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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.131 n.1 Santiago ene. 2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872003000100001 

Rev Méd Chile 2003; 131: 7-9

La importancia de declarar
un conflicto de intereses en las
revistas médicas

  "Tener conflicto de intereses no es pecado;
el pecado sería no declararlo"

The relevance of declaring a conflict
of interest in medical journals

Medical journals are often at risk of difussing research articles, reviews, position articles, editorials or letters whose message has been influenced by a conflict of interest. The readers may then be induced to accept conclusions and recommendations based on biassed protocols or an unwarranted interpretation of the results. Financial support or professional links with pharmaceutical companies or other supporting agencies are the most common sources of conflict of interests, often difficult to detect. Similarly, reviews of manuscripts can be biassed by personal relationships (good or bad) between reviewers and authors, by academic competition or intellectual passion, becoming other sources of conflict of interest. Even when a potential conflict of interest exists, it may not necessarily have influenced the manuscript or its review but in order to defend the transparency of the editorial process, from submission to publication, authors, reviewers and editors should declare any conflict of interest they may have and allow others to decide whether the action has been biassed or not. In the present issue of Revista Médica de Chile, an updated text of the Instructions to Authors establishes that all authors should sign a statement of having or not a conflict of interest, clarifying which aspects of the work might have been affected by it (Rev Med Chile 2003; 131: 7-9).
(Key Words: Manuscripts, medical; Periodicals; Writing)

Las publicaciones originadas en la actividad académica y de investigación están expuestas a la influencia de factores ajenos a su naturaleza científica, los cuales pueden inducir (y aun forzar) a sus autores y a quienes participan en el proceso de revisión editorial a adaptar su pensamiento, particularmente su juicio crítico, ya sea en la presentación de los resultados, en su interpretación o en las conclusiones. Ese sesgo puede afectar a documentos de variada índole: a los artículos de investigación, a los de revisión, a los de posición, a las editoriales, a las cartas al editor. Los factores que pueden distorsionar a un manuscrito o un informe con el fin de adaptarlo a una intención preconcebida constituyen el "conflicto de intereses en las publicaciones científicas".

Al existir un conflicto de intereses no es ineludible que éste haya sesgado el juicio de los afectados, porque bien pudo haber sido marginado de la acción al ser ejecutada. Por ende, un conflicto de intereses no es automáticamente reprobable ni descalificador. Ello establece una diferencia sustancial con el "delito científico", el cual, al existir, necesariamente afecta la calidad científica y la credibilidad del trabajo comprometido: el plagio, la invención o distorsión de los resultados, la publicación redundante, etc., son siempre actos reprobables que dañan la fe pública.

Los autores de un manuscrito, los editores de la revista que lo recibe y sus revisores (internos y externos), deben dar a conocer cualquier conflicto de intereses que pudiera influir en el manuscrito o en su revisión y aprobación. En caso de que los autores declaren un conflicto de intereses, éste debe ser informado a los revisores del manuscrito. A su vez, los invitados a revisar un manuscrito deben excusarse de hacerlo si tienen conflicto de intereses con los autores o el tema. Finalmente, si el manuscrito es aceptado, la declaración de sus autores debe figurar en la publicación para que los lectores sean advertidos de que existe un conflicto de intereses y, por lo tanto, puedan formarse su propia opinión sobre la trascendencia de ese conflicto.

En un artículo especial, en este número de la Revista, proporcionamos una traducción de la parte atingente del documento "Requisitos Uniformes para los Manuscritos Sometidos a Revistas Biomédicas"1,2. Ese documento solicita a los autores que no sólo declaren el hecho de tener conflicto de intereses sino que, además, expliquen en cuál aspecto del trabajo influyeron (o no influyeron) eventuales exigencias de sus patrocinadores. Por ejemplo: en un trabajo cuyo costo de operación (incluyendo o no honorarios para sus ejecutores) fue financiado por una entidad determinada (ejs: compañía industrial farmacéutica, organismo estatal, fundación privada u organización no gubernamental), ¿tuvo esa entidad injerencia en el diseño metodológico?, ¿proporcionó las referencias bibliográficas?, ¿conoció los resultados antes de ser analizados por los autores?, ¿se hizo cargo del análisis estadístico?, ¿impuso como condición que el trabajo se enviaría a publicación solo si arrojaba resultados predeterminados?, ¿eligió la revista en que se publicaría?

