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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.131 n.6 Santiago jun. 2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872003000600008 

Análisis epidemiológico de la
mortalidad por tumores sólidos en
la Región Metropolitana, Chile, 1999

Jorge Szot M.

Mortality caused by solid tumors
in the Metropolitan Region, Chile

Background: Chronic diseases are the leading cause of mortality in Chile and, among these, tumors are the second most frequent cause of death. The langest number of deaths occur in the Metropolitan Region. Aim: To describe the rates of mortality caused by solid tumors in the Metropolitan Region. Material and methods: Analysis of deaths that occurred in 1999 in the Metropolitan Region. Data from death certificates, gathered by the Ministry of Health, were used. Crude mortality rates and Potential Years of Life Lost (PYLL) caused by solid tumors were calculated. Results: Among men, gastric cancer accounts for the higher rate of mortality, followed by lung cancer. Among women, gallbladder cancer is the most frequent cause of death, followed by breast cancer. Gastric cancer also accounts for the higher amount of PYLL among men, but among women, breast cancer outweighs gallbladder cancer in this parameter. Conclusions: Gastric cancer continues to be an important cause of mortality in Chile and there is a worrysome increase in the mortality caused by gallbladder cancer (Rev Méd Chile 2003; 131: 641-9).

(Key Words: Breast neoplasms; Gallbladder neoplasms; Mortality; Neoplasms by site)

Recibido el 25 de noviembre, 2002. Aceptado en versión corregida el 7 de mayo, 2003.
Departamento de Epidemiología. División de Rectoría y Regulación Sanitaria, Ministerio
de Salud de Chile.

Chile, se encuentra en un período de transición demográfica y epidemiológica avanzada1,2. Esto se traduce, en una población que envejece con celeridad (en 1960, 4,3% de la población tenía 65 años de edad o más, versus 7,0% de población mayor de 65 años a fines de la década 1990-99)3 lo que explica que las principales causas de morbilidad y mortalidad en la población sean las denominadas Enfermedades Crónicas No Transmisibles del Adulto (ECNTA).

Las ECNTA incluyen a las neoplasias, las enfermedades del aparato circulatorio, las enfermedades respiratorias y los factores de riesgo de traumatismos, envenenamientos y violencia, entre otras4,5. En 1999 ocurrieron en el país 81.984 defunciones, de las cuales 60.422 (73,7%) fueron ocasionadas por ECNTA3. De éstas, destacan aquellas producidas por las neoplasias malignas: 18.575 defunciones, con 22,6% del total de muertes ocurridas en el país (agrupadas de acuerdo a la Décima Revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades y Estados Mórbidos - CIE-X con los códigos C00-D48)6. Estas muertes por neoplasias, se agrupan en aquellas producidas por tumores sólidos: 16.488 defunciones, con 88,7% (CIE-X: C00-C80), y aquellas generadas por otros tumores: 2.087 muertes, con 11,3%, y que son: tumores malignos del tejido linfático y de los órganos hematopoyéticos (CIE-X: C81-C96), tumores malignos de sitios múltiples independientes (CIE-X: C97), tumores in situ (CIE-X: D00-D09), tumores benignos (CIE-X: D10-D36) y tumores de comportamiento incierto o desconocido (CIE-X: D37-D48).

Es necesario tener en cuenta, considerando el lugar de ocurrencia de las defunciones, que en Chile, la mortalidad, al igual que otros eventos demográficos, se concentra principalmente en la Región Metropolitana (RM): del total de muertes ocurridas en el país en 1999, 30.812 (37,6%) se produjeron aquí, lo que se relaciona con que 40% de los habitantes del país habita esta Región3.

Los Años de Vida Potencial Perdidos (AVPP) son un indicador que introduce el concepto de muerte prematura. Su interés radica en que permite valorar la importancia relativa de los distintos problemas de salud, establecer prioridades de intervención o de investigación en los Sistemas de Salud y orientar la entrega de recursos en éstos. Se calculan a partir de la diferencia entre la edad de ocurrencia real de la muerte de un individuo y la edad teórica de defunción de éste7-9. Esta edad teórica varía: por ejemplo el Centers for Diseases Control (CDC) de EEUU, estableció una edad de defunción de 65 años para ambos sexos9, otros trabajos la escogieron de acuerdo a la expectativa de vida de cada país9. Sin embargo, ambos métodos impiden la comparación de los datos en el contexto internacional. Debido a lo anterior, Murray (1994) decidió utilizar en el Estudio Global de Carga de Enfermedad (Global Burden of Disease), un límite único, proveniente de la Tabla de Vida modelo West, nivel 26, modificada, que establece una edad teórica de defunción de 80 años para los hombres y de 82,5 años para las mujeres, cuando ésta era la máxima expectativa de vida en el mundo (Japón, 1990)10.

