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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.137 n.6 Santiago jun. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872009000600007 

Rev Méd Chile 2009; 137: 774-784

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN

 

Estudio de prevalencia del consumo de drogas en escolares de Enseñanza Básica, a través de la metodología de pares

Prevalence of drug abuse among children in basic schools

 

Jorge Rodríguez1a, Ana María Fernández2b, Enrique Hernández1c, Macarena Valdés3d, Marcelo Villalón1, Sergio Ramírez4, Rafael Ramíreze, Catalina Valenzuela4, Sebastián Cardemil4.

1Escuela de Salud Pública, Facultad de Medicina, Universidad de Chile.
2
Escuela de Psicología, Universidad de Santiago.
3Escuela de Enfermería, Facultad de Medicina, Universidad de Chile.
4Facultad de Medicina, Universidad de Chile.
a
Estadístico Matemático
bPsicóloga
cProfesor de Matemática
dEnfermera
eEstudiante de Medicina. Escuela de Medicina, Facultad de Medicina, Universidad de Chile.

Dirección para correspondencia


Background: Peer methodology (PM) is an adaptation of the privileged access interviewer methodology and is used for prevalence studies. PM estimates higher drug consumption frequencies among school and college students than self reports, since it minimizes underreporting. Aim: To assess drug abuse among students using PM. Material and methods: A random sample of 234 school students of middle and low-middle socioeconomic status, aged 9 to 14 years (53% women) were interviewed using PM about drug consumption. Results: The frequency of licit drug consumption during the last year was 29% and 15% during the last month (current consumption). The consumption of tobacco and alcohol was 20% and 18% respectively during the last year. The figures for the last month were 11% and 8% respectively. The beginning age for smoking and alcohol consumption were 11.1 ±1.5 and 11.3± 1.8 years respectively. The frequency of illicit drug consumption was 3.5%. Illicit drug users began licit drug consumption at earlier ages their non user peers. Conclusions: There is a high frequency of illicit drug consumption among school age children.

(Key words: Children; Street drugs; Substance abuse detection)


Muchos países se han visto afectados por el consumo creciente de drogas lícitas e ilícitas, entre ellas destacan: alcohol, marihuana, clorhidrato de cocaína, pasta base y éxtasis. Dicho problema impacta con mayor fuerza a jóvenes, observándose que cada día, más adolescentes inician el consumo de drogas y muchos de ellos continúan el consumo en forma recurrente, llevando a un aumento progresivo de las tasas de drogadicción1-4.

Diversos estudios internacionales describen la problemática del consumo de drogas en adolescentes y sus consecuencias para la sociedad. Un estudio realizado en adolescentes de Tailandia5 encontró una prevalencia de consumo de cigarrillos de 5,4%, de alcohol de 37,3% y de 37,8% para drogas ilícitas. Otro estudio en universitarios de Sao Paulo6, señala el aumento del consumo de drogas lícitas en mujeres adolescentes, sin embargo, los varones presentan mayor tendencia al consumo excesivo (86,5% para el tabaco y 65% para el alcohol)6. En una universidad irlandesa7, un estudio prospectivo (1973-2002) evaluó la evolución del consumo de drogas en estudiantes de medicina, evidenciando una disminución del consumo de cigarrillos (de 28,8% a 9,2%), en contraste con una fuerte alza del consumo de alcohol.

El uso y abuso de drogas afecta la salud y se asocia con conductas de violencia y victimización, afectando la estabilidad de todas las instituciones que conforman la sociedad2,3,5,6,8-10. En un estudio en universitarios chilenos8, 21% había participado en riñas o peleas durante el último año y 11,3% lo había hecho en los últimos 30 días, se observó que el subgrupo de estudiantes con conductas de violencia presentaba una mayor prevalencia, aunque no significativa, de consumo reciente y actual de tabaco y de alcohol, y una prevalencia significativamente mayor de consumo reciente y actual de marihuana, cocaína y éxtasis, respecto de aquellos estudiantes sin antecedentes de violencia.

