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vol.132 número8Análisis crítico de un artículo: Acetilcisteína para prevenir falla renal por medio de contraste Birck R, Krzossok S, Markowetz F, Schnulle P, van der Woude FJ, Braun C. Acetylcysteine for prevention of contrast nephropathy: meta-analysis. Lancet 2003; 362 (9384): 598-603Crónica índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.132 n.8 Santiago ago. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872004000800017 

Rev Méd Chile 2004; 132: 1015-1016

Cartas al Editor

 

Se invita a los lectores a enviar cartas al Editor, con comentarios, preguntas o críticas sobre artículos que hayan sido publicados en la Revista y a las que los autores aludidos puedan responder. También serán bienvenidos los comentarios sobre problemas de actualidad biomédica, clínica, de salud pública, de ética y de educación médica. Podrá aceptarse la comunicación preliminar de datos parciales de una investigación en marcha, que no haya sido publicada ni sometida a publicación en otra revista. La extensión máxima aceptable es de 1.000 palabras, con un máximo de 6 referencias bibliográficas (incluyendo el artículo que la motivó) y 1 Tabla o Figura. Se recomienda adjuntar una copia idéntica para PC, en diskette de 3,5'', un espaciado a 1,5 líneas, tamaño de letra 12 pt y justificada a la izquierda. Las cartas que se acepten podrán ser acortadas y modificadas formalmente, por los Editores.

 

Blastocistosis: enteroparasitosis más frecuente en Chile

Blastocistosis. The most frequent intestinal parasitose in Chile

 

Sr. Editor: La blastocistosis es una enteroparasitosis cosmopolita producida por el protozoo Blastocystis hominis, descrito en 1912 por Brumpt1 y que se localiza en el intestino grueso2.

Diversos estudios biológicos sobre B hominis efectuados por Zierdt en las décadas de los 70 y 80 permitieron reformular la importancia clínica de este agente infeccioso1.

Ha sido encontrado en personas de ambos sexos y de todos los grupos de edad, siendo considerado el protozoo intestinal más común en el mundo, con una prevalencia cercana al 50% en los países en vías de desarrollo1-3.

El ciclo biológico del parásito comienza con la ingestión de sus quistes -vehiculizados en agua o frutas y verduras contaminadas- los cuales dan origen a formas vacuoladas que se localizan en el espesor de la capa superficial de la mucosa del colon para después formar nuevos quistes que constituyen el estadio infectante del B hominis1.

Los individuos infectados por B hominis pueden ser asintomáticos o sintomáticos. Los síntomas que habitualmente se atribuyen al B hominis son inespecíficos e incluyen diarrea persistente y enteritis que pueden producir hemorragia. La infección por B hominis ha sido observada en pacientes con inmunidad disminuida, o en aquellos que presentan el síndrome de inmunodeficiencia adquirida1,3.

El principal y el más común tratamiento de la blastocistosis es el metronidazol, en dosis de 250-750 mg diarios, según el peso del paciente, tres veces al día, durante 5-10 días4. También se ha utilizado la nitazoxanida, medicamento no disponible en Chile5. La terapia sólo debe administrarse a pacientes con sintomatología persistente, no bien explicada, después de una cuidadosa evaluación clínica y un completo descarte de otras eventuales etiologías1.

El examen coproparasitológico es muy importante para el diagnóstico de la infección por B hominis. En Chile, el informe que recibe el médico tratante dice: «se observaron formas vacuoladas de Blastocystis hominis».

Mediante encuestas coproparasitológicas se ha logrado comprobar la infección por B hominis en 31 países, en Europa (Suecia, Inglaterra, España, Francia, Italia y Alemania), Asia (Jordania, Turquía, India, Nepal, Tailandia, China y Japón), Africa (Egipto, Nigeria, Zaire y Tanzania), Oceanía (Australia y Nueva Guinea), América (Canadá, Estados Unidos, México, Cuba, Honduras, Venezuela, Ecuador, Paraguay, Brasil, Perú, Argentina y Chile)1,3.

En Chile se han encontrado tasas de prevalencia que varían entre 41,3% y 62,3%6.

La prevención de la blastocistosis debe basarse en acciones de educación sanitaria -tanto a nivel familiar, establecimientos de enseñanza, agrupaciones comunitarias, religiosas, deportivas y otras instituciones- y adecuado saneamiento ambiental. La buena calidad del agua potable es fundamental.

Rubén Mercado P (PhD) y Hugo Schenone F.

Laboratorio Básico-Clínico de Parasitología, ICBM
Facultad de Medicina, Universidad de Chile.
Casilla 9183 Santiago, Chile.
Email: rmercado@med.uchile.cl

 

Referencias

1. Tan SW, Sing HM, Yap EH. Recent advances in Blastocystis hominis research: hot spot in terra incognita. Int J Parasitol 2002; 32: 789-804.         [ Links ]

2. Junod C. Blastocystis hominis: Commensal habituel du colon. Etude de la prévalence a Paris, dans diverses populations. Presse Med 1995; 24: 1684-8.         [ Links ]

3. Stenzel DJ, Boreham PFL. Blastocystis hominis revisited. Clin Microbiol Rev 1996; 9: 563-84.         [ Links ]

4. Guirges SY, Al-Waili NS. Blastocystis hominis: evidence for human pathogenicity and effectiveness of metronidazole therapy. Clin Exp Pharmacol Physiol 1987; 36: 7-8.         [ Links ]

5. Díaz E, Mondragón J, Ramírez E, Bernal R. Epidemiology and control of intestinal parasites with nitazoxanide in Mexico. Am J Trop Med Hyg 2003; 68: 384-5.         [ Links ]

6. Mercado R, Castillo D, Muñoz V, Sandoval L, Jercic MI, Gil LC et al. Infecciones por protozoos y helmintos intestinales en pre-escolares y escolares de la comuna de Colina, Santiago, Chile 2003. Parasitol Latinoam 2003; 58: 173-6.         [ Links ]