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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.130 n.4 Santiago abr. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872002000400013 

Mejoría en el desempeño
académico de estudiantes
de medicina en tiempos
de reforma curricular

Marcela Bitran C1, Ana Cecilia Wright N2,
Denisse Zúñiga P3, Beltrán Mena C, Nicolás Velasco F,
Rodrigo Moreno B.

Improvement of medical student's
academic performances in times of
curricular reform

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Background: During the last decade, academic life at the medical school of the Pontificia Universidad Católica de Chile has been thoroughly affected by a curricular reform process. Changes started in 1993 and have continued up until now. This reform did not have an experimental design to allow for a scientific evaluation of its effects. However, it seems interesting to study the evolution of indices of academic performance of our students during this period. Aim: To evaluate the academic performance of medical students between 1989 and 1999. Subjects and Methods: All undergraduate students enrolled between 1989 and 1999. Academic performance was evaluated by 1) failure to pass one or more courses, 2) delay to complete the third year of studies, 3) withdrawal from school and 4) medical school grades. Results: All indices of academic performance changed during the period of study. Failure to pass, delay and withdrawal from school significantly decreased, whereas medical school grades improved, particularly in basic and pre-clinical subjects. Conclusions: Academic performance of medical students improved consistently between 1989 and 1999. While specific causal relationships cannot be established, we believe that this improvement is likely related to the curricular reform. This reform included horizontal and vertical integration of academic contents, greater emphasis in problem-based learning and additional instances of evaluation such as the repetition exam (Rev Méd Chile 2002; 130: 437-445).
(Key Words: Education, medical; Curriculum; Students, medical)

Recibido el 5 de noviembre, 2001. Aceptado en versión corregida el 26 de diciembre, 2001.
Trabajo realizado como parte del proyecto MECESUP de pregrado, PUC 008-2000.Oficina de Educación Médica, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile.
1 Doctora en Farmacología.
2 Profesora, Licenciada en Educación.
3 Psicóloga.

El período 1989-1999 en la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) estuvo marcado por la Reforma del Curriculum1-4 (ver Apéndice). Orientada a mejorar los procesos pedagógicos con el fin de estimular en los alumnos la adquisición de una actitud reflexiva, una capacidad clínica y una mentalidad científica en el contexto de una visión cristiana del hombre enfermo1, esta reforma contempló -a partir de 1993- la introducción de múltiples cambios en contenidos y metodología; además de modificaciones reglamentarias que afectaron los procesos de selección5 y evaluación6,7 de los alumnos.

Cabe hacer notar que la reforma del curriculum de la carrera de medicina no fue planeada de acuerdo a un diseño experimental, con un grupo reformado y uno control que permitiera contestar científicamente preguntas tales como: ¿cuáles han sido los efectos de la reforma sobre el desempeño académico? o ¿en qué medida se han cumplido los objetivos de la reforma?

Esto respondió a una decisión deliberada de las autoridades responsables, quienes estimaron que era insostenible la idea de excluir a una parte de los estudiantes de cambios que la facultad consideraba beneficiosos para todos. Por otra parte, la experiencia indicó que -dadas las características de nuestra escuela- no habría sido factible aislar lo que sucedía en una parte de ella, a manera de impedir que los cambios efectuados influyeran en su conjunto. De hecho, durante el proceso de reforma, muchos cambios comenzaron a ocurrir espontáneamente antes que la autoridad tomara decisiones al respecto4. Esto ocurrió debido a que el proceso de análisis de la situación previa a la reforma reveló la existencia de problemas que los profesores encargados de curso comenzaron a solucionar inmediatamente.

Hoy, a cerca de 10 años de la elaboración del Plan de Desarrollo que diera origen a la reforma, analizamos la evolución del desempeño académico de nuestros estudiantes durante esta época de cambios. Conscientes de la imposibilidad de hacer un análisis causal de los efectos de la reforma, creemos que es importante realizar estudios descriptivos de la evolución de distintos aspectos de la vida académica de nuestros estudiantes en esta época de cambios.

