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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.138 n.4 Santiago abr. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872010000400015 

Rev Med Chile 2010; 138: 487-495

Artículo de Revisión

 

Heparinas de bajo peso molecular en pacientes con enfermedad renal crónica ¿Es seguro su uso?

Are low-molecular-weight heparins safe in patients with chronic kidney disease?

 

JORGE VEGA S.1,2,3, GONZALO MARTÍNEZ R.1,2, HELMUTH GOECKE S.1,2

1 Servicio de Medicina Interna, Sección Nefrología. Hospital Naval Almirante Nef, Viña del Mar.
2
Departamento de Medicina, Escuela de Medicina, Universidad de Valparaíso, Chile.
3
Servicio de Medicina, Sección de Nefrología, Hospital Dr. Gustavo Fricke, Viña del Mar.

Dirección para correspondencia


Due to their effcacy and convenience, low-molecular-weight heparins (LMWH) are used as sustitutes of unfractionated heparin. Unfortunately, most of the evidence about safety and usefulness of LMWH have excluded patients with chronic kidney disease (CKD), in whom their elimination clearance is reduced, allowing an increased anticoagulant effect. Accordingly, there is a growing number of reports about major and fatal bleeding episodes in this group of patients using LMWH. At the present stage of knowledge, there is no defnitive cut-off value of renal function to adjust the doses or avoid the administration of LMWH, making their effects unpredictable in patients with CKD. Hence, it is reasonable to avoid the use of these drugs in patients with CKD, while awaiting for more evidence that supports their safer use.

(Key words: Heparin, low-molecular weight; Kidney diseases; Kidney failure, chronic.)


La heparina no fraccionada (HNF) ha sido por décadas la droga anticoagulante utilizada tanto en la proflaxis como en la terapia de la enfermedad tromboembólica, así como en la prevención de la coagulación de los circuitos extracorpóreos en procedimientos como la hemodiálisis.

En los últimos años las heparinas de bajo peso molecular (HBPM) han ido reemplazando a la HNF en muchas de sus indicaciones, gracias a una serie de ventajas (Tabla 1)1-3. Las HBPM han demostrado ser superiores a la HNF en síndromes coronarios agudos, donde se ha observado 17% de reducción en el riesgo de muerte e infarto no fatal2 al igual que en casos de tromboembolismo venoso agudo, donde se ha asociado con menor frecuencia a trombosis recurrente y muerte1.


Aparentemente, estas ventajas de las HBPM no se acompañan de mayor riesgo de hemorragias, con una incidencia de sangrados mayores de 1,1% para HNF y de 1,3% para enoxaparina4. Sin embargo, la mayoría de los estudios han excluido a sujetos con obesidad mórbida, ancianos, niños, embarazadas y a los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) en etapas 3 a 5 (Tabla 2), debido a la farmacocinética impredecible de las HBPM en estos grupos de pacientes5,6.


En los últimos años, en pacientes con insufciencia renal se han descrito en forma creciente complicaciones hemorrágicas graves, incluso letales, con el uso de HBPM. Se han comunicado sangrados digestivos y hematomas de la pared abdominal, retroperitoneales, perirenales, cerebrales, oculares, pericárdicos, del músculo iliopsoas y epidurales7-26.

Dado el aumento progresivo de los pacientes con ERC y el empleo cada vez más extendido de las HBPM en ellos, creímos necesario revisar y comunicar la evidencia existente sobre el uso de HBPM en ERC, para advertir sobre sus riesgos y reducir la aparición de complicaciones hemorrágicas graves. La evidencia disponible del uso de las HBPM en insufciencia renal aguda y en trasplante renal no fue incluida en esta revisión.

Estructura química y mecanismos de acción de las heparinas

La HNF consiste en una mezcla heterogénea de glicosaminoglicanos ramifcados polianiónicos de distintos pesos moleculares, que varían entre 3.000 y 30.000 daltons (media de 15.000 daltons). Es extraída desde la mucosa intestinal porcina o de pulmones bovinos. Las HBPM son preparadas desde la HNF a través de depolimerización química o enzimática y tienen peso molecular entre 3.000 y 9.000 daltons (media de 5.000 daltons)27.

