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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.140 no.6 Santiago jun. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872012000600019 

Rev Med Chile 2012; 140: 818-820

HISTORIA DE LA MEDICINA

 

Medicina, música, amistad y prejuicios: Billroth I y Billroth II, los cuartetos para cuerdas Opus 51, N° 1 y N° 2 de Johannes Brahms

Medicine, music, friendship and prejudices: Billroth I and Billroth II, the string quartets Opus 51, N° 1 and N° 2 by Johannes Brahms

 

Felipe C. Cabello

Department of Microbiology and Immunology, New York Medical College, Valhalla, NY 10595, U.S.A.

Correspondencia a:


Background: The great German surgeon Theodor Billroth and the imaginative and creative composer Johannes Brahms had a very close friendship centered on musical activities, that lasted for more than thirty years while they lived and worked in Zurich and Vienna, during the second half of the Nineteenth Century. Billroth, besides his all-consuming medical activities, had time to be a musical enthusiast who directed orchestras, played the violin in chamber music groups, and wrote musical criticism for newspapers. The common affection between these two creative giants is documented by their abundant and effusive correspondence, by the constant requests by Brahms of Billroth's opinions regarding his compositions, and by the positive and stimulating answers that Billroth gave to these requests. Billroth opened his house for musical evenings to play Brahms chamber compositions for the first time, and Brahms dedicated his two Opus 51 string quartets Nos. 1 and 2, known in the musical milieu as Billroth I and II, to his physician friend. Unfortunately, the close bonds between these two geniuses weakened towards the end of their lives as a result of Billroth's becoming intolerant to the lack of social refinements and gruff behavior of the composer. This baffling intolerance of Billroth to his friend Brahms can be better understood after reading Billroth's writings in his book The Medical Sciences in the German Universities. A Study in the History of Civilization. There Billroth expresses strong prejudices against potential medical students of humble social origins, such as those of Brahms, coupled to a primitive anti-Semitism.

Key words: General Surgery; Germany; History, 19th Century; Music.


Como estudiante de medicina, durante la década de 1960, época previa al descubrimiento del Helicobacter pylori y al tratamiento antimicrobiano de la úlcera péptica, una inolvidable experiencia educativa fue tomar parte en operaciones de tratamiento y corrección de las complicaciones de esta patología por medios quirúrgicos. En los quirófanos del Hospital San Juan de Dios, en Santiago de Chile, bajo la guía de los profesores Arturo Jirón V., Santiago Jarpa G. y Leonidas Aguirre M. presencié en varias oportunidades la ejecución de gastrectomías con las técnicas Billroth I y Billroth II en diferentes pacientes y fui imborrablemente impresionado por la diestra habilidad quirúrgica de mis profesores y la elegancia conceptual de la cirugía. La operación representaba, para mí, un matrimonio perfecto y racional entre los conocimientos de la anatomía gastroduodenal y su fisiología, aplicados de una manera lógicamente sintética a la resolución de un problema clínico. En la época (1881) en que Theodor Billroth había conceptualizado estas operaciones, los conocimientos de fisiología gastroduodenal eran más bien rudimentarios y, a pesar de eso, estas técnicas aún son usadas hoy, lo cual habla muy bien de su visión y de su genio para proyectarse más allá del conocimiento médico a su alcance1.

Estos recuerdos estudiantiles fueron los que despertaron mi interés, al leer en un programa de un concierto al cual asistí recientemente y donde se ejecutó la sinfonía N° 2 de Johannes Brahms, que este compositor y Billroth habían tenido una gran amistad por más de treinta años y que esta había girado alrededor de la música. Los comentarios del programa respecto de que Brahms había solicitado la opinión de Billroth acerca de la calidad musical de su sinfonía N° 2, y que la opinión de este había sido muy positiva, me indujeron a investigar un poco más sobre la historia de esta amistad. De esta manera confirmé que Billroth fue un gran amante de la música y que, además de sus actividades médicas, se daba tiempo para dirigir orquestas, para ser miembro activo de cuartetos de cuerdas donde tocaba el violín, y para escribir crítica musical para diferentes diarios2,3. Lo interesante de la relación entre el cirujano y el compositor, pianista y director de orquesta es que, a pesar de venir de muy diferentes circunstancias económico-sociales, mantuvieron una larga y estrecha amistad con gran afectividad y respeto2'3. Si bien es cierto que ambos habían nacido en ciudades marítimas del norte de Alemania, Brahms en Hamburgo y Bill-roth en Bergen auf Rügen en el Báltico, la familia de Brahms era pobre y su padre se ganaba la vida tocando el contrabajo en bares y burdeles del puerto3. El padre de Billroth era un pastor protestante de ascendencia sueca, la madre tenía ascendencia francesa y la familia pertenecía a la clase media alta tradicional de la sociedad alemana3.

La amistad entre Brahms y Billroth comenzó en Zurich, Suiza, en 1865 y continuó floreciendo años más tarde en Viena, donde ambos alcanzaran su apogeo profesional, Billroth como el fundador de la escuela quirúrgica de Viena cuya influencia se extendió por toda Europa y Norte América3. Brahms, tal como lo habían pronosticado Robert y Clara Schumann, se convirtió en el músico de sus sinfonías, de sus conciertos para piano, del Requiem Alemán y de la Rapsodia para Alto y en ellos y en su amplia producción musical "expresó el espíritu más exaltado de su tiempo, de una manera ideal"3. La íntima amistad entre Billroth y Brahms se manifestó de una manera clara por la efusividad, el respeto y la admiración mutua plasmada en las 331 cartas que intercambiaron y en las constantes veladas musicales en la casa de Billroth, en las cuales se estrenaron por primera vez piezas de música de cámara del compositor y a las cuales Billroth criticó encomiásticamente2-4. Como prueba de esta amistad, y tal vez siguiendo los consejos de su madre que alguna vez le escribió a Brahms "La gente egoísta que vive para ellos mismos están vivos a medias"3, el compositor le dedicó a Billroth los cuartetos para cuerda Opus 51, N° 1 y N° 2.