En Chile, el CONACE (Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes) ha realizado múltiples estudios para estimar la magnitud del consumo de drogas lícitas e ilícitas en población escolar y general11,12. Los últimos cuatro estudios realizados en población escolar de octavo básico a cuarto medio, permiten esbozar la evolución cronológica del problema a pesar de tratarse de estudios de corte transversal. El último estudio en escolares (2007) mostró una elevada prevalencia de consumo reciente y actual de alcohol y de tabaco. La prevalencia de abuso de alcohol (5 vasos o más en una salida habitual) se mantuvo estable en 12% y su uso intensivo (10 o más días en los últimos 30 días) aumentó de 7,9% a 9%. También mostró un alza en el consumo actual de marihuana (desde 16,6% a 20,4%), cocaína (4,4% a 5,6%), pasta base (3,9% a 4,9%) y éxtasis (3,4% a 3,9%). Igualmente alarmante fue la creciente prevalencia de creencias que favorecen el consumo de marihuana (pensar que no es adictiva, que su uso experimental no provoca daño y que la mayoría de los jóvenes la consume) y la disminución de la percepción de riesgo, disminuyendo desde 40% a 30% el porcentaje de los escolares que considera riesgoso el uso experimental de marihuana (probarla 16 2 veces) y desde 52% a 39% los que consideran riesgoso su uso frecuente (2 o más veces/semana).

Si bien los estudios mencionados permiten esbozar el problema del consumo de drogas ilícitas por los escolares de nuestro país, no permiten estimar adecuadamente la magnitud del mismo, ya que los encuestados evitan declarar el consumo de drogas por temor a ser discriminados o sancionados, llevando a subvalorar el problema. Las "poblaciones ocultas" (hidden population)13 son grupos de individuos que no son representados por los estudios poblacionales clásicos, ya que son "invisibles" a los sistemas de recolección de datos usados habitualmente para realizar estimaciones poblacionales. Se trata de individuos que presentan características de baja aceptación social, como la drogadicción, delincuencia, abuso sexual, maltrato infantil, etc., de modo que portan dicho rasgo en silencio.

Existen metodologías especiales para evaluar "poblaciones ocultas", siendo una de las más conocidas la de "Entrevistadores de Acceso Privilegiado" (EAP)14-18. A comienzos de 2000 surgió en Chile la "Metodología de Pares" desanollada como una adaptación de la metodología de EAP, a los estudios de prevalencia, demostrando ser efectiva para disminuir la subdeclaración del consumo de drogas19-21. En un estudio con Metodología de Pares en universitarios chilenos de 18-26 años20, 63,4% declaró consumir marihuana, 4,9% cocaína y 2,1% éxtasis, obteniendo índices mayores a los observados en estudios con metodologías tradicionales. El sexo femenino mostró índices inferiores, pero no significativos, de consumo de alcohol y de drogas ilícitas respecto de los varones y un consumo de tabaco significativamente mayor, con valores superiores a los reportados por estudios con metodologías tradicionales22.

Por lo tanto, al problema del consumo de drogas debemos añadir el problema de la subdeclaración, pues habría un subgrupo altamente vulnerable a la drogadicción y a las conductas de riesgo asociadas que no está siendo abordado por las estrategias de prevención y promoción de la salud. De lo anterior, podemos preguntarnos: ¿Cuál es la magnitud de consumo en población escolar básica?, ¿los estudios están identificando a los grupos de riesgo o aquellos que ya tienen la conducta?, ¿se está interviniendo oportunamente para prevenir el consumo?

El objetivo de esta investigación fue estimar con mayor precisión la magnitud del consumo de drogas en escolares, como también evaluando posibles asociaciones con variables sociodemográficas (género, composición familiar, conductas de riesgo), usando la Metodología de Pares e incluyendo a escolares con edades consideradas tradicionalmente de riesgo para el consumo de drogas.

MATERIAL Y MÉTODO

El universo de estudio estuvo comprendido por escolares de 9 a 14 años provenientes de colegios municipalizados o subvencionados de las comunas de Recoleta y Huechuraba, perteneciendo a niveles socioeconómicos medio, medio-bajo y bajo.

El tamaño muestral mínimo se calculó en 216 escolares, considerando una tasa de consumo de drogas lícitas de 10%, un nivel de confianza de 95%, un error máximo de estimación de 4% y una potencia de 50%. Dos colegios accedieron a participar en el estudio (uno municipalizado y uno subvencionado) dando las facilidades necesarias para utilizar la Metodología de Pares, la cual involucra seleccionar y capacitar alumnos voluntarios del establecimiento para entrevistar al resto del alumnado19,20. Se supuso un comportamiento (consumo de drogas) heterogéneo de los entrevistados al interior de cada colegio y homogéneo entre colegios.

