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Revista médica de Chile

Print version ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.144 no.10 Santiago Oct. 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872016001000001 

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN

 

Síndrome metabólico e inflamación en adultos. Un estudio poblacional

Association of C reactive protein levels with metabolic syndrome in adults: a population-based study

 

Patricia Bustos, Bernardita Rosas, Pablo Romána, Juan Villagrána, Hugo Amigob

Departamento de Nutrición, Facultad de Medicina, Universidad de Chile. Santiago, Chile.
a Alumno de la carrera de Medicina. Universidad de Chile. Santiago, Chile.
b PhD.

Correspondencia a:


Background: Metabolic syndrome is highly prevalent among adults in Chile and represents a health risk. Aim: To determine the relationship between metabolic syndrome (MetS) and its components, with C reactive protein levels (CRP) as an inflammation marker. Material and Methods: The population studied consisted of 736 individuals born in a hospital from Valparaíso Region, aged between 32-38 years at the time of the study. MetS was identified according to the Adult Treatment Panel (ATP) III guidelines and inflammation was measured using ultra-sensitive CRP. This parameter was classified as normal for values from 0 to 3 mg/L, high for values from 3.01 to 10 mg/L and very high for values > 10 mg/L. Results: Median CRP was in the normal range (1.9 mg/L, interquartile range 0.7-5.2) and was higher among women than men (2.2 and 1.4 mg/L respectively, p < 0.01). Twenty seven percent of participants had MetS. One-fourth had high blood glucose values, one-third had high triglyceride levels and 28% had blood pressure values over those established as normal in MetS. Elevated waist circumference (WC) and low HDL cholesterol were found among almost 50% of participants. A relationship between MetS and high CRP was only found among men with an Odds ratio (OR) of 2.04 (95% confidence intervals (CI): 1.11-3.73). The same association was observed for high triglyceride levels with an OR of 2.02 (CI: 1.17-3.49) and high WC with an OR of 3.89 (CI: 2.06-7.36). Among women, the only relationship observed was between abdominal obesity and very high CRP with an OR of 2. 65 (CI: 1.20-5.84). Conclusions: Metabolic syndrome, high triglyceride levels, and abdominal obesity were associated with inflammation only in men.

Key words: Adult; C-Reactive Protein; Metabolic Syndrome X.


 

Se ha señalado que las enfermedades crónicas no trasmisibles han aumentado su frecuencia1-3. También se ha indicado que la inflamación participa en la fisiopatología de varias de estas enfermedades4,5, por lo que es importante conocer su asociación para sugerir posibles alternativas de prevención, tratamiento y control.

El síndrome metabólico, patología que agrupa distintos factores de riesgo cardiovascular, compromete a 27,5% de las personas entre 25 y 44 años en el país, es más frecuente en varones y tiende a aumentar con la edad6. La obesidad central es uno de sus constituyentes, asociándose a numerosas consecuencias y condiciones agregadas, entre ellas, a un estado de inflamación crónica.

Se ha indicado que la proteína C reactiva que se sintetiza a nivel hepático, en respuesta a enfermedades inflamatorias o infecciones agudas, cáncer, quemaduras o post cirugía7,8, también está crónicamente aumentada en las personas obesas, indicándose que la inflamación es el mecanismo que potencialmente une la obesidad con el riesgo cardio-metabólico9,10. Menos información hay de la asociación de inflamación con síndrome metabólico.

La rápida transición socio-demográfica, alimentaria y nutricional que ha ocurrido en el país en las últimas décadas, se ha acompañado de un aumento de la obesidad y del síndrome metabólico, que se inician cada vez más tempranamente11-13. El que los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares se asocien a inflamación en edades más tempranas que cuando se presentan los eventos que causan discapacidad y muerte, permitiría entregar elementos para realizar vigilancia epidemiológica y potenciar programas dirigidos a la prevención y control de enfermedades crónicas en atención primaria. El objetivo de este trabajo fue determinar la asociación entre síndrome metabólico y también de sus componentes con un marcador de inflamación, como la proteína C reactiva ultra sensible (PCRus) en adultos, en un estudio poblacional, en personas que viven en comunas semi-rurales del país.

Material y Métodos

Este estudio, de corte transversal, evaluó entre los años 2010 y 2012, a 736 personas, que participan en un seguimiento de nacidos entre 1974 y 1978 en el Hospital de Limache, Región de Valparaíso, Chile y que al momento del estudio tenían entre 32 y 38 años.

