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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.138 n.7 Santiago jul. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872010000700015 

Rev Med Chile 2010; 138: 888-896

ARTÍCULO DE REVISIÓN

 

Disfunción miocárdica en la sepsis

Myocardial dysfunction in sepsis

 

MAX ANDRESEN, TOMÁS REGUEIRA

Departamento de Medicina Intensiva, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile.

Dirección para correspondencia


Myocardial dysfunction appears in 25% of patients with severe sepsis and in 50% of patients with septic shock, even in the presence of hyper dynamic states. It is characterized by a reduction in left ventricle ejection fraction, that reverts at the seventh to tenth day of evolution. Right ventricular dysfunction and diastolic left ventricular dysfunction can also appear. There is no consensus if an increase in end diastolic volume is part of the syndrome. High troponin or brain natriuretic peptide levels are associated with myocardial dysfunction and a higher mortality. The pathogenesis of myocardial dysfunction is related to micro and macro circulatory changes, infammatory response, oxidative stress, intracellular calcium management disturbances, metabolic changes, autonomic dysfunction, activation of apoptosis, mitochondrial abnormalities and a derangement in catecholaminergic stimulation. Since there is no specifc treatment for myocardial dysfunction, its management requires an adequate multi systemic support to maintain perfusion pressures and systemic fows suffcient for the regional and global demands.

(Key words: Cardiomyopathies; Heart failure; Sepsis.)


La mortalidad por sepsis continúa siendo alta1-3 y se asocia a la aparición de hipoperfusión y/o disfunción de órganos4. La disfunción miocárdica es una más de las disfunciones orgánicas propias de la sepsis. Aunque su evaluación no está incluida en los puntajes de gravedad (APACHE, SAPS) ni en los que evalúan falla de órganos (SOFA, MARSHALL), es una disfunción frecuente y relevante durante la sepsis. Inicialmente la disfunción miocárdica en la sepsis fue descrita clínicamente de acuerdo a las dos formas de presentación del shock séptico: el shock frío y el caliente5. Mientras el shock caliente se caracteriza por febre, hipotensión, piel tibia y oliguria, el shock frío se presenta con pulso débil, hipotensión y piel fría. El monitoreo hemodinámico de estos pacientes muestra que la presentación fría se asocia a bajos índices cardiacos (IC), mientras que la presentación caliente corresponde a un patrón hemodinámico hiperdinámico caracterizado por IC elevados y resistencias vasculares sistémicas bajas5. La forma de presentación fría del shock séptico se asoció a la presencia de disfunción miocárdica.

Sin embargo, la sepsis se caracteriza por una marcada hipovolemia efectiva que se asocia a bajas presiones de llenado y caída del IC secundarias. Así, muchos de los shocks fríos iniciales corresponden a estados de sepsis con hipovolemia asociada. La resucitación con volumen restituye el intravascular y eleva el gasto cardíaco en una alta proporción de los pacientes, con lo que el porcentaje de pacientes en shock frío disminuye sustancialmente. A pesar de esto, aproximadamente 20 a 30% de los pacientes sépticos permanecen con IC bajos luego del aporte de volumen y se comportan como sepsis "hipodinámicas" persistentes. Estos pacientes presentan disfunción miocardica clínicamente evidente.

El concepto de disfunción miocárdica no sólo incluye a los pacientes con bajo débito y shock frío persistente, sino también a los pacientes que habiendo aumentado su gasto cardiaco y presentándose clínicamente como hiperdinámicos, persisten con diferentes grados de disfunción uni o biventricular.

Los estudios iniciales del grupo de Parker et al6 utilizaron ventriculografías por radioisótopos en pacientes sépticos y mostraron la existencia de una disfunción miocárdica apreciable, caracterizada por disminución en la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) y aumento en los volúmenes de fn de diástole (VFD), reversible a los 7 a 10 días de evolución. Paradójicamente, la presencia de disfunción miocárdica se asociaba a mayor sobrevida que en los pacientes sépticos que no presentaban disfunción miocárdica ni dilatación ventricular. El mismo grupo mostró posteriormente que los pacientes sépticos presentaban una respuesta disminuida de la contracción ventricular izquierda al aporte de volumen7. Hallazgos similares fueron descritos para el ventrículo derecho (VD)8, sin embargo, la contribución y signifcado de la disfunción del VD en la sepsis todavía debe ser más investigada.