En este estudio en particular, nos interesó conocer la evolución de la reprobación, el atraso, la deserción académica y las calificaciones, por considerarlos importantes indicadores del desempeño académico. En la selección de estos indicadores consideramos los siguientes criterios de inclusión: 1) que el indicador estuviera relacionado con aspectos importantes de la vida académica del alumno y por ende con su bienestar integral y 2) que existiera un registro de datos continuo y confiable de éste desde antes de la introducción de cambios curriculares hasta el presente (1989-1999).

El objetivo de este estudio es, por tanto, conocer la evolución del desempeño académico de los estudiantes de medicina durante el período 1989-1999 en el contexto de esta compleja matriz de cambios que caracterizó dicho período de reforma.

Creemos que este estudio favorecerá la reflexión, la que a su vez permitirá retroalimentar las acciones académicas de acuerdo al objetivo general que animó la génesis de esta reforma integral que aún se encuentra en proceso.

MATERIAL Y MÉTODO

Población. La población estudiada incluye todos los estudiantes de pregrado matriculados entre 1989 y 1999 (n= 1.396). De éstos, 965 ingresaron a 1er año de Medicina en el período comprendido entre los años 1989 y 1999 (promedio de 88 alumnos/año) y 431 se encontraban cursando de 2º a 7º año en 1989. Esta población generó un total de 5.978 unidades alumno-año durante todo el período, con una población promedio de 543 alumnos por año.

Fuentes de información. La información generada en las unidades académicas de la PUC es recogida por la Dirección de Admisión y Registro Académico (DARA), que maneja la información oficial de la Universidad. Esta sirvió de fuente para la obtención de información relativa a las notas y la reprobación. La información del atraso y la deserción académica se recopiló de las Fichas Personales de los Alumnos, proporcionadas por la Dirección de Asuntos Estudiantiles y la Dirección de Pregrado de la Escuela de Medicina. Los índices globales de desempeño académico de los estudiantes de la PUC se obtuvieron de los Informes de la DARA8,9.

Variables de desempeño académico. Reprobación. Situación en la que incurre el alumno al obtener una nota final inferior a la mínima de aprobación (4,0) en una asignatura o actividad académica10. En nuestro estudio la variable reprobación fue operacionalizada de dos maneras: 1) como porcentaje de alumnos reprobados: proporción de alumnos que reprueba una o más asignaturas del curriculum mínimo en un período académico determinado, referido al universo de alumnos matriculados en ese período; y 2) como tasa de reprobación: cuociente obtenido al dividir el número de eventos de reprobación por el número de alumnos que reprueba, en un período académico determinado. Es, en otras palabras, el número promedio de ramos reprobados por cada alumno que reprueba.

Atraso. Se estudió el atraso al tercer año de carrera por cohorte de ingreso. Utilizamos esta ventana temporal ya que el atraso es un fenómeno prácticamente exclusivo de los primeros tres años de la carrera. Esto permitió, además, incluir un número mayor de cohortes que el que hubiera sido posible si hubiésemos realizado un seguimiento completo durante los 7 años que dura el plan de estudios.

La variable atraso se operacionalizó como el porcentaje de alumnos que demora más de 3 años en completar los requisitos necesarios para aprobar los primeros 6 semestres del plan de estudios, relativo al universo de alumnos de la cohorte respectiva.

Deserción académica. Abandono de la carrera debido a renuncia1*, eliminación2*, abandono3* o anulación4*. En nuestro estudio la variable deserción académica fue operacionalizada como el porcentaje de alumnos que deja la carrera en un período académico en particular, sin considerar la causa, referido al universo de alumnos matriculados en ese período.

Calificaciones. Corresponden a los promedios ponderados, los que se calculan multiplicando las notas finales de los cursos inscritos por el número de créditos5* que otorga cada curso. La suma de los productos obtenidos, dividida por el número total de créditos inscritos, da origen al promedio ponderado10.

Estadística. Para la comparación de porcentajes se utilizó la prueba de Chi-cuadrado. Para la comparación de dos promedios se usó la prueba t de Student para muestras independientes. La evolución temporal de valores promedio de notas (Figura 8) se analizó mediante análisis de la varianza, seguido de la prueba de Bonfe-rroni-Dunn. Se consideró significativo todo valor de p <0,05.