Los cuartetos, que en el ambiente médico con aficiones musicales son conocidos como el Billroth I y Billroth II, a pesar de ser de difícil ejecución, continúan la tradición de Mozart en este tipo de composiciones, con una originalidad musical reconocida más tarde por Arnold Schoenberg, y con pasajes de gran belleza, como la Romanze en el Billroth I2,3. Billroth, al conocer la dedicación dijo, equivocadamente en mi opinión, que esta dedicatoria "mantendría la memoria de su nombre por más tiempo que su propio trabajo" y que "el arte era más inmortal que la ciencia"3. A pesar de la íntima y larga amistad que se profesaron por largo tiempo estos dos grandes innovadores de la música y de la medicina, al parecer las diferencias sociales y la menor tolerancia a las contrariedades recíprocas entre ellos, producida tal vez por sus edades, socavaron su amistad. De esta forma, al saber Brahms que Billroth había criticado de manera privada su origen y su educación y había comparado su falta de gracias sociales a las de Beethoven3,4, comenzó a alejarse de su amigo de tal manera que sus intercambios se hicieron menos frecuentes. En los últimos años de sus vidas, Brahms al igual que su amigo, ya un famoso ciudadano de Viena y del mundo, comenzó también a resentir las opiniones de éste sobre música, ya que consideró que se salían del terreno de su competencia3.

El contexto de la intolerancia tardía de Billroth a las limitaciones sociales y de educación de su amigo puede ser mejor entendido al leer su obra "Las Ciencias Medicas en la Universidades Alemanas"5. Esta obra fue traducida al inglés en 1924, casi cincuenta años después de su publicación, por William H. Welch, profesor de medicina de la Universidad de Johns Hopkins y, al igual que William Osler, uno de los fundadores de la medicina moderna en Estados Unidos de Norteamérica. Algunos aspectos de esta obra son sorprendentes para un lector contemporáneo, ya que en ella Billroth expresa prejuicios groseros en contra de los estudiantes pobres que aspiran a estudiar medicina, asociado a un antisemitismo primitivo que raya en lo trágicamente caricaturesco5. A mi modo de ver, estas primitivas obsesiones de la burguesía europea de esa época, y que por razones históricas alcanzaron en Alemania su máximo desarrollo, fueron parcialmente responsables del término de la amistad de Billroth y Brahms y también estuvieron detrás de las catástrofes de la Primera y Segunda Guerras Mundiales. Es interesante ver también cómo el profesor W. H. Welch, que en el prólogo de su traducción criticó directamente la obra de Billroth por sus prejuicios en contra de la salud pública y de la microbiología, escogió ignorar el elitismo y antisemitismo de Billroth y se refirió a él tangencialmente y de una manera ininteligible5. En este contexto, el genio de Brahms opaca al de Billroth, ya que él fue capaz de sobreponerse a una infancia y adolescencia de penurias sociales y económicas para continuar expandiendo el camino creador de Beethoven, constituyéndose en unos de los grandes músicos del Siglo XIX. Billroth, a pesar de su genialidad medica y musical, fue incapaz de ver el futuro y elevarse por encima de los prejuicios de su ambiente social, a pesar de su escogida y refinada educación.

Agradecimientos. Agradezco a mis padres, Felipe y Carmen y a su amigo Julio Olea C., quienes para combatir el tedio infantil de los días lluviosos de Chiloé me introdujeron tempranamente a la música de Beethoven, Mozart, Haydn, Frank, Berlioz, Tchaikowsky y otros. Ellos me enseñaron además con su ejemplo a detestar el prejuicio. Agradezco la generosidad de mi amiga Dra. Victoria Beresi R. que me permitió escuchar mi primer concierto en vivo en Chile, en el cual el director alemán Georg L. Jochum, uno de los intérpretes más felices de la música de Brahms según los críticos musicales, dirigió la sinfonía N° 9 de Beethoven.

 

Referencias

1. JAMA. Editorial. Billroth-Surgeon, teacher, musician. 1964; 188: 749-751.         [ Links ]

2. Strohl EL. The unique friendship of Theodor Billroth and Johannes Brahms. Surg Gynecol Obstet 1970; 131: 757-61.         [ Links ]

3. Roses DF. Brahms and Billroth. Surg Gynecol Obstet 1986; 163: 385-98.         [ Links ]

4. Rutledge RH. A medical musical friendship: Billroth and Brahms. J Surg Ed 2007; 64: 57-60.         [ Links ]

5. Billroth T. The Medical Sciences in the German Universities. A Study in the History of Civilization. 1924; Translated from the German by William H. Welch. The MacMillan Company, New York.         [ Links ]


Recibido el 22 de diciembre de 2011, aceptado el 4 de enero de 2012.

Correspondencia: Felipe Cabello, M.D. Department of Microbiology and Immunology, New York Medical College, Valhalla, NY 10595, U.S.A. Phone: 914 594 4182 Fax: 914 594 4176 E-mail: Cabello@nymc.edu

 

Conflictos de Interés:

Felipe Cabello.