Varios estudios han confrmado la presencia de disfunción miocárdica sistólica y diastólica durante la sepsis mediante ecocardiografía. Sin embargo, la prevalencia de esta disfunción no está bien defnida. Ello se explica por ser una disfunción transitoria, por la heterogeneidad de la población estudiada, por el uso de defniciones variables, por el momento en que se mide (fase de la sepsis) y por la ausencia de estudios epidemiológicos de gran tamaño.

Sin embargo, aproximadamente 25% de los pacientes sépticos severos9 y 50% de los pacientes en shock séptico6 presentan una disminución de la FEVI, independiente si se asocian a IC bajos o elevados. Varios estudios usando ecografía han confrmado estos primeros hallazgos10. El estudio de Jardin y cols, que evalúa longitudinalmente mediante ecocardiografía a pacientes en shock séptico, mostró que estos presentaban un VFD normal, pero con baja FEVI y con volúmenes de eyección severamente disminuidos11. Este estudio también mostró que los pacientes que sobreviven presentan alteraciones más marcadas de la función ventricular iniciales, pero que responden adecuadamente al soporte hemodinámico. Otro estudio, del grupo de Vieillard-Baron12 realizó seguimiento a pacientes sépticos mediante ecocardiografía transesofágica. Este estudio mostró una incidencia de 60% para hipokinesia ventricular izquierda, la que era mayormente visible al ingreso, pero que en algunos pacientes aparecía al iniciarse el soporte con vasopresores. Aproximadamente 40 a 50% de

los pacientes sépticos presenta también disfunción diastólica del ventrículo izquierdo10.

Pronóstico

Los estudios iniciales de Parker y Jardin sugieren que la disfunción miocárdica inicial y transitoria presente en la sepsis se asocia a mejor sobrevida6,11. Estudios posteriores con ecocardiografía no lo han confrmado10,13. Estos resultados, aparentemente contradictorios, se explican probablemente porque la disfunción miocárdica no es el único fenómeno fsiopatológico que participa en la mortalidad de la sepsis.

Ciertos aspectos hemodinámicos se han asociado al pronóstico de los pacientes con disfunción miocárdica durante una sepsis. A las 24 horas de admisión, la caída en la frecuencia cardíaca mayor a 18 l pm, una resistencia vascular periférica mayor a 1.500 y una caída en el IC mayor a 0,5 L/min por m2 se asocian a un mejor pronóstico14. El aumento en el índice de trabajo ventricular en respuesta a dobutamina también se asocia a una mayor sobrevida15.

Varios marcadores biológicos se han utilizado para evaluar la presencia y severidad de la disfunción miocárdica durante la sepsis. Entre 30 y 80% de los pacientes sépticos presentan alzas de troponinas16-18. Su elevación se ha asociado a un mayor requerimiento de drogas vasoactivas16,19, disminución de FEVI con caída de volumen de eyección y a mayor mortalidad16,18. La elevación del péptido natriurético-B también se ha asociado a disfunción miocardica durante la sepsis20 y a mayor mortalidad21,22. Sin embargo, el BNP puede elevarse por otras causas, distintas a la disfunción miocardica, entre éstas la infamación, la disfunción renal, o la edad. El uso de estos marcadores en clínica y su interpretación en el contexto de la sepsis todavía se encuentra en discusión.

Mecanismos de disfunción miocárdica en la sepsis (Figura 1)


Figura 1. los mecanismos que explican la disfunción miocárdica durante la sepsis son múltiples y probablemente actúan sinérgicamente para dar origen a las manifestaciones clínicas propias de esta disfunción, siendo la más característica la disminución de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo.

Cambios macrocirculatorios

Como se señaló anteriormente, la presentación fría del shock está determinada principalmente por la hipovolemia propia de la sepsis no reanimada. Sin embargo, 20 a 30% de los pacientes persistirá con IC disminuido, a pesar de una adecuada reanimación (shock frío persistente).

Inicialmente se pensó que la disfunción miocárdica durante la sepsis era secundaria a una isquemia miocárdica global producto de la caída del transporte de oxígeno durante la sepsis. Sin embargo, estudios en animales y humanos demostraron que durante la sepsis el fujo coronario se encuentra aumentado23 y no existe evidencia de necrosis miocárdica24 Los mecanismos de la disfunción miocárdica durante una sepsis parecen ser entonces funcionales más que anatómicos.

Infamación

La respuesta inmune innata propia de la sepsis da origen a una gran cantidad de mediadores capaces de activar y producir profundos cambios metabólicos en otros tejidos y sistemas. Durante la sepsis el miocardio es profundamente afectado por estos mediadores, que actúan tanto en forma paracrina como sistémica.