RESULTADOS

Reprobación
a) Porcentaje de alumnos reprobados
256 alumnos reprobaron una o más asignaturas en el curso de sus estudios de Medicina, en el período comprendido entre 1989 y 1999. El 96,4% de la reprobación ocurre durante los primeros 3 años de la carrera, siendo primero el año con mayor reprobación (Figura 1).

Figura 1. Reprobación por año curricular. Período 1989-1999. Los resultados se expresan como porcentaje de alumnos que reprobaron una o más asignaturas, en cada uno de los años de la carrera, referido al total de alumnos matriculados en el año curricular respectivo, en el período 89-99.

El porcentaje de alumnos reprobados en segundo y tercer año disminuye significativamente a lo largo del período (p <0,008), en tanto que en primer año presenta un patrón variable (Figura 2). Al analizar en mayor profundidad la reprobación en primer año, observamos que en aquellas asignaturas impartidas por la Escuela de Medicina (equivalentes a 64% de los créditos totales) disminuyó sostenida y significativamente entre 1989 y 1999 (Figura 3; p <0,001), a diferencia de lo ocurrido en las impartidas por otras facultades.

Figura 2. Reprobación en primero, segundo y tercer año. Período 1989-1999. Se ilustra el porcentaje de alumnos que reprobó una o más asignaturas en el primer ( ), segundo €() y tercer año de estudios () durante el período 89-99 referido al total de alumnos matriculados en el nivel correspondiente, en el año calendario respectivo. NS: no significativo.

Figura 3. Reprobación en primer año. Período 1989-1999. Se ilustra el porcentaje de alumnos que reprobó una o más asignaturas dictadas por la Escuela de Medicina () o por otras facultades () en primer año, durante el período 89-99. NS: no significativo.

El porcentaje de alumnos que reprobó alguna asignatura del curriculum mínimo entre primero y séptimo año de la carrera, también disminuyó significativamente a lo largo del período 1989-1999 (Figura 4, p = 0,0025).

Figura 4. Reprobación de primero a séptimo año. Período 1989-1999. Las barras ilustran el porcentaje de alumnos que reprobó una o más asignaturas entre primero y séptimo año curricular durante el período 89-99, referido al total de alumnos matriculados en el año calendario respectivo.

b) Tasa de reprobación
Dentro del universo de alumnos que reprobaron asignaturas, la tasa de reprobación promedio del quinquenio 95-99 fue 1,22±0,04 asignaturas/alumno, valor significativamente menor que la del período 89-94 (1,67±0,14 asignaturas/alumno) (Figura 5; p <0,0001).

Figura 5. Tasa de reprobación. Período 1989-1999. Las barras ilustran el número promedio de asignaturas reprobadas por alumno que reprueba durante el período 89-99.

Atraso. Cerca de un tercio de los alumnos de la cohorte de ingreso 1989 se atrasó en completar el tercer año de la carrera. El porcentaje de atraso de las cohortes sucesivas disminuyó sostenida y significativamente, estabilizándose en valores inferiores a 10% en las cuatro últimas cohortes estudiadas (1995-1998) (Figura 6; p <0,0001).

Figura 6. Atraso hasta tercer año. Las barras ilustran el porcentaje de alumnos que demora más de 6 semestres en completar los requisitos necesarios para aprobar el tercer año de estudios, relativo al universo de alumnos de la cohorte de ingreso respectiva.

Deserción académica. La deserción académica alcanzó su mayor valor (3,5%) en 1989. Esta cifra disminuyó sostenidamente a lo largo del tiempo, estabilizándose en valores inferiores a 1,4% en los últimos 5 años del período (Figura 7; p <0,0001). Un análisis por año curricular indica que el 80% de la deserción académica ocurre en los tres primeros años de la carrera (datos no mostrados).

Figura 7. Deserción académica. Período 1989-1999. Las barras ilustran el porcentaje de alumnos que deja la carrera respecto del total de alumnos matriculados de 1º a 7º año, en el año calendario respectivo.