La biodisponibilidad de la HNF es baja en dosis reducidas (30% luego de un bolo). Debido a su estructura polianiónica y a las largas cadenas de polisacáridos, la HNF se une no sólo a la antitrombina sino que también a otras proteínas y membranas en forma inespecífca y saturable, en una proporción variable y difícil de predecir. Por ello un bolo inicial de HNF debe contener una dosis sufciente para saturar estas uniones a sitios inespecífcos, luego de lo cual hay una respuesta casi lineal entre dosis y respuesta anticoagulante. Las HBPM en cambio tienen una biodisponibilidad cercana a 100% cuando se administran por vía subcutánea3 al unirse en menor proporción a las células endoteliales y proteínas plasmáticas27.

La HNF es rápidamente metabolizada en el sistema retículo endotelial y menos de 10% es excretado inalterado en la orina28. Las HBPM no son aclaradas por el hígado y su clearence renal es más lento29. Mientras más pequeño es el peso molecular de la HBPM (como la enoxaparina), más lenta es su eliminación30.

La secuencia química clave para la unión de la HNF a la antitrombina es un pentasacárido compuesto de 3 glucosaminas sulfatadas y de dos ácidos urónicos. Estos pentasacáridos se unen y activan a la antitrombina, potenciando su inhibición del factor Xa y de la trombina27. Los pentasacáridos se encuentran en un tercio de la HNF y entre 5% y 15% de las HBPM29. Cualquier cadena de heparina que tenga la secuencia única de pentasacáridos puede unirse a la antitrombina, produciendo un cambio conformacional en esta última que permite inhibir la actividad del factor Xa. Sin embargo, para inactivar a la trombina, la heparina debe formar un complejo terciario uniéndose tanto a la antitrombina como a la trombina. Este complejo sólo puede formarse por cadenas de heparinas que tengan al menos 18 unidades de sacáridos de longitud, incluyendo la secuencia de pentasacáridos. La mayoría de las cadenas de la HNF que contienen la secuencia de pentasacáridos son de largo sufciente, en cambio, menos de la mitad de las HBPM que contienen la secuencia de pentasacáridos son lo sufcientemente largas para unirse simultáneamente a la antitrombina como a la trombina. Como resultado, la HNF tiene una actividad equivalente contra el factor Xa y la trombina (IIa), con una relación anti Xa/ anti IIa de 1:1. En contraste, las HBPM tienen una mayor actividad anti-Xa con una razón anti-Xa/ anti-IIa entre 4:1 a 2:127,29. En la enoxaparina esta razón es 4,1, en nadroparina y reviparina 3,5, en dalteparina 2,4 y en tinzaparina 1,9. Como cada HBPM tiene diferentes pesos moleculares, densidad de cargas, características farmacocinéticas, clearance renal y actividad anti-Xa, ellas no son intercambiables y deben ser consideradas como drogas diferentes3,27,29-35.

HBPM y enfermedad renal crónica en etapas 3 y 4

Una de las principales limitaciones de todas las HBPM es que son mayoritariamente aclaradas por vía renal, por lo que su vida media se prolonga en pacientes con insufciencia renal, aumentando la actividad anti-Xa3,36,37. Aunque el uso de HBPM no está estrictamente contraindicado en pacientes con ERC, actualmente no hay datos que indiquen una efectividad y seguridad superior a la HNF, de modo que las ventajas que tienen las HBPM en sujetos con función renal normal no pueden extrapolarse a los sujetos con ERC3.

En los pacientes con nefropatías crónicas, las HBPM tienen un aclaramiento más lento y efectos anticoagulantes más prolongados, aumentando el riesgo de sangrado38. Existe una correlación inversa entre el clearance de creatinina y la actividad anti-Xa con el uso de enoxaparina y nadroparina. Con el uso de tinzaparina no se ha demostrado esta correlación38-42. Esta droga es estructuralmente parecida a la HNF y menos proclive a acumularse en pacientes con ERC que las HBPM más pequeñas y menos negativamente cargadas como la enoxaparina42.