Parrillo y cols25 demostraron la existencia de un factor ("Factor depresor miocárdico") presente en el plasma de los pacientes sépticos, capaz de deprimir la función contráctil miocárdica de corazones aislados de ratas. Posteriormente se demostró que el factor de necrosis tumoral-α (FNT alfa) y la interleukina-1B (IL-1B) eran los principales mediadores responsables de la disfunción contráctil en la sepsis, dado que al retirarlos de la circulación mediante inmunoabsorción, se perdía la capacidad de deprimir la contractibilidad. Otros factores que han sido estudiados como responsables de generar disfunción miocárdica son la

interleukina-626, el factor inhibidor de migración de macrófagos27, la lisozima c28, la endotelina 129, el estrés oxidativo y el factor de complemento C5a. El factor de complemento C5a se relaciona estrechamente a la aparición de disfunción miocárdica: la administración de anticuerpos anti-C5a in vivo revierte la disfunción miocárdica30.

El óxido nítrico (NO, sigla del nombre en inglés) es un radical libre producido por la enzima oxido nítrico sintetasa (NOS). Durante la sepsis aumenta la liberación de NO como consecuencia del aumento en la expresión de la NOS inducible (NOS-2). El NO participa positivamente en la regulación de fujo microcirculatorio y, en bajas dosis, puede mejorar la función ventricular izquierda. Sin embargo, tanto la inducción de NOS, como el exceso de NO afectan adversamente la función contráctil del miocardio, inhiben los complejos mitocondriales, aumentan la liberación de citoquinas, amplifcan la respuesta infamatoria local y sistémica, y se asocian a disfunción miocárdica31,32.

El NO puede reaccionar con otros radicales libres, como el anión superóxido, para producir radicales libres aún más reactivos, como el peróxido nítrico (ONOO-). Gran parte de los efectos adversos del NO son debidos a la generación de ONOO-, capaz de dañar lípidos, ADN y proteínas33,34.

La inhibición de NOS tiene efectos poco predecibles sobre la contractibilidad y el consumo de oxígeno miocárdico35. Un nivel sufciente de NO es necesario para mantener el fujo coronario, disminuir la postcarga cardiaca, e incluso para permitir la biogénesis (resíntesis) mitocondrial36,37.

Cambios micro-circulatorios

La infamación microvascular se asocia a edema intersticial miocárdico y compromiso directo de las fbras contráctiles, que contribuyen a la caída de la distensibilidad y función miocárdica7,38. Aunque el fujo coronario está aumentado en la sepsis, el fujo microcirculatorio parece estar afectado por edema endotelial y depósitos de fbrina que enlentecen u obstruyen el fujo microvascular39.

La interacción endotelio-cardiomiocito es compleja durante la sepsis. El endotelio activado por la respuesta innata es capaz de producir NO, endotelina, prostaglandinas, entre otros compuestos capaces de interactuar y disminuir la capacidad contráctil del cardiomiocito en forma paracrina40. La activación de los cardiomiocitos, por su parte, favorece la permeabilidad endotelial y promueve la migración de leucocitos al intersticio41, que a su vez aumentan el daño infamatorio local.

Manejo del calcio intracelular

La contracción de los cardiomiocitos se gatilla en sístole con la entrada de calcio extracelular a través de los canales de membrana dependientes de voltaje (canales L). El calcio que entra al cardiomiocito induce la liberación del calcio almacenado en el retículo sarcoplásmico (RS) a través del receptor de rianodina (RyR). El calcio liberado se une con la troponina C en los miofilamentos y produce la contracción durante la sístole. Posteriormente, durante la diástole, el calcio es en parte enviado al extracelular por el intercambiador sodio/calcio del sarcolema (membrana celular), pero es mayormente recapturado por el RS a través de la Ca2+-ATPasa del RS (SERCA2). La activación de esta enzima depende de la fosforilación del fosfolambano, una proteína que en su estado defosforilado inhibe a la SERCA y que al ser fosforilada permite la recaptura del calcio por parte del RS. La fosforilación del fosfolambano depende de la activación de una proteína quinasa dependiente de AMP cíclico, la PKA o de otra proteína quinasa dependiente de Ca2+ y calmodulina, la CAMKII (Figura 2).


