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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.132 n.5 Santiago mayo 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872004000500017 

 

Rev Méd Chile 2004; 132: 643-644

CARTAS AL EDITOR

Se invita a los lectores a enviar cartas al Editor, con comentarios, preguntas o críticas sobre artículos que hayan sido publicados en la Revista y a las que los autores aludidos puedan responder. También serán bienvenidos los comentarios sobre problemas de actualidad biomédica, clínica, de salud pública, de ética y de educación médica. Podrá aceptarse la comunicación preliminar de datos parciales de una investigación en marcha, que no haya sido publicada ni sometida a publicación en otra revista. La extensión máxima aceptable es de 1.000 palabras, con un máximo de 6 referencias bibliográficas (incluyendo el artículo que la motivó) y 1 Tabla o Figura. Se recomienda adjuntar una copia idéntica para PC, en diskette de 3,5'', un espaciado a 1,5 líneas, tamaño de letra 12 pt y justificada a la izquierda. Las cartas que se acepten podrán ser acortadas y modificadas formalmente, por los Editores.

Propuesta para la formación de Hematólogos en Chile

A proposal for the training in Hematology, in Chile

Después de dedicar 47 años a la docencia médica deseo plantear propuestas que puedan contribuir a un cambio en la formación de los futuros hematólogos. Esta experiencia la he recogido como profesor en la Universidad Católica de Chile durante 16 años, en la Universidad del Cauca, en Colombia, durante 25 años, también como docente en hematología y, actualmente participando en la formación de internos y becados de medicina interna en el Hospital Naval Almirante Nef, de Viña del Mar.

La hematología es una parte de la medicina interna que se dedica al estudio de las enfermedades que afectan los órganos hematopoyéticos y la sangre. Constituye un valioso aporte al internista, al médico general y al resto de las grandes especialidades de la medicina como son la pediatría, la cirugía, la ginecología y obstetricia.

Hace años, el Dr. Tulio Arends, de Caracas, Venezuela, proponía que para cumplir con este cubrimiento era indispensable contar con un hematólogo por cada 100.000 habitantes. De acuerdo a nuestra población actual, necesitaríamos 150 especialistas para Chile. Esta cifra está lejos de cumplirse y nuestra especialidad es considerada por muchos una especialidad en falencia. Gran parte de los hematólogos que se forman en Santiago se quedan en la capital, mientras las regiones, y dentro de ellas las ciudades intermedias de más o menos 100.000 habitantes, quedan huérfanas de esta esencial ayuda. Además, se forman hémato-oncólogos, dedicando un año a la primera y dos años a la oncología. La suma de enfermedades malignas, hematológicas y no hematológicas, es tan grande que con el transcurso del tiempo el especialista hémato-oncólogo termina dedicado a oncología, dejando de lado la hematología pura. Hay algunas escuelas de medicina que en sus convocatorias para la especialización de posgrado, no han considerado a la hematología pura; en otras ocasiones, si se ofrecen cupos para becados en hematología, quedan desiertos por razones que no es del caso analizar en este momento.

Los hematólogos puros se están formando en Santiago, en los diferentes centros de derivación de pacientes de alta complejidad. Obviamente, la patología dominante en estos hospitales es la maligna: leucemias, linfomas, mielomas múltiples, etc. y tumores sólidos malignos. Estas entidades amenazan la vida de los enfermos y estos centros poseen la tecnología necesaria para hacerles frente. Continuando con la idea de la formación de hematólogos puros, su participación tiene que ver, en alto grado, con las patologías hematológicas malignas, ya que de todo Chile los que pueden, llegan a estas clínicas en busca de curación o alivio. Debido a esta sobrecarga de trabajo queda poco tiempo para las enfermedades hematológicas benignas que van en directo apoyo a los médicos generales y demás especialistas.

Los becados se ven obligados a dedicar la mayor parte de su tiempo para el manejo de pacientes de alta complejidad, dejando relegada a un segundo plano a la patología hematológica benigna. Ellos se encargan del control de los trasplantes en sus diversas modalidades, de los tratamientos quimioterápicos y sus complicaciones, utilizando para esto las más altas tecnologías de que disponen.

Al completar su entrenamiento, el hematólogo con mucha frecuencia se establece en Santiago, lo cual representa otro aspecto del centralismo que se vive en nuestro país. Los pocos que migran a regiones se encuentran con un ambiente totalmente diferente al que vivieron en su formación. Los exámenes son los rutinarios y los tratamientos disponibles son limitados. En cambio, la proporción entre enfermos malignos y no malignos es inversa de lo que ocurre en los centros de formación en Santiago.

Por estas razones consideramos que la formación de los hematólogos puros debiera hacerse en regiones y dejar a los tradicionales centros de formación de la capital como una posibilidad con que cuenten los becados para recibir el entrenamiento del cual no disponen en regiones.

Estoy consciente que esta propuesta puede ser utópica; pero también sé que se trata de todo un proceso y como todo proceso es un camino lento y largo. El Gobierno, a través del Ministerio de Salud, debería crear cargos de hematólogos con una remuneración muy superior a la actual y estimular además al post becado con asignaciones de zona. Tengo entendido que ya hay regiones chilenas en que se está formando este tipo de especialista y en la V región se dan las condiciones para ello.

Espero que esta propuesta sirva como un marco de reflexión para los que estén encargados de la formación de especialistas.

Dr. Alejandro Vásquez G.
Hospital Naval Almirante Nef
Viña del Mar, Chile