La información se obtuvo a través de encuestas socioeconómicas, de salud, mediciones antropométricas y exámenes de laboratorio. La presión arterial se midió dos veces, con un manómetro digital, con la persona en reposo. Los análisis de esta variable se realizaron utilizando el promedio de las dos mediciones. Se consideró valores de presión elevados si estaban ≥ 130/85 mmHg o si la persona estaba con tratamiento antihipertensivo. El perímetro de cintura se midió con una huincha flexible, en el punto medio entre la cresta iliaca y la última costilla, considerándose obesidad abdominal valores > 88 cm en mujeres y > 102 cm en hombres. En muestra de sangre en ayunas se determinaron niveles plasmáticos de glicemia, colesterolemia y trigliceridemia. Se consideró glicemia elevada cifras > 100 mg/dL; trigicéridos elevados cifras > 150 mg/dL y cifras bajas de colesterol HDL en varones < 40 mg/dL y < 50 mg/dL en mujeres. Se definió síndrome metabólico al conjunto de 3 o más de estos componentes14. El nivel socioeconómico (NSE) se utilizó como variable de ajuste, estimándose mediante una matriz construida con la ocupación y escolaridad del jefe de hogar15.

La inflamación se midió a través de la PCR ultra sensible (que permite medir niveles que no son detectables con otros métodos) categorizándola en: normal (de 0 a 3 mg/L), elevada (de 3,01 a 10) y muy alta (> 10 mg/L), clasificación que es una adaptación de la sugerida por Yeh y Willerson16.

Las encuestas, la evaluación clínica y la obtención de sangre fueron realizadas por nutricionistas o enfermeras capacitadas, con estándares comunes y permanentemente supervisadas.

Inicialmente se describió la población en estudio a través de medidas centrales (mediana y percentiles 25 y 75) y se hicieron asociaciones bivariadas con las variables de interés. Posteriormente, se realizó un análisis de regresión logística multinomial para estudiar la asociación entre síndrome metabólico y de cada uno de sus componentes con el marcador de inflamación mencionado en sus categorías elevada y muy alta, considerando como grupo de referencia los valores clasificados como normales, estimándose los OR con intervalos de confianza (95% IC). Estos modelos fueron ajustados por potenciales confusores (sexo y nivel socioeconómico), explorándose la existencia de interacciones.

Este estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, todos los participantes firmaron un consentimiento informado previo al ingreso al estudio.

Resultados

La mediana de edad de la población estudiada fue de 35,2 años; 9% fue clasificado en el NSE bajo y la mitad estuvo en los niveles medio y medio alto, destacando que en esta muestra no hubo personas clasificadas en el nivel alto. La mediana de IMC estuvo desplazada hacia el exceso de peso, especialmente en las mujeres. Las medianas de glicemia, triglicéridos y presión arterial estuvieron en valores normales y fueron significativamente mayores en hombres; el perímetro de cintura, como era de esperar, fue mayor en hombres. Si bien los niveles de colesterol HDL no difirieron por sexo, los valores encontrados en mujeres estaban bajo los valores recomendados de normalidad. La PCRus estuvo en un rango normal bajo, con valores significativamente mayores en mujeres (Tabla 1).

 

Tabla 1. Características generales de la población estudiada según sexo

 

El 27% de las personas presentaron SM, levemente más frecuente en las mujeres. Un cuarto de la población tuvo la glicemia elevada, un tercio los triglicéridos aumentados y 28,4% la presión arterial en valores mayores a los establecidos para SM, todas estas cifras fueron mayores en hombres. El perímetro de cintura aumentado y los HDL bajos tuvieron prevalencias mayores, que llegaron a comprometer a la mitad de la población estudiada y, a diferencia de los anteriores, las mujeres los presentaron alterados con mayor frecuencia (Tabla 2).

 

Tabla 2. Frecuencia del Síndrome metabólico y sus componentes, según sexo

 

Un tercio de la población tenía valores de PCRus elevados y algo menos de 7% presentó cifras muy altas, con valores mayores en las mujeres. Al analizar las categorías de PCRus elevada y muy alta y su relación con SM, se pudo comprobar que en hombres, hubo mayor frecuencia de valores de PCRus elevados en aquellos que tenían SM (p = 0,049); en mujeres no se observó esto (p = 0,775) (Tabla 3).

 

Tabla 3. Distribución de la PCR en categorías, según sexo y presencia o no de SM

 

Debido a que se verificó una interacción entre SM y sexo, para controlar este efecto, se elaboraron modelos multinomiales separados para hombres y mujeres.

