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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.137 n.5 Santiago mayo 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872009000500002 

Rev Méd Chile 2009; 137: 599-608

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN

 

Violencia sexual en hombres y mujeres jóvenes en Chile: Resultados de una encuesta (año 2005) a estudiantes universitarios

Sexual violence in young men and women in Chile: Results from a 2005 survey of university students

 

Jocelyn A Lehrer1a, Evelyn L Lehrer2b, Pamela B Oyarzún3.

1Centro de Estudios de la Prevención del SIDA, Universidad de California, San Francisco.
2Departamento de Economía, Universidad de Illinois, Chicago.
3
Centro de Medicina Reproductiva del Adolescente, Facultad de Medicina, Universidad de Chile.
aDoctor en Ciencias, Salud Pública
bDoctor en Economía

Dirección para correspondencia


Background: Experiences of sexual violence in adolescence and young adulthood have received little attention in Chilean public health research and practice. Aim: To describe the prevalence and contexts of sexual violence victimization in a sample of university students in Chile. Material and Methods: A self-administered, quantitative survey including items on sexual violence was completed by 484 female and 466 male students at a public university in Chile in 2005. Results: Thirty-one percent of women and 21 % of men reported having experienced at least one incident of sexual violence since age 14; the corresponding percentages for the past 12 months were 17% and 12%, respectively. The perpetrators were identified predominantly as an acquaintance; another important fraction corresponded to a partner or a date. Alcohol or other substances were involved in most cases. Among students who indicated having been assaulted, the incident was reported to the police by none of the men and 2% of women. Twenty one percent of women and 9% of men reported having experienced sexual violence before age 14. Conclusions: The high prevalence of sexual violence found in this study indicates that this issue merits further public health attention in Chile.

(Key words: Adolescent; Domestic violence; Sex offences)


El alto nivel de violencia de género que existe en Chile -física, psicológica y sexual- ha sido analizado en numerosos estudios1-8. Hasta ahora el énfasis ha sido en parejas casadas o en uniones consensúales. Experiencias de violencia durante la adolescencia o etapas tempranas de la adultez, particularmente en el ámbito de la coerción sexual dentro o fuera del contexto de parejas, han recibido poca atención, tanto en la investigación científica como en programas de prevención y respuesta. Esto representa un vacío importante, estudios en otros países muestran que dicha violencia puede tener consecuencias serias, incluyendo un mayor riesgo de problemas psicológicos, sexuales y de salud reproductiva; repercusiones adversas en los estudios y, en el caso de las mujeres, embarazos no deseados9-12.

Al igual que en otros países, la evidencia de Estados Unidos de Norteamérica indica que en la población general la prevalencia de agresión sexual contra mujeres es sustancialmente mayor que la de agresión contra hombres13. Los estudios basados en muestras de estudiantes universitarios en Estados Unidos de Norteamérica se han enfocado en la violencia dirigida contra mujeres, encontrando una prevalencia de violación de alrededor de 15% entre los 14/15 años y el día de la encuesta14,15. En un estudio nacional conducido en 2000, 2,8% de las estudiantes reportaron haber experimentado violación o intento de violación en los últimos 7 meses16. Con respecto a países en desarrollo, estudios recientes, basados en muestras pequeñas, no representativas, indican elevadas tasas de experiencias sexuales no consentidas en niñas y mujeres jóvenes, y en un grado menor, en niños y hombres jóvenes17.

Este estudio es parte de un proyecto más amplio que investiga la violencia de género en una muestra de estudiantes universitarios chilenos. Previamente habíamos publicado un trabajo que analiza la violencia física en mujeres18; y otro que es un primer análisis de la violencia sexual, enfocándose en experiencias en mujeres -la prevalencia y los factores que aumentan el riesgo19. El presente estudio utiliza la misma base de datos para presentar un cuadro más completo sobre la violencia sexual en estudiantes chilenos: el enfoque aquí no solamente es en mujeres sino que también en hombres. En forma comparativa, este estudio describe la prevalencia de la violencia sexual en hombres y mujeres y los contextos en que ocurre dicha violencia; también describe la prevalencia de experiencias de violencia sexual durante la niñez.

MATERIAL Y MÉTODO

Diseño del estudio y encuesta. La "Encuesta de Bienestar Estudiantil, 2005" fue compilada por la primera autora de este trabajo, con el objetivo de recolectar datos cuantitativos sobre la violencia de género en estudiantes universitarios de ambos sexos. El estudio se realizó en una universidad pública en Santiago, con estudiantes inscritos en cursos de Formación General en el semestre de invierno, 2005. La mayoría de las preguntas fueron obtenidas de escalas validadas en Estados Unidos de Norteamérica, adaptadas al contexto chileno, y subsecuentemente revisadas en base a comentarios proporcionados por alumnos de la universidad y también investigadores que han trabajado en el tema de violencia de género. El estudio fue aprobado por el Comité de Ética en la investigación en seres humanos de la universidad.

