascendencia europea y que descubrimiento e invención no sólo son interpretaciones distintas de un mismo acontecimiento, sino parte de dos paradigmas distintos: uno propio de la perspectiva imperialista europea, la modernidad, y otro de carácter crítico de quienes han sido dejados de lado de la historia, de aquellos que se espera que sigan los pasos del progreso continuo de una historia a la cual no creen pertenecer, en otras palabras, los colonizados, los condenados de la tierra, los vencidos, los no seres. Más tarde, la aparición de los criollos de origen español y portugués conformó la tríada de los humanos (europeos), los que no lo eran (indios y africanos) y los que estaban en los límites (criollos).

Sobre la base de estas distinciones, Mignolo analiza diversos problemas de América que recorren distintos momentos históricos; la fundación histórica del occidentalismo y sus consecuencias epistémicas, políticas y éticas; la "americanidad" de América y otros problemas derivados, como la oposición entre barbarie y civilización.

El capítulo siguiente está dedicado a América Latina y el primer reordenamiento del mundo moderno/colonial. Al concepto europeo de la razón del tiempo rectilíneo y la dominación consiguiente, Mignolo opone la noción de "pachakuti", cambio brusco y repentino en el orden establecido del mundo provocado por la invasión europea. Este cambio constituiría el momento fundacional de la herida del mundo moderno/colonial y permite pensar la invasión de América como una revolución. Este momento es considerado por Mignolo como un punto sin retorno, que tiene significaciones diferentes y opuestas: para los pueblos indígenas es un desastre, una violencia que reorganiza su vida y su tejido social; para los europeos el cumplimiento de su destino histórico que abre una brecha entre la historia de Europa y sus colonias, las que siempre estarán más atrás pues siguen una historia que no es la suya.

Hablando desde el punto de vista de las antiguas colonias, Mignolo señala que percibe varios acontecimientos que ocurren en el mismo tiempo, pero en lugares distintos, por lo cual la historia se analiza como la simultaneidad de acontecimientos en las metrópolis y en las colonias, y no como el relato nacional de las metrópolis o la historia de las colonias por separado, sino los vínculos histórico-estructurales heterogéneos, espacialmente temporales.

De este modo, analiza las principales revoluciones sucedidas entre 1776 y 1830: las revoluciones por la independencia de las colonias españolas, portuguesas, británicas y francesas del continente americano; la revolución francesa; etc., hasta llegar a las consecuencias de la emancipación y de la burguesía, que adoptó dos orientaciones: el colonialismo y el imperialismo, directo o indirecto. Por lo tanto, el surgimiento de la "latinidad" o de "América Latina" es necesario entenderla en relación con un imperialismo en ascenso en Europa, apoyado por una economía capitalista y el deseo de determinar la forma de emancipación del mundo no europeo.

Desde estos principios, Mignolo estudia las ideas de América forj adas en distintos momentos históricos, mostrando con detalle los factores enjuego en cada ocasión, estableciendo una evolución de la latinidad desde el ethos barroco criollo colonial hasta el ethos latinoamericano criollo nacional. Finalmente, describe el quinto lado del pentágono étnico-racial, los latinos en Europa del sur y América del Sur y el Caribe, además del colonialismo como ideología oculta de la modernidad y la reconfiguración de su lógica y las muchas caras de la latinidad.

El último capítulo se refiere a un después del concepto de América Latina, mostrando la situación actual de la herida colonial y la transformación epistémica geopolítico-corporal. Por ello, adopta la forma de un extenso y detallado análisis de los distintos movimientos indígenas de liberación y decolonización, en relación con las situaciones políticas de los países, con el control del conocimiento, la disputa entre los legados coloniales europeos y de los indios y africanos de América del Sur y las posibilidades de transformar el Estado en un diálogo abierto entre los criollos y los sectores marginados de la sociedad por motivos raciales, sexuales o de género. Se trata de la herida colonial que sigue abierta y de la transformación epistémica geopolítico-corporal que se desarrolla después de América Latina, del nuevo tipo de saber que responde a las necesidades de los excluidos junto a proyectos y movimientos políticos radicales.

Sin duda, la capacidad de Mignolo para sintetizar numerosos estudios y formas de pensamiento de variado carácter, origen, cultura, y mostrar aspectos poco expuestos de la historia colonial, su amplia competencia interpretativa de fenómenos diversos retórica y estilísticamente, su inteligencia abierta a posiciones diversas, le han permitido escribir este libro magnífico que plantea y pormenoriza problemas antiguos y actuales de la condición de América y sus proyecciones posibles en un futuro inmediato. El aporte mayor y eje de su pensamiento lo conforma la defensa y apoyo de la posición decolonial, entendida como una teoría crítica que se postula en los proyectos de decolonización del conocimiento y el ser que permitirá pensar la economía y la política de una manera diferente, lo que trasciende la historia de Europa y se sitúa en la historia colonial de América y en la perspectiva de los inmigrantes, el pensamiento crítico de frontera entendido como decolonización del conocimiento.

Este texto es uno de los ensayos más apasionantes, polémicos, eruditos, publicados en el último tiempo y abre proyecciones y posibilidades de interacción entre académicos e intelectuales con líderes y dirigentes indígenas que luchan por la subsistencia y el desarrollo de sus comunidades. Es tal su potencia intelectual que abre caminos de duda en la propia escritura de Mignolo, problemas como si el decolonialismo es una utopía, un hecho o una búsqueda, o de qué manera un investigador de formación y lenguas europeas que escribe en ellas (español, inglés) y produce textos controlados por una lógica del mismo origen puede legítimamente formar parte de movimientos indígenas que rechazan los valores occidentales. El diálogo sobre estos problemas puede ser el mejor reconocimiento a sus amplios y profundos planteamientos.

Universidad Austral de Chile,
Instituto de Lingüística y Literatura,
icarrasc@uach.cl