Calificaciones. La evolución temporal de los promedios ponderados obtenidos por los alumnos en las asignaturas básicas/preclínicas (1º a 3er año), clínicas (4º y 5º) e internados (6º y 7º), se ilustra en la Figura 8. Los promedios de los internados son mayores que los de las asignaturas clínicas y éstos mayores a su vez que los de las asignaturas básicas/preclínicas, en todos los años del período en estudio (Figura 8, p <0,0001). El análisis de varianza indica que entre 1989 y 1999, aumentaron significativamente los promedios ponderados en las tres categorías de asignaturas (Figura 8, p <0,0001 para cada categoría), siendo este aumento más marcado en las asignaturas básicas/preclínicas. En éstas, el análisis del efecto año, evaluado por la prueba de Bonferroni-Dunn, indica que las mayores diferencias están dadas por las diferencias entre las notas de 1989 y las del resto de los años y por las notas de 1991 y 1994 respecto de las de 1995, 1998 y 1999. En los ramos clínicos en tanto, las notas de 1989, 1990 y 1992 difieren significativamente de las notas obtenidas de 1995 a 1999. Por otra parte, en los internados las principales diferencias están entre las notas de 1989 y 1991 con las obtenidas de 1996 a 1999.

Las notas de los ramos básicos/preclínicos y de los internados muestran una estabilización en los últimos 4 años del período, mientras que en los ramos clínicos se advierte un ascenso más gradual y sostenido (Figura 8).

Figura 8. Calificaciones. Período 1989-1999. Los símbolos ilustran el promedio ponderado de notas obtenidos por los alumnos en cada año calendario, en los cursos básicos y preclínicos (; 1er a 3er año), clínicos (; 4º y 5º año) e internados (; 6º y 7º año).

DISCUSIÓN

El conjunto de cambios descritos en este estudio es consistente con una mejoría en el desempeño académico global de los estudiantes de la carrera de Medicina en el período 1989-1999. Esto puede reflejar una mejoría en los aprendizajes de los estudiantes, o alternativamente, una disminución en los estándares de exigencia de las evaluaciones académicas. Aun cuando en rigor no podemos evaluar hipótesis específicas, pensamos que la explicación más simple es la de una mejoría en los aprendizajes. Esto, dado que el promover una mejoría en los aprendizajes fue un objetivo general que guió muchos de los cambios introducidos durante el proceso de reforma. Estos cambios en general se orientaron a promover tanto una mayor motivación en los alumnos como un mejor aprovechamiento de las oportunidades de aprendizaje1-3. Por otra parte, nunca se dio a los profesores instrucciones de bajar los estándares de exigencia. Muy por el contrario, el espíritu general de la Escuela de Medicina y en particular el que animó la reforma, fue el de mejorar dichos estándares.

Reprobación. La reprobación de asignaturas por parte de los alumnos de Medicina es un hecho casi restringido a los primeros 3 años de la carrera, que en cada año lectivo compromete a menos del 10% de la población estudiantil.

Un análisis comparativo al interior de la PUC sitúa a la Escuela de Medicina, junto al Instituto de Estudios Urbanos, como la unidad académica con el menor porcentaje de reprobación de la Universidad8. Según cifras de la DARA, durante el primer semestre 2000, el porcentaje de reprobación general en pregrado de la PUC fue 10,7%, cifra 21 veces mayor que la correspondiente a la Escuela de Medicina (0,5%)8. Tanto el porcentaje como la tasa de reprobación de los alumnos de Medicina disminuyó significativamente durante el período 1989-1999. En otras palabras, un número cada vez menor de alumnos de Medicina reprueba y aquellos que lo hacen, reprueban un número cada vez menor de asignaturas. La reprobación general de pregrado en la PUC se ha mantenido constante entre 1998 y 20008, pero desconocemos su evolución antes de 1998.

Una de las posibles explicaciones de la disminución en la reprobación es el examen de repetición. Esta instancia entró en vigencia a fines de 19946 y desde entonces afecta por definición a los alumnos de 1º a 5º de Medicina, para los cursos dictados por nuestra Escuela, que en adelante llamaremos cursos propios. El examen de repetición fue diseñado para aquellos alumnos que, a pesar de haber obtenido un rendimiento satisfactorio durante el semestre (nota de presentación igual o superior a 4,5), obtuvieren una calificación baja en el examen respectivo que les hiciera reprobar el ramo en cuestión6. Para evaluar el impacto del examen de repetición sobre los índices de reprobación de nuestros estudiantes, consultamos a los profesores encargados de curso respecto de la casuística de aplicación y los resultados de este examen entre 1994 a 1999. La información recogida indica que el examen de repetición sólo ha sido ampliamente utilizado en las evaluaciones de los alumnos de tercer año, sobre las que ha tenido consecuencias significativas. De hecho, la reprobación de tercer año en los años 1995 y 1997 habría alcanzado valores 2 y 3 veces mayores, respectivamente, de no haberse aplicado el examen de repetición.