La encuesta fue conducida en los primeros 25 min de cada clase, y fue autoadministrada, los alumnos contestaron las preguntas marcando sus respuestas en el cuestionario. Había 2.451 estudiantes en las 24 clases de Formación General, con algunos matriculados en más de un curso. Al ser administradas las encuestas, un total de 1.193 estudiantes estuvieron presentes; 970 estudiantes respondieron, un porcentaje de participación de 81%. Algunos de los cuestionarios entregados sin contestar correspondían a estudiantes que ya habían completado la encuesta en otro curso. La muestra que se obtuvo abarcó estudiantes en todos los programas educacionales ofrecidos por la universidad (n =484 mujeres, 466 hombres). Más detalles sobre la metodología están disponibles en otras publicaciones18,19.

Variables. La encuesta incluyó cinco preguntas sobre diferentes formas de violencia sexual, basadas en escalas desarrolladas por Koss y colegas20 y por Straus y colegas21. Las preguntas sobre los contextos de la violencia están basadas en parte en las utilizadas por Abbey y colegas22. Las tablas discutidas más abajo describen las variables.

Estadística. El programa SAS, versión 9.1 (SAS Institute, Cary, NC) fue utilizado para el análisis de los datos. Se generaron frecuencias para los incidentes de violencia sexual desde los 14 años y en los últimos 12 meses, y se hicieron pruebas para determinar si existían diferencias estadísticamente significativas entre mujeres y hombres en las prevalencias de reportar algún tipo de violencia sexual en cada marco de tiempo. Luego se generaron frecuencias para describir los contextos del incidente de violencia sexual desde los 14 años considerado como el más severo por el sujeto.

Finalmente, se generaron frecuencias para describir las experiencias de violencia sexual antes de los 14 años, y el sexo de los perpetradores de violencia sexual antes o después de los 14 años.

En la serie de 5 preguntas sobre violencia sexual, casos con más de una pregunta sin respuesta fueron eliminados. (En la muestra femenina se eliminaron 51 y 26 casos en los análisis sobre violencia en los últimos 12 meses y desde los 14 años, respectivamente; las cifras correspondientes en la muestra masculina fueron 61 y 41 casos). Si un sujeto contestó todas las preguntas menos una, se asumió que el tipo de violencia que fue dejado en blanco no ocurrió. Esta imputación, usando la categoría modal -que no hubo experiencia de violencia sexual- genera estimaciones conservadoras de prevalencia. Para los otros análisis, se procedió con un conjunto de variables a la vez, eliminando los casos sin respuestas para ese conjunto, minimizando de este modo la pérdida de datos.

Algunas tablas utilizan la muestra completa; otras están basadas en subgrupos. La columna correspondiente señala el número que quedó después de eliminar observaciones que carecían de respuestas para el tema analizado en esa tabla.

RESULTADOS

La Tabla 1 muestra las prevalencias de diversas formas de violencia sexual desde los 14 años y en los últimos 12 meses. Cabe notar que en la encuesta, la palabra "sexo" fue definida como refiriéndose a sexo vaginal, oral o anal. Los resultados señalan que 9,4% de las mujeres y 10,1% de los hombres reportaron haber sido víctimas de violación desde los 14 años; los porcentajes correspondientes a los últimos 12 meses son 5,5% y 5,4%, respectivamente. En la muestra femenina, 55,4% de los casos de violación desde los 14 años ocurrieron cuando la joven había estado tomando alcohol o usando drogas, y no estaba en condiciones de detener lo que estaba ocurriendo; el porcentaje correspondiente en la muestra masculina fue 77,1%. Intentos de violación desde los 14 años fueron reportados por 10,7% de las mujeres y 4,2% de los hombres. La variable de resumen -algún tipo de violencia sexual- muestra que 31,2% de las mujeres y 20,5% de los hombres reportaron algún incidente desde los 14 años; las cifras correspondientes para los últimos 12 meses fueron 17,1% y 11,6%, respectivamente; ambas diferencias entre mujeres y hombres son estadísticamente significativas.


Las Tablas 2 a 6 muestran información sobre los contextos de la experiencia sexual no consentida más severa desde los 14 años. Estas preguntas fueron respondidas por aproximadamente 75% a 80% de los sujetos que indicaron haber experimentado violencia sexual. Los resultados muestran que 37,3% de las mujeres y 50,7% de los hombres identificaron al agresor como un conocido ("amigo (a), otro estudiante, alguien conocido"). Aproximadamente 13% de las mujeres y hombres señalaron que fue "alguien con quien estaba en una cita;" 26,4% de las mujeres y 20,9% de los hombres indicaron que fue un pololo (a), ex-pololo (a) o pareja sexual (Tabla 2).


