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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.137 n.8 Santiago ago. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872009000800021 

Rev Méd Chile 2009; 137: 1126-1127

Cartas al Editor

 

Estado actual e implicancias de la acreditación de Escuelas de Medicina en Chile

Current state and implicancies of accreditation of Medical Schools in Chile


 

Sr. Editor: En Chile, durante los últimos 18 años, el número de escuelas de medicina ha aumentado de 6 a 28, en 22 universidades (incremento de 467%)1, siguiendo una tendencia similar al resto de los países de América Latina. Las vacantes de pregrado han incrementado en 292% en el período 1990-2008, egresando el año pasado 818 nuevos médicos1. La proyección actual de egresos para el año 2014 es de 1.746 por año, cifra condicionada por la no apertura de nuevas vacantes. Esto es mayor a lo proyectado por expertos a comienzos de la década, ya que se estimaba que a partir del año 2008 el número de nuevos médicos, egresados de nuevas escuelas de medicina privadas no sería mayor a 220 por año2. En la actualidad, para el año 2014, el número de médicos egresados de educación privada no tradicional será de 889 por año1, cifra bastante superior a la estimación inicial2.

Sugerencias internacionales indican que el número de escuelas de medicina debería acercarse a 1 por cada millón de habitantes del país2. Considerando 16 millones de habitantes en Chile, el impacto adicional de nuevos médicos por año a partir de la creación de la escuela Ne 17 es de 674 médicos1. Es alarmante que Chile cuenta con una relación médico/habitante (1:630) que se enmarca dentro de los estándares de países desarrollados (1:213-714)3. Esto orienta a que el problema de la falta de médicos para la atención de las necesidades de salud, especialmente a nivel de atención primaria, se refiere a la distribución de éstos y no a la cantidad, hecho influenciado por la formación y expectativas de los médicos, como también por la oferta de cargos existentes y las condiciones laborales y remuneraciones de éstos, trayendo consigo problemas en la calidad e impacto de la atención4.

De las 28 escuelas de medicina, actualmente sólo 13 (46,4%) cuentan con acreditación vigente por la CNAP o CNA-Chile5. La relación docente/ alumno, considerando jornadas docentes completas y medias, varía desde 1/1,4 a 1/10,7 en escuelas de medicina tradicionales acreditadas, mientras que en escuelas no acreditadas varía desde 1/7,8 a 1/373. Más preocupante aún es la existencia de escuelas pertenecientes a universidades cuyas postulaciones a acreditación institucional han sido rechazadas por no cumplir con criterios mínimos de evaluación para docencia conducente a título y gestión institucional, lo que pone en duda la calidad de formación de dichos profesionales5. Este fenómeno es semejante a lo descrito por Abraham Flexner, pedagogo norteamericano que en 1910, por encargo de la Fundación Carnegie, redactó el informe "Medical Education in the United States and Canada" ("Informe Flexner")6 , referido a recomendaciones para mejorar la calidad de la educación médica y a la situación de ésta en ese momento. Del informe se desprenden citas como «... en los últimos años se ha registrado una enorme sobreproducción de médicos mal preparados. Esto se ha presentado sin consideración alguna con respecto a las necesidades de la población...» y «...en buena parte, la sobreproducción de médicos mal preparados se debe a la existencia de un sobrenúmero de escuelas de medicina...». Como consecuencia de esto, en Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.) el número de Escuelas de Medicina descendió en 38% (de 131 a 81) en los 12 años siguientes6. Cien años después, el número de Escuelas acreditadas en Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.) es de 130, con una población de 300 millones de habitantes en el país, lo que refleja el intento por controlar su apertura y mejorar su calidad.

Uno de los efectos directos del sobrenúme-ro de escuelas de medicina es el conflicto por la disponibilidad de campos clínicos. En este sentido, la Norma General Administrativa Ne 18 del Ministerio de Salud, promulgada con fecha 27 de septiembre de 2007 y que entró en vigencia un año después, establece explícitamente las normas de acceso y uso de los campos de formación profesional y técnica (CFPT, antiguos "campos clínicos"). Entre ellas, se destaca la autorización para cohabitar sólo 2 universidades por CFPT, con la prohibición de cohabitar en un mismo servicio clínico. Además, establece que para considerar una universidad como "Centro Formador" y pueda postular y acceder a un CFPT, debe haber aprobado la acreditación institucional, tener un cuerpo académico con un vínculo contractual estable y un programa de formación con un perfil de egreso adecuado para el modelo de atención público. Una vez cumplidos estos requisitos, la norma establece que una de las principales condiciones para priorizar a una universidad por sobre otra para el acceso a un CFPT es contar con la acreditación como carrera, en este caso medicina. Lamentablemente, a pesar que existe un cuadro normativo vigente, es conocida por el mundo académico la situación de incumplimiento en muchos CFPT del país. Aún así, no existe un ente regulador del cumplimiento de la norma, por lo que su utilidad para la regulación de la educación médica no ha sido el esperado. En este mismo sentido, la ley 20.129, de "Aseguramiento de Calidad en la Educación Superior", publicada en el Diario Oficial el 17 de noviembre de 2006, establece que todas las carreras de pedagogía y medicina tienen un plazo de 2 años a partir de la publicación para postular a la acreditación de carrera y, en caso de rechazo, repostular después de 2 años. Sin embargo, la ley no establece las sanciones en caso que una escuela de medicina no se acredite, lo que hace cuestionable su real impacto.

Frente a esta realidad, la preocupación y cuestionamiento del futuro de la educación médica, así como de la profesión misma, se vuelven casi un imperativo moral que debiera ser asumido por todo el ambiente médico de manera responsable. Es de esperar que la situación no llegue a niveles tan preocupantes como ocurrió hace un siglo en los Estados Unidos de Norteamérica.

Cristián Salazar Z1,2, Felipe Cardemil M1a, Jaime Peña H1b.

1Escuela de Medicina, Universidad de Valparaíso.
2Servicio de Neurocirugía, Hospital Carlos Van Burén, Valparaíso.

aInterno de Medicina.
bAlumno de Medicina, Universidad de Valparaíso.

Referencias

1. Consejo Superior de Educación. Estadísticas, http://www.cse.cl/public/Secciones/SeccionEstadisticas/ estadisticas_Buscar_programas_resultado.aspx?sch=lti-poIP_l=lbitPro=lnombrePrograma=Medicina. (Consultado el 11 de abril de 2009).        [ Links ]

2. Giaconi J. La educación médica privada en Chile. Rev Chil Pediatr 2002; 73: 339-40.        [ Links ]

3. Armas R, Goic A. Informe sobre la situación actual de la educación médica en Chile. Serie monografías académicas. Publicación de la Academia de Medicina del Instituto de Chile. Junio 2008.        [ Links ]

4. Román O, Pineda S, Señoret M. Perfil y número de médicos generales que requiere el país. Rev Méd Chile 2007; 135: 1209-15.        [ Links ]

5. Comisión Nacional de Acreditación. Resultados, http://www.cnachile.cl/acreditacion/resul-tados.html. (Consultado el 11 de abril de 2009).        [ Links ]

6. Bender W. Abraham Flexner-a crusader against medical mal education. J Cancer Educ 1993; 8: 183-9.        [ Links ]