En los hombres se observó una asociación significativa de SM y PCRus elevada, alcanzando una OR de 2 (p = 0,021). En relación a los componentes del SM, los varones que presentaban triglicéridos elevados tuvieron OR de 2,0 (p = 0,011) y los con perímetro de cintura elevado, un OR cercano a 4 (p = 0,0001). No se observó asociación entre el resto de los componentes del SM (hipertensión arterial, bajos niveles de HDL o glicemia elevada) con inflamación en grado moderado o muy alta (Tabla 4). En mujeres no se observaron estas asociaciones, con excepción del PC elevado y PCRus muy alta, con OR de 2,65 (p = 0,016) (Tabla 5 ).

 

Tabla 4. Asociación del SM y de sus componentes con inflamación en hombres

 

Tabla 5. Asociación del SM y de sus componentes con inflamación en mujeres

 

Discusión

En este estudio se pudo constatar que hubo asociación de SM con PCRus elevada y con algunos de los componentes del SM, específicamente con perímetro de cintura aumentado y triglicéridos altos, aunque sólo en hombres. En mujeres, la única asociación fue entre perímetro de cintura elevado y PCRus muy alta. Se pudo comprobar también que un tercio de las personas presentaban inflamación en grado moderado y 6,5% en valores altos.

Es interesante verificar que casi 40% de las personas estudiadas, adultos de mediana edad, presentan valores de PCRus sobre 3 mg/L. Diversos estudios han señalado que, si bien la concentración de PCR aumenta rápidamente, a consecuencia de daño en los tejidos o infecciones, especialmente bacterianas (con valores superiores a 200 mg/L)17, su utilidad como marcador de enfermedad cardiovascular también es ampliamente reconocido, ya que se ha descrito que valores de menor magnitud (> 3 mg/L) se asocian a episodios isquémicos o infarto18,19. Sin embargo, no hay unanimidad acerca de los niveles de PCR que se deben utilizar para predecir riesgo cardiovascular. Algunos autores utilizan los siguientes puntos de corte: bajo riesgo (< 1), intermedio (1-3), alto riesgo (3-10) y muy alto (> 10), en este último caso recomiendan repetir el examen o buscar otras patologías que estén explicando esta elevación16. Nosotros usamos una clasificación arbitraria, juntando riesgo bajo con intermedio, esperando que las asociaciones se dieran con la categoría de alto riesgo, que podría reflejar mejor la relación buscada.

Algunos estudios encuentran la asociación de SM con PCRus, empleando la definición más aceptada (presencia de 3 o más componentes), mientras que otros estudios reportan que los valores de PCR se elevan mientras más componentes estén presentes20-22.

Hay estudios que, a diferencia del presente trabajo, encuentran la relación en ambos sexos23. No debiera ser extraño encontrar diferencias en el comportamiento del SM por sexo, ya que si bien las mujeres tienen aparentemente mayor riesgo de tener SM (por la alta frecuencia de PC elevado y HDL bajos), los hombres tienen alto riesgo cardiovascular por mayor prevalencia de hipertensión arterial y triglicéridos elevados24. En la Encuesta Nacional de Salud, realizada en el país el 2009, se pudo comprobar parte de estas afirmaciones al encontrarse que los varones tienen mayor prevalencia de hipertensión arterial y triglicéridos altos, mientras que las mujeres tuvieron mayor frecuencia de HDL bajos6. La composición del grupo de estudio según sexo (y edad) determinará la mayor o menor frecuencia de factores de riesgo presentes, lo que está apoyado por la fisiopatología del SM en el que intervienen una compleja participación de factores biológicos, genéticos, hormonales y ambientales25. El que se haya encontrado una distribución diferente de PCRus elevada y presencia o no de SM, solamente en hombres (Tabla 3), es lo que apoya encontrar posteriormente una asociación de SM, como de algunos de sus componentes, con PCR en este rango de interés (Tabla 4).

Como el SM está definido por diversos componentes que ejercen su riesgo metabólico por distintas vías, no necesariamente asociadas a inflamación, el análisis de los factores de riesgo agrupados puede reflejar una condición metabólica diferente a la encontrada en el análisis de los componentes en forma individual. Esto, sumado a que los factores de riesgo que integran el SM aumentan con la edad, hace probable que las asociaciones se den más en personas mayores que en adultos más jóvenes, como los estudiados en esta oportunidad.

