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Revista médica de Chile

Print version ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.145 no.8 Santiago Aug. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/s0034-98872017000801060 

Historia de la Medicina

La comunidad médica y su lucha en contra de la desnutrición en Chile (1860-1940)

The fight against malnutrition of the medical community between 1860 and 1940

Juan Carlos Yáñez Andrade1 

1Escuela de Administración Hotelera y Gastronómica. Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. Universidad de Valparaíso, Viña del Mar, Chile

ABSTRACT

The aim of this manuscript is to highlight the contribution of the first two generations of physicians who faced malnutrition in Chile, between the end of nineteenth century and the first decades of the twentieth century. In the history of Chilean medicine, there is a paucity of research about the role of these physicians in the fight against malnutrition. The main interest was centered in the forties of the twentieth century and the first policies and actions for the working class feeding have been overlooked. The existence of two pioneering groups that have common elements and differences to face the problem of under nutrition is established.

Key words: Nutritionists; Chile; Nutrition Policy; Malnutrition

Las políticas de alimentación desarrolladas durante el siglo XX jugaron un papel central en la intervención del Estado, permitiendo generar diagnósticos sobre los problemas que aquejaban a las familias, alinear a la comunidad médica en una mejor comprensión de los principios que regían la producción, circulación y consumo de alimentos, y facilitar la formación de un campo profesional nuevo que comprometió a médicos, enfermeras y dietistas en la recuperación fisiológica del paciente enfermo1-3.

Existe una importante literatura nacional que ha abordado los problemas sociales y sanitarios presentes desde mediados del siglo XIX y que permite contextualizar la problemática de la alimentación4-6. Los autores destacan que la higiene habría sido el dispositivo central al cual apeló la comunidad médica en su lucha en contra de los problemas sociales, a lo que ayudó la naciente institucionalidad sanitaria del país7. Este desarrollo sanitario fue acompañado por un marco institucional que puso el foco de la intervención en la coordinación de una serie de programas y acciones hacia los más necesitados, para lo cual fue importante la creación del Consejo Superior de Higiene Pública (1892), la Caja del Seguro Social Obrero (1924) y del Consejo Nacional de Alimentación (1937)8.

En este artículo nos hemos propuesto como objetivo principal el destacar el papel que jugaron los médicos en hacer visible el problema de la subalimentación crónica de la población chilena entre fines del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, así como el marco institucional que ayudaron a crear con la finalidad de implementar las primeras políticas de alimentación popular a partir de la década de 1930.

El artículo se organiza a partir de la identificación de dos generaciones de médicos que se forman y desarrollan profesionalmente entre fines del siglo XIX y las primeras cuatro décadas del siglo XX. El concepto de generación se usa en su sentido clásico, al identificar a un grupo a partir de la fecha de nacimiento y período formativo de sus miembros, destacando con ello la vinculación etaria que muchos tenían, compartiendo su paso por las escuelas de medicina, su participación en sociedades científicas y publicaciones en revistas médicas.

Primera generación (1860-1900)

A mediados del siglo XIX Chile tuvo avances significativos en la profesionalización de la medicina, a partir del fortalecimiento de la cátedra de medicina en la recién creada Universidad de Chile (1842) y el control del ejercicio profesional a través de las primeras sociedades médicas. El Estado apoyó el desarrollo de la medicina estableciendo el marco institucional y reglamentario para su ejercicio, además de la creación de una primera infraestructura hospitalaria a cargo de la Junta Central de Beneficencia9.

Es en este contexto que nace y se forma profesionalmente una primera generación de médicos que participa activamente del debate sanitario de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Generacionalmente se forman al mismo tiempo que se desarrollan los estudios sobre fisiología y metabolismo, ayudando a entender la relación entre una dieta balanceada, que debía incluir carbohidratos, proteínas y grasas, y los requerimientos energéticos de los diferentes individuos. La difusión de conceptos como la “alimentación racional” dan cuenta de la presencia de un discurso normativo que apeló a la ciencia y al orden como vías de modelamiento de las conductas, reconociendo en los médicos el estamento profesional responsable de asegurar el desarrollo de las fuerzas productivas de la nación.