A diferencia de lo ocurrido en tercer año, el examen de repetición prácticamente no ha sido utilizado en primer y segundo año de carrera. Al parecer los profesores encargados de cursos propios de primer año han favorecido el uso de actividades remediales tempranas que han hecho innecesario el uso de éste. Por otra parte, los cursos de segundo año de carrera son impartidos casi en su totalidad por la Facultad de Ciencias Biológicas, la que no utiliza el examen de repetición.

La reprobación de primer año, a diferencia de la de tercero, parece ser una función compleja de un conjunto de variables que determina el grado de dificultad de los cursos propios (correspondiente a 64% de los créditos totales) y de aquellos impartidos por otras Facultades (36% de los créditos totales). Aunque la reprobación global de primer año no muestra una tendencia definida a lo largo del tiempo, la proporción de ésta correspondiente a los cursos propios ha disminuido en forma manifiesta y sostenida (Figura 3). De hecho, hasta 1994 ésta daba cuenta en promedio de 78,5±15% de la reprobación total. Desde 1995 en adelante corresponde sólo a 15,8±17% (p = 0,00012).

Aunque desconocemos la(s) causa(s) específica(s) de tan marcada disminución de la reprobación, pensamos que -más que responder a fenómenos aleatorios- esta disminución está relacionada con los cambios introducidos durante la reforma. Apoya esta hipótesis el hecho que no haya disminuido la reprobación en las asignaturas impartidas por otras facultades (i.e. Cálculo, Química General, Química Orgánica) las que prácticamente no fueron afectadas por el proceso de reforma de nuestra escuela. Los cambios que afectaron la vida académica de los alumnos de primer año a partir de 1994, y que pudieran estar relacionados con la disminución de la reprobación en los cursos propios son de variada naturaleza e incluyen: a) diferencias en las poblaciones de alumnos admitidos como resultado de la inclusión del Minnessota Multiphasic Personality Inventory (MMPI)5; b) racionalización de los contenidos e introducción de modificaciones didácticas en la enseñanza de Anatomía, Física y Bioestadística; c) incorporación de material instruccional computarizado y de recursos de Internet para favorecer el aprendizaje activo en Anatomía y Neuroanatomía.

Atraso. El porcentaje de alumnos que se atrasa en completar el tercer año de la carrera disminuyó de 32,9% (cohorte 1989) a 8% (cohorte 1998) (Figura 6). Más aún, en las 4 últimas cohortes estudiadas (95-98) el atraso no superó el 9,1% (Figura 6). Esta disminución del atraso adquiere mayor relevancia al considerar que el valor promedio de atraso al tercer año para las cohortes 84-95 fue 29,3%11.

Dado que el atraso está determinado primordialmente por la reprobación de asignaturas que constituyen prerrequisito para la inscripción de cursos superiores, no es sorprendente que el atraso haya disminuido en circunstancias de una menor reprobación durante el período en estudio.

Otro factor que ha incidido en la reducción del atraso es la introducción de la Temporada Académica de Verano en la PUC6. A partir de 1994, la Universidad incorporó un tercer período académico, en el que se dictan en forma intensiva asignaturas básicas comunes a varias carreras de pregrado de la PUC, y que tienen altos índices de reprobación. Entre 1994 y 1998, la Temporada Académica de Verano ha contribuido a impedir el atraso de 37 alumnos en nuestra escuela, al brindarles una oportunidad adicional de cursar Química Orgánica.

Deserción académica. Por su definición, la deserción académica es un indicador de mayor complejidad que la reprobación y el atraso. En ella inciden, además de la reprobación reiterada y la obtención de calificaciones insuficientes, elementos relativos a la motivación, la vocación, la salud y otras circunstancias personales de los alumnos. El análisis de los posibles factores que influencian los índices de deserción académica es por ende complejo.