En 57,0% de los incidentes más severos en la muestra femenina y 63,8% de aquellos en la muestra masculina, la víctima, agresor o ambos habían consumido alcohol u otras substancias (Tabla 3). Los lugares más frecuentes de asalto fueron la casa de la víctima o el agresor, y casas donde había una fiesta (Tabla 4).


 

En respuesta a la pregunta sobre si le contaron a alguien acerca del incidente, 25,0% de las mujeres y 25,7% de los hombres dieron una respuesta negativa. Entre aquellos que le contaron a alguien, más de 80% de los sujetos de ambos sexos lo hicieron a un amigo (a). Ningún hombre y 2,5% de las mujeres indicaron que lo reportaron a la policía (Tabla 5). La mitad de los hombres y 34,6% de las mujeres que experimentaron violación o intento de violación y no lo reportaron a la policía indicaron no haberlo hecho en parte porque pensaron que lo que sucedió no fue suficientemente serio o un crimen. Otras razones indicadas frecuentemente fueron no haber estado segura (o) que la intención del agresor (a) fue de lastimar (26,9% de las mujeres, 14,3% de los hombres) y haber estado avergonzado (a) (19,2% de las mujeres, 14,3% de los hombres) (Tabla 6).


 

Finalmente, 20,7% de las mujeres y 9,2% de los hombres reportaron haber tenido alguna experiencia de violencia sexual antes de los 14 años; la diferencia es significativa (Tabla 7). Los agresores fueron identificados como miembros de la familia por 46,5% de las mujeres agredidas y por 28,0% de los hombres agredidos; 24,0% de los hombres respondieron que el agresor fue "otro adulto" (Tabla 8). Con respecto al sexo de los agresores de violencia sexual a lo largo de la vida (antes o después de los 14 años), 91,4% de las mujeres agredidas reportaron que los perpetradores fueron únicamente hombres; 68,0% de los hombres agredidos indicaron que los perpetradores fueron solamente mujeres (Tabla 9).


 
 

DISCUSIÓN

En esta encuesta, contestada por 950 estudiantes en una universidad pública chilena, se encontraron altas tasas de experiencias de violencia sexual en mujeres y hombres. Las mujeres reportaron una prevalencia de victimización significativamente mayor que los hombres: 31,2% comparado con 20,5% desde los 14 años, y 17,1% comparado con 11,6% en los últimos 12 meses.

Los resultados de la muestra femenina muestran una prevalencia de violación desde los 14 años de 9,4%, menor que la prevalencia de 15% que se ha encontrado para alumnas universitarias en Estados Unidos de Norteamérica en un marco similar de tiempo, usando definiciones similares de violación14,1 . Cabe notar que la muestra en este estudio estaba compuesta en gran parte de estudiantes en etapas tempranas de sus estudios universitarios, en contraste a las muestras norteamericanas. Además, la tendencia a reportar incidentes de violencia sexual podría ser relativamente baja en un país tradicional como Chile, donde hay un nivel mínimo de discurso social sobre este tema11.

El presente estudio revela una alta tasa de violación en la muestra masculina; la tasa verdadera probablemente es aún más elevada por la misma razón notada más arriba. Este hallazgo merece más atención en investigaciones futuras, junto con aquél que muestra que en una proporción importante de la violencia sexual experimentada por hombres, el agresor es una persona del mismo sexo. Consistente con estos resultados, un estudio reciente en Lima, Perú, encuentra que entre hombres que reportan alguna experiencia heterosexual, 11% indican coerción la primera vez que tuvieron sexo; entre aquellos que reportan alguna experiencia homosexual, 45% indican una iniciación no consentida23.

En este estudio, los amigos (as) fueron los confidentes más comunes cuando los estudiantes le contaron a alguien sobre sus experiencias de violencia sexual, indicando la importancia de establecer programas para educar a los pares sobre cómo identificar señales de riesgo en sus amistades; proveerles apoyo con sensibilidad; y ayudarlos a reducir su riesgo y a encontrar más ayuda cuando fuera necesario.

El hallazgo que ningún hombre, y solamente 2% de las mujeres, reportaron el incidente más severo de violencia sexual desde los 14 años a la policía apoya la noción que las estadísticas basadas en reportes oficiales subestiman seriamente la magnitud del problema. Una tasa importante de mujeres y hombres que experimentaron violación o intento de violación dijeron no haberlo reportado a la policía porque estimaron que lo sucedido no fue lo suficientemente serio o un crimen, o por no haber estado segura (o) que la intención de la persona que perpetró la coerción sexual fue de lastimar. Estos resultados sugieren la importancia de aumentar el esfuerzo dirigido a educar a la juventud sobre las definiciones de violación, asalto sexual y consentimiento, los derechos básicos de cada persona en el contexto de la sexualidad y las protecciones de la ley.