Las corrientes higienistas comienzan a vincular explícitamente la existencia de enfermedades como el alcoholismo, la tuberculosis y el raquitismo, con la carencia de nutrientes fundamentales aportados por los alimentos llamados “protectores”10,11. Los problemas de higiene se agravaron producto de las condiciones sociales y económicas de los sectores populares, propagándose enfermedades y epidemias que causaron una gran mortalidad, como la de cólera y viruela. En 1872 se decretó la obligación de la enseñanza de la higiene en los colegios públicos, en 1887 se dictó la ley de vacuna obligatoria y en 1892 se creó el Consejo Superior de Higiene Pública, responsable de asesorar a los organismos públicos en la materia. Otros avances importantes del período fueron la extensión del alcantarillado en Santiago, la aprobación de la ley de habitaciones obreras en 1906 y la promulgación del primer Código Sanitario en 1918, que en conjunto ayudaron a normar las condiciones de salubridad de la población.

En materia de higiene se destacan figuras señeras, como el médico Alejandro del Río (1867-1939) primer director del Instituto de Higiene (1897) y primer Ministro de Higiene, Asistencia, Previsión Social y Trabajo (1924), responsable de implementar las nacientes leyes de seguridad social. El médico Demetrio Salas (1872-?) fue otro higienista destacado, publicando en 1916 su manual de Higiene popular, junto a una serie de cartillas de alimentación durante la década de 1930 (Tabla 1)12. El médico Adolfo Murillo (1840-1899) estudió las causas de la mortalidad y las modalidades de prevención de las epidemias13, Federico Puga Borne (1855-1935) desarrolló estudios sobre higiene14, Lautaro Ferrer (1869-1937), como jefe de la Sección de Higiene, promovió estudios sobre la condición sanitaria15 y José Joaquín Aguirre (1822-1891), desde su cargo de Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y como diputado, presentó distintas disposiciones sobre higiene16.

Tabla 1 Primera generación de médicos: vinculaciones, publicaciones y actividades 

Representantes Vinculaciones Publicaciones Actividades
Alejandro del Río Sociedad Médica de Santiago Revista Médica de Chile Primer Congreso Nacional de Gotas de Leche (1919)
German Vogel Sociedad Médica de Valparaíso Revista Médica de Valparaíso Primer Congreso de Alimentación Popular (1931)
José Joaquín Aguirre Facultad de Medicina Manual de gimnasia (1886)
Adolfo Murillo La mortalidad en Santiago (1890)
Federico Puga Borne Elementos de Higiene (1891)
Eloísa Díaz La alimentación de los niños pobres en las escuelas pública (1906)
Luis Calvo Mackenna Sociedad Médica de Concepción Revista de la Alimentación Popular (1930)
Roberto del Río Sociedad Chilena de Pediatría Cartillas
Vicente Dagnino
Federico Engelbach
Demetrio Salas Manual de Higiene (1916)

Es una generación que se interesa en los problemas nutricionales de la mujer embarazada, los lactantes y la primera infancia17. El desarrollo de la pediatría está vinculada a esta generación, en especial al médico Roberto del Río (1859-1917), fundador de la Sociedad de Pediatría de Chile (1922) y al médico Luis Calvo Mackenna (1872-1937), promotor de las gotas de leche y dispensarios, responsables de la atención y crianza de la infancia desvalida18. Este último hizo aportes relevantes sobre las causas de la mortalidad infantil en el país, la importancia de la alimentación en la primera infancia y los procedimientos en la hospitalización de los menores.

Por último, es una generación que ayuda a dar forma a una comunidad médica que se reconoce profesionalmente en torno a los títulos que detenta, la presencia de maestros que forman discípulos que difunden adelantos en materia de fisiología, metabolismo, nutrición y farmacología, y las instancias de reunión en sociedades científicas. En este último aspecto fue importante la convocatoria que hizo la Sociedad Médica de Valparaíso al Primer Congreso de Alimentación Popular en la ciudad de Valparaíso en 1931. Esta Sociedad promovió, entre 1926 y 1929, en las páginas de su Revista Médica de Valparaíso estudios sobre la nutrición, la mortalidad infantil y los beneficios de la lactancia, siendo su director el médico Federico Engelbach. En 1930 la Sociedad Médica de Valparaíso comenzó a publicar la Revista de la Alimentación Popular, bajo la dirección del médico Germán Vogel, con la finalidad de que sirviera de órgano de propaganda en la realización del Primer Congreso de Alimentación Popular19.

