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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.138 n.6 Santiago jun. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872010000600017 

Rev Med Chile 2010; 138: 773-779

ARTÍCULO DE REVISIÓN

 

El diagnóstico diferencial entre la Depresión Bipolar y la Depresión Monopolar en la práctica clínica

Bipolar depression and unipolar depression: differential diagnosis in clinical practice

 

FANNY LEYTON A.1, ÁLVARO BARRERA2

1Residente de Psiquiatría, Facultad de Medicina (campus sur), Universidad de Chile. Santiago de Chile. 2Consultant Psychiatrist, MrcPsych, Phd, Msc, Warneford Hospital, Oxford, y Facultad de Medicina, Universidad Mayor.

Dirección para correspondencia


When assessing a patient with depression it is crucial not to miss a diagnosis of bipolar depression. In this review we suggest that it can be achieved, first, by consistently using standardised diagnostic criteria (e.g. DSM-IV-TR or ICD 10) and, second, by ascertaining the presence of some clinical features. The latter include previous episodes of mood elevation, current or past episodes of psychotic depression, onset of recurrent depressive disorder before the age of 25, a strong family history of mood disorder and suicide, lack of response or "wearing off" of response to well conducted antidepressant treatment, and an unusually fast response to antidepressants with features of elation. Although more and better research is required to establish the validity, sensitivity, specificity, and predictive value of each one of these features we suggest that from a practical point of view they would increase clinicians’ awareness of bipolar depression.

Key words: Antidepressive agents; Depression; Mood disorders.


El primer desafío al evaluar a un paciente con síntomas depresivos es establecer si éste sufre una reacción normal de tristeza o es un trastorno diagnosticable de acuerdo a los criterios del DSM-IV-TR1 o la CIE 102, tal como un Trastorno de Adaptación o un Episodio Depresivo Mayor (EDM). Diagnosticar correctamente un EDM, cuya prevalencia estimada en Chile es 9,2 ± 0,7% (promedio y error estándar3), es importante tanto por el riesgo de intento de suicidio y suicidio consumado4 como por la disponibilidad de tratamientos farmacológicos y psicológicos efcaces5.

Una vez que se ha diagnosticado un EDM, es esencial establecer el diagnóstico diferencial entre un episodio de tipo "monopolar" o uno de tipo "bipolar". En el primer caso, el EDM es un episodio más en el contexto de un Trastorno Depresivo Recurrente o Recidivante (TDR)1,2. En el segundo caso, el EDM representa uno de los llamados "polos" del Trastorno Bipolar (TB), cuya prevalencia estimada en Chile es de 2,2± 0,5% (promedio y error estándar)6. En otras palabras, en nuestro país potencialmente alrededor de 300 mil personas sufren de TB, condición asociada con una tasa de suicidio de 10 al 15%7, abuso de alcohol y drogas8, y un impacto muy negativo en el trabajo y la vida familiar y social9. Como todo trastorno psiquiátrico, el TB debe ser diagnosticado usando criterios estandarizados y la queja del paciente de tener "cambios bruscos de ánimo" debe ser sólo el comienzo de una evaluación clínica que debe evitar la presión derivada de "modas" diagnósticas. Por otro lado, el diagnóstico correcto y oportuno de la depresión bipolar es importante porque la mayoría de los pacientes con TB debutan con un EDM10-13. Además, después de un primer EDM pueden transcurrir hasta 5 años antes de que ocurra el primer episodio de elevación patológica del ánimo14,15. Aún en la actualidad, hasta 69% de las personas con TB reciben un diagnóstico inicial incorrecto16 y la demora en el diagnóstico adecuado alcanza 9 años o más17.