La deserción académica de los alumnos de Medicina compromete cada año lectivo entre 0,4 y 3,5% de la población estudiantil (Figura 7). Un total de 81 alumnos desertó en el período comprendido entre 1989 y 1999; 80% de ellos lo hizo antes de completar el 3er año de estudios.

Comparada con la deserción total del pregrado de la PUC, la deserción de los estudiantes de medicina es notablemente menor. De acuerdo a cifras de la DARA, 5,7% de los 16.037 alumnos regulares de pregrado matriculados en el primer semestre de 1999 desertó9. Esta deserción se desglosa en 0,4% de Anulación, 1,9% de Renuncias, 1% de Eliminación y 2,4% de Abandono. Durante el mismo período, la deserción en el pregrado en la Escuela de Medicina, de acuerdo a las cifras de la DARA, totalizó 0,5%9.

El análisis del comportamiento de la deserción académica de nuestros alumnos en el tiempo indica que ésta ha disminuido sostenidamente, estabilizándose en los últimos cinco años en torno a valores que en promedio alcanzan 0,74% anual (Figura 7). Esta cifra equivale a 4 alumnos de una población estudiantil de 543.

Desde una perspectiva de gestión académica, los niveles de deserción son considerados de la mayor importancia por cuanto representan en cierta medida un índice de la eficacia de la gestión educativa. En este aspecto, la deserción nunca ha alcanzado niveles preocupantes en nuestra Escuela y en la actualidad se encuentra en valores que consideramos mínimos.

Calificaciones. Las calificaciones obtenidas por nuestros estudiantes durante la carrera presentan una distribución particular, agrupándose en torno a tres valores discretos de la variable. De primer a tercer año, las calificaciones se distribuyen en torno a un valor promedio de 5,4±0,12; las de 4º y 5º en torno a 5,8±0,10 y las de 6º y 7º en torno a 6,6±0,06. Esta agrupación empírica se corresponde con la agrupación de las asignaturas en las categorías básica/preclínica (1er a 3er año), clínica (4º y 5º año) e internados (6º y 7º año). La estratificación del rendimiento y la disminución de la variabilidad de las notas observada a medida que se avanza en la carrera, probablemente reflejan un aumento de la motivación del estudiante por el tipo de materias que se aborda y diferencias en la naturaleza de la evaluación de los aprendizajes en las distintas categorías de asignaturas. En las asignaturas básicas y preclínicas las evaluaciones discriminan grados variables de logro y tienen las características correspondientes a evaluación referida a la norma ya que, intencionadamente o no, generalmente se logra una curva normal, se establece una comparación entre los alumnos y el rendimiento de cada estudiante se obtiene en relación al grupo.

En los internados, en cambio, las evaluaciones privilegian la evaluación del cumplimiento del objetivo, más que la distinción de distintos grados de logro; esto corresponde a una evaluación referida a criterio, buscándose resaltar el logro de los objetivos.

En un análisis comparativo del rendimiento académico global de pregrado en el primer semestre 2000 realizado por la DARA, la Escuela de Medicina figura con un promedio general de 6,2±0,7. Este valor es el más alto de todas las unidades académicas y significativamente superior al 5,1±1,1, que corresponde al promedio obtenido por todos los alumnos en todos los cursos de pregrado dictados en la PUC en dicho semestre8. El promedio general del pregrado de la PUC no ha experimentado variaciones significativas durante los últimos 5 semestres8. En contraste con ello, las calificaciones de nuestros alumnos mejoraron significativamente durante el período en estudio. Esta mejoría fue más marcada en las asignaturas básicas/preclínicas que en los internados. Este hecho no parece sorprendente, pues las calificaciones de los internados son muy altas, por lo que pueden sufrir de un efecto 'techo'.

En conclusión, el presente estudio indica que el desempeño académico global de los estudiantes de Medicina, a juzgar por los indicadores estudiados, ha mejorado consistentemente entre 1989 y 1999. Este período estuvo marcado por la Reforma del Currículo; cuyos múltiples cambios configuraron el telón de fondo sobre el cual se desenvolvió la vida académica de nuestros alumnos.