La independencia de los autores en cada uno de estos y otros aspectos de una investigación científica, o de cualquier documento científico, es fundamental para respaldar la propiedad intelectual de su contenido. Esta propiedad intelectual y el derecho de autoría (que incluye a toda la nómina de autores) les son refrendados por los editores al aceptar la publicación y luego son reconocidos por los lectores y por quienes citen más adelante al documento.

Si alguna respuesta a las preguntas previas indicara que pudo haber un sesgo en el manuscrito, ello no es necesariamente una causal de rechazo: lo que importa es que los autores hayan tenido la honestidad de declararlo. Los editores serán los primeros evaluadores de la trascendencia de esa declaración y los lectores serán debidamente informados para poder formarse su propia opinión.

El conflicto de intereses no es una novedad del siglo 21: probablemente nació cuando se hizo necesario financiar la investigación científica y a sus ejecutores. Lo que está ocurriendo ahora es un mayor reconocimiento de sus consecuencias, que pueden ser muy importantes -por ejemplo- para evaluar la eficiencia terapéutica y el costo de la medicina. Para corregirlo se arbitran medidas tendientes a evitar o reducir la distorsión de las acciones científicas, particularmente cuando ellas informen o pretendan crear opiniones que guíen acciones posteriores. Esta actitud crítica dista de ser privativa de las revistas: en las reuniones científicas de mayor importancia internacional, los documentos que contienen el programa de las conferencias, las presentaciones en sesiones plenarias y aun en sesiones de "poster", insertan un listado de todos los expositores y frente a cada nombre figura su declaración de existencia o inexistencia de conflicto de intereses. Cuando una entidad determinada financió el trabajo del expositor o su asistencia a la reunión, pero no hizo exigencias sobre el tema ni el contenido de su exposición, se indica que fue una ayuda sin restricciones ("unrestricted grant"). Independientemente de ello se pide a los auditores que, en su encuesta de evaluación, identifiquen aquellas exposiciones en las que creyeron advertir la intervención de un conflicto de intereses.

Los editores de la Revista Médica de Chile consideramos necesario y oportuno incorporar en nuestro proceso editorial una declaración de la existencia o inexistencia de conflicto de intereses, aplicable a todos los autores que envíen manuscritos u otros documentos con la intención de ser publicados3,4. Una declaración equivalente será solicitada a los revisores de dichos manuscritos o documentos. En la eventualidad de que alguno de los editores tuviera conflicto de intereses frente a los autores o el contenido del manuscrito o documento, traspasa a otro editor la responsabilidad de revisarlo y tomar las decisiones correspondientes.

Sería ingenuo esperar que la publicación de normas éticas baste para controlar eventuales anomalías. Esta Editorial podría ser un modelo de tal ingenuidad. Pero estimulará el interés por un problema universal que ha sido ocasionalmente sospechado por revisores de manuscritos, por los editores y aun por lectores de la Revista Médica de Chile. La transparencia de los documentos biomédicos y clínicos debe ser cautelada con una racionalidad acorde con la experiencia acumulada por los editores de revistas con prestigio internacional. Es un requisito indispensable para contar con la credibilidad y el respeto de los lectores, que es una de las bases que sustentan a una revista que está siendo difundida internacionalmente a través de los índices bibliográficos más importantes del mundo científico y la Internet.

Humberto Reyes B, Editor
Joaquín Palma H, Max Andresen H,
Editores Asociados.

Referencias

1. Editores. El conflicto de intereses en las publicaciones biomédicas. Rev Med Chile 2003;131: 7-9.        [ Links ]

2. International Committee of Medical Journal Editors. Uniform Requirements for Manuscripts Submitted to Biomedical Journals. Disponible en el sitio web: www.icmje.org        [ Links ]

3. Instrucciones a los autores. Rev Méd Chile 2003; 131 (anexo).        [ Links ]

4. Declaración de la responsabilidad de autoría. Rev Méd Chile 2003; 131 (anexo).        [ Links ]