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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.136 n.10 Santiago oct. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872008001000017 

 

Rev Méd Chile 2008; 136: 1343-1347

ARTÍCULO ESPECIAL

 

Semblanza del Profesor Benedicto Chuaqui Jahiatt a 5 años de su muerte (1934-2003)

A biographical sketch of Professor Benedicto Chuaqui, MD.

 

Ignacio Duarte G, Sergio González B.

Departamento de Anatomía Patológica, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile.

Dirección para correspondencia


The present article commemorates the fifth anniversary of the death of Professor Benedicto Chuaqui Jahiatt, a prominent Chilean pathologist at the School of Medicine ofthe Pontificia Universidad Católica de Chile. Professor Chuaqui was well known for his teaching skills, his scientific work with international projections and his humanistic visión of medicine. His publications reflect, his wide spectrum and integrative visión of different disciplines ofboth naturalsciences and¡inguistics.

(Key words: Education, medical; History of Medicine; Pathology, clinical)


SÍNTESIS BIOGRÁFICA

Con el fallecimiento del Profesor doctor Benedicto Chuaqui, la medicina chilena perdió a uno de sus médicos más distinguidos y la anatomía patológica a una de las figuras más prolíficas y universales de los últimos tiempos.

Benedicto Chuaqui Jahiatt nació en Santiago el 23 de mayo de 1934 y falleció en la misma ciudad el 20 de junio de 2003. Realizó sus estudios secundarios en el Internado Nacional Barros Arana y los de medicina en la Universidad de Chile, donde obtuvo el título de médico-cirujano el 4 de mayo de 1960.

Se desempeñó como patólogo en el Hospital del Salvador, en Santiago, el Hospital Enrique Deformes, de Valparaíso y el Hospital de Niños Roberto del Río, en Santiago. En julio de 1969 se incorporó a la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile con jornada completa y dedicación exclusiva, donde continuó su carrera académica hasta su fallecimiento. Realizó estadías de perfeccionamiento en Argentina, Alemania, Francia y Estados Unidos de Norteamérica. En Alemania fue becario DAAD por dos meses en 1968 y luego becario de la Fundación Alexander von Humboldt, de 1971 a 1972, en el Instituto de Patología de la Universidad de Heidelberg bajo la dirección del Profesor Wilhelm Doerr.

En 1978 fue nombrado Profesor Titular y Jefe del Departamento desde 1978 hasta 1992. Fue Profesor de los cursos de Patología General y Anatomía Patológica de 1982 a 1997. Desde 1998 era Director del Programa de Estudios Médicos Humanísticos de la Facultad de Medicina y profesor de la asignatura de Historia de la Medicina.

Fue socio fundador de la Sociedad Chilena de Anatomía Patológica en 1980, desde 1985 miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de Heidelberg, clase Matemática y Ciencias Naturales, y desde 1990 Miembro de Número de la Academia Chilena de Medicina.

Fue autor y coautor de más de 100 publicaciones nacionales e internacionales entre las que destacan los dos capítulos sobre Desarrollo normal del corazón en el hombre y Malformaciones del corazón y los grandes vasos en el Tratado de Anatomía Patológica editado por Doerr, Seifert y Uehlinger, continuación del famoso texto de Henke y Lubarsch13,14. Su experiencia y vocación docente cristalizaron en la publicación de los textos para estudiantes de medicina Manual de Patología General y Lecciones de Anatomía Patológica15,16, ambos textos de referencia en la Universidad Católica y otras universidades nacionales y extranjeras.

Para quienes lo conocieron, Benedicto Chuaqui tenía características de personalidad claramente discernibles: afán de saber, vocación para la enseñanza, dedicación al trabajo, fidelidad a la institución y amor a la familia.

El afán de saber lo guió desde su juventud y se apasionó por los estudios de matemática, idiomas y astronomía. En el área humanística tradujo la Germania de Tácito20, única versión disponible en castellano. Además escribió El sueño de Escipión21, los Comentarios al Proemio de Celso a De Medicina19, El reduccionismo en las Ciencias y Rasgos del Arte Médico Hipocrático23. Poseía una notable capacidad para asimilar idiomas; además del castellano hablaba y leía alemán, francés, italiano, inglés, ruso, latín y griego y últimamente perfeccionaba el árabe.

Sus excepcionales dotes docentes pueden aquilatarse en la siguiente anécdota: en 1985 fue Profesor invitado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Münster, Alemania, y presentó 10 clases sobre patología cardiovascular en perfecto alemán, con un estilo tan notable e ideas para ese auditorio nuevas y originales, lo cual atrajo instantáneamente a los estudiantes y significó un ostensible aumento de la asistencia a clases como no se vio en un tiempo en esa cátedra.