Segunda generación (1900-1940)

La segunda generación de médicos incluye a aquellos que nacieron y se formaron en las primeras cuatro décadas del siglo XX al alero de la medicina social, la cual busca identificar las causas profundas de los indicadores sanitarios del país en las condiciones de vida de la población. Debido al deterioro de las estadísticas bio-demográficos en las primeras décadas del siglo XX, Chile presentaba hacia 1930 una alta mortalidad infantil, con una tasa de 250 fallecidos por cada mil nacidos vivos, junto con una esperanza de vida de 39 años para los hombres y 41 para las mujeres.

Con las reformas de fines de los años 1930 se procuró proveer una atención especializada a las mujeres y niños que no cubría el seguro social y extender los beneficios a la familia de los cotizantes, resolviendo el problema evidente de inequidad que había marginado de las prestaciones sociales a estos grupos por no estar integrados al mercado laboral, pero que sufrían los mismos riesgos. Por ejemplo, la ley N° 6.236 de 1938, conocida como ley madre-niño, estableció el examen médico preventivo de la mujer embarazada y el control periódico del niño hasta los dos años, entregando los medicamentos y los alimentos necesarios. Por otra parte, la ley N° 6.174 de medicina preventiva del mismo año promovió exámenes médicos periódicos para la población asegurada, con el fin de evitar el aumento de gastos de administración que afectaban a la Caja del Seguro Obrero y a las indemnizaciones de invalidez. Además, la ley garantizaba el reposo, la protección del empleo y del salario, hasta la recuperación total del paciente.

La segunda generación de médicos tiene mayor presencia pública en los debates que se dieron en torno a la cuestión social y la implementación de las primeras leyes sociales. Su principal representante es el médico Eduardo Cruz-Coke (1899-1974), quien llegó a ser Ministro de Salud entre 1937 y 1938, y candidato a la presidencia de la República, publicando La medicina preventiva y medicina dirigida (1938). Junto a él se destaca el médico Salvador Allende Gossens (1908-1973), Ministro de Salud entre 1939 y 1941, publicando en 1939 La realidad médico-social chilena (Tabla 2).

Tabla 2 Segunda generación de médicos: vinculaciones, publicaciones y actividades 

Representantes Vinculaciones Publicaciones Actividades
Eduardo Cruz-Coke Consejo de Beneficencia Cartillas de alimentación 1° Conferencia sobre Alimentación (1937)
Esteban Kémeny Escuela de Dietistas La dietista y su educación (1943)
Revista de Medicina y Alimentación (1933)
Formación de Profesionales
Julio Santa María Sociedad Chilena de Nutrición Revista Chilena de Higiene y Medicina Preventiva (1937) Bares lácteos
Jorge Mardones Consejo Nacional de Alimentación El problema de la alimentación en Chile (1935)
Revista de Asistencia Social (1932)
Restaurantes Populares
Salvador Allende Ministerio de Salud La realidad médico-social chilena (1939) Regímenes dietéticos
César Leyton Boletín Servicio Nacional de Salubridad (1931)
Carlos Dragoni L'alimentation populaire au Chili (1938)
Revista de Acción Social (1930)
Pasteurización de la leche
Arturo Mardones Dietética y nutrición (1937)
Ramón González Universidad de Chile Revista de Previsión Social (1934) Encuestas
Ángel Rodas
Virginio Gómez Revista de Servicio Social (1927) Comedores de empresas
Inés Torres
Hermann Schmidt-Hebbel