Para recoger la información se utilizó un instrumento previamente adaptado para este grupo de escolares, a partir de uno utilizado que fue validado en población universitaria23, la adaptación consistió en una validación de contenido por tres jueces, que sugirieron modificar y eliminar aquellas preguntas que consideraron no apropiadas para este grupo etáreo (Anexo I y II). Se consideró como drogas lícitas al tabaco y el alcohol, definiendo como consumidores de tabaco a quienes fuman al menos dos veces por semana y como consumidores de alcohol a quienes beben al menos una vez por semana. El consumo de drogas ilícitas (marihuana, cocaína y pasta base) fue definido como su uso al menos una vez al mes.

Al llamado para seleccionar voluntarios acudieron 12 alumnos de ambos sexos, seis de cada colegio, quienes desconocían los objetivos del estudio. Se realizaron cuatro reuniones de capacitación con el grupo de voluntarios. En la primera de ellas se les explicó el objetivo del estudio y la forma de aplicar el instrumento, enfatizando el anonimato y confidencialidad que requeriría la entrevista. En las demás sesiones se practicó la aplicación del instrumento, mediante técnicas de Role-playing y Focus Group.

Para minimizar la posible subdeclaración o sobredeclaración del consumo de drogas, los "pares", cada voluntario, debía entrevistar a alumnos de curso distinto del suyo.

Siguiendo las restricciones de la Metodología de Pares, la entrevista se realizó en los patios, salas y casino de los colegios, donde se tiene acceso a todos los alumnos.

En total, se entrevistaron 124 mujeres y 110 hombres, proviniendo 105 alumnos del colegio municipalizado y los otros 129 del colegio subvencionado. No hubo ningún alumno que se negara a la entrevista. Se solicitó firmar un consentimiento informado tanto a los entrevista-dores como a los entrevistados.

Estadística. Los datos fueron analizados con el programa SPSS 14.0. Primero, se determinaron indicadores descriptivos e intervalos de confianza de 95% y luego, se realizaron pruebas estadísticas bilaterales y unilaterales, con nivel de significación máximo de 5%, seleccionando cada prueba según la condición de las variables y su distribución. De este modo, se usaron las pruebas de Chi cuadrado, Fisher y prueba Z para estudiar asociación entre variables cualitativas y las pruebas t de Student y Wilcoxon para las variables cuantitativas.

RESULTADOS

Se obtuvo una muestra de 234 escolares, con una edad promedio de 11,5 años y desviación estándar (S) de 1,5 años. El 53% fueron mujeres, con una edad de 11,6±1,5 años. La edad promedio de los varones fue 11,3±1,6 años, sin diferir significativamente de la edad de las niñas (t =1,27; p =0,205).

El 62,2% de los escolares vivía con ambos padres, 24% con uno de ellos y 13,7% vivía sin ninguno de sus padres. Cuarenta y ocho coma tres por ciento declaró haber participado en peleas en el último año y 23,1% haberlo hecho en el último mes. El consumo reciente de tabaco fue 19,5%, de alcohol 17,7%, y drogas lícitas 28,8%, sin diferencias significativas según sexo en ninguno de dichos grupos (Tabla 1).


El consumo actual de tabaco fue 10,6%, de alcohol 7,9% y drogas lícitas fue 14,7%. El consumo de tabaco fue mayor en las mujeres (13% v/s 7,7%), pero sin ser significativo, mientras que el consumo de alcohol fue significativamente mayor en los varones (11,4% v/s 4,9%) (Tabla 2).


Al caracterizar el consumo de tabaco, se observó una edad de inicio al consumo promedio de 11 años (± 1,5 años), una cantidad media de consumo equivalente a 4,3 cigarillos/semana y una frecuencia media de consumo de 3,1 veces/ semana. Al analizar dichas variables según género, se observó que los hombres se inician más precozmente (10,9 v/s 11,1 años) y que fuman mayor cantidad de cigarros (5,5 v/s 3,5 cigarros/semana) y con mayor frecuencia que las niñas (3,4 v/s 2,9 veces/semana), sin embargo ninguna de estas diferencias alcanzó significación estadística (Tabla 3).


Respecto del consumo de alcohol, se encontró una edad de inicio al consumo promedio de 11,3 años (±1,8 años), una cantidad media de consumo de 3,2 vasos/semana y una frecuencia media de consumo de 1,8 veces/semana. La edad de inicio fue similar en ambos géneros (11,2±1,3 años y 11,4±2,3 años), mientras que la cantidad y la frecuencia de consumo fueron mayores en el sexo masculino (3,4 v/s 3 vasos/semana y 1,9 v/ s 1,6 veces/semana), pero sin ser significativas (Tabla 3).

Al relacionar consumo con supervisión parental, se observó una mayor prevalencia de consumo de drogas lícitas en los escolares que no viven con sus padres (41,9%) que en aquellos que viven con ambos padres o sólo con su mamá (26,1% y 29,1%) (Tabla 4).