Figura 2. la contracción de los cardiomiocitos se inicia con la entrada de calcio extracelular a través de los canales de membrana dependientes de voltaje (canales l), lo que induce la liberación del calcio almacenado en el retículo sarcoplásmico (rs) a través del receptor de rianodina (ryr). luego de la sístole, durante la diástole, el calcio es en parte enviado al extracelular por el intercambiador sodio/calcio del sarcolema (membrana celular), pero es mayormente recapturado por el rs a través de la ca2+-ATPasa del rs (serca2). la apertura de este canal depende de la fosforilación del fosfolambano, una proteína que en su estado defosforilado inhibe a la serca y que al ser fosforilada permite la recaptura del calcio por parte del rs. la fosforilación del fosfolambano depende principalmente de la activación de una proteína quinasa dependiente de aMP cíclico, la PKa. durante la sepsis se han descrito alteraciones en la función y en la densidad de los canales L, reducción de la sensibilidad de los miofilamentos al calcio, disminución en la densidad de los receptores de rianodina y alteraciones del complejo serca2-fosfolambano.

La fuerza de la contracción cardíaca está determinada por principalmente por el contenido de calcio en el interior del RS. El contenido de calcio en el RS depende a su vez de la actividad de la SERCA-ATPasa y de un mecanismo de feedback, por el cual el calcio liberado desde el RS es capaz de regular el fujo de calcio a través del sarcolema. La estimulación beta adrenérgica estimula la síntesis de AMP cíclico, que a su vez activa la PKA y secundariamente a SERCA, aumentando el contenido de calcio en el RS.

Diversos mecanismos han sido descritos para explicar de qué forma la sepsis induce importantes alteraciones en el metabolismo del calcio en los cardiomiocitos. Existe una alteración en el infujo de calcio desde el extracelular, explicado por una disminución de la densidad o bloqueo de los canales L42,43, fenómeno que es mediado por la IL-1B y el FNT alfa. También se ha descrito la reducción de la sensibilidad de los miofilamentos al calcio44, lo que se correlaciona con la pérdida de capacidad contráctil y aumento de la distensibilidad ventricular. Otro mecanismo propuesto para explicar la DM mediada por calcio es la disminución de la densidad de los receptores de rianodina durante la sepsis, la disminución de estos receptores reduce la salida de calcio del RS al intracelular45. Finalmente también se han descrito alteraciones del complejo SERCA2-fosfolambano, durante la fase hiperdinámica de la sepsis existiría un aumento en la fosforilación del fosfolambano que genera un aumento en el atrapamiento de calcio en el RS por activación de SERCA y disminución de la capacidad contráctil secundaria (Figura 2)46.

Cambios metabólicos

Durante las etapas iniciales de la sepsis severa, el consumo de oxígeno miocárdico se encuentra aumentado hasta en 30%47. Sin embargo, una vez que aparecen las disfunciones orgánicas el consumo de oxígeno y la tasa metabólica basal se encuentran disminuidos48 y la presión parcial de oxígeno tisular aumenta49. El corazón séptico presenta una disminución en la captación de glucosa, cuerpos cetónicos y ácidos grasos libres50. Existe además acumulación intracitoplasmática de glicógeno y lípidos en pacientes que no sobreviven la sepsis51. Durante la sepsis el cardiomiocito es capaz de usar el lactato como sustrato energético.

Disfunción autonómica

Durante la sepsis se ha descrito apoptosis glial y neuronal en ganglios autonómicos52. La disfunción autonómica se ha asociado a peor sobrevida en la sepsis52.

Muerte Celular

Los estudios post mortem en pacientes y animales sépticos muestran un aumento en el infiltrado infamatorio y celular, pero ausencia o escasa presencia de necrosis de cardiomiocitos24,53. Por otro lado, la apoptosis parece tener un rol más importante en la génesis de la disfunción miocárdica54. La activación de la vía de las caspasas y la liberación de citocromo C desde el espacio intramitocondrial, ambos mecanismos conducentes a la apoptosis celular, se encuentran aumentados en la sepsis. La activación de caspasa 3, en particular, se ha asociado a una disminución de la sensibilidad del miofilamento al calcio y alteraciones en el sarcómero55, y su inhibición a mejoría de la disfunción miocárdica. Del mismo modo, el bloqueo de la liberación de citocromo C de la mitocondria con ciclosporina previene la aparición de disfunción miocárdica durante la sepsis56.

Disfunción mitocondrial

La caída en el consumo de oxígeno asociado a la aparición de disfunción orgánica durante la sepsis, así como la ausencia de necrosis miocárdica signifcativa, sugieren que una alteración energética celular pudiese tener un rol importante en la patogenia de la disfunción miocárdica. Dado que la mitocondria ocupa el 90-95% del oxígeno celular, la caída en el consumo de oxígeno sugiere que la disfunción mitocondrial pudiese jugar un rol preponderante en la disfunción miocárdica de la sepsis.