Este artículo describe las características clínicas de un EDM que pueden alertar sobre la posibilidad de que sea la expresión de un TB preexistente o que el paciente tenga mayor riesgo de evolucionar hacia un TB. Consideramos que éste es un problema clínico relevante, que interesa no sólo a los especialistas pues la mayoría de los pacientes con depresión o bien no tiene contacto expedito con los sistemas de salud o, si lo tiene, este contacto es con médicos generales o de otras especialidades y sólo una minoría es evaluado por psiquiatras3,5.

Difcultades en el diagnóstico de la depresión bipolar

El diagnóstico diferencial entre la depresión del TDR ("depresión monopolar") y la depresión del TB ("depresión bipolar"), según el DSM-IV-TR1 y la CIE-102 depende de la presencia de episodios maníacos o hipomaníacos previos. Éste es el único hecho clínico que permitiría diferenciarlas, pues en ambos manuales diagnósticos la descripción clínica de la depresión monopolar y la bipolar es similar. Aunque parezca simple, establecer si el paciente ha sufrido de elevación patológica del ánimo en el pasado es una tarea no menor. Si durante la evaluación del EDM no se pregunta específcamente sobre síntomas previos o actuales de elevación anímica patológica el diagnóstico de la depresión bipolar (y por ende del TB) puede no realizarse10-12. De hecho, las personas con TB tienden a omitir la mención de episodios previos de ánimo elevado12, lo que puede ser acentuado por la distorsión cognitiva de la fase depresiva que lleva al paciente a centrarse en los aspectos negativos de su vida18, con olvido selectivo de los períodos durante los cuales se sintió extremadamente feliz y rebosante de energía. Por todo lo anterior, no es sorprendente que en un estudio de 250 pacientes afectados de un EDM el uso de entrevistas estructuradas para indagar sobre episodios previos de elevación de ánimo aumentó la detección del TB desde 28% a 45%10. Por lo tanto, en la evaluación de todo EDM sugerimos incluir rutinariamente preguntas que directamente se centren en detectar episodios previos o actuales de elevación patológica del ánimo.

Otro problema en la detección de episodios previos de elevación patológica del ánimo es que el paciente puede haber presentado hipomanías en lugar de manías. El DSM IV-TR distingue la hipomanía de la manía por su menor duración (hipomanía: 4 o más días; manía: un mínimo de una semana), menor deterioro funcional (laboral, familiar, o fnanciero), y ausencia de síntomas psicóticos1. Sin embargo, dicha menor severidad puede ser más aparente que real. Tanto la hipomanía como la manía llevan a impulsividad en el terreno fnanciero o sexual, así como a irritabilidad, agresividad, abuso de alcohol o drogas, con deterioro de las relaciones de pareja, familiares, laborales, y sociales. Pese a ello, una proporción de pacientes no consideran sus fases de hipomanía como un estado anormal o negativo, e inclusive algunos desearían retornar a un estado que asocian con una mayor asertividad y productividad laboral19. Como corolario, se recomienda entrevistar a familiares o amigos cercanos que puedan aportar información más confable sobre períodos previos de elevación patológica del ánimo12.

A continuación describiremos algunas características que creemos ayudarán al clínico a considerar la posibilidad de que se esté en presencia de un paciente cuyo EDM corresponde a la fase depresiva de un TB.

Depresión bipolar versus monopolar

El término "bipolar", introducido por Leon-Hard en el año 1956, fue posteriormente usado por Angst, Perris y Winokur para diferenciar los trastornos afectivos "bipolares" de los "monopolares"20. Aunque en las últimas décadas se han publicado diversos trabajos y revisiones centrados en cómo distinguir la depresión bipolar de la monopolar10-12 la evidencia es aún limitada y el debate continúa. Sin embargo, en la práctica se requiere de indicadores clínicos que al menos alerten sobre la posibilidad de estar en presencia de una depresión bipolar. Esto es particularmente importante, entre otras razones, dado que el riesgo de suicidio parece ser más elevado en la depresión bipolar que en la monopolar21 y que los pacientes con TB sufren de mayor comorbilidad, incluyendo el abuso de alcohol y otras sustancias, trastornos ansiosos, y trastornos de la personalidad. Un diagnóstico incorrecto prolongará el sufrimiento asociado con una peor calidad de vida10-12.