Respecto a la enoxaparina, los pacientes con clearance de creatinina < 40 ml/min tienen una mayor actividad peak y valle anti-Xa que los sujetos con función renal normal, indicando acumulación de la droga43. En sujetos con clearance de creatinina < 30 ml/min la actividad anti-Xa aumenta un 65%44. Cuando se usan al menos 3 dosis de enoxaparina de 1 mg/kg cada 12 horas en pacientes con clearance de creatinina ≤ 30 ml/min, los niveles promedios de actividad anti-Xa varían entre 1,27 y 1,58 IU/ml, en cambio en los sujetos con clearance de creatinina > 30 ml/min, estos varían entre 0,91 y 1,06 IU/ml45. En un estudio, todos los pacientes recibieron una dosis inicial de enoxaparina de 1 mg/kg, reduciéndose a 0,5 mg/kg cada 12 horas en los con clearance de creatinina < 30 ml/min y 0,75 mg/kg en los con una depuración de creatinina entre 30 y 60 ml/min cada 12 h. Los niveles anti-Xa alcanzados estuvieron dentro de las metas predefnidas (0,6 a 1,0 UI/ml) con un promedio de 0,65 IU/ml en los con clearance de creatinina < 30 ml/min y 0,82 IU/ml en los con una depuración de creatinina entre 30 y 60 ml/min46. Si bien, una actividad anti-Xa de 0,6-1,0 (peak) con la administración de HBPM cada 12 h ha sido considerada una anticoagulación útil, existe evidencia confictiva respecto a la correlación entre actividad anti-Xa y riesgo de sangrado47.

Al utilizar enoxaparina (ENX) en dosis proflácticas de 40 mg/día por vía subcutánea en pacientes con clearance de creatinina ≤ 30 ml/min, los niveles de actividad anti-Xa están elevados en 40% respecto a los sujetos con una función renal superior48. En un estudio reciente, en que se utilizó dalteparina en una dosis diaria como proflaxis de enfermedad tromboembólica en pacientes con ERC en etapas 3 y 4, no se encontró una acumulación de la droga superior a 30% en un seguimiento promedio de 10 días49.

Estudios observacionales han comunicado un aumento de los sangrados con HBPM en sujetos con ERC en etapas 3 y 4, algunos de los cuales han sido fatales5,36,50 (Tabla 3).


El uso de enoxaparina en pacientes con insufciencia renal severa (clearance de creatinina < 30 ml/min) aumenta el riesgo de sangrados mayores (5,4% vs 2,0%) y al ajustar las dosis de ENX de acuerdo al clearance de creatinina o a los niveles de actividad anti-Xa, este riesgo se reduce51.

En la insufciencia renal la vida media de todas las HBPM está prolongada3, pero no existe un valor de corte uniforme que sea predictor del riesgo de sangrado, ya que cada molécula es distinta52. Un clearance de creatinina < 30 ml/min se ha usado frecuentemente para identifcar a pacientes con riesgo aumentado de acumulación y sangrado, sin embargo, no hay evidencias que soporten la validez de este umbral52. En pacientes con ERC leve (clearance de creatinina 60-70 ml/min) que han usado enoxaparina por meses se han reportado también sangrados mayores53.

Un estudio retrospectivo, que incluyó a todos los pacientes hospitalizados durante un año con clearance de creatinina < 60 ml/min y que recibieron dosis terapéuticas de HNF o enoxaparina, reportó que la frecuencia de sangrados aumentó a medida que el clearance de creatinina descendió, independientemente de la heparina usada. Sin embargo, en los pacientes con clearance de creatinina < 20 ml/min, aquellos que recibieron enoxaparina presentaron una frecuencia de sangrados 2,5 veces mayor54. Con el uso de enoxaparina se han reportado complicaciones hemorrágicas hasta en 22% de los sujetos con función renal normal y en 51% de los con creatinina > 2,0 mg/dl, requiriendo del aporte de productos sanguíneos 2% y 30%, respectivamente50.

Además de la insufciencia renal, la edad, el género femenino, el uso de anticoagulantes orales, trombolíticos y antiplaquetarios, favorecen el sangrado asociado a HBPM. El tiempo de sangría es 2 a 3 veces más largo cuando se usan simultáneamente enoxaparina y aspirina55. Ningún antiplaquetario es seguro cuando se utiliza conjuntamente con HBPM en pacientes con ERC avanzada55.