El saber, fruto de un estudio concienzudo, investigaciones y meditaciones prolongadas, lo entregó con generosidad. Preparaba cuidadosamente la forma pedagógica adecuada. En temas complejos, ordenaba y relacionaba las partes para configurar una idea o teoría que abarcara el todo, sintéticamente, con la simplicidad de los grandes pensadores.

El trabajo era para él una actividad plenamente humanizadora. Enseñaba que todo trabajo tenía que ser bien hecho: desde llenar un simple formulario hasta desarrollar una investigación original. Trazaba un plan, diseñaba las etapas y las cumplía en estricta cronología. Primero despachaba lo más desagradable y luego lo más atrayente y entretenido para él. Sin duda seguía la máxima de Horacio: Nil sine magno labore dedit vita mortalibus (La vida nada dio a los mortales sino por medio de un arduo trabajo). Su secreto era cumplir con lo desagradable en la mejor forma posible, de manera de tornar la labor en interesante y plena de satisfacción. También siguió con ello a Tito Livio: Labor voluptasque dissimillima natura societate quadam ínter se naturalis sunt iuncta (El trabajo y el placer, dos cosas esencialmente distintas, están íntimamente unidas por un lazo natural).

Siempre manifestó una irrestricta actitud de pertenencia y fidelidad a la Universidad, respetó sus valores y objetivos y puso sus cualidades al servicio de nuestra casa de estudios participando activamente en comisiones, comités editoriales y diversas asesorías.

La familia ocupó un lugar central en su vida y formó con la Dra. Odette Farrú un matrimonio ejemplar. Mil detalles en sus dichos y actitudes revelaban siempre el amor y la complementación de estas dos personalidades sobresalientes en la medicina nacional, de caracteres tan diferentes. Sus tres hijos se desarrollaron en la senda de la ciencia y vida universitaria, cada uno con brillo propio: Claudia, licenciada en lenguas clásicas, Martín, matemático, y Rodrigo, patólogo.

El Dr. Chuaqui disfrutaba como jugador y espectador de tenis, se recreaba leyendo un párrafo en español castizo o a los grandes autores de la literatura alemana en su idioma original, particularmente Goethe, o bien escuchando a Bach o Mozart, con partitura en mano. Aficionado a las artes visuales disfrutaba de una buena película inglesa, una serie televisiva biográfica o un tema histórico, reciente o antiguo. También fue hincha de fútbol y sus preferencias estaban en el club Coló Coló.

Más allá de sus vastos conocimientos en diversas disciplinas y su dimensión humana, era un hombre sabio. Su continente serio, su carácter franco, su respeto a las normas establecidas y su exigencia consigo mismo y con los demás, transmitían en primera instancia la imagen de un personaje frío, racional en extremo e inaccesible. Sin embargo, los alumnos y colegas genuinamente interesados en un tema y, en general, los que interactuaron con él en la actividad docente y asistencial o en comisiones de trabajo, encontraron a alguien no sólo perito en su disciplina y penetrante analista, sino que también a un ser humano sorprendentemente acogedor, alegre, afectuoso, más sensible a las emociones de lo que él mismo reconocía, que entregaba su saber con discreción y sin afán de figurar.

En palabras de un gran historiador de la medicina alemana, contemporáneo, en una carta a la familia con motivo de la muerte del Profesor Chuaqui: "Tito war eine überragende Persónli-chkeit und gehorte zu den genialen Menschen, welche naturwissenchaftliche Begabung und spra-chliche wie kunsthistorische Interessen in sich vereinen kónnen" "Wir sind glücklich und stolz, das Privileg seiner Freundschaft genossen zu ha-ben" "Ais Deutsch sind wir auch traurig darüber, dass ein Bewunderer unserer Kultur und Sprache von uns gegangen ist" (Tito fue una personalidad sobresaliente y perteneció a los hombres geniales cuyos conocimientos científicos e intereses históricos y lingüísticos pudieron unificarse en una sola persona. Estamos orgullosos y felices de haber disfrutado del privilegio de su amistad. Como alemanes estamos también tristes porque se nos haya ido tal maravilla de nuestra lengua y cultura). Nosotros, los colaboradores más cercanos, perdimos a un gran amigo y un siempre leal colega. Su recuerdo es lo único que nos reconforta en estos años transcurridos y su ausencia será un patente vacío. Sólo nos queda honrar su memoria atesorando sus enseñanzas, su actitud científica y ante la vida y su estilo, transmitiendo todo ello lo más fielmente posible a las nuevas generaciones de patólogos chilenos.

BIBLIOGRAFÍA

Un hombre de ciencia deja una obra que es necesario conocer para honrar su memoria. A través del conocimiento de su bibliografía, es posible intentar adentrarse en el curso de su pensamiento y en la consecución de ideas de su experiencia.