Considerando estos antecedentes, se entrega en este trabajo una caracterización desde la perspectiva epidemiológica, introduciendo el análisis geográfico de la distribución de las muertes y el análisis del cálculo de los AVPP por tumores sólidos en la Región Metropolitana durante el año 1999.

MATERIAL Y MÉTODO

Se trata de un estudio descriptivo, que recogió información sobre las defunciones ocurridas en el país en 1999. Los datos fueron obtenidos de la Base de Datos de Mortalidad del Departamento de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) del Ministerio de Salud (MINSAL)11, que a su vez se basó en los certificados médicos de defunción (CMD). Estos incluyeron: sexo, edad, diagnóstico de la causa primaria de muerte (de acuerdo a la CIE-X) y lugar de residencia de la persona fallecida, entre otros. Con los datos, se construyeron tablas de frecuencia de la mortalidad por tumores sólidos para ambos sexos y por grupos de edad: menores de 15 años, entre 15 y 64 años, y de 65 años y más, procediéndose a la construcción de tasas específicas de mortalidad por 100.000 habitantes. Para asegurar la comparación de los datos de mortalidad entre las comunas, se elaboraron tasas de mortalidad específicas ajustadas (TMEA) de las 52 comunas que conforman la Región Metropolitana (RM), usando como población estándar, la población total de la RM para 1999 (según proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas - INE)3 por sexo y se calculó la Razón de Mortalidad Estandarizada (RME). Este último indicador permite dimensionar el mayor o menor riesgo de una población de hacer un evento, mejor que las tasas ajustadas, especialmente cuando éstas se calculan para poblaciones muy pequeñas. Se elaboraron mapas de distribución geográfica de la TMEA y de la RME para las comunas de la RM. En la parte final del análisis se calcularon los AVPP por tumores sólidos que produjeron la mayor cantidad de defunciones para ambos sexos.

La fórmula de cálculo de la RME es como sigue:

 
Nº defunciones ocurridas
 
RME=
x 100
 
Nº defunciones esperadas
 

La fórmula de cálculo de los AVPP es:

L
AVPP= S(L-Xi)
x=0

Donde:

L= Edad límite potencial de la vida (80,0 años para hombres y 82,5 años para mujeres).

X= Edad de defunción del sujeto.

Los AVPP presentados de manera cruda, pueden expresarse también como razón por 1.000 habitantes, utilizando la población que tenía la Región Metropolitana en 1999.

Los software utilizados fueron el SPSS versión 10.0 para el análisis estadístico, y el Arc View versión 3.1 para la elaboración de los mapas geográficos.

RESULTADOS

Los resultados se presentan en forma de tablas y figuras. Las Tablas 1 y 2 muestran la distribución de frecuencia de la mortalidad por tumores sólidos en ambos sexos. Un análisis de la mortalidad por tumores sólidos, por grandes grupos de edad, se encuentra en la Tabla 3. La tendencia de la mortalidad según grupos quinquenales de edad en ambos sexos, se presentan para cáncer pulmonar en la Figura 1, para cáncer de vesícula y no especificado de vías biliares y cáncer de mama en sexo femenino en la Figura 2 y para cáncer de próstata en sexo masculino en la Figura 3. Las Figuras 4, 5, 6 y 7 muestran la distribución de las TMEA y de la RME para ambos sexos en las comunas de la RM. Las Tablas 4 y 5 entregan información sobre los AVPP por tumores sólidos para ambos sexos y la razón de AVPP por 1.000 habitantes.

DISCUSIÓN

Dado que la fuente primaria de datos de mortalidad usada en este trabajo fue lo informado en los CMD y considerando que éstos, en ciertas ocasiones, registran como causa primaria de muerte (CPM) otra distinta a la causa originaria, pudiera ser de utilidad efectuar alguna corrección en la CPM consignada. No obstante, la dificultad para acceder a los CMD y el hecho que una proporción significativa de los trabajos sobre mortalidad publicados en Chile utilizan la información de los CMD sin efectuar corrección alguna, no se realizó ningún ajuste especial con los diagnósticos de CPM.

Respecto de los resultados, en 1999 ocurrieron en la Región Metropolitana (RM) 6.245 defunciones por tumores sólidos (TS), generando una tasa de mortalidad específica (TME) para ambos sexos de 103,86 por 100.000 habitantes, valor levemente inferior a la TME por TS para ambos sexos de todo el país que fue 109,79 para dicho año.