Por lo tanto, las estrategias para una anticoagulación óptima para los sujetos con ERC 3 y 4 son variadas y no existe un consenso3. Hay autores que recomiendan utilizar sólo HNF en estos pacientes, dada la mayor incidencia de fenómenos hemorrágicos con el uso de HBPM y el dudoso benefcio de estas drogas en sujetos con ERC3. La HNF tiene una vida más corta, puede ser fácilmente monitorizada con TTPA y puede neutralizarse completamente con sulfato de protamina3.

El Colegio Americano de Médicos de Tórax y el Colegio de Patólogos Americanos recomendaron utilizar HNF en pacientes con clearance de creatinina < 30 ml/min o monitorizar la actividad anti-Xa si se usan las HBPM en estos pacientes47. También se ha aconsejado, dado que las diferentes HBPM tienen un perfl farmacocinético propio, que cada hospital utilice un solo tipo de HBPM en pacientes con ERC, independientemente de la indicación clínica, reduciendo la dosis inicial de acuerdo a la velocidad de fltración glomerular y modifcando las siguientes dosis de acuerdo a los niveles de actividad anti-Xa3.

El año 2003 cambió el prospecto inserto en los envases de enoxaparina, recomendando para los pacientes con clearance de creatinina < 30 ml/min, reducir las dosis a 30 mg/día en proflaxis y a 1 mg/ kg/día en el tratamiento del tromboembolismo venoso, angina inestable e infarto miocárdico no Q (50% de la dosis utilizada en sujetos con función renal normal)8. Otros autores han propuesto, respecto a la enoxaparina, utilizar una dosis inicial de 0,5 a 0,75 mg/kg en vez de 1,0 mg/kg y modifcar las dosis siguientes basándose en el monitoreo de la actividad anti-Xa, para evitar los sangrados39,43.

Se ha sugerido también reducir la dosis inicial de enoxaparina 16% en ERC etapa 3 y 44% en etapa 4, monitorizando la actividad anti-Xa para evitar su acumulación5,33. Si bien las dosis ajustadas de HBPM podrían reducir el riesgo de sangrado en pacientes con ERC, ello necesita ser clínicamente evaluado y validado con trabajos prospectivos51.

En suma, hasta esta fecha, no se han publicado guías clínicas lo sufcientemente claras respecto a la reducción de las dosis o a la forma de monitoreo del uso de las HBPM en pacientes con ERC.

HBPM en pacientes en hemodiálisis

La HNF continúa siendo la droga más frecuentemente usada para contrarrestar la tendencia de la sangre a coagular en el circuito extracorpóreo durante la hemodiálisis (HD)31. Existen varios esquemas para su uso: bolos repetidos, infusión continua y combinaciones de ambos3. Debido a las variaciones individuales en la farmacocinética de la HNF, se puede monitorizar el efecto anticoagulante con la medición del TTPA o el tiempo de coagulación activado (ACT) después de la aplicación de un bolo endovenoso inicial3, si bien no es una práctica común el monitorizar rutinariamente el efecto anticoagulante en los sujetos en hemodiálisis crónica.

En los pacientes dializados también existen indicaciones de heparina no relacionadas con el procedimiento dialítico, como la enfermedad tromboembólica, enfermedad coronaria y fbrilación auricular31.

En Alemania han sido aprobadas 4 HBPM diferentes (enoxaparina, nadroparina, dalteparina y tinzaparina) para su uso en HD o hemofltración (HF), aunque no existen estudios comparativos disponibles entre las diversas HBPM en HD3. En Estados Unidos de Norteamérica, ninguna se ha aprobado para esta indicación31.

Las HBPM no son eliminadas en forma relevante a través de la hemodiálisis o hemofltración56. La presencia de complejos HBPM-antitrombina-Factor Xa y la carga eléctrica negativa pueden explicar la baja permeabilidad de las membranas de diálisis a ellas3. La baja eliminación de las HBPM después de una inyección en bolo lleva a una anticoagulación sostenida, por lo que todos los fabricantes han recomendado utilizar una sola dosis al inicio de la sesión de HD3.

Una concentración de actividad anti-Xa sufciente (> 0,4 IU/ml) ha sido encontrada hasta 10 h después de una dosis única de enoxaparina57. Con el uso de tinzaparina y reviparina, la disminución de la actividad anti-Xa es más rápida56-58.