Se detectó una asociación entre el consumo reciente y actual de drogas lícitas y el consumo de drogas ilícitas, de modo que 100% de los escolares que consume drogas ilícitas consume además tabaco o alcohol, mientras que en el grupo de escolares que no consume drogas ilícitas, solo 25,7% consume tabaco o alcohol.

También se encontró una asociación entre el consumo de drogas lícitas y la participación en peleas callejeras, de modo que 40,5% de los escolares que participaron en peleas callejeras en el último año y 43,4% de quienes lo hicieron en el último mes, son consumidores de drogas lícitas.

La prevalencia de consumo reciente de drogas ilícitas fue de 3,5%, y se asoció con el consumo actual y reciente de tabaco y de alcohol. Al comparar las características de consumo de tabaco y alcohol entre quienes consumen drogas ilícitas y quienes no, se observó que los consumidores de drogas ilícitas presentaban una edad de inicio al consumo significativamente menor tanto para tabaco (9,2 v/s 11,4) como para el alcohol (10,1 v/s 11,6 años) (Tabla 5). Además presentaron una mayor magnitud de consumo de tabaco (6 v/s 3,8 cigarros/semana) y una mayor frecuencia de consumo de alcohol (2,4 v/s 1,5 veces/semana), pero sin alcanzar significancia estadística (Tabla 6).




DISCUSIÓN

Los estudios internacionales muestran que los consumidores de drogas se concentran mayorita-riamente entre los 18 y 25 años de edad, rango que en Chile se extiende de los 14 a los 35 años. Ello explica por qué la mayoría de los estudios sobre drogas están orientados a dicho grupo etáreo, siendo muy pocos los que incluyen a los menores de 14 años. Por otra parte, sí sabemos que hay una importante subdeclaración del consumo en todos los grupos etáreos por temor a la marginación o a recibir sanciones, y que según CONACE12 la mayor parte de los escolares encuestados señaló que sus padres estarían muy molestos si supieran que su hijo consume drogas, entonces resulta fácil imaginar que la magnitud del consumo de drogas en escolares, especialmente bajo 14 años, está siendo subvalorada por los estudios tradicionales.

Uno de los principales hallazgos de este estudio fue la precocidad del inicio del consumo, lo cual concuerda con otros estudios que han usado metodologías especiales para poblaciones ocultas15-19. La edad media de inicio al consumo de tabaco reportada por la encuesta mundial de tabaquismo en escolares de 1o básico a 1o medio fue de 12 años, con algunos casos particulares a los 10 años22, mientras que en el presente estudio los encuestados declararon un inicio del consumo a partir de los 7 años para el tabaco (7 a 14 años) y de los 8 años para el alcohol (8 a 14 años). La importancia de los índices de consumo de drogas reportados en este artículo radica en el grupo etáreo que la muestra representa, pues la edad promedio de los escolares que declaró un consumo reciente de tabaco fue de 11 años y para el consumo actual fue de 10,9 años, con edades promedio similares para el consumo de alcohol.

Conforme con la literatura disponible, se encontraron indicadores de frecuencia y cantidad de consumo de drogas lícitas e ilícitas superiores en el género masculino respecto del femenino. Las mujeres presentaron una mayor prevalencia reciente y actual de consumo de tabaco en todas las subpoblaciones con índices superiores a otros estudios realizados sobre el consumo de drogas por género. También resulta llamativa la elevada proporción de escolares que declaró consumir drogas ilícitas (3,5%), y cómo este subgrupo de escolares presentó una edad promedio de inicio al consumo de tabaco y de alcohol significativamente inferior al grupo de escolares que no consumía drogas ilícitas. Esto indica que el inicio precoz del consumo de drogas lícitas favorecería el consumo de aquellas ilícitas.

Finalmente, este artículo pone en evidencia la necesidad de desarrollar estrategias para prevenir el inicio precoz al consumo de drogas lícitas, que deben ir dirigidas a grupos poblacionales de menor edad que los que hasta ahora se han definido como población diana. Es necesario evaluar los resultados de dichas estrategias mediante una estricta vigilancia con estudios seriados que utilicen la Metodología de Pares u otras metodologías especiales para poblaciones ocultas.

 

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Recibido el 4 de noviembre, 2008. Aceptado el 9 de abril, 2009

Correspondencia a: Jorge Rodríguez T. Independencia 939. Santiago, Chile. Fax: 7774163-E mail : jrodrigu@med.uchile.cl

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