Lo que sí se ha reportado reiteradamente es la relación de obesidad con marcadores de inflamación, particularmente PCRus18,26 y reversibilidad de estos valores elevados al haber baja de peso27. Se ha descrito que en el exceso de peso, el tejido adiposo se ve expuesto a diferentes condiciones si el fenómeno se perpetúa: estrés oxidativo, estrés del retículo endoplasmático, hipoxia y reordenamiento masivo de la matríz extracelular, procesos que funcionan como señal de alerta. El tejido adiposo envía señales producto de la exposición continua a diversos estímulos, principalmente adscritos a la secreción de la proteína quimioatractante de macrófagos (MCP-1). Esta molécula induce la migración y posterior infiltración de macrófagos al tejido adiposo, estableciendo un estado de inflamación crónica de bajo grado. Estas células interactúan con los adipocitos residentes y en conjunto aumentan la secreción (local y sistémica) de adipoquinas y citoquinas pro-inflamatorias (resistina, leptina, TNF, IL-6 entre otras) y disminución de moléculas antiinflamatorias (adiponectina). Esta inflamación puede ser pesquisada en la periferia a través de la detección de cada uno de estos metabolitos o de moléculas activadas secundariamente, como es el caso de la PCR28.

En nuestro estudio, al igual que lo reportado en otros trabajos29, se obtuvo que el perímetro de cintura aumentado es el principal determinante de la elevación de la PCRus en el síndrome metabólico.

Hay estudios que han señalado una asociación directa entre PCRus con triglicéridos e inversa con HDL, pero también reportan que el IMC, o la obesidad es la variable más relacionada con inflamación en bajo grado26,30. Respecto a la asociación con hipertensión arterial, también hay estudios que señalan que la PCR está elevada en pacientes hipertensos31,32 y que este proceso inflamatorio, presente en la fisiopatología de la hipertensión, predice el desarrollo de enfermedad cardiovascular, sin embargo, en este estudio no se encontró esta asociación.

A pesar de que este es un estudio poblacional, con personas relativamente sanas, se encontró que 7% tiene valores de PCRus > 10 mg/L. Este hallazgo llama la atención y merece mayor estudio. Se ha descrito que estos valores tan elevados se encuentran en patologías virales, enfermedades inflamatorias33 o cáncer34-36. La justificación de incorporarlas en el análisis fue para ver si un mayor grado de inflamación se asociaba a factores de riesgo metabólico, aspecto que no se encontró, salvo su asociación con obesidad abdominal en mujeres.

En este estudio se demostró, también, que en esta población aparentemente sana y joven existe alta prevalencia de SM y de los componentes que lo integran. Estos datos son similares a lo reportado en la Encuesta Nacional de Salud, en que el grupo de 25-44 años tiene 27,5% de SM, aunque en esta encuesta nacional, la prevalencia fue mayor en varones37. Puede llamar la atención, en nuestro estudio, la elevada frecuencia de personas con glicemia > 100 mg/dL, lo que también es concordante con datos nacionales. La ENS 2009 indica 9,4% de personas con glicemia ≥ 126 mg/dL (en nuestro estudio es 3,1%). Si restaramos a 23,6% de valores > 100 mg/dL, 3,1% que tiene glicemia ≥ 126 mg/dL, queda 20% de personas cuyas glicemias estarían entre 100 y 126 mg/dL. En la ENS 2003 (encuesta realizada 8 años antes que nuestro estudio) este valor corresponde a 15,6% (dato que no está publicado en la ENS 2009). Considerando además que el exceso de peso es cada vez más frecuente (75% en nuestra muestra) y que se asocia a hiperglicemia, es bastante probable que los valores más actuales de glicemia > 100 estén en los valores por nosotros reportados.

Entre las fortalezas de este estudio está disponer de gran número de personas en comunas semi-rurales, en un rango de edad estrecho y que pertenecen a un NSE medio a medio bajo, aunque, esta relativa homogeneidad también se puede interpretar como una debilidad muestral, al no tener personas de más edad en los que la frecuencia de SM (y sus componentes) sea mayor o una muestra que exprese mejor la variabilidad socioeconómica poblacional.

El encontrar a esta edad alta frecuencia de factores de riesgo asociados a inflamación es una indicación de la importancia de realizar estos estudios en personas que aún no tienen las enfermedades que producen discapacidad y muerte y que proporcionan insumos para la vigilancia epidemiológica y para fortalecer los programas dirigidos a la prevención y control de enfermedades crónicas, como la obesidad, desde temprana edad. Finalmente, los resultados de este estudio entregan antecedentes para la vigilancia de la población de adultos de mediana edad en los servicios de salud, para evitar las consecuencias que puedan tener estos factores de riesgo, con mensajes dirigidos a la población en riesgo, que según los resultados de este estudio, corresponde a hombres adultos de mediana edad.

 

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Recibido el 1 de octubre de 2015, aceptado el 7 de septiembre de 2016.

Financiado por Fondecyt, proyecto N° 1100414

Correspondencia a: Dra. Patricia Bustos
Independencia 1027. Santiago, Chile. Teléfono: 227986213
pbustos@med.uchile.c

 

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