En términos de tratamiento, la evidencia más reciente sugiere que la depresión monopolar y la bipolar son diferentes22. Cuando un paciente con depresión bipolar es tratado como si sufriera de una monopolar, es decir, con antidepresivos en monoterapia, se tiende a obtener sólo una recuperación parcial23, se observa un mayor riesgo de "viraje" hacia estados de hipomanía o manía24 y de evolución hacia estados mixtos (presencia simultánea de síntomas de EDM y manía, de por al menos una semana de duración), y hacia el "ciclaje rápido" (la ocurrencia de 4 o más episodios afectivos en un año)25,26. Los pacientes "cicladores rápidos" son más difíciles de diagnosticar, pasan en total más tiempo enfermos, y tienen peor pronóstico26; el tratamiento antidepresivo en estos casos se ha asociado a un mayor riesgo de suicidio27 y la suspensión de los antidepresivos puede reducir la frecuencia de "ciclos" de ánimo patológico28.

Las investigaciones que se han abocado a diferenciar la depresión bipolar de la monopolar han adolecido de falencias metodológicas: o bien son estudios transversales o frecuentemente se ha tratado de ensayos clínicos de medicamentos. Los pocos trabajos prospectivos específcamente diseñados para estudiar el tema que nos aboca han sido más bien pequeños y con períodos de seguimiento más bien breves13. Por estas razones, las características discutidas a continuación deben tratarse con cautela pues su uso simplista podría llevar a un diagnóstico excesivo de bipolaridad.

Los pacientes con depresión monopolar tienen mayor frecuencia de familiares con historia de depresión29 mientras que aquellos con depresión bipolar tienen más frecuentemente familiares con TB10-12,29. Sin embargo, dada la frecuencia con que el TB no es diagnosticado, se recomienda considerar cuidadosamente la historia familiar de depresión, en particular si se asocia con suicidio, psicosis, abuso de sustancias o resistencia a tratamiento12. También se recomienda considerar no sólo a los familiares de primer grado (padres, hermanos e hijos) sino también la familia extendida (abuelos y otros familiares biológicos).

Síntomas de la enfermedad

Síntomas atípicos. Parece ser que los pacientes con un EDM que sufren de un TB ya diagnosticado o que posteriormente evolucionarán hacia un TB presentan con mayor frecuencia uno o más de los llamados síntomas "atípicos" de depresión10-12 tales como hipersomnia (sueño incrementado), hiperfagia (apetito incrementado) y aumento de peso.

Síntomas psicóticos. Los síntomas psicóticos, ya sea en episodios previos, actuales o durante una depresión postparto, parecen estar más asociados con la presencia de una depresión bipolar10-12.

Síntomas maníacos. Estos se encuentran más frecuentemente en pacientes con depresión bipolar que en pacientes con depresión monopolar30,31 e incluyen la irritabilidad (se ofenden con extrema facilidad, tienen una actitud confrontacional), aceleración del curso del pensamiento y del lenguaje, distractibilidad (estímulos menores capturan la atención y hacen perder el hilo de la conversación), inquietud psicomotora (no poder dejar de moverse), agitación psicomotora (aumento de la actividad con riesgo de lesión a sí mismo o a terceros), menor necesidad de sueño, y aumento global de la actividad (se hacen más cosas que lo habitual en el hogar, el trabajo o socialmente)13. Se podría afrmar, con cautela, que un paciente deprimido que presenta más de un síntoma de tipo maníaco debe ser observado cuidadosamente, ya que existe el riesgo de que pueda sufrir de un TB13,31.

Otros síntomas psicomotores. El retraso o la lentitud psicomotora (reducción de los movimientos voluntarios) parece ser más frecuente en la depresión bipolar, aunque esto no es un hecho universal10-12. Al parecer cualquier cambio objetivo y observable en el nivel de actividad psicomotora (disminución o aumento) puede ayudar a diferenciar entre la depresión bipolar y la monopolar.

