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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.133 n.9 Santiago sep. 2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872005000900016 

 

Rev Méd Chile 2005; 133: 1108-1110

ARTÍCULO ESPECIAL

Medicina genómica ¿Privilegio de los países desarrollados?

Genomic medicine:A privilege of developed countries?

 

Francisco Rothhammer

CIHDE, Universidad de Tarapacá-Arica y Programa de Genética Humana, Instituto de Ciencias Biomédicas, Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Santiago, Chile.

Correspondencia a:


Genomic medicine is defined as the application of the knowledge originating from the Human Genome Project in health sciences. It has a vertiginous advance in developed countries, but its use in developing regions is scanty. This contributes to global health inequalities, stressing one of the greatest ethical problems that mankind is facing. In a study leaded by the University of Toronto Center of Bioethics, 28 highly qualified scientists elaborated a list of the ten most important biotechnologies to improve public health in developing countries. Several of these technologies are successfully applied in countries such as China, Cuba and Mexico. The factors that are hindering the application of such technologies in Chile, are briefly discussed (Rev Méd Chile 2005; 133: 1108-10).

(Key Words: Genetic research; Genomics; Human genome project)


 

El área disciplinaria de la medicina genómica surgió a partir de las áreas interfásicas de genética epidemiológica y epidemiología molecular y puede definirse como la aplicación a las ciencias de la salud de los conocimientos originados a través del Proyecto del Genoma Humano y sus proyecciones biotecnológicas. De vertiginoso desarrollo actual, esta nueva e importante área del conocimiento tiene, desgraciadamente, la característica negativa de acentuar las desigualdades globales en salud. En efecto, los países desarrollados rápidamente implementan nuevas técnicas de medicina genómica, en circunstancia que las naciones en desarrollo quedan rezagadas1. Si consideramos que la inequidad global en materias de salud es uno de los mayores problemas éticos que afectan a la humanidad, bien vale la pena preguntarse a qué podemos atribuir esta situación.

Habitualmente, la respuesta no resulta muy original, explicándose el retraso tecnológico exclusivamente por la falta de recursos económicos. Si bien este aspecto es crítico también en Chile, no es el único. Son importantes, además, otros factores como, por ejemplo, la falta de motivación de algunos integrantes del mundo empresarial y de autoridades que participan en la toma de decisiones sobre la inversión de fondos en investigaciones relacionadas con el área de la salud, para informarse adecuadamente sobre las nuevas investigaciones biotecnológicas y su posible aplicación en Chile. Otros aspectos que inciden negativamente, son la tendencia de los políticos chilenos de postergar el desarrollo científico tecnológico frente a problemas puntuales contingentes, que aparecen en el momento como estratégicamente más importantes de resolver y la costumbre de privilegiar la importación de tecnologías, en lugar de implementar adecuadamente un programa científico tecnológico a largo plazo. Entre las causas de esta última tendencia está la velada desconfianza de empresarios y autoridades en la capacidad de los investigadores chilenos y una visión económica a corto plazo. Esta situación se agrava por la desinformación sobre el hecho que la población chilena es genéticamente diferente a la de los países desarrollados, donde se han desarrollado las aplicaciones genómicas y por consiguiente su utilidad resulta al menos dudosa.

El informe de la OMS «Genomics and World Health» divulgado en abril de 20022, hace resaltar la importancia de la genómica para mejorar las condiciones de salud de los países en desarrollo, considerando simultáneamente las incertidumbres que rodean estas biotecnologías. El informe recomienda una evaluación periódica del potencial relativo y los eventuales riesgos de estas últimas para que sirvan como información de base a las autoridades gubernamentales, los políticos, los empresarios y, en general, a todas aquellas personas con influencia en la toma de decisiones de inversión en los sectores de salud y genómica.

El informe desencadenó la implementación de una serie de medidas innovadoras en varios países, incluyendo Canadá3, donde se elaboró, con la ayuda de connotados científicos, un listado de las 10 biotecnologías más promisorias, que en forma realista podrían implementarse en un lapso entre 5 y 10 años en los países en desarrollo4.

Destacan en esta lista el diagnóstico molecular de enfermedades infecciosas3 que son responsables de cerca de 50% de las muertes que ocurren en países en desarrollo, el uso de vacunas recombinantes para prevenir enfermedades tales como Sida, malaria y tuberculosis6, el uso de bacterias o plantas para descontaminar el medio ambiente4, la secuenciación de genomas de microorganismos patógenos con la finalidad de desarrollar vacunas5, el desarrollo de medicamentos contra infecciones de transmisión sexual controlados por la mujer7 y el enriquecimiento nutritivo de cultivos modificados genéticamente8 (Tabla 1).