Las causas de mortalidad por TS en la RM fueron diferentes entre hombres y mujeres. En el sexo masculino, las principales estuvieron dadas por el cáncer gástrico (CIE-X, C16) y por el cáncer pulmonar (CIE-X, C34) cuyos valores, además, fueron 1,86 veces superior al registrado para la mortalidad por cáncer gástrico y 2,29 veces superior al registrado para la mortalidad por cáncer pulmonar en mujeres, respectivamente (Tablas 1 y 2). En el sexo femenino, la principal causa de mortalidad por TS fue el cáncer de vesícula y no especificado de las vías biliares (CIE-X, C23 y C24), seguida del cáncer de mama (CIE-X, C50). Es importante destacar la magnitud que tuvo en ambos sexos la mortalidad por TS de localización genital considerando el lugar que ocupó el cáncer de próstata (CIE-X, C61) (3°) en hombres y el cáncer del cuello del útero (CIE-X, C53) (5°) y de ovario (CIE-X, C56) (9°) en mujeres, además de lo ya mencionado sobre el cáncer de mama (2°). Estos datos son similares a la información publicada por Medina y Kaempffer sobre la mortalidad por cáncer en Chile en 1998, que señalaba a los tumores digestivos, respiratorios y genitales, como las localizaciones más frecuentes de mortalidad por cáncer en Chile4.


Las tasas de mortalidad ocasionadas por TS en la RM, fueron intermedias entre las que se produjeron en los países del cono sur de América (Argentina, Uruguay) con las que ocurrieron en los países andinos y en Brasil. En el caso de la mortalidad en el cono sur, cuyas características demográficas son similares a las de Chile; esto es con una población que envejece rápidamente, las principales causas de mortalidad por TS fueron el cáncer pulmonar en hombres y el cáncer de mama en mujeres, agregándose una tasa elevada de mortalidad por cáncer colorrectal (CIE-X, C18 y C 20)12,13. En los países andinos y en Brasil, donde las características demográficas de la población son diferentes a las de Chile, pues tienen una población mucho más joven, el cáncer del cuello del útero continúa siendo la principal causa de mortalidad por TS en la mujer y el cáncer gástrico de mortalidad por TS en hombres14.

El análisis de los datos de mortalidad por grupos de edad, mostró que en los fallecidos menores de 15 años, el cáncer del encéfalo (CIE-X, C71) generó la mayor cantidad de defunciones por TS, especialmente en el sexo masculino (Tabla 3), situación que coincide con datos norteamericanos que señalan al cáncer encefálico dentro de las principales causas de muerte por TS en niños15. En el grupo de edad siguiente (fallecidos entre 15 y 64 años) los tumores de pulmón, gástrico y de vesícula y no especificado de las vías biliares fueron las principales causas de muerte en hombres. En el caso de las mujeres, la principal causa de muerte por TS fue el cáncer de mama, seguido del cáncer de vesícula y no especificado de las vías biliares y el cáncer del cuello del útero (Tabla 3). En los hombres fallecidos mayores de 65 años, el cáncer de próstata ocupó el primer lugar, seguido del cáncer gástrico y del cáncer pulmonar (Tabla 3). En mujeres, el cáncer del cuello del útero desapareció del listado de las principales causas de muerte por TS, siendo reemplazado por el cáncer gástrico (Tabla 3). También fue posible observar que las tasas de mortalidad fueron mayores conforme aumentaba la edad del individuo (Tabla 3 y Figuras 1 a 3). Esta situación fue especialmente evidente en el sexo masculino en el caso del cáncer de próstata (Figura 3), que constituyó una causa importante de defunción en hombres a partir de los 60 años de edad (lo que también ha sido descrito por países de América Latina, EEUU y de Europa16,17) y de la mortalidad por cáncer pulmonar a partir de los 45 años, situación que disminuyó a partir de los 75 años de edad (Figura 1). Este hecho no ocurrió en el sexo femenino, pues la tasa de mortalidad por cáncer pulmonar continuó aumentando en mujeres mayores de 75 años (Figura 1). Esto último puede estar relacionado con la mayor expectativa de vida que alcanzan las mujeres en Chile, que es de 78,2 años, versus 72,2 años en el caso de los hombres3, lo que se traduce en una mayor exposición temporal, en el caso del sexo femenino, al riesgo de desarrollar un TS.



Figura 1. Tasa de mortalidad por cáncer pulmonar en ambos sexos según grupos quinquenales de edad, Región Metropolitana, Chile, 1999. Figura 2. Tasa de mortalidad por cáncer de vesícula y vías biliares y cáncer de mama en mujeres, Región Metropolitana, Chile, 1999.


Figura 3. Tasa de mortalidad por cáncer de próstata, Región Metropolitana, Chile, 1999.