Síntomas de ansiedad y trastornos de ansiedad. El signifcado de la ansiedad severa, ya sea como síntoma o como un trastorno propiamente tal, en el diagnóstico diferencial entre la depresión monopolar y la bipolar no es claro. Los síntomas ansiosos aislados parecen ser más frecuentes en pacientes con depresión monopolar33. Aunque esto podría refejar las características de los pacientes estudiados más que de una diferencia real. Por ejemplo, Perlis et al estudiaron 1.551 pacientes con depresión bipolar y pacientes con la forma monopolar y encontraron que aquellos con depresión bipolar tenían una menor frecuencia de síntomas ansiosos. Sin embargo, todos los pacientes que sufrían de trastornos de ansiedad propiamente tales habían sido excluidos del estudio33. Por otro lado, cuando se consideran los trastornos de ansiedad propiamente tales en pacientes con TB, el Trastorno de Pánico (TP), Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) y el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)34,35 son más frecuentes que en la depresión monopolar. Por ejemplo, en 236 pacientes el TP estaba presente en el 37,8% de los sujetos con depresión bipolar versus 14,4% en los con monopolar y el TAG estaba presente en el 27,3% versus el 9,7% respectivamente34.

Curso de la enfermedad

Curso del episodio depresivo. En esta área los hallazgos han sido más consistentes. Los pacientes con TB o en riesgo de desarrollarlo sufren del primer EDM a una edad más temprana (generalmente antes de los 25 años) que los pacientes con depresión monopolar, han sufrido de más episodios depresivos al momento de consultar (al menos 3), y sus episodios depresivos tienden a ser más breves (menos de 3 meses)10-12.

Comorbilidad y conducta suicida

Los pacientes con TB sufren de más comorbilidad en comparación con los pacientes afectados de depresión monopolar10-12. Las condiciones comórbidas incluyen principalmente el abuso de sustancias, que puede llegar hasta el 60% a lo largo de la vida en pacientes con TB8, los trastornos de ansiedad ya mencionados, y los trastornos de la personalidad35.

La conducta suicida en pacientes con TB es más frecuente que entre los pacientes con un Trastorno Depresivo Recurrente (TDR). Aproximadamente el 30% de los pacientes con TB ha realizado un intento suicida a lo largo de su vida, en comparación con alrededor de 16% de los pacientes con depresión monopolar y 4% de los pacientes con cualquier otra patología psiquiátrica36. La mayoría de los intentos suicidas en pacientes con TB ocurren durante episodios depresivos o mixtos os pacientes afectados de depresión monopolar10-12. Es importante señalar que el tratamiento a largo plazo con litio se asocia con un menor riesgo suicida22,37.

Uso de antidepresivos en el tratamiento de la depresión bipolar

En primer lugar, los antidepresivos no parecen ser tan efectivos en el tratamiento de la depresión bipolar como en el tratamiento de pacientes con depresión monopolar. Específcamente, los pacientes con depresión bipolar parecen responder sólo con una mejoría parcial23 y el efecto de los antidepresivos se "agota", es decir, tras una mejoría inicial de algunas semanas la persona se deprime nuevamente12.