Sobresalen Brasil, China, Cuba, Egipto, India, Sudáfrica y Corea del Sur por la implementación exitosa de sistemas de innovación biotecnológica aplicados a la salud. Entre ellos China, Cuba y México han integrado la genómica a sus programas de salud pública3.

China ha dado recientemente «luz verde» a la producción comercial de la terapia génica. La compañía Shenzhan Si Biomo Gen Tech obtuvo una licencia para la terapia génica recombinante para el carcinoma de células escamosas de cabeza y cuello que se comercializa con el nombre de Genicide9.

Cuba, a pesar de sus serias dificultades económicas, fue, en la década 1980-89, el primer país en introducir una vacuna para la meningitis B, como producto de proyectos de investigación locales que se desarrollaron en respuesta a una epidemia de meningitis. Recientemente, se desarrolló en Cuba una vacuna contra Haemophilus influenza tipo B con un antígeno sintético.

En 2003, México lanzó un plan para el desarrollo de un programa de medicina genómica que recientemente culminó con la creación del Instituto de Medicina Genómica10. La racionalidad para tomar esta medida fue precisamente la certeza de los planificadores de que la respuesta, para satisfacer las demandas de salud de los mexicanos, no se encontraba en la importación de tecnologías genómicas desarrolladas en poblaciones genéticamente diferentes.

Nos preguntamos si como país debemos seguir dependiendo de la importación de tecnologías de dudosa aplicación en nuestro medio o bien continuar esperando los actos de buena voluntad de nuestros colegas del mundo desarrollado, para implementar nuevas técnicas de la medicina genómica en Chile. Una alternativa concreta sería seguir el ejemplo de países como China, Cuba o México, que han creado sus propios Centros de Medicina Genómica.

Recientemente, se han financiado varios mega proyectos de investigación científica en Chile, que normalmente son seleccionados por comités ad hoc, integrados por investigadores extranjeros meritorios, pero cuya especialidad y posición a priori rara vez está relacionada con la aplicación de conocimientos en el campo de la salud pública de países en desarrollo. Si bien el método científico es universal, los problemas que pueden solucionarse a través de su aplicación distan mucho de serlo. También son indudablemente distintas las prioridades con que éstos deben resolverse en países en desarrollo, con poblaciones con composiciones genéticas diferentes, consecuencia de procesos microevolutivos contrastantes.

REFERENCIAS

1. Singer PA, Daar AS. Harnessing genomics and biotechnology to improve global health equity. Science 2001; 294: 87-9.         [ Links ]

2. World Health Organization. Genomics and world health: report of the Advisory Committee on Health Research. Geneva: World Health Organization, 2002.         [ Links ]

3. Daar AS, Shami P, Singer PA. Genomics, biotechnology and global health: The work of the University of Toronto Centre for Bioethics. Acta Bioethica 2004; 2: 213-25.         [ Links ]

4. Daar AS, Thorsteinsdottir H, Martin DK, Smith AC, Nast S, Singer PA. Top ten biotechnologies for improving health in developing countries. Nature Genetics 2002; 32: 229-32.         [ Links ]

5. Bojang KA, Milligan PJM, Pinder M, Vigneron L, Alloueche A, Kester KE et al. Efficacy of RTS, S/AS02 malaria vaccine against Plasmodium falciparum infection in semi-immune adult men in The Gambia: a randomized trial. The Lancet 2001; 358: 1927-34.         [ Links ]

6. Pizza M, Scarlato V, Masignani V, Giuliani MM, Arico B, Comanducci M et al. Identification of vaccine candidates against serogroup B meningococcus by whole-genome sequencing. Science 2000; 287: 1816-20.         [ Links ]

7. Populations Council. Carraguard: A microbicide in development. New York Population Council, 2004.         [ Links ]

8. Ye X, Al-Babili S, Klöti A, Zhang J, Lucca P, Beyer P et al. Engineering the provitamin A (b-carotene) biosynthetic pathway (carotenoid-free) rice endosperm. Science 2000; 287: 303-5.         [ Links ]

9. Pearson S, Jia H, Kandachi K. China approves first gene therapy. Nature Biotechnology 2004; 22: 2-4.         [ Links ]

10. Sánchez GJ. Developing a Platform for Genomic Medicine in México. Science 2003; 300: 295-6.        [ Links ]

Recibido el 4 de julio, 2005. Aceptado el 26 de julio, 2005.

Dr. Francisco Rothhammer. Instituto de Ciencias Biomédicas, Facultad de Medicina, Universidad de Chile. Independencia 1027, Santiago de Chile.