No existe evidencia de que las HBPM ofrezcan alguna ventaja sobre la HNF para la anticoagulación durante la hemodiálisis3. Un metaanálisis de trabajos que utilizaron HBPM en hemodiálisis mostró que el tiempo en lograr la detención del sangrado en el sitio del acceso vascular y la capacidad de evitar la coagulación del circuito fue similar respecto a la HNF, sin embargo, los estudios fueron muy heterogéneos38. En un ensayo hecho en Chile con enoxaparina se encontraron los mismos resultados59. Ello no signifca que las HBPM puedan ser usadas en la terapia de las trombosis en pacientes con falla renal, debido a que esta indicación no fue evaluada en el metaanálisis.

Las dosis endovenosas de HBPM durante la hemodiálisis para la prevención de la coagulación del circuito resultan en una anticoagulación de menor duración que las logradas con dosis subcutáneas administradas para anticoagulación terapéutica. Las menores tasas de sangrados mayores observadas en estudios controlados probablemente refejan las dosis relativamente más bajas empleadas y su administración intermitente38.

Al comparar HNF 50 IU/kg como dosis inicial en bolo seguida de 1.000 UI/hora versus enoxaparina 1 mg/kg en un solo bolo inicial previo a la diálisis, la enoxaparina produjo una menor formación de coágulos en el circuito y una mayor incidencia de sangrados menores (2,8% vs 7,7%), principalmente originados en el acceso vascular. Esto se redujo al utilizar una dosis de 0,69 mg/ kg60. Resultados similares, pero sin aumento en los sangrados han sido reportados por otros autores31.

Con el empleo de tinzaparina no sólo encontró una reducción en la coagulación del circuito sino también una menor frecuencia de sangrado en el acceso vascular, al compararla con HNF61.

Las dosis únicas empleadas prediálisis han sido entre 2.500 y 4.250 UI de tinzaparina62,63, 70 UI/kg de dalteparina50, 3.075 a 12.500 UI de nadroparina64-66 y 0,5 a 1,0 mg/kg de enoxaparina56,67,68.

Es posible que la enoxaparina pueda tener otros metabolitos que potencien su efecto anticoagulante y que favorezca el sangrado en sujetos con falla renal68.También, cuando se usa repetidamente en hemodiálisis tiene el riesgo de acumularse38.

Las dosis precisas de HBPM a emplear en la hemodiálisis no se conocen con exactitud, ya que la mayoría de los ensayos comunicados han usado variedades distintas de HBPM y dosis diferentes31,56. Es por ello, que los pacientes con falla renal continúan hemodializándose mayoritariamente con HNF, a pesar del empleo preferente de las HBPM en otras indicaciones de anticoagulación38. Se espera que próximamente se desarrollen estudios controlados más rigurosos que permitan recomendar o desaconsejar con mayor fundamento el uso de HBPM para la anticoagulación durante la hemodiálisis38. También debe considerarse que el sulfato de protamina no inactiva completamente a las HBPM, por lo que la reversión de su efecto es impredecible69.

En suma, la prescripción de HBPM como antitrombótico es cada vez más frecuente debido a su facilidad de uso y comprobada efcacia. Lamentablemente, la mayoría de los estudios que han evaluado la utilidad y seguridad de estas drogas han excluido a los pacientes con ERC, en quienes el catabolismo de estas drogas está reducido con el consecuente aumento de su actividad anticoagulante, principalmente enoxaparina y nadroparina. En forma creciente se han comunicado en ellos eventos hemorrágicos mayores o fatales con su uso (Tabla 3). Hasta el momento, no se ha establecido un nivel de corte en la función renal, donde deba modifcarse o evitarse el uso de HBPM, es por ello, que nuestra opinión es desaconsejar el uso de estas drogas en sujetos con ERC en etapas 3 a 5, hasta que aparezcan evidencias más contundentes en la literatura médica de su benefcio y seguridad en este tipo de pacientes.

 

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Recibido el 10 de marzo de 2009, aceptado el 27 de noviembre de 2009.

Correspondencia a: Dr. Jorge Vega Stieb. 5 norte 1035, Viña del Mar. Fax: 32-2970050 Fono: 32-2974237 e-mail: jvegastieb@gmail.com