Varios estudios han demostrado la asocian entre disfunción mitocondrial, sepsis y gravedad57-59. La estructura mitocondrial de las cardiomiocitos se encuentra alterada en la sepsis60,61 y el consumo de oxígeno disminuido en las etapas avanzadas de la sepsis60. La actividad de los complejos mitocondriales de las células miocárdicas también se encuentra disminuida en modelos de sepsis en animales de experimentación62,63.

Varios mecanismos explican el desarrollo de disfunción mitocondrial durante la sepsis, entre éstos destacan: 1) Reducción en la disponibilidad de sustratos, como piruvato por bloqueo de la piruvato deshidrogenasa64,65, o de NADH por consumo por parte de la enzima poly(ADP-ribosa) polimerasa (PARP-1)66; 2) Inhibición directa de los complejos de la cadena de fosforilación oxidativa secundaria a estrés oxidativo67; 3) Disminución en el contenido celular mitocondrial68; 4) Aumento en la permeabilidad mitocondrial, ya sea por aumento en la expresión de proteínas desacopladoras o del poro de transición de permeabilidad mitocondrial69, ambos fenómenos que se asocian a pérdida del gradiente mitocondrial, caída en la síntesis de ATP y activación de vías de apoptosis70.

Rol de las catecolaminas

La estimulación adrenérgica produce aumento de la contractibilidad y la frecuencia cardiaca. Sin embargo, aunque durante la sepsis los niveles de catecolaminas circulantes están aumentados71, existe oxidación de éstas, lo que disminuye su efectividad. La oxidación de catecolaminas es secundaria a estrés oxidativo, particularmente por anión superóxido72; de hecho, la administración de superóxido dismutasa (enzima antioxidante) durante la sepsis, aumenta los niveles de catecolaminas circulantes.

Por otro lado, durante la sepsis existe una disminución en la densidad de receptores beta adrenérgicos en la membrana de los cardiomiocitos73, La respuesta de estos receptores está disminuida74 y la transducción intracelular alterada. La inhibición de la proteína G asociada al receptor beta adrenérgico impide la activación de la adenilato ciclasa, con la consiguiente disminución en los niveles de AMP cíclico75 necesarios para la fosforilación del fosfolambano, como se discutió anteriormente (Figura 2).

Tratamiento

A la fecha, el mejor tratamiento disponible para la disfunción miocárdica de la sepsis es el correcto tratamiento de la sepsis y el adecuado soporte multi-orgánico que asegure una presión de perfusión y un fujo sistémico sufcientes para las demandas metabólicas globales y regionales.

El uso de inótropos puede ser necesario si, aún cuando se haya restaurado una volemia y presiones de llenado adecuadas, el gasto cardíaco persista insufciente para las demandas metabólicas. En la actualidad, la dobutamina es el inótropo de elección; sin embargo, como se discutió anteriormente, durante la sepsis existe una disminución de la sensibilidad a la estimulación beta adrenérgica y, por otro lado, la estimulación adrenérgica puede llevar a aumento en el trabajo cardiaco y dañar los cardiomiocitos. Algunos estudios sugieren que levosimendan, un inótropo que aumenta la sensibilidad de la fbra miocárdica por el calcio, pudiese ser más efectivo que la dobutamina76. Un estudio en 28 pacientes sépticos con disfunción miocárdica mostró que el paso de dobutamina a levosimendan se asoció a mejoría de la contractibilidad, caída del lactato, mejoría de la perfusión esplácnica y del aclaramiento de creatinina77. Su uso habitual en la práctica clínica en estos pacientes está limitado por la falta de trabajos, su alto costo y que puede asociarse a hipotensión.

El uso de inhibidores selectivos de NOS78 y compuestos anti-citoquinas ha tenido resultados desalentadores79. Un estudio reciente, en animales, mostró que el uso de un antioxidante mitocondrial (MitoQ®) en sepsis por endotoxina prevenía la disfunción mitocondrial inducida por endotoxina, normalizaba la producción de ATP, corregía la capacidad contráctil miocardica y prevenía la activación de las caspasas 3 y 980.

 

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Recibido el 8 de enero de 2010, aceptado el 23 de marzo de 2010.

Correspondencia a: Dr. Tomás Regueira. Departamento Medicina Intensiva, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Marcoleta 367, Santiago de Chile. Fono: 3543265 Fax: 3543660 e-mail: regueira@med.puc.cl