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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.130 n.5 Santiago mayo 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872002000500017 

Redefiniendo el rol
de la medicina interna

Re-defining the role of internal
medicine

Señor Editor: El doctor Nacor Varela ha analizado recientemente el recurrente tema de la falencia de la Medicina Interna en nuestro país y en Latinoamérica1. Propone varias ideas para tratar de revitalizar el rol del médico internista, las que desgraciadamente, creo, son insuficientes para el objetivo que se propone.

El Dr. Varela sintetiza muy bien las causas del crecimiento exorbitante de las especialidades y las consecuencias que esto ha tenido en la atención de los pacientes. Esto es lo que llevó a la Organización Mundial de la Salud a proponer que los sistemas de salud se organicen para dar una atención progresiva de acuerdo a la complejidad de las patologías. Cada país, de acuerdo a su realidad, debería decidir quién deberá otorgar la atención primaria: médicos de familia, pediatras y médicos generales o internistas como los que define el Dr. Varela. Coincido en que en nuestro país este tema nunca ha sido analizado en profundidad. La atención primaria en el sector público se creó por decreto, pero se prestó muy poca atención a los requisitos y a la capacitación de quienes deberían hacerse cargo de ella. Esto hace que, con la excepción de los pocos médicos de familia o médicos generales de adultos titulados que allí se desempeñan, la gran mayoría tiene muy baja capacidad resolutiva.

En la enumeración de las características que definirían al internista, se echan de menos algunas, especialmente la que dice relación con su capacidad para manejar las determinantes psicosociales de la enfermedad, que es lo que permite abordar al paciente en forma integral, con una visión sistémica, como un ser humano inserto en un grupo social2,3.

Tal como aparece definido, el internista pasa a ser un especialista más y de hecho el Dr. Varela recomienda su ubicación en los niveles secundarios de atención. Allí difícilmente podrá mantener un cuidado continuo de los pacientes, condición necesaria para desarrollar labores de prevención, educación y promoción, requisitos hoy día exigibles a quien pretende dar una atención global.

Esto último, puede tener defensores o detractores, pero no es lo que más me interesa analizar aquí.

Cualquiera que sea la ubicación del internista en la estructura organizacional de los sistemas de salud pública y si no ocurren otros cambios, este internista deberá buscar en el sector privado el complemento de sus aspiraciones económicas. Según cifras del Colegio Médico, el 70% de los médicos chilenos obtiene el grueso de sus ingresos en el sector privado.

Desgraciadamente y como muy bien lo señala el Dr. Varela, en este sector no existe nada que incentive su reinserción en él y lo seguro es que el internista terminará haciendo una subespecialidad, tal como ha ocurrido hasta ahora.

La pregunta, entonces, es si sería conveniente que el sector privado organizara su atención también en forma estratificada como lo hace el sector público. A pesar de los numerosos argumentos en favor de esta idea, éstos rara vez se mencionan, surgiendo en cambio en forma iterativa el tema de la limitación a la libre elección.

Aquí surge la primera contradicción: si la libre elección es un principio intransable, ¿por qué nunca se ha mencionado siquiera la necesidad de respetarlo en el sector público?

La verdad es que lo que existe es una confusión acerca del concepto de libre elección. La libre elección para atenderse por dolencias corrientes con diferentes especialistas a la vez, es una aberración que sólo existe en Chile. El limitar este libertinaje y dejar la opción para que el paciente elija entre los llamados médicos generales, de familia o internistas, no es atentar contra la libre elección, es educar a la población para que ejerza mejor sus derechos y obtenga solución a sus problemas en forma más eficaz y eficiente.

Una solución como la que se propone, serviría además para replantear el trabajo de los subespecialistas de la Medicina Interna, que hoy en día ocupan gran parte de su tiempo dando la atención primaria del órgano que eligieron como su sujeto de interés.

Siguiendo esta línea de pensamiento, ¿por qué no proponer también libre elección en la atención primaria del sector público?

En resumen, la situación que afecta a la Medicina Interna, es una situación que afecta en forma global a todos los especialistas y es el fruto de los profundos cambios que han ocurrido en el desarrollo de la medicina y en la sociedad. Pretender reencantar al internista o incentivarlo en su rol, en el sector privado, a imagen de los antiguos profesores, es pecar de ingenuo. Al igual que otros, el internista necesita incentivos económicos justos y legítimos, que las actuales estructuras no permiten satisfacer. Mientras ello no ocurra, difícilmente podrá alcanzar el grado de desarrollo que se espera.

La revitalización de la Medicina Interna, requiere en primer lugar redefinir claramente cual será su misión y luego, junto a otros grupos, cual será su ubicación en las nuevas estructuras organizacionales, luchar activamente por los cambios y dejar de mirar con nostalgia hacia el pasado.

Dr. Renato Palma C.
Unidad de Gastroenterología, Clínica Las Condes.

REFERENCIAS

1. Varela N. Ejercicio de la Medicina Interna en América Latina. Rol del médico internista. Rev Med Chile 2002; 130: 96-100.        [ Links ]

2. Engel GL. The need for a new medical model: a challenge for biomedicine. Science 1977; 196: 129-36.        [ Links ]

3. Drossman DA. Presidential address: gastrointestinal illness and the byopsychosocial model. Psychosomat Med 1998; 60: 258-62.        [ Links ]

Esta carta fue enviada por los editores al autor aludido, quien ofreció la siguiente respuesta:

Señor Editor: He leído con mucho interés y agrado la carta enviada por el Dr. Renato Palma, aportando interesantes conceptos respecto al rol del Médico Internista en nuestro país y Latinoamérica.

En estos días en que se discute a nivel nacional la implementación de una Reforma de atención de salud de los chilenos parecería la oportunidad para definir los roles de los diferentes especialistas y del Médico Internista en particular. Su papel en el ahorro de recursos sofisticados innecesarios, que encasilla cualquier sistema de atención masiva, es fundamental. Por otra parte, la proliferación de nuevas Escuelas de Medicina es un fenómeno emergente de nuestros días. ¿Qué especialista puede reemplazar a un buen internista en la enseñanza de la Semiología. Clínica Médica e Internado?

Creo que la carta del Dr. Palma, da en el clavo en el sentido de la necesidad de la redefinición de la misión del Internista en el comienzo de un nuevo siglo y ojalá se recibieran nuevos aportes en esta Revista que permitieran lograrlo.

Dr. Nacor Varela J.
Profesor, Escuela de Medicina, Universidad de Valparaíso.