REFERENCIAS

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2. Moreno R, Velasco N. Resumen del tercer informe de avance de la reforma curricular. Boletín Escuela de Medicina, P Universidad Católica de Chile 1994; 23: 213-4.        [ Links ]

3. Moreno R, Velasco N. Cambios curriculares en la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Rev Chilena de Cirugía 1994; 46: 333-6.        [ Links ]

4. Rosso P, Velasco N, Moreno R. Reforma del curriculum de pregrado en la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile: Objetivos, metodología y estado de avance. Rev Méd Chile 1997; 125: 796-807.        [ Links ]

5. Informe: Proceso de Admisión a la Escuela de Medicina. Pontificia Universidad Católica de Chile. Oficina de Educación Médica, PUC, 2000.        [ Links ]

6. Examen de Repetición, documento interno Dirección de Pregrado Facultad de Medicina, PUC (Oct. 1994).        [ Links ]

7. Reglamento de los Períodos de Verano (5 c.10.), en Compendio de Reglamentos y Normas que Regulan al Estudiante de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Vicerrectoría Académica, Dirección de Admisión y Registros Académicos, PUC 1991.        [ Links ]

8. Informe: Cursos Dictados, Primer Semestre de 2000. Pontificia Universidad Católica de Chile. Vicerrectoría Académica. Dirección de Admisión y Registros Académicos, PUC, 2000.         [ Links ]

9. Informe: Situación Académica del Alumno. Primer Semestre de 1999. Pontificia Universidad Católica de Chile. Vicerrectoría Académica. Dirección de Admisión y Registros Académicos, PUC, 2000.        [ Links ]

10. Reglamento del Alumno Regular de Pregrado (2 c.1), en: Compendio de Reglamentos y Normas que Regulan al Estudiante de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Vicerrectoría Académica, Dirección de Admisión y Registros Académicos, PUC, 1991.        [ Links ]

11. Bastías G, Villarroel del P L, Zúñiga D, Marshall G, Velasco N, Mena B. Desempeño académico de los estudiantes de medicina: ¿Un resultado predecible? Rev Méd Chile 2000; 128: 671-8.        [ Links ]

Agradecimientos
Agradecemos a la Dra. Montserrat Lafuente por sus comentarios y críticas acerca del manuscrito.

APÉNDICE

La Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica inició en 1993 un proceso de reforma curricular que tuvo como propósito adecuar la formación de pregrado a los cambios científicos, tecnológicos, culturales y sociales que ha experimentado la práctica médica en Chile, así como acelerar la incorporación de los progresos en las técnicas docentes1-4<. Entre los múltiples cambios efectuados destacan:
- Reducción de contenidos.
- Integración vertical y horizontal de éstos.
- Acentuación del aprendizaje de contenidos en las área de Biología Molecular, Genética Clínica, Geriatría, Gestión y Economía en Salud, Epidemiología Clínica, Relación de Ayuda y Etica Médica.
- Aumento del empleo de aprendizaje autodirigido, basado en resolución de problemas y basado en tecnologías computacionales.
- Aumento de la enseñanza ambulatoria de la medicina.
- Flexibilización curricular con la introducción de 32 semanas electivas en el séptimo año.

Como resultado de este proceso se produjeron múltiples cambios en la malla curricular, que se mantuvo organizada en ciclos básico, preclínico, clínico e internado. También destaca un cambio en el producto terminal, desde un "médico general", capacitado para atender la mayor parte de los problemas médicos y sanitarios de las poblaciones urbanas o rurales a "un médico de sólida formación general capacitado para una especialización ulterior"4.


1* Acto por el cual el alumno manifiesta por escrito a la DARA su intención de no continuar cursando su Programa de Estudios.
2* Sanción académica que requiere que el alumno afectado abandone la carrera.
3* Acto por el cual el alumno se ausenta de la Universidad sin expresión de causa.
4* Situación que puede solicitar un alumno y que depende de la autorización de la Facultad correspondiente.
5* Equivale a una hora semanal de trabajo promedio durante un período académico.

Correspondencia a: Marcela Bitran C. Oficina de Educación Médica, P Universidad Católica de Chile, Quito 41, Depto D. Santiago Centro. Fono: 354-3811; Fax: 354-3499; E-mail: mbitran@med.puc.cl