Algunos representantes de esta generación buscan conocer las condiciones concretas en las cuales se alimenta la población, para lo cual recurren, especialmente, a las encuestas de nutrición. La primera encuesta parece ser la de Eduardo Cruz-Coke, realizada en 1928 en el marco de su curso de Química Fisiológica y Patológica, y publicada en la Revista Médica de Chile20. Lo interesante es que en ella se comparan los resultados de una encuesta aplicada a 50 familias de diversas clases sociales con aquellos obtenidos analizando las cuentas nacionales o la oferta alimentaria disponible, de modo que se obtuvo un consumo de 2.600 calorías diarias para la primera y de 2.918 para la segunda. La comparación de ambos métodos dio como resultado una cifra intermedia para el país de 2.750 calorías por persona, aunque limitada, a decir del mismo Cruz-Coke, porque partía de datos estadísticos optimistas y no tomaba en cuenta el problema de la distribución de los alimentos. Posteriormente los médicos Ramón González21, Ángel Rodas22, Inés Torres y Carlos Dragoni23, concluyeron que la ingesta de calorías se había mantenido estable durante la década de 1930 en torno a las 2.200 calorías como promedio, no recuperando el nivel mostrado por Cruz-Coke para 1928. Como excepción podemos nombrar la encuesta realizada en 1933 por el médico Julio Santa María a los trabajadores de la Refinería de Viña del Mar, que arrojó un consumo de 3.275 calorías, explicable por la política de bienestar social que tenía la empresa y por el alto consumo de azúcar (Figura 1). Los resultados negativos que mostraron de manera sistemática las primeras encuestas de nutrición, sumado a los efectos sociales que tuvo la crisis económica de los años 1930 y el posicionamiento de una segunda generación de médicos interesados en transformar la alimentación en objeto de política pública, ayudan a entender las acciones que el Estado desarrolla desde el recién creado Ministerio de Salud en 1932. Se incentivó, por ejemplo, el aumento en la producción y consumo de la leche, legislando sobre su pasteurización. Se reguló la inspección sanitaria de la industria alimentaria y se desarrollaron a nivel municipal laboratorios de bromatología.

Figura 1 Evolución del consumo de calorías de acuerdo a las diversas encuestas del período (1928-1937). El menor consumo se observa en Rodas con 1.832 calorías y el mayor en Santa María con 3.275 calorías. 

En febrero de 1937 se creó el Consejo Nacional de Alimentación, consagrando a nivel institucional la alimentación como dominio de política pública, reuniéndose en su seno un grupo de médicos interesados en promover acciones para enfrentar los problemas nutricionales de la población de escasos recursos y en especial de mujeres y niños24. Bajo la conducción del médico Jorge Mardones Restat, profesor de Bioquímica y Nutrición de la Universidad de Chile, y secundado por médicos y funcionarios públicos del más amplio espectro, se encargó de realizar estudios y proponer medidas legislativas sobre la materia. Desde el Consejo Nacional de Alimentación los médicos se dedicaron a analizar las variables económicas en el acceso a los alimentos25.

Algunos médicos de esta generación se orientaron a promover mejoras en alimentación de los trabajadores de algunas industrias. Tal fue la labor del médico Virginio Gómez, quien se desempeñó durante un tiempo en la empresa Cemento Melón, donde promovió las primeras cantinas o comedores de empresa26.

Otra característica de esta generación es su intensa labor de vinculación a través de revistas médicas que se crean a partir de la década de 1930 y que se transforman en instancias de difusión de nuevos conocimientos y de relación de médicos interesados en la temática de la nutrición. Emblemáticas, por su continuidad y alcances, fueron la Revista de Medicina y Alimentación de 1933 y la Revista Chilena de Higiene y Medicina Preventiva de 1937.

Además, esta generación realiza una intensa labor universitaria y formativa, ayudando a crear los primeros departamentos de nutrición al interior de las universidades, además de las primeras escuelas de Enfermería (1906), Servicio Social (1924) y Dietética (1939). Papel relevante tuvo el médico Alejandro del Río en las dos primeras y Esteban Kémeny en esta última. Esta vinculación con las labores auxiliares –como se denominaba en la época a estas profesiones– se entiende por una mirada multifactorial con la cual se enfrentaban las enfermedades de acuerdo a la medicina social, tratando de estudiar al paciente en su condición sanitaria, social, económica y cultural. El profesor Arturo Mardones publicó en 1937 uno de los primeros manuales de Dietética y Nutrición, basado en diagnósticos de la realidad chilena.

El reconocimiento de la importancia que tenía la alimentación y nutrición en la recuperación del paciente enfermo y la necesidad de formar un personal especialista que apoyara la labor del médico, explican las primeras iniciativas en la creación de un curso de dietistas. El médico Alejandro del Río, director de la Dirección General de Beneficencia y Asistencia Social, se había mostrado interesado en mejorar la alimentación de los pacientes y profesionalizar el manejo de las cocinas hospitalarias, buscando “establecer eficientes Servicios de Alimentación”, reforzando, con ello, la enseñanza práctica de la Escuela de Enfermeras27. Por tal motivo el médico Enrique Laval, en viaje por Europa durante 1938, recorrió distintas escuelas de dietética, contratando en Budapest al médico Esteban Kémeny para que organizara una en Chile.