El uso de antidepresivos en la depresión bipolar parece no ser inocuo, pese a ser una práctica común38. Los pacientes con depresión bipolar que reciben antidepresivos están expuestos al riesgo de desarrollar episodios de ánimo mixto, hipomanía o manía22,24-26 y a un riesgo incrementado de conducta suicida27, en especial si los antidepresivos se usan en monoterapia y no en combinación con estabilizadores del ánimo22. Se ha estimado que la tasa de viraje desde la depresión hacia la hipomanía o manía varía entre 7% y 30%22. Sin embargo, algunos autores consideran el llamado viraje como parte de la evolución natural de la enfermedad y no necesariamente un fenómeno inducido por los antidepresivos11. En todo caso, ciertos antidepresivos parecen tener una menor tendencia a inducir viraje, en particular los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (ISRS) (tales como el citalopram, la fuoxetina y la paroxetina) y el bupropión39. Los antidepresivos tricíclicos y la venlafaxina parecen tener un riesgo incrementado de inducir viraje hacia la manía22. En un ensayo clínico de 10 semanas se observó que los pacientes con más susceptibilidad a virar hacia la elevación de ánimo con antidepresivos fueron aquellos que durante el EDM presentaban síntomas como aumento de la psicomotricidad o aceleración del pensamiento y del lenguaje28. Por otro lado, se ha sugerido que en el tratamiento de la depresión bipolar, el uso de antidepresivos en combinación con estabilizadores del ánimo no es más efectivo que la monoterapia con estabilizadores del ánimo40 lo cual hace al menos cuestionable la necesidad de usar antidepresivos.

Con todo, no existe unanimidad sobre la utilidad o posibles riesgos de usar antidepresivos en pacientes con depresión bipolar11,22. En nuestra opinión, las recuperaciones "ultrarrápidas" (dentro de unos pocos días) de un EDM deberían alertar del riesgo de que el paciente esté desarrollando un viraje hacia la manía. Debe recordarse que los antidepresivos tardan al menos dos semanas en manifestar su acción5.

Tratamientos específcos para la depresión bipolar

Aunque este tema escapa al objetivo central de este artículo, es importante mencionar estudios recientes con resultados promisorios en la búsqueda de tratamientos específcos para la depresión bipolar que, además, evitan el uso de antidepresivos. Por ejemplo, la quetiapina en monoterapia ha demostrado ser más efectiva que el placebo en el tratamiento agudo de pacientes con depresión bipolar41. Otro estudio reciente42 de pacientes con depresión bipolar asignados aleatoriamente a tratamiento en monoterapia con litio o lamotrigina por 16 semanas mostró que ambos medicamentos eran igualmente efectivos para el tratamiento de depresión bipolar. Una limitación de estos estudios fue no haber incluido un grupo control con antidepresivos. En cuanto al riesgo de viraje hacia la manía, ambos estudios reportan riesgos muy bajos de "viraje" hacia la manía: en el estudio con quetiapina, con 509 pacientes y una duración de 8 semanas, 7% de los pacientes con placebo viraron hacia la elevación patológica del ánimo, lo cual ocurrió solamente en el 2% al 4% de los pacientes con quetiapina41.

Conclusión

Se han mencionado algunas características que podrían incrementar el nivel de detección de la depresión bipolar. Si bien se pueden describir ciertas diferencias entre la depresión monopolar y la bipolar, es evidente que existe un grado importante de incertidumbre cuya elucidación requiere de estudios metodológicamente sólidos. Aún así, en este momento parece razonable proponer que existen ciertas características clínicas asociadas con un mayor riesgo de desarrollar un TB. La identificación de estos pacientes "de alto riesgo" permitiría tomar medidas específcas, tales como controles más frecuentes, monitorizar la aparición de síntomas de hipomanía o de ánimo mixto, y derivar oportunamente al especialista si se sospecha que hay características sugerentes de bipolaridad. Esto último es particularmente importante si se consideran los hallazgos recientes que sugieren que el tratamiento de la depresión bipolar y la monopolar podrían ser diferentes.

 

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El presente trabajo no tuvo fuentes de apoyo financiero y sus autores declaran no tener conflictos de intereses.

Recibido el 6 de agosto de 2009, aceptado el 19 de enero de 2010.

Correspondencia a: Dra. Fanny Leyton. Unidad de Salud Mental y Psiquiatría. Hospital San Martín de Quillota. Chile. C ódigo postal: 2260494. E-mail: fanny.leyton@gmail.com.