Ahora bien, la comparación de los datos de mortalidad entre las comunas de la RM, mediante la TMEA y la RME, mostró, en el caso de la TMEA que los valores más elevados, en ambos sexos, se localizaron en las comunas del área norte, sur-poniente y sur de la RM (Figuras 4 y 5). Esta situación también fue descrita por el Estudio de Carga de Enfermedad efectuado por el MINSAL para los años 1994-1998, que mostró que la tasa de AVPP fue también más elevada en las comunas del área norte, sur y poniente de la RM, en comparación con las comunas del área oriente de la misma18. Múltiples hipótesis se pueden elaborar a partir de este hecho. Sin embargo, sería necesario contar con los datos de mortalidad de las comunas de la RM, distribuidos geográficamente de los años 90, para observar si este patrón es constante durante el decenio y poder, de este modo, obtener alguna conclusión más definitiva. La RME mostró que las comunas de la provincia de Santiago, tuvieron valores superiores de mortalidad por TS a los registrados por las comunas de otras provincias que forman la RM (Figuras 6 y 7). Probablemente esto ocurra pues las primeras tienen una población más envejecida comparadas con las últimas, y por lo tanto sus habitantes tienen mayor riesgo de fallecer por alguna enfermedad crónica, por ejemplo un TS, que una población más joven. Lo anterior queda de manifiesto, al efectuar la comparación entre dos comunas de la provincia de Santiago, como son Santiago y Ñuñoa, con una comuna de la provincia de Cordillera y una comuna de la provincia del Maipo, como son Pirque y Calera de Tango, respectivamente. En la comuna de Santiago, la RME por TS fue 6,29 por 100 y 6,52 por 100, en ambos sexos, respectivamente y 17,6% de población tiene más de 65 años de edad; en la comuna de Ñuñoa, la RME fue 4,88 por 100 y 5,73 por 100, para hombres y mujeres respectivamente y 14,2% de su población es mayor de 65 años. A diferencia de éstas, en Pirque la RME por TS para hombres y mujeres fue 0,23 por 100 y 0,14 por 100 respectivamente, con 5,5% de población mayor de 65 años y en Calera de Tango la RME fue 0,21 por 100 y 0,20 por 100 para hombres y mujeres respectivamente, con 5,1% de su población mayor de 65 años. Esta diferencia de riesgo, también está presente en países cuya población tiene una composición demográfica mixta (es decir con coexistencia de poblaciones jóvenes con poblaciones más envejecidas), como Brasil y Argentina19.

Figura 4. Tasa de mortalidad por tumores sólidos, sexo masculino, Región Metropolitana, Chile, 1999. Figura 5. Tasa de mortalidad por tumores sólidos, sexo femenino, Región Metropolitana, Chile, 1999.
Figura 6. Razón de mortalidad estandarizada por tumores sólidos, sexo masculino, Región Metropolitana, Chile, 1999. Figura 7. Razón de mortalidad estandarizada por tumores sólidos, sexo femenino, Región Metropolitana, Chile, 1999.

Al retomar el análisis de la RM en su conjunto, el análisis de los AVPP mostró que la cantidad generada, producto de defunciones por TS, fue diferente en ambos sexos (Tablas 4 y 5). En el caso del sexo masculino las principales causas de muerte por TS aportaron la mayor cantidad de AVPP, es decir cáncer gástrico, cáncer pulmonar y cáncer de próstata. En el caso del sexo femenino, si bien las tasas de mortalidad por TS fueron más elevadas para cáncer de vesícula y no especificado de las vías biliares, cáncer de mama y cáncer gástrico, la mayor cantidad de AVPP fue generada por los tumores de mama, vesícula y no especificados de las vías biliares y cuello del útero. Esta situación se explica porque el cáncer cérvico-uterino, que desplazó al cáncer gástrico como generador de AVPP, afecta a mujeres más jóvenes (el cáncer del cuello del útero ocupa el 3º lugar como causa de muerte en mujeres entre 15 y 64 años, versus el 7º lugar en mujeres mayores de 65 años), produciendo entonces defunciones a edades más tempranas, con el consiguiente aumento del aporte de estas muertes al cálculo de los AVPP (Tablas 4 y 5). En el sexo masculino, la contribución de los tumores gástricos, de pulmón y de próstata a la construcción de los AVPP está dado más bien por el número de defunciones producidas, más que por la edad de ocurrencia de éstas.


Es posible señalar entonces que la información entregada en este trabajo, es consistente con la situación de la mortalidad por cáncer en Chile: se confirma la rápida expansión de la mortalidad por cáncer de vesícula y no especificado de las vías biliares20,21, se destaca la importancia que sigue teniendo el cáncer gástrico como causa de muerte en ambos sexos22 y se pone en evidencia la gran cantidad de defunciones que origina el cáncer de mama en mujeres23.

Considerando la existencia de estrategias de prevención primaria de probada eficacia para el abordaje de estas patologías24,25, sería posible esperar en el mediano y en el largo plazo, que de implementarse éstas, la mortalidad por TS en la Región Metropolitana tendiese a disminuir.

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