La obra del Profesor Benedicto Chuaqui se caracteriza por el amplio espectro que cubrió, más que por la cantidad de publicaciones. La calidad de cada una de éstas, especialmente aquellas en el ámbito fuera de la medicina, supera claramente la de muchos autores más prolíficos pero obviamente más superficiales. Sin embargo, esta aparente dispersión de conocimiento y esfuerzo eran parte de una actitud de saber universal de su pensamiento, al más puro estilo renacentista.

El pensamiento de Benedicto Chuaqui abarca tres conceptos fundamentales que pueden resumirse como sigue:

a) el médico como profesional con formación científica a la altura de los tiempos;
b) el académico como docente, profesional e investigador, que se realiza en el trabajo y que es en sí mismo un ejemplo;
c) el arte médico en sentido hipocrático con dominio de la nomenclatura, orientación en la esfera conceptual y actitud del médico con su aspecto ético.

¿Cómo escribía Benedicto Chuaqui?

Trazaba un plan, que cumplía cronológicamente en forma rigurosa, estricta y metódicamente:

1. Observación.
2. Revisión de la literatura.
3. Análisis de originalidad: toda comunicación científica, incluso de casos clínicos, debe tener un aporte original.
4. Estructuración mental del trabajo.
5. Ejecución: escritura y elaboración del manuscrito en un tiempo, de corrido, rara vez eran necesarias correcciones. Al revisar uno de sus manuscritos sólo podían identificarse errores tipográficos, nunca correcciones de concepto o similares.
6. Publicación: estricto en número de coautores y verdaderos responsables del contenido. Numerosos artículos llevan como primer autor a un residente o alumno, quienes efectivamente realizaron el trabajo, bajo su supervisión.

En el curso de la elaboración de un trabajo numerosos jóvenes fueron impactados por el método y su sabiduría, de una forma tal que descubrieron vocaciones y un número importante de ellos se dedicó a la Anatomía Patológica como especialidad médica. Recordamos incluso que, durante su estadía en Alemania, médicos alemanes decidieron ser patólogos después de trabajar con él. Por ejemplo el Prof. Dr. Alexander Bosse9, actualmente Director de Patología en Stuttgart, el Prof. Dr. Bierhoff8 y el Prof. Dr. Kuchelmeister, neuropatólogo.

LA ORIGINALIDAD COMO CONTRIBUCIÓN EN LA COMUNICACIÓN MÉDICA

En sus comunicaciones médicas siempre hay un elemento de originalidad, ya sea en la observación misma o en las consecuencias conceptuales de estas observaciones. Numerosos trabajos significaron un enfoque nuevo en Anatomía Patológica, como el estudio de la hipertrofia cardíaca y análisis proteico con el Dr. Jorge Garrido5 y un caso de enfermedad celíaca y déficit de acuna en corazón7.

Sin duda que recuerda el estilo de los patólogos alemanes clásicos de comienzos del siglo XX cuyas observaciones, a veces con el análisis de unos pocos casos, sentaron las bases morfopatoló-gicas y patogénicas actuales de las enfermedades.

En forma paralela, sus reflexiones sobre ciencia y filosofía, y sus estudios de lingüística lo llevaron a compenetrarse en el mundo de los autores clásicos. Este era un trabajo permanente y arduo que, sin embargo, le producía enorme placer, lo que se refleja en sus publicaciones fuera del ámbito de la medicina.

En su afán de rigurosidad conceptual dio importancia sobresaliente a los aspectos formales del lenguaje médico, lo que se refleja en el perfeccionamiento de las lenguas clásicas, que son las raíces de los nombres y de los conceptos de la enfermedad.

Los textos para la enseñanza del latín y del griego en medicina tenían precisamente estos objetivos: familiarizar al médico interesado en el lenguaje médico y sus raíces25,26.

Especial énfasis puso en las consecuencias sobre la práctica médica del mal uso actual de la terminología médica. En un artículo sobre el método descriptivo precisamente concluye: "sólo se piensa con palabras"1. De tal forma que para él el lenguaje, coloquial o científico, era un reflejo del individuo enfrente y una forma de evaluar su conocimiento y posición frente a la medicina.

A continuación se presenta una lista seleccionada de algunos de los trabajos publicados por Benedicto Chuaqui, que muestra la amplitud de sus intereses y conocimientos científicos y humanísticos.

 

REFERENCIAS

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21. Chuaqui B, Velásquez O. El sueño de Escipión. M.T. Cicero. Traducción y comentarios. Rev Filosof 1979; 17: 117-30.        [ Links ]

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27. Chuaqui B. Breve Historia de la Medicina. Ediciones Universidad Católica de Chile, 2001.        [ Links ]

 


Recibido el 21 de julio, 2008. Aceptado el 30 de julio, 2008.

Correspondencia a: Dr. Sergio González B. Departamento Anatomía Patológica, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Lira 85, 4°P, Santiago, Chile. Teléfono: 354 3206. Fax: 6395101. E mail: sgonzale@med.puc.cl