El hallazgo que consumo de alcohol u otras substancias por la víctima o perpetrador estaba involucrado en la mayoría de los incidentes de violencia sexual más severos es consistente con resultados en poblaciones universitarias en Estados Unidos de Norteamérica22 y también es relevante para el diseño de programas de prevención. Una reciente revisión crítica de la literatura de Estados Unidos de Norteamérica sobre asalto sexual y consumo de alcohol enfatiza la importancia de integrar elementos de prevención de consumo de alcohol a programas de prevención de violencia sexual (orientados hacia posibles agresores) y a programas de disminución de riesgo (orientados hacia posibles víctimas)24.

Los resultados que muestran que los asaltos sexuales más severos desde los 14 años fueron perpetrados mayormente por un conocido, y que otro número importante ocurrió en el contexto de relaciones de pareja o en una cita, también son significativos. En Estados Unidos de Norteamérica comúnmente se utilizan dos términos, reflejando correspondientes realidades acerca de la violación, "acquaintance rape ", que se puede traducir como "violación por un conocido", y "date rape", que se puede traducir como "violación en una cita". "Acquaintance rape"ha, sido definido como "sexo no consentido entre individuos que se conocían antes del acto sexual" y "date rape" como "un subconjunto de 'acquaintance rape'en que el sexo no consentido ocurre entre dos personas que están en una relación romántica".

La importancia del lenguaje para reflejar y nombrar realidades sociales o culturales es ampliamente reconocida26. Los resultados del presente estudio sugieren que los fenómenos de "violación en una cita" y "violación por un conocido" existen como problemática en la población de estudiantes universitarios chilenos. Dada esta aparente realidad, sería útil que la Salud Pública en Chile adopte términos -éstos u otros semejantes- para nombrar estos problemas formalmente e identificarlos como temas merecedores de más estudio y esfuerzos de prevención y respuesta.

Finalmente, el abuso sexual en menores puede tener consecuencias graves para su bienestar físico, mental y social, a corto y largo plazo, y es un factor que aumenta el riesgo de re-victimiza-ción más adelante, durante la adolescencia y temprana adultez27,28. Las altas tasas de violencia sexual que este estudio encuentra en niñas y niños subrayan la importancia de prestarle atención en Chile a este serio problema de salud pública.

El presente estudio tiene algunas limitaciones. Aunque la muestra abarcó estudiantes en los diversos programas educacionales de la universidad, los resultados no pueden generalizarse a todo el cuerpo estudiantil. Los resultados probablemente subestiman las prevalencias, ya que las víctimas de violencia de género frecuentemente no reportan lo ocurrido29,30, una tendencia que probablemente es pronunciada en la sociedad conservadora de Chile. Además, un número considerable de estudiantes estuvieron ausentes al ser administradas las encuestas, probablemente incluyendo una proporción importante de individuos con mayor riesgo. En investigaciones futuras sería deseable usar categorías más detalladas con respecto a los agresores en incidentes de violencia sexual.

En conclusión, este estudio descriptivo sobre la violencia sexual en estudiantes universitarios chilenos demuestra altas prevalencias en mujeres y hombres. Los resultados indican que sería importante recolectar más datos cuantitativos y cualitativos con muestras representativas de estudiantes de ambos sexos y con otros sectores de la población joven. Si una masa crítica de estudios confirma la presencia de una problemática de violencia sexual en la juventud chilena, será claramente necesario empezar a desarrollar, implementar y evaluar programas para prevenir y responder a esta preocupación de salud pública.

Los resultados también sugieren la importancia de iniciar investigaciones paralelas en otros países latinoamericanos donde hay una carencia similar de datos y programas en esta área.

Agradecimientos

Este estudio es parte de un proyecto más amplio sobre violencia de género en Chile. Le agradecemos a los administradores de la universidad donde fue conducida la encuesta por su entusiástica cooperación en este proyecto y por facilitar nuestro acceso a todos los cursos de Formación General ofrecidos en el semestre de invierno, 2005. Vaughn Rickert, Psy.D. proporcionó valiosas sugerencias con respecto al cuestionario y diseño de la encuesta. También recibimos comentarios útiles de dos revisores anónimos de Revista Médica Chilena y de participantes en seminarios presentados en la Universidad de Chile, Escuela de Medicina y Departamento de Ciencias Sociales (Agosto, 2006).

 

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Recibido el 10 de diciembre, 2008. Aceptado el 31 de marzo, 2009.

Correspondencia a: Dra. Jocelyn A Lehrer. Center for AIDS Prevention Studies, University of California, San Francisco, CA 94105. Fax: (415) 597-9100. E mail: jlehrerl@gmail.com