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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.130 n.6 Santiago jun. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872002000600016 

Rev Méd Chile 2002; 130: 704-706

Se invita a los lectores a enviar cartas al Editor, con comentarios, preguntas o críticas sobre artículos que hayan sido publicados en la Revista y a las que los autores aludidos puedan responder. También serán bienvenidos los comentarios sobre problemas de actualidad biomédica, clínica, de salud pública, de ética y de educación médica. Podrá aceptarse la comunicación preliminar de datos parciales de una investigación en marcha, respetándose la norma básica de que no haya sido publicada ni sometida a publicación en otra revista. La extensión máxima aceptable es de 3 páginas, tamaño carta, escritas a doble espacio, con un máximo de 6 referencias bibliográficas (incluyendo el artículo que la motivó) y 1 Tabla o Figura. Las cartas que se acepten podrán ser acortadas y modificadas formalmente, por los Editores.

Importancia clínica de la
hipercolesterolemia

The clinical relevance
of hypercholesterolemia

Sr. Editor: No puedo sino felicitar con entusiasmo las reflexiones del doctor Lamas1 y agradecer su valentía por haber sabido, con prudencia y sabiduría, colocar en su justa valoración científica el problema de la dislipidemia. Estoy seguro de que será objeto de muchas y variadas objeciones más o menos agresivas pues el punto que ha tocado es álgido no sólo en lo científico sino que también en cuanto a las consecuencias económicas que podría tener al inducir cambios en algunas actitudes terapéuticas.

Desde 19942,3 he llamado la atención sobre la irracionalidad e inconsistencia de asociar solamente "el colesterol" con la morbilidad cardiovascular. Lo más curioso es que las evidencias existentes con respecto al tema no son recogidas, como muy bien lo expresa el doctor Lamas. Que la mayoría de los pacientes que se infartan lo hacen con "colesterol" normal no es un hecho nuevo. De regla sin embargo se usan en forma indiscriminada drogas hipolipemiantes en la prevención primaria y secundaria del infarto del miocardio sin una clara sustentación científica. No olvidemos que estos medicamentos pueden tener graves reacciones adversas, por no nombrar su elevado costo. En cuanto a la ingesta alimentaria y niveles plasmáticos de colesterol sólo puedo agregar que una tía abuela alemana falleció a los 90 años exigiendo diariamente su huevo a la copa (con yema desde luego), al igual que muchos europeos, especialmente nórdicos, que naturalmente tienen una expectativa de vida superior a la media de muchas poblaciones. Lo señalado por Lamas no sólo debe tomarse como algo trivial: lo que dice es muy serio en cuanto a que los médicos estamos limitando la calidad de vida de nuestros enfermos (o sanos) prohibiéndoles innecesariamente algunas cosas y obviando lo que realmente importa y cuesta: mantener peso adecuado, hacer ejercicio, evitar el estrés, no fumar, y comer sanamente. No podemos cambiar todo ello por una simple tableta, prometiéndoles a nuestros pacientes que estarán "libres" de enfermedades cardiovasculares. Comparto plenamente la opinión de Bannerman4 en cuanto a que existe la idea general de mostrar los hipolipemiantes como "reductores" de la mortalidad cardiovascular pero escondiendo el hecho que existe en estos grupos de pacientes una mayor mortalidad global. Por favor, antes de pedir un perfil lipídico pensemos el por qué y el para qué. El tiempo que ahorremos en ello lo podremos destinar a enseñar hábitos a nuestros pacientes que sin lugar a dudas evitarán muchos accidentes isquémicos cardiovasculares.

Dr. Jaime Duclos H.
Facultad de Medicina. Universidad de Valparaíso

REFERENCIAS

1. Lamas A. Importancia clínica de la hipercolesterolemia. Rev Méd Chile 2002; 130: 341-3.         [ Links ]

2. Duclos J. Clonación en y de la Medicina Interna. ¿Lo estamos experimentando? Rev Méd Chile 1997; 125: 1246-8.         [ Links ]

3. Duclos J. Etica y enseñanza de la Medicina. Rev Méd Chile 1994; 122: 711-2.         [ Links ]

4. Bannerman K. Cholesterol lowering in older patients. Arch Intern Med 1999; 131: 155.         [ Links ]

 

Sr. Editor: Me ha resultado grato leer la Carta al Editor del Dr. Alexis Lama, con su análisis crítico de las recomendaciones del panel de expertos del National Cholesterol Education Program1. En términos más generales hay otros argumentos que hacen necesario el ejercicio metódico de la duda.

Más allá de la vulnerabilidad de toda investigación a errores o manipulación premeditada, independiente de su complejidad, idioma o costo, asumimos un grado de incerteza en la interpretación de los resultados que debiera hacernos muy cautos a la hora de aplicar las conclusiones a nuestros pacientes: Por definición, hasta 1 de cada 21 observaciones con p <0,05 puede deberse al azar y como no sabemos de cuál se trata, debemos reservar cierta cuota de desconfianza para cada una de ellas.

Una vez difundida una conclusión, por ejemplo la utilidad de tratar con estatinas a pacientes sobre 70 años con hipercolesterolemia moderada, el círculo de retroalimentación positiva del medio médico genera una rápida corriente, difícilmente reversible:

El investigador es entusiasta en comunicar sus resultados, la industria farmacéutica lo promueve a gran escala, generalmente con una manipulación "artística" de las estadísticas, la prescripción crece de modo exponencial, potenciada por la demanda de la población, cada vez más informada por los medios de comunicación masiva.

Creada la necesidad, aunque las evidencias se disipen, es difícil la marcha atrás.

En definitiva, en el caso del ejemplo, generamos un paciente cautivo, que concurrirá regularmente a nuestra consulta, cada vez con un nuevo perfil lipídico y que hará cada mes el esfuerzo de comprar su estatina. Es decir, ganamos todos, los médicos, los laboratorios clínicos y la industria farmacéutica.

Sin considerar potenciales efectos adversos, hemos incrementado el costo para el paciente y para su sistema de salud previsional. Si trasladamos esta práctica al sistema público de salud, agravamos su crónica crisis presupuestaria.

Tenemos una gran responsabilidad y la obligación de ser cautos, están en juego valores profundos de ética y solidaridad.

Es posible que en el ejemplo dado sólo se justifique determinar TSH; si encontramos y tratamos un hipotiroidismo, probablemente mejoraremos su calidad de vida.

Dr. José Lam E
Servicio de Medicina. Hospital Regional de Talca joslam@mixmail.com

REFERENCIA

1. Lama A. Importancia clínica de la hipercolesterolemia. Rev Méd Chile 2002; 130: 341-3.

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