El primer curso de dietistas fue inaugurado el 6 de mayo de 1939 en dependencias de la Escuela de Enfermeras del Hospital Arriarán, con un cuerpo de profesores reducido a Esteban Kémeny, Julio Santa María y a la profesora de Economía Doméstica Lidia Contreras. Las alumnas eran reclutadas entre las egresadas del Instituto de Educación Física, funcionarias de los hospitales e incluso religiosas, lo que se explica por su fuerte presencia en las labores hospitalarias. Como señaló años más tarde el mismo Esteban Kémeny en una monografía sobre la creación de la Escuela de Nutrición de la Universidad de Chile, la vinculación de las dietistas a la alimentación hospitalaria se explica porque ésta no era considerada como un “servicio médico”, sino netamente administrativo, donde operaban personas de buena voluntad, pero sin la preparación profesional28.

El traslado de este curso a las dependencias del Hospital del Salvador y la contratación de nuevos médicos se debe al desarrollo y buena acogida que tuvo, transformándose con el tiempo en una verdadera escuela, tal como lo muestra la ampliación de los cursos e incluso la incorporación de asignaturas complementarias, como la contabilidad, estadística y matemáticas. El personal docente aumentó, incorporando a los médicos César Leyton, René Miranda, Aníbal Ariztía, entre otros29.

Este segundo período concluye con la creación de la Sociedad Chilena de Nutrición en 1943, al alero de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad de Chile, bajo la presidencia del médico Hermann Schmidth-Hebbel, transformándose en un espacio de encuentro para los profesionales interesados en los problemas de la alimentación en un amplio sentido30.

Conclusión

  1. En este artículo se ha puesto énfasis en la acción de una comunidad médica que, de manera progresiva desde fines del siglo XIX y especialmente en las primeras décadas del XX, fue interesándose en las condiciones nutricionales de la población chilena, en particular la de escasos recursos. Esta perspectiva matiza algunos estudios que han puesto énfasis en las políticas sanitarias desarrolladas en la década de 1960 para explicar la erradicación de la desnutrición.

  2. La primera generación de médicos (1860-1900) se desarrolló al alero de las corrientes higienistas y de la consolidación del ejercicio profesional de la medicina. En consecuencia, los espacios naturales de desenvolvimiento de esta generación fueron las cátedras universitarias y las reuniones científicas, destacándose el Primer Congreso de Alimentación Popular en 1931.

  3. La segunda generación de médicos (1900-1940), se desarrolla en un período donde la medicina social se encuentra en boga, orientándose a conocer las condiciones reales de alimentación de la población, en especial a través de las encuestas de nutrición. Es una generación que presenta un alto perfil público y que desde el Ministerio de Salud y el Consejo Nacional de Alimentación va a promover una serie de acciones, desde las campañas sanitarias hasta el abaratamiento de los medios de subsistencia, pasando por la difusión de cartillas de alimentación, la pasteurización de la leche y la creación de los restaurantes populares y bares lácteos.

  4. Profesionalmente la segunda generación desarrolla los primeros pasos en la formación de un personal especialista que apoya la labor del médico al interior de los hospitales, velando por la recuperación del paciente a partir de una correcta alimentación, para lo cual se crea en 1939 un curso de dietética, que se transformaría a poco andar en la primera escuela de nutrición del país.

Trabajo financiado por el proyecto FONDECYT de investigación Postdoctoral 3160471.

Agradecimientos

El autor agradece al programa postdoctoral de CONICYT por haber financiado esta investigación en el marco del proyecto Fondecyt N°316047, titulado Inequidad alimentaria y estándar de vida. Las políticas de alimentación popular en el Chile de entre guerra: 1920-1950.

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Received: May 30, 2017; Accepted: September 27, 2017

Correspondencia a: Juan Carlos Yáñez PhD Escuela de Administración Hotelera y Gastronómica, Universidad de Valparaíso, 5 Oriente N°180, Viña del Mar, Chile. juancarlos.yanez@uv.cl

a

PhD.

El autor no declara conflicto de intereses.

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